Los críticos musicales y el propio conjunto de artistas pertenecientes a esta nueva generación seguimos sin poder explicarnos qué es lo que estos individuos se chutan para seguir ardiendo con la misma intensidad que hace 10, 20 y 30 años. Vosotros mismos atendiendo al insoportable impulso de headbanging que os corre por las venas os habréis hecho una y otra vez esa misma pregunta: ¿Cómo se consigue el elixir de la eterna juventud con 32 años chorreando grasa encima de los escenarios? Sin el más mínimo signo de debilidad, con la rabia desproporcionada con la que Bobby resuelve cada bolo o con la titánica dureza con la que D.D. Verni sigue castigando a ese B.C. Rich…días tras día, año tras año. Es algo verdaderamente demoníaco, y está claro que estos hijos de puta están infectados hasta la médula…

Es simple: preguntaros cómo vais a llegar a los 52, y después mirar su último videoclip correspondiente al tema Electric Rattlesnake. Si eso es algo normal, que un jodido relámpago nos parta los huevos. El nuevo arsenal de los estadounidenses se hizo esperar algo más de dos años: un periodo más que razonable si consideramos la calidad del producto final. Lo cierto es que tenía cierta incertimbre acerca de su plan de ataque después de lo mucho que pude disfrutar de Ironbound allá por 2010…ese “How far can you take it as you go…Ironbound” se nos había quedado grabado a fuego en el cerebro a muchos, y su conjunto (además de accesible) se estructuraba de manera brutal.

Un tema que retomaba las raíces, y que causó un completo desquicio a su vasto ejército de seguidores, fue aquél Bring Me the Night…un punto de inflexión clave para darle arranque al análisis compositivo de este The Electric Age. Partiendo de un artwork claramente superior en cuestiones gráficas, este nuevo álbum se abre paso en base a un objetivo más que conseguido: la integración de los viejos patrones más puramente Overkill dentro de la impenetrable coraza de hierro que hoy recubre sus engranajes. Como todos podemos apreciar, el avance del tiempo tornó sus ásperos riffs en estructuras mucho más contundentes, las cuáles junto con las mejoras en cuestiones de producción dieron lugar a una bestia mucho más pesada y sólida que aquella que por 1988 nos decía a todos que nos fuéramos a tomar por culo.

El propio tratamiento de los solos es en muchos casos una clara muestra de su regresión…son Heavies a más no poder, en el sentido más profundo de la palabra. El virtuosismo de Dave Linsk no pierde un ápice de genialidad en temas como Electric Rattlesnake…sin embargo, del estilo de Drop the Hammer Down presenta una ejecución más emotiva y menos reluciente que se adapta mediante una perfecta simbiosis al conjunto. No sólo su mascota Chaley se remonta a su aspecto original (más cercano que nunca a la grafía del Under the Influence): el propio sonido del grupo nos aporta por momentos esa sensación de nostalgia retenida en sus trabajos ochenteros. La propia Save Yourself parece arrancada de las entrañas del pasado, siendo una de las protagonistas indiscutibles de esta orgía eléctrica.

Atendiendo a su apertura, Come and Get It presenta un elemento ciertamente innovador en su fisionomía: la incorporación de coros dotan de profundidad a un tema que fusiona el Thrash Norteamericano Old School con la vertiente algo más Groove que tan bien les identifica. En consonancia con su anterior trabajo, este corte retoma los estrepitosos cabalgamientos liderados por Verni que necesariamente nos remiten a los primeros segundos de Ironbound (una tradición ya arraigada desde aquel Where It Hurts que abría su W.F.O. en 1994) Para aquellos que os sintais especialmente atraídos sus gruesas líneas de bajo es imprescindible la escucha del anteriormente citado Electric Rattlesnake, que literalmente os destrozará los huesos hasta convertirlos en un mísero montón de restos humanos. A título más personal, he de considerar Old Wounds, New Scars como uno de sus temas más versátiles y destructivos…acompañado por un despropósito de solo cercano al minuto que descorcha las paredes.

En términos generales el desenfreno sigue siendo la piedra angular del grupo, marcando la pauta con tempos acelerados que poco o nada toman del tramo intermedio de su discografía…aquél dominado por mastodónicas descargas algo más simplonas que From the Underground and Below de finales de los 90 representa a la perfección. Un escaso número de artistas puede apuntarse un éxito rotundo sin hacer una regresión a sus años dorados, y en el caso de Overkill esta incesante continuidad supone una prueba palpable de la solidez de su carrera. The Electric Age representa una evolución lógica y perfectamente contextualizada: es sin sin duda un punto culminante en el sonido que a día de hoy les define como líderes de aquel grupo de thrashers desterrados del tan aclamado ‘Big Four’. Ni falta que les hace…con cada lanzamiento estos psicópatas se meriendan al cuarteto entero sin dejar un solo pedazo.

 

The Electric Age

1. Come and Get It
2. Electric Rattlesnake
3. Wish You Were Dead
4. Black Daze
5. Save Yourself
6. Drop the Hammer Down
7. 21st Century Man
8. Old Wounds, New Scars
9. All Over but the Shouting
10. Good Night

 

Artista: Overkill

D.D. Verni – Bajo, Voces
Bobby “Blitz” Ellsworth – Voz
Dave Linsk – Guitarra Solista
Derek ”The Skull” Tailer – Guitarra
Ron Lipnicki– Batería

 

Género: Thrash Metal

Fecha de lanzamiento: 27 de Marzo de 2012

Origen: EE.UU.

Discográfica: Nuclear Blast Records