La idea de Disintering The Masters consiste en rendir homenaje a esos grandes grupos que nos han fraguado como oyentes y como pertenecientes a esta gran familia que es el metal, por ello, no puedo pasar la oportunidad que me brinda The Breathless Sleep, para compartir con vosotros, un disco, que para mi es mucho más que un disco, es una leyenda, un rayo de luz directo al corazón, un diamante en bruto que recoge todas las virtudes (o defectos para algunos) de una las bandas más controvertidas de todos los tiempos.

Manowar, odiados por unos, amados por otros….Para unos payasos, machistas y charlatanes, para otros uno de los grupos más grandes del Metal y reyes de la escena por derecho propio. No es mi cometido aquí echar fuego a este viejo debate, si no tratar de acercar y de rendir tributo, a una de sus más grandes obras de todos los tiempos, un disco que cambiaría el devenir de la propia banda y que los acercaría al éxito masivo que gozaron después. Pero no sólo es importante el disco dentro de la trayectoria de la banda, si no que nos encontramos con una pieza de oro de muchos kilates que influyó y sigue influyendo a generaciones enteras de músicos, y no necesariamente de Heavy Metal Clásico, el estilo en el que podemos encuadrar a la banda. ¿Os suena Bathory?

Corría el año 1984, y la banda de Joey De Maio, atravesaba un momento tremendo de creatividad, en sólo tres años la banda había creado piezas tan clásicas y esenciales para el heavy metal como Battle Hymns o Into Glory Ride. La calidad no siempre es proporcional al éxito, y en éstos años los de Nueva York, hicieron lo imposible por hacerse oir, no viendo recompensado su esfuerzo en su tierra natal, EEUU, pero sí abriéndose paso poco a poco en Europa, sobre todo en Inglaterra, una tierra que todavía vivía la revolución del metal que supuso la NWOBHM y que proporcionaba una audiencia más preparada para su propuesta: Metal alto como el infierno, cargado de un sentido de la épica completamente exacerbado y de una oscuridad heredada de Black Sabbath, muy patente en sus primeros trabajos.

Así unos meses después de sacar un album homenaje a los aguerridos metaleros ingleses, quienes mantuvieron vivos los sueños de grandeza de la banda, Hail to England, volvieron a la carga golpeándonos con el martillo de Thor y regalándonos ocho canciones que cambiarían para siempre la historia del metal.

Éste disco reúne todas las características que les han hecho grandes a lo largo de tanto tiempo, canciones sencillas, pero épicas, inspiradas en la mitología nórdica, en la fuerza de la voluntad y el alzamiento del metal como religión. Todas ellas guiadas por el bajo de Joey De Maio y la veloz guitarra del siempre recordado Ross The Boss y coronadas por la cruda, desgarrada, pero grandilocuente y en ocasiones operística voz de Eric Adams. Sin olvidarnos de la excelente labor de batería del fallecido Scott Columbus, un batería muchas veces denostado, que sin embargo cumplía a la perfección con su papel dentro de la banda, demostrando ser poseedor de una pegada impresionante, aunque no tanto de una técnica depurada.

El arranque del disco lo pone All Men Play On Ten, un homenaje de la banda al sello que en aquel momento puso este disco en circulación, 10 Records, no es el mejor inicio de disco de Manowar de la historia, pero no deja de ser un tema brutal, con un riff pesado y musculoso perfectamente acompañado por un Eric Adams en estado de gracia. Quizás sea el tema más rockero del disco y el menos recordado del LP, pero no deja de ser una declaración de principios de lo que nos está por llegar.

¿Qué sería Manowar sin sexo? No podía faltar una alusión a unos de sus principales Leit motiv, y en esta ocasión es un tema entero dedicado al noble arte de la fornicación. Animals, un tema agresivo y macarra, que respira años ochenta por todos los poros, donde nos invitan a ser libres como animales y dejarnos llevar por la pasión. El riff machacón nos invita a mover la cabeza sin parar y la parte final con un Eric Adams rompiéndose la garganta en medio de una cabalgada de batería y un punto marca de la casa, es un punto y final perfecto para esta orgía de música en estado puro.

Llegamos a éste punto, entramos en la parte más épica del disco, nunca antes se había tocado sobre vikingos con semejante sentimiento épica. Un tema versionado por Moonblood o Therion, un tema que ha inspirado a otros como Bathory o Immortal a seguir su senda. Estamos hablando de Thor (The Powerhead). Para el que os escribe probablemente sea el tema favorito de ésta banda y no lo pienso ocultar. Evocador como pocos, nos transporta a los fríos mundos Asgard donde la guerra eterna es la única razón de existencia de los dioses. Unos coros impresionantes en el estribillo colocarán nuestro corazón en un puño, nos dejaremos llevar por el impresionante sólo de guitarra de Ross the Boss, el guitarrista que los hizo grandes y que todavía lleva el peso de la leyenda de Manowar a sus espaldas (no en vano participó en la composición de muchos temas). Mención especial el increíble grito de Eric Adams al final del tema, cerrando uno de los temas más míticos del metal.

El siguiente himno en golpearnos va a ser Mountains, una oda a la monstruosa magnificencia de los gigantes de roca que por siempre han impresionado al hombre. Para ello nada mejor que un tema de casi 8 minutos de duración, donde una vez más, vemos lo importante que ha sido Manowar en otros estilos como el metal pagano. Un tema que alterna partes lentas, adornadas por la poesía de Eric Adams y los adornos de De Maio, para posteriormente arrollarnos con unas guitarras pesadas y machaconas que nos llevan a la gloria con los increíbles coros que acompañan éste recital de buen metal.

Toca el turno a Sign of the Hammer, la pareja de baile perfecta de Thor (The Powerhead). El tema hace honor al icono que muestra la portada, la representación rúnica del martillo de Thor, y eso es lo que tendremos en nuestras mentes cuando comience a sonar, toda una bendición a la guerra abriéndose paso a partir del desgarrado grito del principio acompañado del atronador bajo de De Maio y de unos coros grandilocuentes y casi religiosos, que nos llevará a encomendarnos al signo del martillo antes de morir bajo el acero del enemigo. Uno de los estribillos más míticos de Manowar se da cita aquí.

Quizás el tema más rápido del disco, tengamos en cuenta que en estos años comenzaba a surgir el Thrash y el mundo entero se arrodillaba ante la velocidad imposible de unos primerizos Metallica o Slayer. Manowar apostaron por hacer lo contrario, de hecho sus temas más rápidos se darían en posteriores lanzamientos. El caso es que The Oath, es un tema furioso y machacón, de esos en los que entraban tan bien los vertiginosos solos de guitarra del Boss y donde se ponen a prueba las cuerdas vocales de acero del señor Adams.

Sobre Thunderpick no me extenderé mucho, ya que se trata de un solo de bajo de esos que tanta controversia crean entre sus seguidores, en éste caso no es esencialmente pesado y se deja oir fácilmente llevándonos hacia el funeral que supone Guyana (Cult the Damned), un tema dramático sobre el suicidio inducido a más de 900 personas por parte de la mente enferma del Reverendo Jim Jons, un tema dramático y muy raro en la producción de Manowar, más proclive a la mitología o fantasía. Aquí nos ponen de rodillas ante la realidad, poniéndonos en la piel de una víctima corroída por el fanatismo y que entrega su vida voluntariamente a una causa religiosa. La tristeza que desprende el tema es de una profunda belleza y tras una sobredosis de poder, nos deja caer en las redes más oscuras que puede tejer la mente de un hombre. Un broche de oro, para un disco que a pesar de la producción, y la falta de medios, (ridícula en comparación con los que poseen hoy día), sigue sonando con fuerza en los equipos musicales de medio mundo, demostrando que sean reyes o no, son una de las bandas más grandes de todo el panteón del metal.

Sign of The Hammer

1. All Man Play on Ten
2. Animals
3. Thor (The Powerhead)
4. Mountains
5. Sign of The Hammer
6. The Oath
7. Thunderpick
8. Guyana (Cult of The Damned)

 

Artista: Manowar

Ross The Boss– Guitarra
Joey De Maio – Bajo
Eric Adams – Voz
Scott Columbus – Batería

Género: Heavy Metal

Fecha de lanzamiento: 15 de octubre de 1984

Origen: Estados Unidos

Discográfica: 10 Records