Con permiso de españoles y croatas, la velada de metal extremo del pasado 27 de Octubre en Valencia solo tuvo una nacionalidad; la brasileña. La fructífera escuela brasileña de death metal se presentó en la ciudad del Turia con dos de sus propuestas más agresivas: Minus Blindness y Nervochaos. Bandas que supieron dar toda una lección de dureza frente a un público algo huidizo y en una Ágora Live que no presentaba su mejor entrada. El evento organizado por Hammer 360º tenía una apariencia de lo más atractiva; fiesta de thrash y death con propuestas tanto nacionales como internacionales, y a tan solo 10 euros!! Ingredientes todos para escapar de la monotonía diaria y dejarse llevar por wattios de sonido a un nivel ensordecedor.

La noche se presentaba desapacible con un frío y un viento inusuales para aquella época del año en Valencia. Sea como fuere, a partir de las 22:30 el ambiente se iba a caldear en el interior de la sala. Casi sin darme cuenta, los locales Encabronation comenzaron con su grindcore fugitivo, agresivo y sucio, con un Borja a las voces que se hizo amo y señor del micro gruñiendo por doquier e intentando hacer partícipe al público de su bestialidad.

Apenas 30 ó 40 minutos en los que se sucedieron innumerables cortes sin apenas pausa. Finalizado el concierto, a pensar en la siguiente cita. Los asistentes agradecieron su implicación y prepararon los tímpanos para la primera banda brasileña de la noche.

Minus Blindness saltaron al escenario entre un mar de cables y pedaleras. Con Tassio Bacelar y compañía sobre las tablas del Ágora Live y con el sonido listo, empezaron a sonar las primeras notas del tema Sick Mind, al que siguió I Belong; ambos de su primer álbum de estudio, Choleric The Aversion (2008). Esta formación es la típica que tan solo necesita tres tíos para llenar el escenario gracias un sonido contundente, que como un mazo, golpea repetidas veces y sin fallar. Sonando casi desde la trastienda de la sala con un Thiago Andrade que machacaba su batería tuneada.

No tardaron mucho en llegar los primeros temas de su último trabajo Vile Veil: Lifetime y Shitstorm son solo algunos de los cortes que sonaron durante la velada. A veces transitando por un thrash metal duro, otras veces cambiando a un death técnico; los brasileños sudaron y de lo lindo en un enérgico ejercicio de lo que debe ser el metal extremo en estado puro.

¿Y qué decir de los valencianos Altar Of Sin? Pues que son todo unos clásicos por estos parajes. Nuestros referentes del metal extremo local llevan pateando culos desde hace ocho años, pero cada bolo continúa siendo único. Ver a estos tíos en vivo debería ser asignatura obligada para cualquier metalhead que se haya criado entre blastbeats y guturales.

 

A pesar de que firmaron una actuación de diez, el show no comenzó todo lo bien que hubiesen deseado debido a una intro que entró a destiempo y restó algo de magia a su aparición infernal. Los valencianos se presentaron ante su gente ataviados con balas, cadenas y pinchos; el más estrambótico sin duda fue su nuevo guitarra Neura, quien lucía armadura y gafas psicodélicas.

La thrasher Sadism Circle fue uno de los primeros temas en sonar. Canción que pertenece a su The Damned Dogs From Hell de 2010. Tras Caligula le llegó la hora a su rápido Hard & Extreme; que como es natural, hace honor a su nombre, siendo más extremo que duro. El corte está extraído de su renacido Tales Of Carnage First Class que ha salido este año a partir de su primera demo de 2004.

La formación que pertenece al sello español Xtreem Music estaba rivalizando con total justicia con la banda anterior. Los valencianos denotaban una total experiencia sobre los escenarios, con una propuesta musical que iba más allá de un sonido demoledor. La puesta en escena era magnífica, siendo un frenético Carlos Overkill (cantante y guitarrista) el principal responsable. Nuestro Cronos particular elevaba el ambiente fraseo tras fraseo coronando los versos con guturales dignos del mismo trono de Satán. Tan solo el batería Goyo Hammerhead podía arrebatarle ese puesto con su voz de ultratumba. Una forma de cantar completamente acojonante que todavía no me explico cómo era capaz de combinar con su imparable juego de pies. Una aptitud que está al alcance de muy pocos.

Tras la presentación de su nuevo guitarrista a lo que siguió el correspondiente punteo, fue el turno de Voodoo Hell (Blessed By The Devil). La temática ya era lo suficientemente oscura, pues aún lo fue más con una iluminación que ayudaba a mantener ese ambiente caótico tan especial.

La homónima Altar Of Sin y Metal Massacre cerraron una actuación magnifica. Jugaban en casa pero eso no sirvió como pretexto para relajarse. Valencia puede estar orgullosa de tener a unos estandartes como Altar Of Sin, que saben jugar muy bien a esto de dar tralla de la buena.

La gente comienza a murmurar, “¿qué hacen unos tipos con rastas por  aquí?”. Como si a estas alturas las pintas importasen algo en este mundillo. Lejos de amedrentase, los brasileños Nervochaos iban a cerrar bocas durante toda la siguiente hora en la que pasaríamos de un thrash/death a la omnipresencia del death como género único e indiscutible sobre los escenarios.

Un escuálido Quinho daba la bienvenida con su “We’re Nervochaos”, pero pronto las palabras darían paso a la música atronadora. El vocalista sacaba fuerzas para entonar guturales profundos que se entremezclaban con el resto de instrumentos, en consonancia con lo duro de su propuesta.

La banda se encontraba de gira por nuestro país presentando su último álbum To The Death, que había salido apenas un mes antes. Por supuesto, la formación no quería perder una oportunidad tan perfecta de llevar en directo su último trabajo e interpretaron numerosos cortes, entre los que se incluía el tema que da nombre al disco.

No sé si fue la bandera brasileña o los endiablados ritmos de la percusión, pero hacia el final, el público comenzó a moverse un poco más que en las actuaciones anteriores, jugando al mosh-pit en las primeras filas. Segunda banda brasileña y el listón se quedaba por todo lo alto. Pasada la 1:00 de la mañana todavía quedaba en el cartel unos viejos croatas que iban a hacer mucho ruido.

De nuevo una formación compuesta por tres personas, el cartel se cerraba con la banda croata War-head, formada en 2002 con dos álbumes a sus espaldas, son un ejemplo de la siempre interesante cantera de bandas de metal que proceden de Europa del Este. El vocalista Dario Turcan tomó posición en la parte central del escenario armado con su prominente bajo y de ahí no se movió durante todo el concierto. Demasiado estatismo que era contrarrestado por el guitarrista Vladimir Suznjevic que esgrimía una Flying V; guitarra arquetipo dentro del thrash. Para ser más exactos, la banda croata me sorprendió por la dureza de su estilo: un thrash alejado de la vieja escuela, rapidísimo y oscuro. Un estilo que se volvía aún más violento en directo. La formación dio rienda suelta a los dos únicos discos que han sacado al mercado; tanto No Signs Of Armageddon (2008) como el posterior Still No Signs Of Armageddon (2011).

La verdad es que la banda llegó, tocó y se marchó. Así, sin más. Sin ningún tipo de contacto con el público y con una absoluta rapidez en la interpretación. Quizás, esa falta de implicación no es algo que se les pueda exigir a la banda como tampoco al público, soberano de comportarse como quiera. Eso sí, hay pocas cosas mejores para disfrutar de un sábado por la noche que un concierto de metal extremo.