A la hora de hablar de Metal en el panorama valenciano, The Pentagram Productions es un referente básico para poder evaluar la escena local con cierto criterio (ya que es fácil encontrarse al ‘aquí nunca se hace nada en condiciones’). Aquellos que estén arraigados por estos lares los sabréis de sobra, y conoceréis también de primera mano los esfuerzos titánicos que conlleva sacar adelante bolos tan ambiciosos como el que estamos a punto de reseñar. El tiempo, las pérdidas monetarias y en ocasiones la poca respuesta por parte del público golpean fuerte: pero si algo define la figura de Félix y Estefanía es la perseverancia. Un aguante que muchos recompensamos acudiendo a cada evento como una armada incansable: llueva, truene o caigan trozos de órganos en punta…

La ola de frío por fin había empezado a dar sus úlimos coletazos, y la tarde/noche del sábado se mostraba bastante pasable para echar unos tragos antes del concierto. La entrada a la Durango se animaba con los más ‘madrugadores’ que ya hacía un buen rato habían empezado a darle ambiente al tema con la música a tope y las litrones que rulaban de mano en mano. La priva sin duda trajo más de un dolor de cabeza a los responsables de la sala, que en más de una ocasión se vieron obligados a salir para llamar la atención a los vendedores ambulantes…pero qué os vamos a contar, además de ser la historia más vieja del mundo todos sabemos que es un tema que al mínimamente podemos calificar de ‘complicado’.

Se abrían las puertas, y tras una interesante charla con Juancar y Cabra de Avulsed, Nibiru empezaba a emitir de fondo sus primeros gemidos…un derroche de energía que se coló de lleno en los camerinos y en mi propia grabadora hasta dejar la última parte de la entrevista casi ilegible. Tal magnitud de tralla me hizo salir intrigado de los barracones, y al abrir las puertas pude ver a los alicantinos hundiendo cráneos sin compasión. No había duda de que la planificación de este segundo Pentagram Fest iba a resultar infalible, y la apertura de  la mano de estos monstruos dió en la diana…

Con cerca de 6 años de carrera a sus espaldas, la formación cuenta con una sólida base forjada a base de machetazos de Death y Grindcore que no dejó indiferentes a los primeros asistentes (con un número para nada despreciable de gente, hubo una asistencia inical más que aceptable considerando la cantidad de grupos).  A medida que seguían entrando víctimas, el matadero estaba cada vez más cargado por los repulsivos guturales de Fran que se mostró como el componente más activo de la formación. Por su parte, Gaspar se mantuvo estoico en el frente derecho, acompañando su forcejeo con el bajo con un excelente papel en cuestiones vocales. Hecho a remarcar, ya que contribuyó con la agudización de los temas rompiendo con cualquier posible linealidad.

La inyección de adrenalina traída por Brote Psicótico o Matando Osos se potenció a medida que avanzaba el setlist, algo que pudo verse plasmado en los asistentes ya enganchados cara al último tercio de su concierto. Nuevo Orden Mundial actuó como broche de oro de su impecable presentación, siendo la selección de temas un buen acercamiento a su reciete álbum de estudio (y la primera incursión del grupo en el mercado discográfico). Material lanzado a principios de 2012, que en breves reseñaremos en The Breathless Sleep…ya que lo de esta gente no tiene desperdicio.

En la sala empezaba a resonar un grito de guerra que nos acompañaría toda la noche, y que más adelante cobraría total sentido. Al compás de ese “Viva la mierda!” el grupo se retiraba del escenario mientras que el resto nos agrupabamos en torno a la puerta para encender esos primeros cigarrillos de la noche (y si cabía echar también un trago). Momentos después el interior de la sala ofreciá una visión mucho más abarrotada con el público pidiendo guerra mientras Undergang se ponía a punto. La presentación de los daneses dejó un buen abanico de lecturas, pudiendo tacharse de ‘apagada’ desde el análisis más crítico o más bien efectiva para aquel que perdió la dentadura en los varios circle pits…lo cierto es que hundieron el estandarte del Death Metal hasta el fondo y para muchos resultó una buena bocanada de aire.

Pertenecientes a Xtreem Records, sello discográfico liderado por Dave Rotten al que veríamos más tarde encima de las trablas, esta agrupación hizo hace 2 años una muestra de su valía con la salida del magnífico Indhentet af Døden, seguido por un segundo trabajo de estudio lanzado este año que lleva por título Til Døden Os Skiller. Con un engrasado arsenal de temas representado por ambos trabajos y los correspondientes singles, EP y Split, asaltaron el escenario en medio de una verdadera masacre que se perpetuó cerca de media hora a sus pies. La actividad del público descolocaba con sólo echar un vistazo desde las zonas más elevadas de la sala: desde la intensidad de los mosh pit al crowd surfing masivo que daba la sensación de estar asistiendo a una procesión de cadáveres.

Si algo quedó patente es que no fue la mejor noche de David Torturdöd, que se mostró bastante agarrotado durante todo el concierto. Más avanzada la noche podíamos verle bastante rezagado en las escaleras del escenario, por lo que el cansancio de la gira evidentemente pasó factura, ofreciendo un cuadro de absoluto desdén encima de la tarima. A la hora de la acción no se vio completamente anulado, resultando infalible en las voces y algo menos efectivo en las cuerdas (que lejos de sonar carrasposas mostraban un sonido más redondo que poco se asemejaba a sus grabaciones).

La actuación de sus compañeros Anders y Ondsind se enmarcó en términos más respetables, con un bajo mucho más versátil a la hora de moverse en el escenario y una batería que agrietaba las paredes mientras la oleada de personas seguía fluyendo hacia el escenario. La falta de presición de su frontman quedó reducida a un segundo plano ante la perseverancia de un público que consiguió dar la vuelta a un concierto que podría haber resultado deficiente de no ser por ellos. Terminado el segundo asalto de la noche, nueva ronda de reconocimiento en las afueras del local, en donde pudimos disfrutar de algunos curiosos disfraces que auguraban la llegada del plato fuerte…

Como parte necesaria de la fauna autóctona de una concierto de Grind, los enfermeros se situaban en las primeras filas y a la espera de la formación Estefanía subía al escenario para anunciar la confirmación de la tercera edición del Pentagram Fest, con Vomitory (y más tarde Prostitute Disfigurement) en el cartel. La ovación de la sala era más que justificada y más de uno nos dio la tentación de inmolarnos allí mismo en señal de agradecimiento…así que ya teneís motivos para volver reptando a la Durango el próximo 27 de Octubre, ya que sumados a ellos están confirmados Evadne, Cliteater y General Surgery (como podéis observar, los fanáticos del Goregrind se van a poner las botas…).

Volviendo a la previa de Rompeprop, el bajo plantado en el escenario ya ofrecía una buena idea de lo que estábamos a punto de presenciar: una vagina abierta de par en par penetrada por un rabo cuya continuación era el mastil acabado en dos huevos que actuaban de clavijero. ‘Explícito’ es la palabra. De la puerta de los camerinos podía salir cualquier cosa, y efectivamente era para echarse las manos a la cabeza: los cabrones salieron vestidos de sevillana y en mitad del escenario se pusieron a liarla con un tema de lo más ridículo (método heredado de ese último Gargle Cummics) mientras el animado púbico les acompañaba cantando.

Empezaban a crujir los dedos y la masacre se iniciaba por tercera vez con Coughin’ Coffin (tomada del grandioso Hellcock’s Pornflakes),  seleccionando también Embryoyo o Vulcanic Eskimo de dicho álbum. Su split con Tu Carne también tuvo un lugar con I Am The Dolphin Sprayhole Fucker, mostrando su vena más cachonda y Gore que básicamente desquició por completo al personal. La cosa se hacía insostenible, y para colmo Bonebag Bob entró decidido a sembrar el terror entre el personal de la Durango, saltando en más de una ocasión a la barra y acosando a la pobre camarera que ya no sabía donde meterse con un menda enorme con vestidito dando por culo (si nos dieran un pavo por cada menda que vimos subido a la barra de la Durango…)

En el lateral izquierdo Dirty Dr Dente hacía barbaridades con su micro modificado, sin cesar un instante el movimiento de la guitarra con la que iba esquivando a los asistentes que volaban por los aires. Empezaron a colarse temas de su primer trabajo de estudio, Menstrual Stomphulk, con el que sacaron a relucir su esencia Grindcore (que por supuesto no ayudó a apaciguar el ambiente , y otrogó algo más de presencia a Jores Du True que dentro y fuera del escenario dio la guerra justa). Temas como Dislocated Purple Stoma o Swarming of The Cysts se mezclaban con cortes de su último trabajo, entre los que hemos de resaltar K’nijnen Met Un V-Hals (introducida con un “This is about rabbits…”) que sonó jodidamente espectacular, cerrando con Fareskin Fart una presentación que la totalidad de la sala vivimos al máximo.

Tal era la magnitud del descontrol vivido en los interiores, que del suelo empezó a levantarse un pútrido vaho que entremezclaba la cerveza, el sudor y los restos de porquería que volaban minutos atrás…era repugnante, y a la vez un síntoma de que la noche se estaba convirtiendo en algo insuperable. La sorpresa llegó cuando Avulsed salía al escenario ante un público considerablemente reducido…Juancar se plantaba sin camiseta con Tana a su derecha mientras Rotten inicaba la contienda con Stabwound Orgasm. Ante la falta de respuesta a la insistencia del vocalista que preguntaba por el público, el concierto siguió adelante con los temas homónimos de sus álbumes Gorespattered Suicide y Nullo (The Pleasure Of Self-Mutilation).

Como afirmábamos en la entrevista, el hecho de ver a Avulsed en vivo es toda una experiencia por su enorme efectividad encima de los escenarios…algo que ellos mismos consideran como la clave de su pervivencia a lo largo de estos 21 años de historia. Incluso con una ejecución que rozaba la perfección era complicado romper el ambiente de neutralidad que reinaba dentro de la sala (salvando por supuesto algunos insaciables que en ningún momento bajaron las armas). Era el turno de dar paso a la joya del ’96 Eminence in Putrescence con temas como Frozen Meat o Sweet Lobotomyque un servidor disfrutó de sobremanera mientras fotografiaba a las leyendas vivientes del Death español.

 

Como coronación de una actuación impecable, Dave se lanzó al público que cara a los últimos temas se había hecho más numeroso, demostrando que el poderío de la formación no sólo reside en la efectividad de los temas. La cercanía con la que Avulsed planteó el concierto no fue suficientemente recompensada por parte de la gran mayoría de los asistentes… algo que crea cierta incertidumbre, ya que sobran los motivos para verles encima de las tablas (sea la primera, la cuarta o la decimoava vez…). Afortunadamente la carencia de público en ningún momento enturbió la predisposición de los madrileños,  que sin piedad sentenciaron el setlist con Burnt But Not Carbonyzed y la aclamada Exorcismo Vaginal que por fin consiguió volver a cubrir el suelo de sangre.

Abriendo un espacio a la entrevista que realizamos a Juancar Cabra, la misma está a vuestra disposición a través de este enlace. En ella nos cuentan un poco más acerca del álbum que tienen previsto para este año, además de sus planes de futuro en materia de conciertos y cómo no unas cuantas cuestiones de rigor acerca de su historia y experiencias a lo largo y ancho del planeta. No tiene perdida, por lo que os invitamos a echarle un ojo!

Volviendo a la Durango, la cosa se ennegrecía y el cierre del Pentagram Fest II prometía (y resultó ser) algo jodidamente brutal. Gran porcentaje de los carniceros volvían al interior de la sala descansados y dispuestos a entregarse cara al último tramo de esta edición, encarado por los estadounidenses Funebrarum. Con las espectativas puestas sobre la formación que cerraría el festival, algunos nos limitamos a situamos entre las filas abiertos a lo que pudiese pasar: y el resultado fue algo que se nos quedará grabado a fuego en la retina. La visión de Daryl Kahan subiendo al escenario fue un presagio de la bestialidad con la que estaban a punto de agredirnos. Forjado a base de hierro, el vocalista hundió el puño hasta el fondo a base de maestría heredada del la vieja escuela escandinava…increíble como estos maestros del Death conseguían evocar el espíritu y sonido de la vieja armada sueca a pesar de su deslocalización. Una de las tantas muestras de que la cuna no lo es todo, y que en muchas ocasiones siquiera resulta un determinante…

Su trabajo de 2011 The Sleep of Morbid Dreams fue el elegido para abrir fuego, con tres temas incluídos en el mismo (Perish Beneath, Recognition y Cursed Eternity) que arrancaron hasta el último gramo de carne a la ya maltratada crew de Valencia. Lo cierto es que este álbum fue el factor dominante en su setlist, teniendo Beneath the Columns of Abandoned Gods una presencia ínfima resumida a Dephts of Misery. Una apuesta segura por su trabajo más accesible, aunque resulte una verdadera pena no poder saborear más exponentes de esa primera obra maestra caracterizada por la complejidad de sus estructuras compositivas (sin desmerecer en absoluto la calidad de su última entrega).

El enfermizo sonido con el que encriptaron la sala debía una buena parte al tratamiento de las guitarrras, aunque personalmente me quedé maravillado con la contundencia de forjada entre los ataques de Shawn Eldridge y las imapasibles líneas de bajo de Dave Wagner que a pesar de su escaso dinamismo consiguió una ejecución sobresaliente. Cuando parecía que Incineration of Mortal Flesh  y Grave Reaper iban a dar fin a su presentación, volvieron al escenario con un muerto viviente a cuestas: Torturdöd resurgía de sus cenizas y con la misma carencia de fuerzas que en su concierto se disponía entre sus filas para interpretar un clásico que nos quebró en dos la puta columna: los pedales tomaban velocidad e Into The Grave desataba una nuevo frente de guerra en el incansablepitcentral, protagonista absoluto de la noche.

Y llegaba el momento, el cierre de uno de los festivales más espectaculares que la mayoría de los que allí estábamos habíamos presenciado en nuestra vil existencia. Suecia alzaba su bandera con una formación proveniente de Avesta que tenía todas las cartas para convertirse en la joya de esta edición. Demonical saltaba al escenario con dos temas de su último trabajo Death Infernal: The Arrival Of Armageddon y Return In Flesh eran las encargadas de infringir las primeras heridas al público que para estos entonces estaba al punto del colapso tras 7 horas de castigo corporal.

La mayoría de los asistentes volvían a echar un pulso con Schulman y Jansson tras la incursión de Interment el año pasado en la primera edición del Pentagram Fest…por lo que había una enorme predisposición ante su banda insignia, que ya cuenta con 6 años de historia. Trayectoria que recorrieron de forma inversa, introduciendo Bow To The Monolith y World Serpent (Hellsworn, 2009) además de Unholy Desecration (Servants of The Unlight, 2007). Cabe volver a hacer la misma consideración que planteábamos con Funebrarum: los más ‘clásicos’ posiblemente hayan echado en falta algo más de material proveniente de su primer álbum…y qué decir de su Demo de 2006.

En el escenario Sverker procuraba hacer buenas migas con la población zombie que le observaba del otro lado de la vaya metálica, pero rápidamente comprendió que por estos lares nos gusta ir al tema sin rodeos…algo que no supuso ningún problema para los suecos que volvían a golpear con temas como Baptized In Fire que permitíeron a Fredrik destrozar los parches a sus anchas mientras Johanson hacián lo propio con las seis cuerdas. Los coros aterrizaron con un tema que personalmente me pilló por sorpresa y que decidí disfrutar como cabrón: Leipzig 1945, una composición de atmósfera cargante que cierra su primer álbum la mejor estilo Old School. Slain Warriors fue el coletazo definitivo, despidiéndose del público con la frente bien alta tras un bolo simplemente soberbio.

Pasadas las 3 de la madrugada, cada uno se arrimaba como podía a la puerta, oyéndose de fondo alguna proposición indecente de asaltar en manada la discomovil de las fiestas del pueblo que brillaba a lo lejos (desde luego hubiera sido un espectáculo digno de comtemplar en el estado que íbamos). No cabe ningún tipo de duda: el festival tuvo un éxito ROTUNDO entre los asistentes, y pongo una mano en el fuego al decir que todos salimos pensando en la próxima edición programada para Octubre. Sabemos donde vivís, y como se os ocurra faltar vamos a ir a vuestra choza y yo personalmente me voy a ocupar de violaros al perro…por cierto: si habéis perdido algún piño u órgano en el evento preguntarle a Félix, que gustosamente os lo devolverá en la próxima edición para que volváis a machacarlo.

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