La espera fue larga…a lo largo de estos tres años las más negras elucubraciones cayeron sobre las espaldas de Cannibal Corpse, y lo cierto es que aquél Evisceration Plague volvió a meternos a todos el miedo en el cuerpo. Echando la vista atrás por unos instantes no todo son reproches: temas como Priests of Sodom o Scalding Hail nos dejaron los labios empapados de sangre…y algunos hasta sentimos simpatía por la homónima Evisceration Plague: pero la realidad es que el conjunto final ofrecía un pálido reflejo de su latente grandeza. El hecho de estar consolidados como los máximos exponentes del Brutal Death no sólo responde a una cuestión de trayectoria o a la tremenda ejecución realizada encima de los escenarios: 24  años de liderazgo implicaban que algo verdaderamente turbio descansaba en su sádica mente…un pútrido coágulo, que por fin acabó de estallar.

Torture en en sí mismo una declaración de principios, un degarrador grito en mitad del vacío dispuesto a tomar los cuerpos de aquellos que blasfemaron acerca de su nombre. Su efectividad es asesina: 40 minutos son suficientes para poner las cosas claras a tavés de un enfermo remolino de violencia que no deja un gramo de carne en los maltratados huesos. Sin duda, la clave para llevar a cabo esta tortuosa labor con total garantía de sufrimiento descansa en dos aspectos fundamentales: siendo el primero de ellos el impecable trabajo de producción de Erik Rutan. Tercer álbum consecutivo en el que el líder de Hate Eternal pone su experiencia y buen hacer a los pies de la formación, y a su vez la tercera ocasión en la que podemos disfrutar de la alineación actual. Todo un alivio tener a Rob Barrett de vuelta, que hace tan sólo unos meses comentaba en una entrevista lo cómodo que se encontraba en el seno de Cannibal tras 7 años de ausencia.

El proceso compositivo fue otro síntoma de seguridad: comentaban que al haber tenido los 12 cortes encima de la mesa decidieron dar por finalizada la fase creativa. Los gritos de dolor podían oirse desde la lejanía, y al saberse que la labor fue llevada a cabo por la totalidad del grupo el placer se tornó insoportable. Según confirmaron, 3 temas pertenecen al propio Barret, 4 de ellos a Pat O’Brien, 5 al grandísimo maestro Webster y los 5 restantes a Paul Mazurkiewicz (encargado como siempre del plano lírico). En un primer momento puede parecer incluso arriesgado una participación tan mayoritaria, dado que muchos podrían considerar que los Corpse no estaban en disposición de arriesgar un palmo…sin embargo, la piedra angular de este aniquilante trabajo fue la conjunción de ideas. Por consiguiente queda demostrada la ecuación: hay un enorme potencial contenido que asegura muchos más años de carnicería sin tregua.

Pasando al plano lírico, a título personal he de decir que lejos quedan los tiempos de purulenta grandeza en la que bastaba leer 4 líneas para eyacular de puro éxtasis. En su primer tercio se opta por una fórmula mas directa en la que se conjugan patrones repetitivos con la enorme contundencia instrumental, mostrándose una mejora significativa a medida que avanzamos. El recuerdo de aquellos intestinales relatos de intensa depravación que nos ofrecía su discografía temprana comienza a tomar forma con temas como Followed Home then Killed, que por momentos consigue arrancarnos gestos de horror ante su recurrente arquetipo de violador perturbado y obsesivo. Posiblemente, Crucifier Avenged sea uno de los logros más notables de la labor de Mazurkiewicz con tramos incisivos como ese “Rotting slowly they’re begging for death, Transfixed by iron only bones will remain“.

Introduciéndonos en términos intrumentales la cosa se complica bastante…Torture es un extenso muestrario de las varias etapas que marcaron el desarrollo de la formación. Cabe puntualizar que el punto de partida debe situarse en 1996 con el lanzamiento de ese Vile. Un trabajo que supuso un cambio significativo en los patrones de sonido de Cannibal Corpse, secundado por entregas que por momentos hicieron una regresión a sus raíces como fue el sublime Bloodthirst o el más tardío The Wretched Spawn. La impecable disección quirúrgica que presentaba la era pre-Vile se perdía en una nube de polvo, y la salida de Kill en 2006 acabó por desembocar en un terreno pantanoso, en el que una buena parte de su ejército de desterrados se reveló ante lo que estaba aconteciendo con acusaciones tan infames como la de estar cayendo en el Nu Metal…

El hecho de situar el origen en ese Vile se debe al aplastante sufrimiento que desprenden los riffs de este nuevo álbum, que aún viéndose camuflados en el sonido que acompaña a la banda estos últimos años, resultan completamente irresistibles. Un caso ilustrativo de ello podría ser la anteriormente citada Followed Home then Killed: dentro del marco algo deficiente que presenta el primer minuto, se abre una infecciosa brecha por la que fluye una de sus más propuestas más desquiciadas. El descontrol se hace mucho más patente en Rabid, el cuál literalmente nos invita a abrirnos el cráneo en dos contra las paredes…un verdadero muestrario de obscenidades que guarda semejanza por momentos con su consecuente Torn Through que presente una clara influencia de sus trabajos recientes. Algo similar sucede con Intestinal Crank, que sumergida en la misma línea de es presa del inconfundible tratamiento de Corpsegrinder en los guturales…ante los cuáles no pienso discrepar en lo más mínimo, ya que Fisher ha conseguido labrarse una reputación intachable encima las tablas.

Pero si algo podemos calificar de jodidamente bestial es su quinto corte As Deep As the Knife Will Go con un trabajo impecable de O’Brien y Barret a las guitarras. Sus agarrones de cólera dejan un profundo ecozor en la piel, que complementados con ese titánico puente nos ofrecen una excelente perspectiva de la masacre perpetuada ante nosotros. The Strangulation Chair recupera por su parte la tradición de aquellos temas jadeantes de la formación, en los que resulta imposible no centrarse en el tratamiento clínico de Paul Mazurkiewic…siendo un paso más allá Scourge of Iron que con diferencia se sitúa como uno de los cortes más pesados de su historia. Necesario reconocer también su rol en la demoledora Crucifier Avenged…que lo reúne todo para llevarse mi mención especial junto con Encased in Concrete (esta última estrictamente en el plano compositivo). Aquellos que disfrutamos por encima de todas las cosas el sonido de Alex Webster estamos de suerte, ya que sus líneas de bajo suenan mejor y que nunca, siendo cada tema paro cardíaco en toda regla…qué mejor ejemplo que el absoluto protagonismo que asume en The Strangulation Chair, o la inicial Demented Aggression, en la que pocas alternativas quedan además de arrancarnos los ojos de las cavidades.

En resumen, este Torture cumple con creces su principal cometido: desmentir cualquier tipo de falacia absurda acerca de una posible debilidad en el seno de Cannibal Corpse. Es un recordatorio brutal y conciso de lo mucho que estos infames carniceros tienen para ofrecernos, sin requerir para ello una vuelta rotunda a sus orígenes. El estandarte del caníbal vuelve a en lo más alto de la cúspide, clavado con orgullo y sumo respeto a su propia evolución musical: sin ascos a nada, sin lavados de cara, sin excusas ni compasión…simplemente pura y dura perversión animal.

 

 

Torture

1. Demented Aggression
2. Sarcophagic Frenzy
3. Scourge of Iron
4. Encased in Concrete
5. As Deep As the Knife Will Go
6. Intestinal Crank
7. Followed Home then Killed
8. The Strangulation Chair
9. Caged… Contorted
10. Crucifier Avenged
11. Rabid
12. Torn Through

 

Artista: Cannibal Corpse

Alex Webster – Bajo
Paul Mazurkiewicz – Batería
Patrick O’Brien – Guitarra
Rob Barrett– Guitarra
George “Corpsegrinder” Fisher– Voz

 

Género: Brutal Death Metal

Fecha de lanzamiento: 13 de Marzo de 2012

Origen: EEUU

Discográfica: Metal Blade Records