Un trabajo de tal magnitud no podía quedar exento de veredicto por parte de The Breathless Sleep…y como bien afirmaba Publio Siro: “el tiempo de la reflexión, es en sí una economía de tiempo“. Una reflexión que en mi caso acabó transformándose en una larga retaíla de escuchas que no hacían más que dilatar el proceso de asimilación y disfrute de este grandioso álbum. Generoso en cuestión de matices: los cuáles permanecen escondidos en sus más recónditas angulaciones, revelándose lentamente ante nosotros con cada escucha que realizamos. Exponerse ante este The Devil’s Resolve es una travesía en toda regla, y a pesar de su progresiva pérdida de intensidad está muy lejos de ser un álbum prescindible para los oyentes más exigentes de la casa.

El término de ‘supergrupo’ que tantas veces se asocia a su fisionomía, resulta necesario a fin de cuentas para hacer las presentaciones: Mikko Kotamäki avalado por su trayectoria en Swallow The Sun, Kasper Mårtenson y Olli-Pekka Laine con el legado de los primeros (e insuerables) Amorphis a sus espaldas, Marko Tarvonen y Janne Perttilä que actualmente integran las filas de Moonsorrow; y Sami Yli-Sirniö, actual guitarrista de Kreator, consolidan una alineación de verdadero infarto. Pero no sólo cuenta el peso de sus credenciales personales: adquiriendo cierta perspectiva, podemos ver cómo las raíces del Metal Escandinavo sirven de soporte a una compleja estructura que conjuga Doom, Death Melódico, Folk y Progresivo. En pocas palabras: la tradición abraza y sedimenta una vez más las nuevas formas de expresión del Metal, con resultado cuidadosame perfilado.

Considerando que Barren Earth se trata de un proyecto en paralelo, uno no acaba de dar crédito a su solvencia: tras el lanzamiento de Curse of the Red River en 2010, aconteció una gira por Estados Unidos y Canadá proseguida por la composición y grabación de este álbum…todo esto sin contar que Varjoina Kuljemme Kuolleiden Maassa salía a principios de 2011 y Emerald Forest and the Blackbird en febrero de este año a la vez que se grababa Phantom Antichrist. La gestión de los tiempos fue implecable: dos años para dar a conocer su primer álbum a través de una gira de 3 meses, retomar el trabajo con sus respectivos grupos y dar forma a un segundo lanzamiento resulta un periodo más que aceptable (y curiosamente análogo al de la mayoría de formaciones con carácter primario). Aquellos que temiesen la aparición de un segundo trabajo falto de ideas no podían estar más equivocados…

El peso compositivo recae en su mayoría sobre Laine, mítico bajista que pone al servicio de la formación su magnífica experiecia con The Karelian Isthmus y Tales from the Thousand Lakes. Aquellos que conozcáis a fondo su sonido podréis reconocer inmediatamente la influencia de este magnífico álbum de 1994 a lo largo de todo su recorrido, empezando por Passing of the Crimson Shadows que abre nuestro análsis y el propio trabajo. El sonido temprano de Amorphis se filta de forma natural a través de los ensortijados riffs, tiñendo incluso la tonalidad de las voces limpias. La semilla de Barren Earth germina a través del tratamiento lírico de Kotamäki: la epopeya del Kalevala se pierde en el recuerdo y la inconfundible temática de corte pesimista proporcionada por el vocalista de Swallow The Sun  corretea alrededor de un estribillo destinado a convertirse en clásico indiscutible de la formación.

The Rains Begin recible el segundo coletazo de genialidad de los 90: Mårtenson pone música a una verdadera obra de arte, seleccionada como sabéis para rodar su primer videoclip. Protagonismo absoluto de unos teclados incisivos, acompasados con un hermoso punteo melódico que ayuda a elevar al máximo exponente el componente emotivo de las tiernas líneas de Jussi K. Niemelä (ensayista finlandés de corte naturalista y humanista). Prosiguiendo con el análsis conceptual del álbum, Laine muestra una faceta mucho más agresiva con Vintage Warlords: un lapsus abrasador en el que reluce la cara más Death de su arsenal creativo.

La magia vuelve sentirse a flor de piel con el primer asalto de la contibución instrumental de Kasper…el sonido de las gaitas auguran una brisa de Folk, bordada con absoluta precisión en el lienzo de As it is Written. A título personal he de considerarme un enamorado de este tema, su simpleza compositiva y la delicadeza con la que se plantea los coros la convierten en el marco perfecto para dar cabida a esos teclados finales que claman la grandeza del panorama Progresivo de los 70 en su ejecución. Curioso que el corte más Doom del conjunto esté proporcionado por Laine, siendo The Dead Exiles la propuesta más aplastante del disco. La propia fiereza de los riffs moldea una áspera superficie, amenizada por momentos a través del agudo registro de las voces.

Con un aire más atrevido, Oriental Pyre juguetea con místicos punteos de guitarra alimentados por una distorsión esponjosa que en torno al tercer minuto se sitúa junto a los teclados en un claro primer plano; dando lugar al tramo más rescatable de un corte, que a diferencia de su predecesora, presenta un verdadero despunte en términos creativos. Marko y Sami prueban suerte con el penúltimo tema White Fields, en la que quedan reflejada la influencia de las vertientes más contemporáneas del Metal. El mismo se antoja un tanto excesivo en en cuestión de arreglos, con un riff entrecortado que marca un alto en su segundo minuto de escucha…una propuesta que evidencia el tono decreciente del álbum, finalizando en la elocuente Where All Stories End. Sin duda, el guitarrista de Moonsorrow nos sorprende gratamente con esta única pero sólida contribución: Perttilä posa sus manos sobre el apartado lírico e instrumental de un tema que trae consigo un dilatado respiro final.  Recalcar por supuesto el papel de los teclados que sirven de apoyo al estribillo…siendo clave su su munito final, en el que sus seguidores más fieles podrán ver conglomerada la grandeza de su sonido en todo su esplendor.

Atendiendo a sus bonus tracks, muchos se preguntarán por qué Martyrs Of Devotion no entra en la selección definitiva de este nuevo trabajo. A pesar de su efectividad, podréis apreciar que se trata de una propuesta dinámica que difícilmente podría llegar a encajar en el desarrollo de The Devil’s Resolve…la atmósfera menguante del álbum podría ofrecerle cobijo en sus primeros minutos, aunque sería un verdadero desperdicio romper la perfecta harmonía de los cuatro primeros temas que le dan inicio. Más discutible es el desplazamiento de World In Haze a un segundo plano, ya que a mi parecer sería una perfecta sustitución para The Dead Exiles: dotada de unos tintes más claros, proporcionaría una transición mucho mas limpia a esa segunda parte del disco. Intenso, espectacular  y sin nungún tipo de desperdicio.

En líneas generales The Devil’s Resolve se desenvuelve de forma más cohesionada que su predecesor, con un claro avance hacia terrenos que exploran la faceta más oscura de los finlandeses. A la vista de sus capacidades, la rigidez era algo impensable cara a su planteamiento compositivo….sin embargo hemos de reconocer que su segunda mitad nos sólo pierde brillo: también es despojada de la genialidad inicial. Con un sonido plenamente consolidado, se trata de un paso firme en su trayectoria; una nueva lección de maestría que sienta mejor que nunca las bases de su prometedor futuro como leyendas del Death Melódico…

 

The Devil’s Resolve

1. Passing Of The Crimson Shadows
2. The Rains Begin
3. Vintage Warlords
4. As It Is Written
5. The Dead Exiles
6. Oriental Pyre
7. White Fields
8. Where All Stories End
9. Martyrs Of Devotion (Bonus Track)
10. World In Haze (Bonus Track)

 

Artista: Barren Earth

Mikko Kotamäki – Voces
Kasper Mårtenson– Teclados, Coros
Janne Perttilä– Guitarra, Coros
Sami Yli-Sirniö– Guitarra, Coros
Marko Tarvonen– Batería, Coros
Olli-Pekka Laine– Bajo, Coros

 

Género: Melodic Death Metal

Fecha de lanzamiento: 7 de marzo de 2012

Origen: Finlandia

Discográfica: Peaceville Records