A lo largo de estos dos años, aquellos que trabajamos día a día para sacar adelante The Breathless Sleep hemos tenido la oportunidad de vivir momentos verdaderamente únicos. La vida nunca reparte lo bueno y lo malo en dosis iguales, y poco a poco todos aprendimos a conservar y valorar aquellos momentos que hacen que esto merezca la pena. Aquel 21 de Octubre tuvimos la oportunidad de entrevistar en Valencia a dos de las mejores personas con las que tratamos dentro de ente género: y creednos que la humildad es un bien ciertamente escaso…

Si hay algo que jamás cae en el olvido son las amistades que se van forjando a lo largo del camino…y así lo demuestra esta colaboración de Fer, teclista y compositor de Edhellen, que hoy presenta en la web esta grandísima review de Stones Grow Her Name, el último disco de Sonata Arctica. Una labor excelente, que sin duda merece una lectura detenida por vuestra parte.. Gracias de corazón a Fer por dedicarnos su tiempo y su confianza, toda vuestra Herman@s!

En una entrevista para el número de abril de la Guitarrista española, medio defendiendo su controvertido Heritage, Mikael Akerfeldt de Opeth se quejaba de la ausencia de originalidad y experimentación en el Metal actual, incluidas las bandas (en general) de primera fila, aunque admitía que no ocurre así con todas. Los tuviera o no en mente, llegan ahora Sonata Arctica con su nuevo Stones Grow Her Name para destacarse como una de las excepciones que confirman la regla, para bien y para mal.

El álbum se abre con Only the broken hearts, un medio tiempo melódico con tirón en las líneas vocales y un estribillo redondo, pero poco empuje y fuerza para ser un primer tema; si te gusta el estribillo estás de suerte porque se repite a lo largo de todo el último minuto de la canción. Los ambientes del final enlazan con Shitload of money, un corte algo más duro que promete buenos resultados en directo, aunque también algo lenta y floja, poco innovadora. Mejora a partir de la mitad: voces más agresivas, pinceladas de una sección de metales y el primer gran solo de guitarra del disco. El estribillo vuelve a ser pegadizo y repetido con insistencia, cambio de tono incluido.

Comienza luego el que es uno de los dos núcleos de interés del disco, formado por Losing My Insanity, Somewhere Close To You y I Have A Right. La primera es un corte movido y de estructura no demasiado complicada, pero con variaciones entre versos y estribillo más que coreable; la sección instrumental, guitarra y teclado armonizando, lleva el sello de Sonata y al mismo tiempo es algo nuevo: uno de los momentazos del disco. Un riff solitario y contundente que anticipa casi todo el material rítmico del corte abre Somewhere Close To You, otro de los aciertos de los fineses: una pieza directa y salvaje dominada por las guitarras, con voces rotas y muy sentidas; la letra y la atmósfera pueden remitir, si queréis, al Don’t Say A Word del Reckoning Night.

I Have A Right marca el paso hacia una zona del disco en el mejor de los casos más suave, por no decir más sosa. Parece que en los últimos tiempos Sonata no han tenido mucho ojo eligiendo los singles: desde luego Paid In Full no era de lo mejor de Unia, y Flag On The Ground es, aunque formalmente impecable, un corte que no aporta gran cosa al The Days Of Grays ni a la discografía de Sonata en general. I Have A Right tiene detalles acertados: el recitado de la voz infantil entre estribillos, unos arreglos de teclado interesantes y una buena sección polifónica en el cierre, pero en general se acerca mucho a los temas más poppies de bandas como Nightwish o Evanescence. Era otra de las cosas que apuntaba Akerfeldt sobre el metal actual: “En realidad, a veces sólo es pop con mucha distorsión en las guitarras“. Parece que sí ocurre así con temas como I Have A Right, Alone In Heaven” o The day, que la siguen; y aún de Don’t Be Mean”, con giros cercanos al R&B en la voz y progresiones de acordes poco novedosas. La letra del single, eso sí, está muy en la línea de “en estos tiempos que corren” y el mensaje es ciertamente reconfortante.

No hay mucho que decir de las que siguen; Alone In Heaven es una balada lenta absolutamente estándar, y debe ser la que tenía en mente Kakko al hablar de un «tema muy Edguy» antes de salir el disco. The day”peca de repetición y largos compases de quintas y octavas en un 4/4 que Portimo acaba de hacer soporífero, aunque las melodías de voz siguen mereciendo la pena.Si omitimos Don’t Be Mean, lineal y poco elaborada (pura base para lucimiento vocal de Kakko), llegamos al bloque final del disco, donde el nivel vuelve a subir tanto en calidad como en originalidad. Cinderblox es una mezcla fresca y atrevida de country y metal finés, con un estribillo al más puro estilo Sonata y solazo de Viljaanen; banjo y violín reales y continuas variaciones completan un tema redondo y sólido, el último más o menos ordinario antes del final.

Wildfire II y III son las últimas canciones, bonus aparte, de este Stones Grow Her Name. Echan sus raíces en la primera Wildfire, situada discos atrás en el Reckoning Night. Por no alargar demasiado el comentario, cosa que pasaría si entramos en detalles, lo vamos a dejar en una invitación a escuchar las tres canciones seguidas y con las letras delante, que no son cortas. Hay efectivamente una unidad evidente entre ellas, y la música, muy variada y original (hasta experimental a veces en II y III), parece supeditarse a menudo a los contenidos de la letra.

Hablando de las letras en un sentido más global, son sin duda un punto fuerte del disco y uno de los factores que invitan continuamente a nuevas escuchas, una tónica que Kakko mantiene desde Unia y que sin duda es de agradecer. El trabajo vocal es en general excelente, tanto en los temas más agresivos (Somewhere Close To You, ambas Wildfire a veces) como en los más intimistas (Don’t Be Mean) o en partes brillantes como el estribillo de Alone In Heaven. La producción ha cambiado poco en los últimos discos desde Reckoning Night, y no hay queja. Las rítmicas suenan gruesas y definidas, muy agresivas, y casan muy bien con la batería, de la que se entiende todo a la perfección, aunque poco hay que entender. Los teclados quedan en segundo plano con frecuencia, alternando colchones con más órganos de Rock de lo acostumbrado para acompañar, y brillando algo más con los sintes, campanillas y pianos en registros agudos, contrastando con los graves de las guitarras.

Mención aparte para el piano, sencillo pero bellamente interpretado, del inicio de Losing My Insanity o el final de Wildfire II. Hay espacio también para lo Sinfónico en los últimos minutos de Wildfire III. Un uso atrevido de los sintes en Somewhere Close To You, especialmente en la parte a dúo con la voz en «From the sea…». Los momentos más fuertes de Viljaanen ya se han mencionado, pero en general y como de costumbre la interpretación es impecable, sobria, y sentida cuando toca.

Resumiendo mucho y yendo a lo sencillo, Stones grow her name no es un disco que vaya a cambiaros la vida o la forma de ver la música, pero merece la pena y tiene grandes momentos. No es tan original como Unia, pero es más sólido y equilibrado que The Days Of Grays, o sencillamente mejor, aunque no tenga nada parecido a Dethaura. Como suele ocurrir, requiere más de una escucha, aunque los temas que desde el primer momento no llaman la atención tampoco mejoran con el tiempo. Por otro lado, si el disco por sí mismo tiene valor suficiente, dentro de la carrera de la banda ocupa también un lugar digno, y marca una dirección ligeramente nueva, nuevas evoluciones, y las canciones buenas compensan con creces el lastre de las menos atractivas.

Mejor o peor son en cualquier caso términos relativos, pero es objetivamente algo fresco y diferente, y esto siempre se agradece. Si ya sois acérrimos de Sonata, y sobre todo si os gustaron Reckoninc Night o The Days Of Grays, os gustará también Stones Grow Her Name; si sencillamente estáis buscando un poco de aire fresco y buen hacer en el metal melódico actual, el álbum es también recomendable. Al fin y al cabo es música y se trata básicamente de disfrutar y percibir en ella cierta energía cuando se la escucha, y esto sí que es casi indiscutible que lo han conseguido los cinco de Sonata Arctica.

Stones Grow Her Name

1. Only The Broken Hearts (Make You Beautiful)
2. Shitload of Money
3. Losing My Insanity
4. Somewhere Close To You
5. I Have A Right
6. Alone In Heaven
7. The Day
8. Cinderblox
9. Don’t Be Mean
10. Wildfire II
11. Wildfire III

Artista: Sonata Arctica

Tommy Portimo – Batería
Tony Kakko – Voces, Teclados
Marko Paasikoski – Bajo
Henrik Klingenberg – Teclados
Elias Viljanen – Guitarras

Género: Power Metal

Fecha de lanzamiento: 18 de mayo de 2012

Origen: Finlandia

Discográfica: Nuclear Blast Records