Ponemos broche de oro a una semana que nos trajo a grandes como ZZ Top, Iron Maiden o Slash. Una auténtica semana de lujo para los amantes de esta música, que sin duda, hizo las delicias de tantisima gente. Comenzamos con lo que The Breathless Sleep vivió allí.

VIERNES

Empieza por fin la tercera edición del Sonisphere en España. Éramos muchos los que desde ratos antes de que abrieran las puertas del festival esperábamos bajo un sol abrasador, acompañado de un ambiente bastante polvoriento, ansiosos por disfrutar de un fin de semana repleto de buena música.

Las puertas abrieron a las 18:00, y 30 minutos más tarde daba paso la primera banda del festival, Bullet. Tenían la dura tarea de abrir el festival, a una hora en la que el calor era insoportable, y con poco público aun presente. Bah, nimiedades para estos suecos, que salieron con mucha fuerza a comerse el escenario desde el principio. Comenzaron con una potente Highway Pirates, seguida de Back on the Road. Los allí presentes asistían atónitos a lo que era una gran descarga de puro Heavy Metal, con ganas y mucha fuerza. Seguieron sus grandes temas Turn it up Loud y Stay Wild. Después llegaba el momento de cerrar sus escasos 30 minutos de concierto, para dar paso al resto del cartel. Las elegidas fueron Roadking y Bite the Bullet. En general fue un muy buen show de unos chavales que prometen y mucho dentro de la escena, herederos de grupos como Accept o AC/DC.

Ya se acercaban las 19.00 y era el turno de los manchegos Angelus Apatrida. Entraron pisando muy fuerte, como es costumbre en ellos, y desde el primer tema, Clockwork, de su último trabajo, se veía venir que nos esperaba un rato de un trhash muy cañero, y con mucha actitud por parte del grupo. Siguieron con Blast Off y Of Men And Tyrants, también de su último trabajo. Llegaba el turno de la reconocida Give ‘Em War. Aún con un calor sofocante, los españoles no paraban de dar caña un solo momento, metiéndose al público en el bolsillo desde el principio. Continuaron de nuevo con temas de su último disco, como Legally Brainwashed. El público se volvió loco con Versus The World y a pocos minutos de que termine el concierto, empieza a sonar Vomitive, muy bien recibida por el público. Para terminar y más cañeros que nunca, Angelus demuestran qué es lo que mejor saben hacer: Thrash Attack. En definitiva, un grupo que se sabe desenvolver a la perfección en el escenario y muy abiertos con el público, y demostrando en todo momento por qué estan triunfando por Europa.

La jornada continuaba con los americanos Valient Thorr. Para sorpresa de muchos, un concierto bastante entretenido con una banda totalmente entregada. Supieron captar al público aunque muchos de los allí presentes no les conocieran. El calor dejaba de apretar y eso ayudó a que disfrutáramos más aún del concierto. Con temas como Double Crossed, Infinite Lives y Mask Of Sanity se gastaron un concierto de unos 60 minutos bastante entretenido.

El sol bajaba y el ambiente comenzaba a ser más agradable. Era el turno de los franceses Gojira, que sorprendieron a muchos con un directo impresionante acompañado de buen sonido. Se abrieron paso con Ocean Planet y Backbone, de su trabajo From Mars To Sirius. Con este inicio, demostraron que estaban dispuestos a repartir mucha cera esa noche. Y así lo hicieron, Mario Duplantier destrozando la batería (en el buen sentido de la expresión) y Christian Andreu con su guitarra asesina, cual apisonadora, empezaban con Remembrance. Con temas como Love, Sight to Behold, Flying Whales y The Heaviest Matter Of The Universe, los de Bayona no se relajaron un solo momento. Con una potencia que dejaron patente en el escenario, se marcharon con Toxic Garbage Island, Vacuity y Oroborus. Un concierto difícil de olvidar. Muy bien chicos, muy bien.

Pasan las 10 de la noche y es el turno de los madrileños Söber. Con una puesta en escena bastante buena, aprovecharon la caída del sol para utilizar luces en su directo. Un sonido impecable nos regalaba temas como La Araña, Fantasma, su sonado Diez Años, coreado por todos, La Nube o Arrepentido. Se fueron con Sombras, dejándonos un concierto redondo en el que demostraron que se merecían tocar en el festival, a pesar de las críticas de “si no pegaban en este festival” y demás comentarios. Al margen de que su estilo fuera acorde con el resto de grupos, es innegable que el concierto fue de sobresaliente.

Se acerca la medianoche y salen al escenario, ante un abarrotado Sonisphere, los suecos Arch Enemy, una de las bandas más esperadas de la noche. Hay que decir que no fue su noche, salieron cun un retraso de unos 20 minutos, y se les vio bastante más apagado que otras ocasiones. El sonido no acompañaba, y los suecos parecían no arrancan, no sacaban esa furia y energía que les caracteriza. El concierto empezaba con Khaos Overture, Yesterday Is Dead And Gone y Revolution Begins, pero el grupo parecía no conectar con el público. Un show extraño, algo raro en Arch Enemy, banda que acostumbra a meterse al público en el bolsillo desde que pisan el escenario. Vimos a una Angela Gossow más apagada, y a un Michael Amott no entregado a las cuerdas. Siguieron con Bloodstained Cross, la aclamada My Apocalypse, Ravenous, Under Black Flag We March y No Gods, No Masters. Un potencial muy escondido para un grupo que de sobra goza de él. Apenas tres cuartos de hora estuvieron sobre las tablas, en un concierto en cierto modo insulso. Cerraron la sesión con We Will Rise y Nemesis, que animaron algo más al público. Desde luego no fue una de sus mejores noches.

Pasamos al penúltimo artista de la noche, Slash, el hombre de la chistera. Desde un primer momento, disfrutamos de un sonido impecable, con un espectáculo de luces que acompañó a la perfección al show. Myles Kennedy nos conquistó con su voz, que acompañaba a la perfección a esa gran guitarra de la mano de Slash. Un espectáculo en toda regla nos trajo Ghost para empezar más de 60 minutos de buena música y leyenda. Siguieron con Mean Bone y Nightrain, demostrando a cada minuto que estaban dispuestos a ser la banda de la noche. Rocket Queen dio paso a una tremenda Civil War, donde vimos a Slash disfrutar tocando el tema de su ex-banda. Durante todo el concierto se respiraba sin duda un aroma a Guns N’ Roses que no disgustó a ninguno de los presentes. Pudimos disfrutar de Back From Cali, Promise y Nothing To Say. Dieron cierre al gran espectáculo tres clásicos que nos hicieron vibrar y darlo todo durante unos minutos pese al cansancio acumulado: My Michelle, Sweet Child O’ Mine y Paradise City. Increíble e inolvidable.

Y los encargados de cerrar la primera jornada del Sonisphere eran los reunidos The Darkness. EL horario en que les colocaron hizo bastante mella en la cantidad de publico, que al terminar Slash huyo en masa de aquel descampado getafense. Pero pobres de ellos, no sabían el conciertazo que estaban a punto de perderse. Saltaron al escenario, presidido con un enorme telón con el logo del grupo, poso más tarde las 2:30 de la madrugada. El cansancio apretaba ya mucho, pero las ganas de ver a los britanicos eran demasiado grandes. Comenzaron con Bareback, seguida de Black Shuck y el ya clásico Growing on Me. El escaso público que alli había empezaba a volverse loco por momentos, y la banda, lejos de querer dar tregua, siguieron repartiendo exitos de la mano de Get Your Hands Off My Woman y One Way Ticket. En este momento llegabamos a la mitad de la actuación, y para que la fiesta no decayese, nos regalaron la incrible Love Is Only a Feeling, con lluvia de confeti masiva incluida, todo un espectaculo digno de uno de los grupos más grandes de los últimos tiempos. Seguimos con Is It Just Me? y Stuck in a Rut, temas que dieron un leve respiro al público, que seguía entregado por completo. Ya llegabamos a la recta final de la actuación, y que mejor manera de despedirse que poniendo aquello patas arriba y afirmando que había vuelto para recuperar su trono y para quedarse. Sonaron Givin’ Up y I Believe in a Thing Called Love, cerrando con una impecable Love on the Rocks With no Ice. Para mi, fue uno de los mejores conciertos de todo el festival, y The Darkness son un grupo que o te gusta o no, cuyo frontman Justin Hawkins, sabe ganarse al público. Sus movimientos amanerados y esos falsetes agudos tan caracteristicos son una gozada disfrutarlos en directo, además de que un sonido increíble les acompañó. Se les veía muy en forma, aunque la actuación bajaba de intensidad entre canción y canción, ya que paraban de golpe para retomar unos momentos después. Eran ya casi las 4 de la mañana cuando finalizaron, y el cansancio se notaba. Tocaba descansar para afrontar la siguiente jornada, más larga y más intensa si cabe.

 

SÁBADO

Comenzamos la segunda y última jornada de esta edición del Sonisphere y las constantes parecen ser las mismas, un calor infernal y más polvo. A las 15:30 saltaban al escenario Hammerfall, con un buen puñado de público dándolo todo y  con mucha gente aún por entrar en el recinto. Peso a estos inconvenientes, Hammerfall supieron resolver muy bien la papeleta de abrir el día, y aunque el sonido no les hizo justicia (una vez más), pudimos disfrutar de un gran concierto, con una banda muy animada a la que se le notaba agusto en el escenario (como para no estarlo, era el único sitio donde hacía sombra a esas horas!). En cuanto al setlist, dieron un repaso rápido a toda su discografía, alternando temas nuevos como Bang Your Head con grandes clásicos como Renegade o Let de Hammer Fall. Tampoco podían faltar grandes temas como Blood Bound y Hearts on Fire. En total gozaron de 45 minutos que no desaprovecharon.

Después era el turno de los americanos Mastodon, quienes nos deleitaron con un recital potente y un sonido bastante aceptable, eso si, muy enfocado a sus discos Leviathan y Blood Mountain. La única pega fue el público, que salvo algunos sectores bastante fervientes, estuvo impasible ante los de Atlanta. Comenzaron con Iron Tusk y March of the Fire Ants, y a partir de aquí ya tenían toda la carne en el asador. Siguieron con Where Strides the Behemoth, Mother Puncher, Circle of Cysquatch y Aqua Dementia, tras la que tocaron lo que fue la única canción de su último trabajo Crack the Skye, siendo elegido el tema homonimo para representar este disco. En total disfrutaron de 50 minutos, que coronaron con Megalodon y Blood and Thunder. Un concierto impecable y muy entretenido.

Con el público ya calentito (y nunca mejor dicho) y con ganas de seguir la marcha, hicieron su aparición los fineses Apocalyptica con un gran telón de la imagen de portada de su último trabajo. Ellos tuvieron peor suerte con el sonido, estuvieron prácticamente todo el concierto con un sonido bastante sucio el cual dificultaba que sonaran bien esas melodías provenientes de sus cellos, y una batería demasiado alta. Pese a esta adversidad supieron llevar a buen puerto el concierto, dejándonos un repertorio equilibrado entre versiones (las clásicas de Metallica como Master of Puppets, Nothing Else Matters y Seek and Destroy, ademas de una impecable Hall of The Mountain King) y temas de cosecha propia, como Grace o Path, y otros en los que contaron con la colaboración del cantante Tipe Johnson, como fueron I’m not Jesus, End of Me y I don’t Care. En general, salvo por el fallo del sónido, hicieron una actuación bastante digna con la que coparon las expectativas de muchos.

A continuación era el momento de uno de los grupos que más expectación causaban en el cartel, Dream Theater, más que nada porque todos andabamos con mucha curiosidad de cómo sería el cambio de batería con Mike Mangini, quien hizo un concierto estupendo clavando cada una de las notas. Comenzaron con Under a Glass Moon y a partir de aquí todo fue cuesta abajo. No se si sería por el calor o porque ya se empezaba a notar el cansancio, pero el concierto se me estaba haciendo pesado. A medida que iban callendo These Walls, Forsaken, The Great Debate y Fatal Tragedy, a la gente tambien se le notaba que algo les pasaba. Y para colmo, el sonido no les ayudaba, una torre de sonido no paraba de zarandearse por culpa del viento, lo que daba la sensación de que el sonido iba por ráfagas. Superada la mitad del concierto, y con un Labrie bastante ocupado intentando esquivar gallos, fue el turno de In the Back of Angels y Caught in a Web. Pusieron el cierre a una actuación que pasó sin pena ni gloria, con Metropolis Part I. En general, un sonido que dejo bastante que desear, un set list muy poco acertado para un festival, y con un grupo, en general, más vivo de lo habitual, sobre todo Myung (quien no paro de moverse y hacer headbanging) y salvo Labrie, que no tuvo uno de sus mejores días con su voz.

Y ya llegabamos al momento del día más esperado por muchos. Era el turno de Iron Maiden, y ya se notaba en la cantidad de público, que se había ido acumulando a lo largo de todos los conciertos anteriores. Poco a poco a lo largo de todo el día, habíamos podido vislumbrar varios elementos del escenario que llevaban preparado, cómo torres laterales y alguna que otra plataforma. Todo presagiaba una gran noche. Daban las 21:20 en el reloj, y comenzaba a sonar Doctor Doctor, canción con la que acostumbran a abrir. La gente se lo sabe y estalla en una ovación y aplauso sin precedentes. Despues empezo a sonar Satellite 15, mientras los miemrbros del grupo ivan preparandose en sus puestos. Poco después empezaba la fiesta, abriendo con el tema que da titulo a su último disco, Final Frontier. Pese a que no es un disco que haya calado hondo en los fans, fue bien recibida, y acto seguido, otro tema nuevo, El Dorado, que sonó impecable. La gente estaba feliz, tenian delante a Iron Maiden, y poco más necesitaban para ser felices, cuando de repente empezó a sonar 2 Minutes to Midnight, donde el público terminó de enloquecer. Continuaron con lo que, a mi modo de ver, paro un poco el concierto que habían conseguido arrancar, sonaron The Talisman y Coming Home, que interpretaron a la perfección y fueron bien recibidas, pero que como digo, a mi no me terminaron de cuajar. Y desde aquí hasta el final del concierto, fue un no parar. Siguieron con Dance of Death, que ha sabido hacerse un hueco entre los clásicos. Despues, los telones traseros que se ivan intercambiando, dejaron paso a la imagen de Eddie que representa The Trooper, y comenzo a sonar el tema, locura de nuevo. Siguieron con The Wickerman, potencia bruta y unas ganas tremendas le pusieron, se notaba que estan en forma y que lo estaban dando todo. Después bajaron un poco la intensidad con Blood Brothers y Where the Wild Wind Blows, temas en los que se vio disfrutar especialmente a Steve Harris, se nota que le encantan esas partes más instrumentales y tranquilas. Seguidamente tocaba arrancar de nuevo, y recuperar la fuerza, nos obsequiaron con The Evil that men do, canción en la que tanto el grupo como la banda estuvo pletórico, con un Eddie de 3 metros sobre el escenario, paseandose de un lado al otro, al que le dieron una guitarra y todo. Acto seguido comenzaron los primeros acordes de Fear of the Dark, y si aquello ya parecia una olla a presión, en ese preciso momento estallaba. Todo el público se fundio en una ovación, y brazos en altos comenzamos a corear junto con el bueno de Bruce. Tras este momentazo, otro gran momento del festival, tocaron el tema Iron Maiden, que terminaron de rematar con la aparicion de un Eddie gigante en la parte de detras del escenario, que movía la cabeza y echaba humo. Y ya llegando al final del concierto, era el turno de los bises, que corrieron a cargo de la típica The Number of the Beast, presidida por un demonio en lo alto de las plataformas del escenario, y por último Hallowed be thy name y Running Free. 2 horas de Iron Maiden en estado puro, que llegaron a su final de una manera apoteósica. Estan en un gran momento de su carrera, y todos los miembros dan la talla, desde el siempre pontente Nicko McBrain, hasta el más modesto Adrian Smith. Cabe destacar la actuación de Bruce, que estuvo más activo y simpatico que de costumbre (si, más aún, si cabe). Harris esta vez estuvo un poco más modesto, aunque su presencia de lider es imponente. Janick Gers y Dave Murray también hicieron un gran papel, muy metidos en su papel, aunque el segundo daba la sensación de estar un poco más ausente. En general fue una gran actuación, un concierto digno de recordar y que hizo las delicias de todos los que allí estabamos.

De golpe, todo el mundo decidió marcharse, y una marea humana de 40000 personas empezo a moverse por la explanada, como si alguien hubiera metido un palo en un hormiguero. El polvo comenzo a levantarse, y junto con el cansancio acumulado, se empezó a hacer algo cansado estar allí. Fue el momento de hacer una pausa para cenar y refrescarse. Gran error, esas 40000 personas habían decidido hacer lo mismo. Cola en los puestos de cambio de moneda, en las barras y en donde las comidas, cualquier cosa se tornaba misión imposible. Debido a todo esto y al reventón que llevabamos ya encima, no fuimos capaces de quedarnos a ver el resto de conciertos, cosa que me jodió especialmente por Twisted Sister, que parece ser que dieron el conciertazo del festival. Por lo que pude hablar con gente que si se quedó a verles, me contaron que fue increible, gran sonido, mejor actitud y muy muy divertido, con muchos clásicos y bromas incluidas. Stay Hungry, The Fire Stiil Burns, We’re not Gonna Take It (cantada como Huevos con Aceite), The Price, Burn in Hell, I Wanna Rock (bromeando en el estribillo con I Wanna Fuck) y Come out and Play fueron algunos de los temas que tocaron. La verdad es que con todo eso y más en el setlist, debió ser impresionante, y habiendo podido disfrutar de ellos en directo en tora ocasión, me hago a la idea de la fiesta que debió ser, y me jode aún más habermelos perdido.

Despues fue el turno de Uria Heep, quienes parece ser que hicieron otra actuación de matricula de honor, con grandes temas como Return to Fantasy, Look at Yourself, o Easy Living. Tras un concierto algo escaso y ya bastante flojo de publico, tocaba hora de cerrar el festival de la mano de Lacuna Coil, quienes delante de unas escasas 4000 personas tuvieron el duro trabajo de hacer que el público aparcase el cansancio a un lado y disfrutara de las últimas bocanadas de metal del festival. Dicen que fue un concierto muy entretenido y con un sonido estupendo, y una banda especialmente entregada. Sonaron temas como Under Dog, Heaven’s a Lie o Our Truth, entre otros muchos.

En general, puede decirse que fue un éxito el festival, aunque el recinto haya vuelto a demostrar que no es ni muchisimo menos apto para albergar este tipo de eventos. Es cierto que en pleno Julio, poco puedes hacer por luchar contra el calor, pero lo del polvo es imperdonable, se sabe desde hace un año el problema que produce, y apenas se hizo algo por solucionarlo, unos cuantos manguerazos por la tarde para empapar el suelo, y poco más. EL resto de servicios, pues también dejaron algo que desear, lo óptimo hubiera sido poner un par de barras más (sólo había 3) y otra zona con comida (después de Maiden era todo un reto acercarse a por un simple bocata), incluso otra zona para cambiar dinero por los tickets del festival, que sólo había una. También cabe destacar la falta de previsión que les hizo quedarse sin botellas de agua el sabado, poco despues de la actuación de Iron Maiden. Y mención especial para la absurdez del festival, igual que el año pasado, una enorme grada en la que apenas hubo en todo el festival unas 15 personas. Grada cerrada a los VIP, que escaso uso hicieron de ella. Mejor hubiera sido habilitar un par de esas para el público, se hubiera agradecido. Las zonas de sombra tambien fueron algo escasas, aunque es cierto que hubo más que en la edición pasada. Haciendo un gran resumen, en cuanto a lo musical muy bien, en cuanto a los servicios, aun tienen mucho que mejorar si quieren que sus clientes hablen bien de ellos. Señores promotores, en un festival no sólo hay que cuidar el cartel.

Texto:  nekr0mantik y Gø£ðên Ðrågøn