Han vuelto.

Las bestias del death metal de Maryland, tras tres años desde aquel fabuloso Descend Into Depravity, han vuelto. Y no precisamente con medias tintas: Reign Supreme, el disco que nos ocupa, es simple y llanamente death metal. No hay mejor forma de describirlo.

Hace tiempo que estos 3 nos han demostrado que es innecesario tener una cantidad absurdamente alta de miembros para ser lo que son y hacer lo que hacen: un auténtico apocalipsis técnico y sonoro, un metal extremo que empuja a no quedarte quieto, bien compuesto, espectacularmente tocado y con muy buenas letras, orientadas a la crítica política y social (destacando sobre otros grupos del género, con letras más orientadas al gore).

La muralla vocal que forman Sean Beasley y John Gallagher es inconmensurable:  con los guturales de corte medio/screaming agudo del primero y los profundísimos del segundo, graves y gruesos hasta decir basta, son ya parte de la personalidad de su estilo, junto al virtuosismo de su ejecución técnica: el bajo y la guitarra, prácticamente siguiendo líneas igual de complejas sin descanso en todos los temas, y mención aparte para la rapidísima batería de Trey Williams. Unos monstruos que vuelven a conseguir que nos hagamos pipí en la cama.

Si te haces llamar fan del metal extremo, Dying Fetus debería estar entre tus imprescindibles, y con este Reign Supreme más todavía. En cuanto le des al play, tus oídos volarán solo para aterrizar entre canción y canción y al final del disco. Porque desde el segundo cero meten una tralla impresionante y ceden concesiones justas. Ni partes acústicas, ni bonitas melodías: Brutal Death Metal en vena para todos.

El disco arranca con Invert The Idols, y ésta con un barrido de guitarra que te deja con cara de “¿qué cojones está pasando aquí?”. Velocidad, potencia y brutalidad sin descanso, con una mínima concesión a la respiración con un ritmo más lento, aunque pesado como él solo, a partir del minuto 1:30. 2 minutos de furia concentrada, un comienzo perfecto.

Seguimos con Subjected To A Beating, que arranca a un tempo menos caóticamente veloz y más “headbanguero”, con un doble peda jodidamente bestial que se entremezcla con ritmos de batería más pesados y sencillos. No obstante, el caos tenía que llegar: en el minuto 1:20 el tempo se acelera y nos otorga más velocidad y oscuridad para acabar de concretar un tema fantástico. Además el riff con tapping del final del tema es indescriptible.

Second Skin es caos desde su inicio. Los riffs del principio con esos despliegues de técnicas de barrido y picking a la guitarra te dejan expectante al resto, que no desmerece para nada. Este tema en concreto tiene uno de los riffs más pegadizos de todo el disco, además de partes de lo más veloz, carne de moshpit total.

“No es mi culpa que esté embarazada, y amo las drogas. ¿Qué mas da? Que le den al bebé, que se muera”. Tras este relajante discurso inicial aguarda From Womb To Waste, el tema escogido por el grupo para ser el single del disco. Se trata de un corte más pesado, de estilo más lento, pidiendo headbanging a gritos. No obstante, y como apunte personal, pienso que había canciones más destacables para sacarlas como single que ésta. Sigue siendo brutal a pesar de todo.

Dissidence arranca con un estilo de un color muy old school. Rápido y brutal, pero luego establecerse de nuevo en el estilo “marca de la casa”: riffs sostenidos, descargas de letra sincronizadas con la línea instrumental y momentáneas partes para agitar el cerebro entre riff y riff. Destacable el blast beat en este tema. La caja de la batería pide socorro a gritos. Pero más tarde el bombo no sale mucho mejor parado. Y es que la técnica de Trey Williams es una pasada, y su velocidad algo de otro mundo.

In The Trenches nos vuela la cabeza con un ritmo más pesado al principio, la voz diabólica de John Gallagher retumbando por toda la habitación, para luego acelerarse a niveles inabarcables: las manos derechas de la sección de cuerda deben estar más que entrenadas para soportar semejante velocidad, y si no, tendinitis incoming. A destacar de este tema el doble pedal en el minuto 2:40, tan rápido que marea, seguido de uno de los fragmentos más dignos de headbanging de todo el disco, rematado con un par de segundos de la voz de John sola, algo fuera de serie. Caña, caña y más caña.

Devout Atrocity nos da con tal cantidad de virtuosismo guitarrístico al inicio que necesitas agarrarte a algo. Picking tan rápido y limpio que asusta, captas cada nota que suena. No contentos con ello, el doble pedal que acompaña al ritmo pesado que le sigue es algo increíble. A destacar también los juegos de armónicos a lo largo del tema. De los temas más virtuosos de todo el disco sin duda.

Revisionist Past comienza con un mini solo de John, que solo tiene de mini la duración. Son inhumanos los dedos de ese hombre. Sin embargo, no se queda ahí: el ritmo rapidísimo del resto de la canción, con blast beats acojonantes, un trabajo de bajo sublime, un solo de estilo más melódico al que acostumbra la banda y grandes armonías (aunque luego en directo al ser un solo guitarra no se apreciarán) conforman la descarga de agresividad contenida de este corte. De lo mejorcito.

Con The Blood Of Power queda cerrado el disco con aun más trallla, riffs muy imaginativos, armonías, un solo magnífico que no acaba al final del tema, más despliegue técnico (remarcable a la batería) y un estribillo muy recordable. Espectacular.

Reign Supreme es el regreso por la puerta grande de una banda que llevaba 3 años sin sacar disco de estudio, presumiblemente porque estaban trabajando en que este último fuera lo brutal, técnico y virtuoso que es. Dying Fetus ha dado una acojonante lección de cómo hacer buen brutal death. Así que apuntad, malditos.

 

Reign Supreme

1. Invert The Idols
2. Subjected To A Beating
3. Second Skin
4. From Womb To Waste
5. Dissidence
6. In The Trenches
7. Devout Atrocity
8. Revisionist Past
9. The Blood Of Power

Artista: Dying Fetus

John Gallagher– Voz, Guitarra
Sean Beasley – Voz, Bajo
Trey Williams – Batería

 

Género: Brutal Death Metal

Fecha de lanzamiento: 19 de junio de 2012

Origen: Estados Unidos

Discográfica: Relapse Records