CRONICA LEO

Esta sensación única de estar escribiendo una crónica con el cuerpo aún magullado, la garganta seca y el hígado ardiendo sólo se da una vez año…y es en el Pentagram Fest. Aquellos que no tengan noción de los orígenes de esta iniciativa (hecho comprensible para los muchos visitantes que acudieron desde Barcelona, Madrid, Mucia y demás provincias), se trata de un festival exquisito para todo buen necrófago que una vez más ha sido posible gracias al incansable trabajo de Félix y Estefanía: los protagonistas indiscutibles de una velada en la que no nos faltó de nada para arrasar la Rock City.

Manteniendo su estatus de líder, el recinto dio lo mejor de sí ofreciéndonos una nueva sesión impecable en términos técnicos. La cosa estaba planteada para arrancar desde bien temprano: apertura de puertas programada para las 18:00, aunque un buen número de almas nos dejamos caer por la zona una hora antes. Algo que desde luego se agradece por parte de los primeros grupos, habiendo disfrutado de un público concurrido desde primera hora. Los encargados de abrir fuego fueron los locales Encabronation, una entidad ya reconocida por esta zona que supo dejar bien alto el estandarte de nuestras tierras.

En nuestro caso es la segunda vez que disfrutábamos de su presentación, correspondiéndose la anterior con su concierto junto a War-head, Nervochaos, Altar Of Sin y Minus Blindness del pasado mes de octubre (cuya crónica está disponible aquí). Una vez más el dominio de las tablas estuvo en manos de su cantante Borja, cuyo poderío vocal estuvo fuertemente contrastado con algunas deficiencias a la hora de gestionar los tiempos muertos. Entre risas afirmaba que “ya le iríamos conociendo, dándonos a entender que lo suyo es mantener caliente el micro a base de guturales sin importar demasiado lo que viene entre medias.

Desgranaron su propuesta Death/Grind con claros referentes como Nasum, Rotten Sound o los brutales Pig Destroyer; influencias reconocidas por la formación que quedaron claramente plasmadas en temas como A Toda Muerte, Boing Boing Burguer, En Tu Culo Mi Aparato y Materia Oscura, corte con el que dieron cierre a este ocurrente desfile de títulos. Dejando de lado la inocencia de su vocalista, supieron manejar el relevo de Nibiru, cuya impresionante apertura en la pasada edición aún nos ronda por la cabeza…

 

El segundo entrante, desde el humilde punto de vista de un servidor, era uno de los más apetecibles de la noche. Cierto es que con Altar Of Giallo entran en juego algunas cuestiones más allá de lo estrictamente musical, y es que como sabréis hace escasas semanas tuvimos la oportunidad de estrechar lazos con Noel a raíz de la entrevista realizada a Gruesome Stuff Relish (con la cuál os podréis partir el culo a gusto en este enlace).

Todo un referente en Underground español, que tras esta actuación en el Pentagram Fest adquirió la categoría de “héroe nacional” o como mejor queráis llamarlo…dado que la lió a lo bestia. Es relativamente fácil distinguir cuándo los comportamientos sobre el escenario forman parte de un plan de ataque para quedarse con el público, y cuándo responden a la naturaleza impredecible de sus integrantes.

La propuesta musical de este proyecto en particular se antoja más cruda que la de los anteriormente citados Gruesome, aunque pudimos comprobar que recoge personajes igual de curiosos. La simple presencia de Miguel en el flanco diestro del escenario nos trasladó al tugurio más mugriento de Colorado, un gutarrista absolutamente carismático que disfrutó de sus 30 minutos como pocos a lo largo de la noche. Last Man On Earth se nos inyectó en el cerebro como representante de su único LP, genial a mi parecer por esos punteos finales que chorrean grasa por los cuatro costados.

Haunted Souls y Baron Blood prosiguieron con la dinámica del álbum, haciendo un parón obligado en la cover de Gruesome Stuff Relish titulada Eaten Alive y recogida en su recopilatorio Grind Musick For The Ghouligans. Llegando al ecuador del concierto, Noel dejó caer su instumento prosiguiendo su presentación con toda la naturalidad del mundo.

Micro en mano, siquiera se molestó en no pisar el machacado mastil de la guitarra que aún seguía gimiendo a través de las pantallas. Cara a los temas finales, Daniel, Juan, y su segundo maestro de las seis cuerdas le cubrieron las espaldas, cerrando con The Ghouligans e Incubo una presentación que difícilmente se nos borrará de la mente en la que se puso de manifiesto que todo lo que Kemper toca se convierte en un jodido cacho de oro…y raro sería que no lo hayáis escuchado aún.

 

Parecía mentira: pero la segunda gran propuesta de la noche estaba a menos de 15 minutos de arrasarnos la corteza cerebral…no sin antes echar un par de caladas e intercambiar las primeras impresiones en la concurrida terraza de la sala. Ya por esas horas se dejaban ver los conocidos de siempre, “la vieja armada” como bien me gusta llamarles…que al fin y al cabo son garantía de las ostias más duras de España.

Cliteater llevaba días en boca de todos, y afortunadamente nos daba pie para dar rienda suelta a esa práctica que tanto nos gusta por estos lares: la guarrada. Podría buscarle más nombres, pero la “mierda” denominación de origen valenciana es única en el mundo, y tanto nuestros vecinos como los holandeses habrán podido flipar un rato con la motivación que se respiraba (tanto fue así que lamentablemente uno de los nuestros se fue por la puerta de atrás…aunque no en una bolsa de cadáveres. Desde aquí un abrazo a Martín y desde luego esperamos que tenga una pronta recuperación).

El Goregrind hacía acto de presencia de manos de una formación que lleva más de 10 años repartiendo depravación a lo largo de cinco álbumes de larga duración que afortunadamente quedaron bien repasados a lo largo del concierto (sin contar sus otros tantos lanzamientos). El mítico Clit Em’ All quedaba encarnado a través de la breve Masticating On Maggots que ayudó a su vocalista Joost a ejecutar los primeros saltos de la noche. De hecho podría haberle dado un par de clases al perro mugroso de Bisbal, convirtiéndose en el segundo gran protagonista de la velada tanto por su energía como por la simpatía que mostró en todo momento.

Atendiendo a sus palabras “podéis subir al escenario, no nos importa” muchos aprovechamos para hacer un poco de stage diving (unos con más suertes que otros) en medio de una sucesión constante de circle pits, y schweinehaufens (alias montonets, pilares de mierda o como cojones queráis llamarlos). El desfile de cuerpos seguía al ritmo de Scream Bloody Clit con un tema que puso a cien a todos sus seguidores: M.I.L.F. Hunter, acompañado por Slimming Party At Kelly´s con el que presentaron su próximo trabajo Cliteaten Back to Life (disponible a partir del 8 de marzo a través de War Anthem Records).

A lo largo de su setlist de 18 temas también The Great Southern Clitkill tuvo un espacio con Fred Shipman (A Sick Man) o Crime Scene Cleaner, siendo reseñable la sustitución de $4 Bitch Disfigurement por la recientemente presentada Oh She’s Eleven…que al menos para mí no acabó de cubrir el enorme hueco dejado por la primera. Ya puestos a pedir también se echó de menos I’m In Hell, aunque poco podemos decir cuando nos faltaban brazos para parar los golpes que nos llovían. En resumen, para muchos de nosotros fue el gran momento de la noche y la razón de peso para comprender el mapa de hematomas que apareció horas más tarde al quitarnos la camiseta. Esperamos que en el futuro podamos contar con un historial jugoso en materia de conciertos de la banda, ya que no tienen desperdicio.

 

Lamentándolo mucho, tengo que hacer una valoración rápida y deficiente de los nacionales Wormed. A pesar de las enormes espectativas que guardaba con motivo del lanzamiento de su último adelanto titulado The Nonlocality Trilemma, me ví obligado a abandonar la sala apenas comenzó su presentación con motivo de la entrevista a Vomitory. Antes de partir me alegré de reconocer a Riky en sus filas, al cuál tuve el placer de tratar la pasada edición del festival con motivo de la entrevista a Avulsed (disponible en este enlace).

Rechazando amablemente la invitación de Noel para cenar con la banda (desde ya un millón de gracias por el gesto), volví corriendo con todos los trastos a Rock City para ver los últimos minutos de concierto. Desglosando brevemente el setlist (cuyo desarrollo seguramente podréis encontrar más detallado en webs amigas como Metal 4 All, Spain Death Metal o Los Ojos De Hipatia) su próximo trabajo (Exodromos, programado para el 26 de marzo por el sello Willowtip) fue presentado a través de Nucleon, The Nonlocality Trilemma o Techkinox Wormhole.

Este último tema junto con Ylem (de su primer plástico Planisphærium) fueron los últimos del concierto y por tanto los únicos que pude apreciar con cierto detenimiento, teniendo que reconocer que el sonido de la formación estuvo un poco por debajo de la orgía técnica que esperaba…aunque como bien he señalado no puedo emitir un criterio justo con menos de 10 minutos de concierto a las espaldas. Esperemos que haya más suete la próxima vez, pudiendo disfrutar del breve reportaje fotográfico que os dejamos a continuación.

 

Ya reincorporado a la dinámica del festival tras el tramo de media hora libre de conciertos que la organización planteó para que todos saliéramos del reciento a cenar y estirar las piernas, General Surgery fue el siguiente reto de la noche. Desde luego bien posicionados, dado que una vez más teníamos excusa para liarla como es debido al son del Goregrind.

Los suecos contaban con un buen puñado de seguidores, apareciendo poco a poco las pintadas de sangre en los rostros cercanos al escenario mientras el Dr. Eriksson asomaba sus barbas en la zona izquierda. La disección comenzó con el binomio tomado de Corpus In Extremis: Analysing Necrocriticism: Restrained Remains y Final Excarnation, pudiéndose respirar un hedor a Carcass que a la gran mayoría nos hizo sentir como en casa.

Dejaron caer su primer LP con Decomposer, e invertí los primeros segundos del tema para dejar la cámara en la funda y sumergirme en el moshpit que no paraba de escupir gente desde el inicio del show. Afortunadamente la garganta de Sahlström estaba teniendo una buena velada, mostrándose bastante participativo con Joacim que no cesó de repartir cera desde el centro del escenario. A su último EP le llegó el momento con su tema homónimo Like An Ever Flying Limb, grandiosa referencia a los maestros Dismember cuyo legado también flotaba en el ambiente.

Tras la obvia parada en Slithering Maceration of Ulcerous Facial Tissue, las últimas dos dosis de Death patológico se nos suministraron en forma de covers: Carnage y Repulsion quedaron inmortalizados con sus respectivos The Day Man Lost y Maggots In Your Coffin, cerrando así la actuación del que posiblemente podríamos considerar uno de los grupos mayoritarios de la noche.

 

No es ninguna novedad la devoción que los organizadores tienen por las variantes más ásperas del género (prueba de ello el cierre programado con Demonical y Funebrarum del año pasado), con lo que siempre se han dejado las buenas atrocidades para el final. A pesar de su clara vinculación al Slam, Prostitute Disfigurement supo desmarcarse hacia un terreno más sólido en sus últimas entregas; y teniendo aún reciente mi primer contacto con Descendants of Depravity he de reconocer que estaba ansioso por verlo en práctica.

Aún sin lanzamientos desde 2008 los holandeses han sabido mantenerse firmes en su terreno tras su vuelta en 2010, siendo todo un privilegio poder verles en nuestro país gracias al Pentagram Fest. Estrenaron su arsenal de 45 minutos con Freaking On The Mutilated, prestando especial atención a Deeds of Derangement: álbum que abordaron a través de Insides To Expose, Postmortal Devirginized, Gay Bar Massacre y más adelante la conocida She’s Not Coming Home Tonight.

Por supuesto Descendants of Depravity fue el más concurrido de todos, temas del calibre de Carnal Rapture dejaron rienda suelta a Niels Adams y los suyos para presentarnos sus más enfermas depravaciones con una desenvoltura exquisita por parte de Martijn Moes que destripó a su antojo las cuerdas de su SKG. Mención aparte para Van Der Plicht cuyo tratamiento clínico en The Sadist King And The Generallissimo Of Pain fue incluso más increíble de lo que me figuraba.

Y sí…hemos de lamentar la ausencia de Embalmed Madness, más cuando en mi caso se trata del primer álbum que escuché de la formación. El hecho de tener el berrido inicial de Rotting Away Is Better Than Being Gay como tono de llamada confirma mi aprecio por ellos, y doy por hecho que muchos otros seguidores incondicionales de este álbum se quedaron pasmados al no escuchar un mísero tema del mismo. Sea como sea, fue un preludio excelente para la sinfonía final que nos aguardaba…y desde luego una buena forma de saber que están más vivos que nunca, lo cuál esperamos que se traduzca en un nuevo disco.

 

En la charla que mantuvimos como previa a la entrevista aproveché para comentar a Tobias y Erik lo increíble que era para alguien como yo poder verles encima de una escenario: el mismo año que un servidor llegaba el mundo Vomitory daban sus primeros pasos en la escena, lo cuál a mis ojos les convierte en una absoluta entidad que va más allá del plano meramente musical.

Dejando de lado la aspereza propia de su carácter (traducida a la descarga sin ningún tipo de contemplación que hacen encima de los escenarios, amenizada tal vez por las intervenciones Peter Östlund), se trata de una formación mítica que sin pelos en la lengua reconoce su trascendencia dentro del panorama sueco y por supuesto internacional. Previsiblemente la totalidad de los asistentes teníamos noción de su reciente aviso: “Tras 24 years, ocho álbumes y cientos de presentaciones a lo largo de 30 países, hemos alcanzado el final del camino“.

Una decisión irreversible que afortunadamente nos dejó esta útima fecha en la península, y un diamante en bruto sobre si consideramos el “factor sala”: este mismo verano tuvimos la oportunidad de verles en festival y podemos asegurar que la masacre se redujo a un tercio en comparación con el pasado 2 de marzo. Ya enfrente de la tarima las respiraciones se agitaban, y las bestias de Karlstad hacían su aparición con The Carnage Rages On seguida de Regorge In The Morgue que a estas alturas se ha convertido en todo un clásico.

Habían prometido un repaso completo de su discografía y así lo hicieron: en un primer momento creímos entender que no habría material de su primer LP, pero nada menos que Perdition marcó la llegada triunfal de Raped in Their Own Blood acompañado de otros exponentes de su discografía temprana como The Corpsegrinder Experience o Hollow Retribution. La demencia de Gustafsson es algo digno de presenciar, la más pura evocación del tormento en la piel de un ser humano: una fusión equilibrada de técnica, grandeza y la templanza propia de un maestro.

De tener que señalar dos momentos claves he de quedarme con los ejes de apoyo de su primera descarga de canciones: la llegada de The Voyage que recalcó la importancia del monumental Redemption y por supuesto la locura que desató Terrorize Brutalize Sodomize (a mi parecer poco atendido, sumándole a ello lo mucho que eché en falta Defiled And Inferior como posible representante del álbum). En su lugar Opus Mortis VIII se convirtió en el foco de atención acompañado de Blood Rapture que como todos sabemos es clave para dar cierre a sus conciertos empleando para ello Chaos Fury y su tema homónimo.

Arropados por una intensa ovación de un público que ya por esos momentos no sabíamos si caernos muertos o rendirnos a sus pies, los suecos abandonaban el escenario dando por finalizado el que por fin hemos de consagrar como el festival de Metal Extremo más importante de nuestro país. Tres ediciones en las que The Pentagram Productions ha demostrado su buen gusto por el género, luchando incluso en dos terrenos tan diferentes como son la extinta Durango y Rock City.

Figuras tan majestuosas como Severe Torture, Interment, Machetazo, Rompeprop o los anteriormente citados Avulsed y Funebrarum han rendido homenaje a nuestro particular altar de divinidades…y apostamos que muchos más lo harán en el futuro. Mientras los huesos soporten el peso, siempre habrá un nuevo Pentagram Fest a la vuelta de la esquina…infinitas gracias a sus ejecutores y el resto a cruzar lo que os quede de dedos para tener una nueva edición en 2014. Salud Bastard@s!

 

REPORTAJE LEO

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