Los americanos The Dogs Divine vuelven a la carga tras cuatro años y lo hacen con Size of the Fight, su nuevo material de estudio que salió a la venta el pasado 8 de Noviembre a través del sello de Chicago, Mortal Music.

Con una temática similtar a la de su primer disco de estudio, Way of Life del 2008, esto es; noches de fiesta y en general la vida de un músico de rock, el nuevo disco aporta un matiz más oscuro al sonido con ritmos pesados y lentos, siempre sin descuidar la base hardrockera. Como dijo el propio Tom Hart, vocalista de la banda, en una entrevista: “No nos preocupamos de géneros o modas, sólo escribimos algo que tuviese todos los elementos de un gran disco de rock.”

Dogs, llamada a ser un clásico de la banda y que sintetiza la ideosincracia de la misma, es la encargada de abrir el disco. Con un inicio tirando más al stoner rock, reflejado por la pesadez y por lo grave del sonido pero que pronto vuelve al cauce más hardrockero. También muy contundente es Overnight Sensation, al más puro estilo Pantera donde el regusto groove rebosa en cada uno de los fraseos.

FDLF es un tema a lo Sunset Strip, con ese ambiente nocturno de los locales de los Ángeles y ese sleazy rock tan característico pero que una vez más queda enmascarado por esa pesadez del stoner y el groove. Para este tema, la voz de Tom Hart se relaja, pero sólo un poco, para adaptarse a un sonido menos duro que las dos pistas anteriores . Muy intersante también esos tartamudeos a los Roger Daltrey en My Generation.

Gypsy King pone el toque sureño con esos slides cortantes como el acero. Desde el punto de vista compositivo añade algo de originalidad; un inicio muy bien construido con la percusión y el palmeo con esa cadencia lenta que atrae y a la que se le une una genial voz que encaja con total fluidez y que acentúa progresivamente los versos hasta derivar en un una guitarra muteada que significa la entrada del estribillo. Ya que casi sin darnos cuenta cambiamos de la estrofa al estribillo. Son toques originales que siempre se agradecen.

Diametralmente opuesto a lo anterior es Hell Wouldn’t Have Me. Lanzado como single, es un tema en cierto modo oscuro en el que la voz llega incluso al gutural al final del tema.

Con un ritmo muy marcado del bajo y la batería; así empieza Brand New Addiction. Aunque el tema en general adolece de cierta falta de variedad melódica, quizás lo mejor de este primer corte sea la sorpresiva voz de Tom Hart, un tanto atípica para una banda de hard rock por su crudeza, y los sintetizadores que aparecen en el puente de un tema que acaba con la misma fuerza con la que empezó.

El disco va sorprendiendo poco a poco, y lo que parecía a priori como un disco de hard rock pero con tines más pesados, se está revelando como algo más y si no, ahí está One and Only, un tema a lo rap metal, sí sí rap metal, con guitarras sinuosas y fraseos cortos para crear esos golpes propios del hip-hop con un estribillo pegadizo por las rimas y ese todos a una que tiene el tema. Finalmente, abandona el rap metal para volver simplemente al metal y terminar de nuevo con un gutural.

A continuación, momento para honrar a los caídos. I’m in Love with My Car es una reinterpretación del célebre de los Queen pero adaptado al sonido pesado de los Dogs. Join de Crowd trata del duro camino que un grupo ha de hacer para llegar a la cima (“It’s a long way to the top if you wanna rock and roll”). Comienza con una sola guitarra con un sonido sucio y de distorsión arenosa, es un tema casi sin melodía, de estribillo semi tribal pero que se vuelve interesante hacia la mitad del tema cuando las guitarras se vuelven limpias para crear esa melodía inquietante.

Ya vamos acabando y para finalizar la escucha queda alguna que otra sopresa. Gussie va dedicada a su abuelo que desde el principio les ayudó financiándoles el material. Gussie es una instrumental de apenas dos minutos que comienza con unos rápidos arpegios de guitarra acústica a los que se le une una melodía de violín que se antoja épica, melancólica, gracias a la variedad estilística que puede aportar un trozo de árbol reconvertido en este maravilloso instrumento. Desde luego, sonido muy diferente a lo que hemos encontrado hasta ahora.

One for the Ages es la elegida por los Dogs para cerrar este Size of the Fight. En mi opinión mal elegida, ya que una balada tras una instrumental no hace que olvidemos toda la caña que hemos recibido anteriormente pero en mi humilde opinión, deberían haber cerrado con una canción más potente, que en el disco tienen de sobras.

El disco, sin parecerme sublime, ni una maravilla, es reflejo de esa corriente de bandas, véase Chrome Division y Brand New Sin, que practican un hard rock de antaño pero mezclado con ritmos más pesados, propios del metal de los 90 y donde el country y los sonidos sureños también tienen su espacio. Un disco accesible, fácil de escuchar y que puede llegar a públicos muy dispares que se pueden encontrar en este larga duración que contiene desde cortes duros y pesados hasta baladas, pasando incluso por el rap metal (¿anécdota? lo veremos).

 

Size of the Fight

1. Dogs

2. Overnight Sensation

3. FDLF

4. Gypsy King

5. Hell Wouldn’t Have Me

6. Brand New Addiction

7. One and Only

8. I’m in Love with My Car

9. Join the Crowd

10. Gussie

11. One for the Ages

Artista: The Dogs Divine

Tom Hart– voces

Jim Hart– bajista

Karl Von Heilman– guitarrista

Jeremiah Ross– batería

 

Género: Hard Rock/Stoner

Fecha de lanzamiento: 8 de Noviembre

Origen: Estados Unidos

Discográfica: Mortal Music