Con meses de expectación a nuestras espaldas por fin llegaba el momento de volver a pisar tierras madrileñas. El Ritual Zombi Fest se presentaba como una oportunidad única, y no sólo por las muchas sorpresas que Avulsed nos tenían preparadas: tres de las grandes propuestas de Xtreem Music pisarían el escenario acompañados por una verdadera leyenda en el panorama del Death Metal…Dissect tenían todas las cartas para triunfar, y de qué forma las jugaron. La Sala Penélope se convirtió en un verdadero sitio de culto a lo largo de casi 6 horas que difícilmente podremos borrarnos de la mente.

La apertura del telón estuvo a cargo de Onirophagus: que a pesar de su relativa juventud como formación cargan con la experiencia en  Decapitated Christ o Empanadilla de Pus. Allá por 2011 las cosas tomaron un rumbo mucho más oscuro, y L’Hospitalet de Llobregat acogió el nacimiento de una portentosa propuesta de bases Doom que como pudimos comprobar no tiene ningún tipo de desperdicio en vivo. Su afiliación a Xtreem Music posibilitó este año la salida de su primer trabajo de larga duración, Prehumansabiamente equilibrado con su anterior EP en el desarrollo del setlist.

La contienda comenzó con un tema ya conocido: No Colours In This Earth, extraído de Defiler of Hope y sucedido por algunas muestras de su último plástico: Discordia y Ceremonial Swamp. Ya a los pies del escenario resultaba imposible no centrar la atención en Paingrinder, totalmente inmerso en el trance propiciado por la pesadez del sonido. Hemos de reconocer que nos topamos con registro absolutamente magistral que amenizó el lento desarrollo de una presentación que por aquellos momentos contaría con alrededor de 50 asistentes.

En su ecuador el propio Eduardo aprovechó para reconocer la amplia influencia de Celtic Frost dando paso a Defiler of Hope, Baikal y Decarnized como broche final. A lo largo de su set los catalanes demostraron la versatilidad de su sonido, marcado por tintes que parten del Doom más sofocante hasta desembocar en las vertientes más Old School del Death. El énfasis se fue apoderando poco a poco de sus temas, dejándonos un final impecable que sin duda ofrece grandes perspectivas cara a futuros encuentros con la banda.

 

Momentos más tarde una bandera se extendía por delante de la batería, dando a entender que Christ Denied estaban a punto de corromper el altar con su hecatombe semi-programada. Hay varias razones por las cuales podríamos considerarles un proyecto único: sus andanzas desde 1994, la simplicidad de su propuesta o la mera conjugación de Rotten y Roger Borrull en un mismo núcleo. Sin embargo hay una que llama poderosamente atención: su denominación como Brutal Christophobic Death Metal. El simple hecho de ser una formación estrictamente anti-religiosa encargada de diseminar blasfemia cual gárgolas con gafas de sol, les convierte en algo verdaderamente cojonudo.

De hecho fue todo un lujo estar ante ellos: la formación actuó por primera vez en 20 años en el Move Your Fucking Brain catalán, seguido del Obscene Extreme Fest y siendo esta la tercera oportunidad de verles en su historia. Su presencia era más que evidente en un festival de tales características, aprovechando por supuesto para destripar su álbum Cancer Eradication que como bien sabréis salió a principios del mes de junio. Acatando su progresión, las iniciales Weak Lunatics, Blasphemic Blessings y Putrid Christian Blood fueron las encargadas de dar rienda suelta a la barbarie.

El desarrollo del concierto estuvo marcado por una brutalidad excesiva en el plano musical y un completo estatismo en el escenario, todo un logro por parte de ambos (y en particular de Rotten, sabiendo lo carismático que puede llegar a ser encima de las tablas). Su primer álbum quedó reseñado con Useless Sinless Life, así como su Split con Bastard Saints a través de Impale the Fraud. Asumiendo lo que se estaba cociendo ante nosotros nos resultó increíble el poco movimiento que había en la sala, hecho que nos permitió movernos como si nada por las primeras filas cámara en mano.

Señalar que la formación dedicó un tramo de su setlist a la excelente cover de Imprecation (Of the Underworld), sin olvidar su Demo de 1998 con la que cerraron el concierto. Castration in the Name of God marcó la despedida de todo un hito en el panorama nacional, que afortunadamente hoy por hoy tenemos la posibilidad de ver en vivo. Y que sea la primera de muchas…ya que rara vez podréis ver a dos mendas repartir tantísima cera sin moverse del sitio.

 

Llegado el momento de ver a Dissect muchos nos preguntamos qué podíamos llegar a encontrarnos sobre el escenario. La re-edición de Swallow Swouming Mass con motivo de su vigésimo aniversario nos permitió rememorar allá por febrero uno de los lanzamientos más emblemáticos de la década de los 90…y las expectativas alcanzaron otro nivel cuando sus cuatro miembros originales confirmaron su vuelta al panorama.

El simple hecho de ver a Vincent Scheerman era de por sí notable, una verdadera máquina de Death Metal que entre tema y tema se transformaba en el tipo más amable que pisó la sala a lo largo de la noche. Simpático y agradecido, volvió a presentarnos los viejos temas de la formación interpretados con la cólera de un atajo de adolescentes. Es más: bastó con una primera tirada de fotos para que automáticamente trasladásemos los trastos a primera fila…semejante atrocidad había que verla a pie de escenario.

Su único trabajo de larga duración fue el gran protagonista de la noche, envolviendo su presentación desde las iniciales Gals Of The Eternal Solsticie, Exterion Tomours o Vanished Into The Void  hasta el final marcado por Growls Of Death Spontaneous Diarhoea. Situados en las proximidades de las tablas era imposible no distinguir cierto dejo de Grave en el crujido de las guitarras, hecho que más adelante se confirmó con el estallido de la mítica In Love. Necesario destacar la técnica de Tim Roeper al bajo y la infinita entrega de Zwart Wijngaarden, ofreciendo en su conjunto una lección magistral de cohesión y experiencia.

Cerca de una hora de Death Metal en estado puro, y sin ningún tipo de concesiones. Un directo impactante que sin duda tenéis que ver en algún momento de vuestras vidas…y no será broma si os lo decimos de manera tajante. Tan sólo esperamos que los próximos meses traigan consigo más confirmaciones y la posibilidad de un nuevo trabajo…

 

Es curioso que siendo Purtenance una de las formaciones más prometedoras del cartel, se nos acabaran quedando tan cortos a la hora del disfrute. Los fineses son toda una institución en el género y a la vista del acabado final de Awaken From Slumber cabía esperar que fuesen el segundo bombazo de la noche. Rodeado de una turbia atmósfera ambientada por John 3:16, la figura de Ville dio arranque al desfase a través de sus EP’s con Demon Gods Apparition of the Mist.

Saltaba a la vista que la contribución de su bajista y vocalista era intachable, equilibrando sus espasmódicos movimientos con una densidad que por momentos parecía tirar abajo las paredes de la sala. Sus álbumes de larga duración quedaron plasmados a través de la alternancia de las recientemente lanzadas Hour Of The Cannibalism y Temptation of Suicide con sus predecesoras Black Vision Deep Blue Darkness tomadas de Member of Immortal Damnation.

Ya sobre el final hicieron su aparición Fields of Terror y Risen From Grave, propiciando un final aplastante con el que dejaron claro de qué pasta están hechos. Las bestias de Nokia fueron contundentes y efectivas en su ejecución, y aún no resultándonos la estampa más memorable de la noche supieron estar a la altura y dar paso de forma honorable a los grandes protagonistas…

 

Si tenemos que definir en pocas palabras nuestra historia con Avulsed en los escenarios, los términos a utilizar serían ‘buen rollo’ y ‘precisión clínica’. No importa si se trata de una cita local o internacional, las dimensiones del escenario o la cantidad de público que tengan que afrontar: el buen hacer y la atrocidad vienen de la mano, y como bien pudimos imaginar: jugando en casa todo quedaría elevado al máximo exponente.

En nuestro caso nos aguardaban varias sorpresas en torno a su alineación: era la primera vez que nos encontrábamos a Osckar detrás de la batería (quedando más que satisfechos de su habilidad con las baquetas), sumándose la incorporación del denominado ‘sexto miembro de al banda’ en las guitarras a raíz de la reciente tendiditis de Juancar. Participando en intervalos concretos, Miguel Bárez supo trasladar con maestría su experiencia en Inntrance a la mutilante propuesta de Avulsed.

La matanza de no muertos empezó con Dead Flesh Awakened (tema que como bien sabréis ya cuenta con un videoclip disponible en este enlace) tras el cual Rotten nos anunciaba que tendríamos el placer de escuchar Ritual Zombi al completo, intercalado por supuesto con algunos de sus temas más míticos. La sucesión del álbum acogió en su seno himnos como Gorespattered Suicide Devourer Of The Dead (In Element), teniendo que señalar Horrified by Repulsion como uno de los cortes más efectivos de su último trabajo de estudio.

Haciendo gala de su compenetración con el público, la formación aprovechó el inicio de Zompiro para subir al escenario a un grupo de fans ‘zombificados’ que no dudaron en interactuar con ellos a lo largo del tema. Volviendo a 1999, Stabwound Orgasm fue el preludio perfecto a uno de los grandes temas que llenaron la sala esa noche: Zombie Ritual engrandecía la figura de Death, con una ejecución y entrega que nada tendría que envidiarle al septeto de Masvidal & cia. que hoy por hoy recorre los escenarios homenajeando a la mítica formación.

También dedicaron un espacio a su reciente EP a través del tema homónimo Revenant Wars: buena ocasión para catarlo por primera vez, ya que a raíz de algunos problemas de edición su salida quedó pospuesta. Con el público encendido (cosa que hemos de agradecer, ya que por momentos llegamos a pensar que nos iríamos sin poder meternos en un sólo pit), los madrileños fueron encajando su perversión con tres temas clave para todo buen amante de lo insano: Sick Sick Sex, Breaking Hymens y cómo no…la venerada Exorcismo Vaginal, ejecutada esta vez a tres guitarras.

Una presentación impecable en todos los sentidos, que además de mostrarnos la faceta más cercana de la banda evidenció su condición de maestros indiscutibles. En términos generales, el Ritual Zombi Fest fue el plan perfecto para una tarde de sábado: qué menos podíamos esperar del compendio de bandas afincadas en Xtreem Music. Por supuesto, nuestro eterno agradecimiento a la organización del festival con mención especial a Dave Rotten: que varias veces nos ha demostrado que aún hay voluntad por hacer las cosas bien en este país.

Y como curiosidad: tanto si os habéis cascado una Zombeer como si está en vuestra estantería sois unos privilegiados, ya que hace unos días fue retirada pese a que su nombre está registrado por una marca de videojuegos. Mal por nuestra parte al no habernos hecho con una partida de esa tirada limitada a 300 botellas…

 

REPORTAJE LEO