CRONICA LEO

Me encantaría poder estar elaborando esta crónica con el peso de los años a mis espaldas: Possessed es toda una leyenda viva, y como tales tendrían que gozar del criterio de todo un experto en la materia. Sin embargo recae en mi humilde trayectoria el hecho de dar veredicto de una de las noches más memorables de estos últimos años. Una oportunidada irrepetible: tanto para los más curtidos como para aquellos que a pesar de nuestra juventud hemos podido disfrutar por primera vez de esta pieza clave del desarrollo del Death Metal.

Los catálogos, bibliotecas y estanterías de todo buen metalhead recogen el Seven Churches como denominador común: el diamante en bruto de su aportación a este panorama. Tan icónico como esa portada de simple disposición y a la vez tan cargada de significado, así como la propia figura de Jeff Becerra…ejemplo absoluto en todos y cada uno de los aspectos que engloban al artista y al ser humano. Reformados en 2007, y con una sección instrumental totalmente renovada, la gran bestia calofirniana que a principios de los 80 llevó el Thrash un paso más allá llegaba por fin a nuestras tierras.

He de reconocer que la compañía en un primer momento me pareció algo insólita, el paso de su temprano Grindcore al Crust/Heavy que Malignant Tumour describe en su trayectoria les convierte en un extraño compañero de travesías para los cabezas de cartel. El detalle que más me sorprendió en mi primer acercamiento fue esa curiosa mezcla de grafías en torno a su logo: el hecho de homenajear así a los grandes del panorama es algo que les honra, pero de primeras uno no puede evitar pensar aquello de “el que mucho abarca, poco aprieta”.

Afortunadamente las previsiones iniciales no podían estar más equivocadas por mi parte, y bastaron 30 segundos para arrancarnos la puta cabeza: sin exagerar. Momentos antes de entrar un buen colega me decía que sonaban como Motörhead, lo cuál es mi caso suponen palabras mayores y bastante extrañado me dispuse a comprobarlo. Y efectivamente: los chechos son un quiste sebáceo engendrado a la sombra del legado de Kilmister y los suyos, encabronados como ellos solos y particulares a más no poder.

Sí es cierto que me intrigan los motivos y condiciones que el management de los estadounidenses asumió a la hora de seleccionar una propuesta tan dispar…pero qué cojones: ¿cuántas veces hemos nos hemos enfrentado a propuestas que a pesar de ser afines a los cabezas de cartel, no supieron entregarse al 100%? Hasta las fórmulas más extravagantes funcionan si uno va abierto a lo que pueda suceder, y he aquí la prueba viviente. El centro de todas las miradas: su bajista Robert Šimek, un tipo genial que entre risas y patadas al escenario me recordó al buen Frankie Poullain (véis lo que pasa, a lo tonto acabas hablando de The Darkness en una crónica de Death…).

En torno al asunto del setlist (ante todo gracias a la predisposición de la señora Kat, compañera de Metal Trip, que me permitió hacerme con algunas instatáneas del mismo), cabe comentar que su último trabajo de estudio Overdose And Overdrive quedó repasado a través del tema homónimo, The Secret Source y At Full Throttle; recuperando In Full Swing con la inicial We Paint the Town Red y dejando el cierre en manos de Decibel Maniacs de su aclamado Earthshaker. Un concierto plausible, que al menos en mi caso les ha convertido en una cita ineludible para próximos festivales…y hasta puede que alguna presentación en solitario.

 

Acostumbrados a la abundante selección a la que Pentagram Prod. y Hammer Agency nos tienen acostumbrados en sus eventos, a muchos se nos hacía extraño el hecho de acabar de ver el primer concierto y estar ya esperando la guinda final. Una limitación que al parecer vino de arriba y que aceptamos de buena gana, a más energía acumulada más se podía soltar en el circle pit. Possessed salían al escenario bañados por las notas de la intro de su segundo álbum Beyond The Gates, y en toda una declaración de intenciones nos partieron la boca con Seven Churches. Así nomás.

Ya forcejeando en las primeras filas se escuchaba a la gente corear los riffs del primer minuto, cosa que no siempre tenemos el gusto de presenciar (aunqe qué menos tratándose de semejante clásico). Las larvas del que posiblemente sea el primer Death Metal dieron paso a uno de los cortes que mejor recogen la esencia thrasher de la banda. Beyond The Gates rebajó la tensión por unos instantes, permitiéndonos apreciar con todo lujo de detalles el buen estado de su líder. A pesar de mantener un registro acotado Jeff es proclive a dejarse la piel incluso en las condiciones más adversas, y no cualquier vocalista alcanza tales cotas de brutalidad.Verle arrancarse la garganta a trozos como antaño es un verdadero privilegio, y por supuesto hemos de sumarle su capacidad superación: mientras algunos llegábamos al mundo él ya lidiaba con la tragedia, hecho que jamás le detuvo a la hora de continuar desarrollando su mayor pasión.

Volviendo al concierto Pentagram dio rienda suelta a la primera secuencia de temas del Seven Churches, momento idóneo para ver cómo se defendía la sección instrumental. Muchos nos habremos preguntando (cosas de la nostalgia) hasta qué punto se podría igualar el trabajo de Lalonde y Torrao en las guitarras, o la energía de Sus destrozando los parches. No se trata de una simple cuestión de ejecución, el citado álbum recoge un sonido “clásico” en el más puro sentido del término y a primera vista resultaba bastante improbable que pudiera sonar fidedigno.

Segundo error de la noche y grandiosa lección: la mejora de las condiciones técnicas no necesariamente supone una pérdida de la identidad. El trasfondo sonoro que les llevó a la cumbre se filtró a través de los mástiles de González y Mclauchlin  con un acabado inmejorable, una ola acústica que provocó la misma presión neuronal que tantos hemos vivido durante la escucha del álbum. Mientras presentaban su nuevo corte titulado The Crimson Spike, un servidor se uníó a la carnicería en el seno de un pit que afortunadamente fue alimentado a lo largo de toda la noche.

Como era de esperar le hicieron un hueco a su EP The Eyes of Horror, teniendo su momento de oro con la apoteósica intro de Storm in My Mind (a partir de la cuál no recuerdo mucho más, dado que perdí algunos órganos por el camino). A título personal me alegré de sobremanera a raíz de la inclusión de Swing Of The Axe, un tema sobresaliente que desencadenó una buena dósis de locura a sus pies. Lo agradecido que Becerra se sintió por nuestra acogida quedó plasmado en una enorme sonrisa, un derroche de simpatía y violencia atroz que por supuesto tenía que finalizar a través de dos himnos: Twisted Minds y Death Metal, cuyos coros tiraron abajo los trozos restantes de la Rock City. No cabe duda que después de lo acontecido nuestra tierra siempre tendrá las puertas abiertas de par en par, habiéndose llevado una ovación final consecuente con la garra que pusieron encima de las tablas.

A sabiendas de que la gran mayoría sois conscientes de la situación actual en nuestro panorama (asunto que desarrollé algo más en mi anterior crónica, y que considero zanjado dado que muchos sois lectores habituales), simplemente cabe agradecer a todos aquellos que habéis compartido con nosotros esta noche irrepetible. Sí es cierto que resultó desconcertante el hecho de no ver la sala abultada tratándose de semejante propuesta…pero la lógica en estos términos es muy relativa, y siempre cabe quedarse con lo bueno. Nuestro cariño como siempre a Sefi, Félix, Estefanía y Pablo, que a base de paciencia siguen apoyando la escena aún en su momento más crítico.

 

Como epílogo para esta crónica, quiero dedicar una líneas a alguien que se despide de todos nosotros con este concierto (no por defunción, más bien por travesía). Si en mi corta carrera de crítico tuviera que identificar un referente en el periodismo musical especializado, he de reconocer que sería una tarea difícil y poco próspera. El territorio español alberga grandes propuestas, voluntad y mucho afán de superación: sin embargo a veces es difícil ajustar la dicotomía entre la figura de periodista y el plano personal. Lo cierto es que todos aquellos que volcamos nuestras pasiones, criterio y experiencias en los medios somos individuos cargados de particularidades…detalles que por momentos pueden conventirnos en tipos entrañables o en verdaderos gilipollas del tres al cuarto.

Siempre me consideraré como un privilegiado por haber vivido esta estapa de mi vida arropado por Manu de Metal4All: ya que de él pude aprender que antes de ser periodista o metalhead, todos somos personas. Un detalle que muchas veces olvidamos, y que sin embargo conviene tener muy presente en todos los ámbitos…dado que a la hora de la verdad, todos acabamos en el mismo hoyo. Su papel en el panorama valenciano ha sido verdaderamente impecable, y su labor fue y será un referente para aquellos que día a día luchamos por engrandecer The Breathless Sleep. Las circunstancias de la vida se lo llevan a otra tierra, y tengo por seguro que otras gentes disfrutarán como yo lo hice de su compañía y sentido de la humildad. Mi eterno respeto viejo, y al resto gracias por el apoyo incondicional!

REPORTAJE LEO

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