CRONICA LEO

La frente mojada, el objetivo contra el estómago, toneladas de distorsión sobre los hombros, y las vértebras a punto de estallar…sensaciones que inconscientemente volvés a buscar donde lleve la vida: donde sea, cuando sea, lo importante es regresar. Pasados ya seis meses desde mi aterrizaje en Reino Unido era menester desempolvar la cámara, acechar nuevos escenarios y apelar a otras gentes. Y es que por estos lares el culto al descontrol tiene nombre propio: Camden, de sobra conocido por integrar en su seno todo tipo de subculturas. Atrás quedan cuestiones como el acondicionamiento, el renombre o aquella habitual especulación en torno al aforo…la oferta es amplia y el público variopinto. Majestuoso entorno, mejores personas, y grandes las noches acontecidas hasta mi reincorporación al periodismo.

Casi de imprevisto elegí un acontecimiento jugoso para firmar la regreso a las trincheras, y cámara al hombro volví a dejarme caer por el Black Heart para emular la turbia noche que Goatess nos había ofrecido semanas atrás. Segundo asalto a su vez con Sigiriya: maestros del Stoner en su más pura esencia. Cerveza en mano, en torno a las 20.00 varios nos dirigimos escalera arriba para disfrutar de la velada organizada por Imperial Promotions y Candlelight Records. Los encargados de dar comienzo a la noche fueron Coltsblood, proyecto afincado en Liverpool que hace poco más de un mes lanzaba su primer trabajo de larga duración a través del citado sello.

Su propuesta primordialmente Doom recoge ciertas pinceladas de Black, algo dispersas y concentradas como pudimos comprobar en torno a la cruda aparición del blast beat de manos de Jay Plested (último y más que acertado fichaje por parte de la formación). La pesadez atmosférica quedó acentuada por un ambiente cuasi ritual: el incienso ondeaba a los pies de la percusión y a base de miradas furtivas el trío nos condujo a un oscuro clímax carente de silencios hasta su eclosión pasada la media hora.

El frente escénico estuvo compartido por Jem (prácticamente ensimismada en las seis cuerdas y de espaldas a la veintena de asistentes que acudimos desde primera hora) y su bajista y cantante Jhon, que cumplió su cometido en términos vocales a pesar de no aportar demasiada textura al conjunto. Fiel e intensa ofrenda a su reciente Into the Unfathomable Abysscuya pesadumbre supo transmitir al máximo el potencial de esta joven formación del norte británico. Para hacer un primer acercamiento, los invitamos a escuchar su material en Bandcamp y cómo no a visitar su Facebook Oficial.

 

Pasada la primera oleada, la retaguardia aguardaba ansiosa su turno. Dos encuentros con Sigiriya en menos de un mes es más de lo que podría pedir cualquier buen amante del género: si ya de entrada pueden considerarse altamente adictivos en la escucha, cuesta explicar el salto exponencial  que dan encima de las tablas. Completado el proceso de incorporación de su nuevo vocalista ‘Pipes‘, el pasado mes de abril estuvo coronado con la salida de Darkness Died Today: llanamente, uno de los mejores álbumes que hemos tenido la oportunidad de escuchar esta primera recta de año (disponible al completo en este enlace).

Con un setlist algo más reducido aunque muy similar al de su anterior visita al Black Heart, la alineación hizo lo propio para hacer sangrar al máximo su reciente plástico. Los nudillos de su magnífico guitarrista Stuart O’Hara entretejen un sentido homenaje al imaginario Stoner, ahogándonos en la inmensidad desértica a base de descargas de pedalera. Los momentos de mayor intensidad se dieron con la llegada de Guided by Mountains y el colosal puente de Freedom Engines (con esos arranques capaces de partirle a cualquiera las muelas).

Al igual que la pasada noche fueron la inyección de energía por excelencia: vitoreados de principio a fin, los galeses volvieron a meterse al público en el bolsillo sin despeinarse. Recomendables en todos y cada uno de los sentidos, por lo que ya estás tardando en echarle un ojo a su ‘Face ripping, trance inducing- Tramp-Core Doom Rock‘ vía Facebook.

 

Si una palabra estuvo rondándonos la cabeza a lo largo de estos últimos meses, sin duda fue Consolamentum. ¿Motivos? Sobran, pues este último volumen consagra al máximo la trayectoria de The Wounded Kings, elevándoles a un plano místico y práctica imposible de alcanzar. Cualquiera en su sano juicio aceptará que tienen mucho que ofrecer al margen del (ultra) explotado modelo de ‘Doom con voz femenina’: basta con dedicarles un instante para comprender que trascienden cualquier experiencia vivida hasta la fecha.

Reformados en 2011 con la integración de Neyland, HeathKearney, y Eliadis a sus filas, la formación encarnada por Steve Mills parece haber encontrado al fin su sitio en la parrilla de Candlelight. Su larga andadura queda plasmada en el hecho de ser a día de hoy uno de los diamantes en bruto del sello, habiéndose materializado su cuarto trabajo de larga duración el pasado mes de febrero. Pudimos disfrutar de un setlist plagado de nuevos temas, cuyo arranque estuvo marcado por Gnosis que rápidamente fue reconocida por gran parte del personal concentrado en primera fila.

Sumidos en un completo estado de trance, su última entrega iba siendo desmembrada mientras la figura de Sharie captaba la admiración del público (aunque por momentos su voz fue imperceptible, cosa que no pocos habremos lamentado). Notable a su vez la precisión de Mike Heath, que con una constante sonrisa acompasó  el avance de los acordes escupidos por Mills en el flanco derecho. Poco a poco los cuerpos se aglutinaron al borde del escenario, ofreciendo en último término una esplendorosa ovación a los abanderados Dartmoor.

Un desenlace acorde con las expectativas iniciales que sin duda será recordado como una noche única por todos y cada uno de los fieles que el pasado sábado estuvimos ahí para dar testimonio. Jueces y ejecutores, The Wounded Kings quebraron espaldas a golpe seco. Las reverencias pueden hacerse a través de Facebook, Twitter o Reverbnation…igual da el método: que nadie pase un segundo más de su existencia sin presentar sus respetos, pues lo tienen más que merecido.

 

REPORTAJE LEO