A veces sucede un fenómeno extraño. Te recomiendan un grupo, por lo general diciéndote cuánto molan, que son lo mejor del universo y que van a cambiar tu concepción de la música. Los escuchas y dices: Sí, bueno, musicalmente son buenísimos, pero tampoco son tan buenos como me los pintaban.

Hasta ahí, todo normal. Pero de repente, un día, te dicen: escucha ESTE disco. Sólo este disco en profundidad, y luego me cuentas. Y bum. Estás atrapado.

Eso es exactamente lo que me ha pasado con Anathema y este Weather Systems. Pero vayamos por partes y no adelantemos acontecimientos.

Este grupo de prog rock de  Liverpool, originalmente impulsores del death-doom junto con Paradise Lost y My Dying Bride, nos ofrece en su último trabajo una bella amalgama de sonidos relajantes, hechos como dice la propia banda “para mover profundamente al que lo escucha, no como música de fondo para fiestas”. Y es que resulta evidente la cantidad de esfuerzo volcada en el compacto. La variedad es la nota común en su desarrollo, por irónico que suene.

Cabe destacar que no se trata de un disco apto para todos los oídos. El que busque cualquier cosa que suene mínimamente a metal no la va a encontrar aquí. Anathema trata de contactar con nuestros sentimientos más ocultos, o dicho de forma más sencilla, de volvernos asquerosamente moñas mientras los escuchamos y en varios días después. Y vaya si lo consiguen.

Con esta premisa han conseguido impactar auditivamente a una ferviente manada de fans que los sigue hasta el fin del mundo, y esto se puede apreciar sobre todo en los directos. Tuve la suerte de verlos en Hellfest 2011, y si bien no me atrajeron tanto como lo hacen ahora, he de admitir que el aura que transmitía su actuación era algo que no había apreciado hasta el momento.

Untouchable, Part I, arranca con un bonito (y enormemente complicado) arpegio de guitarra, seguido de la armoniosa voz de los hermanos Cavanagh, limpia y cristalina. A medida que los instrumentos se incorporan, los coros se acentúan y la voz se va tornando cada vez más épica y remarcable. Un corte fabuloso, de los mejores del disco. Y eso no ha hecho más que empezar.

Untouchable, Part II, es la conclusión necesaria al anterior tema, arrancando con un suave piano interpretando una línea en el mismo tono que la primera parte, pero apreciablemente distinta. Es en esta canción donde más se aprecia la belleza de la voz de Lee Douglas. Cautivadora y sencilla. El juego de voces con Daniel Cavanagh es magistral.

The Gathering of Clouds es un corte más orquestal en esencia, más oscuro pero sin perder el aura brillante, entre triste y extrañamente optimista que les caracteriza. Un juego de coros complejo, con un arpegio similar al de Untouchable de fondo, todo ello apoyado en un colchón orquestal impecable.

Con Lighting Song, se relaja la magnificencia orquestal simplificándose a unas pocas cuerdas apoyando un bello arpegio de guitarra eléctrica. Todo ello aderezado con la característa y tranquilizadora voz de Lee. Más tarde, unas guitarras levemente distorsionadas junto con una batería más fuerte elevan la magnitud del corte. Muy evocadora y motivadora.

Sunlight es un tema con un estilo muy ambiental, que inspira hermosos parajes y naturaleza salvaje y tranquila. Como casi todas sus canciones, va elevándose y haciéndose cada vez más sonora y épica. A destacar la distorsión de bajo del final, que encaja a la perfección.

Casi 10 minutos de oscura electrónica seguida de bella orquestación, más propia de una banda sonora que de un disco de este estilo, es lo que nos proporciona The Storm Before The Calm. Uno de los temas más trabajados del disco y con sentimientos más enfrentados.

The Beginning and The End, con un arpegio de piano muy pegadizo y una suave voz, llevada a paseo sobre un compás tipo vals de 3/4, se trata de una canción que sin destacar sobre el conjunto del disco, no deja de ser un gran corte, principalmente por la fuerza que imprimen sus voces y un solo de guitarra magnífico.

The Lost Child es uno de los temas más extraños del disco sin duda. Tristeza, melancolía e incertidumbre, todos ellos teñidos de un halo de infancia quebrada, evoca los más extraños sentimientos de todo el compacto. Destacable.

Finaliza el disco con Internal Landscapes, cuyos 2 primeros minutos son un testimonio de una experiencia tan cercana a la muerte, que su propio narrador cree que fue la propia muerte. Un sentimiento de paz, seguridad, tranquilidad, calor. Tras el testimonio, e iniciando la voz un “Goodbye, my friend”, somos conscientes de la doble metáfora: la naturaleza tranquilizadora, y no temible, de la muerte, y el fin de este revelador viaje musical. El fin de dos viajes.

Excepcional, revelador y fabuloso. Podría desvivirme en halagos hacia este disco, pero ya ha quedado clara mi posición respecto a él. Un disco que va más allá de la música, la composición, las escalas, los acordes y las armonías. Un disco que busca dejar tus sentimientos a flor de piel, tranquilizarte, enseñarte y abrir tu mente. Si lo consigue contigo, mi más sincera enhorabuena. Si no, vuélvelo a escuchar. Una. Y otra. Y otra vez.

 

Weather Systems

1. Untouchable, Part I
2. Untouchable, Part II
3. The Gathering Of The Clouds
4. Lightning Song
5. Sunlight
6. The Storm Before The Calm
7. The Beginning And The End
8. The Lost Child
9. Internal Landscapes

Artista: Anathema

Vincent Cavanagh– Voz, Guitarra
Daniel Cavanagh – Guitarra, Piano, Teclados, Voz
John Douglas – Percusión, Teclados, Guitarras
Jaime Cavanagh– Bajo
Lee Douglas– Voz

Género: Progressive Rock / Alternative Rock

Fecha de lanzamiento: 16 de Abril de 2012

Origen: Liverpool, Inglaterra

Discográfica: Kscope, The End Records