Sangre, sudor y thrash, mucho thrash, es lo que se pudo disfrutar el pasado viernes 7 de Diciembre en la Sala Natura Dub de Valencia, situada en el emblemático barrio del Cedro; conocido por todos los del gremio metalhead de por aquí. Polybius y Obliterator, las dos jóvenes bandas de estilos muy divergentes, abrieron la puerta a la consolidación de una nueva base de grupos de metal extremo en Valencia. Al final de la jornada, la inmensa mayoría de los asistentes salieron con los huesos molidos y las cervicales machacadas pero eso sí, con un afán renovado por sacar la escena local adelante.

Lo acogedor de la sala, que no dejaba de ser un bar con escenario, jugó un papel primordial para que se estableciese esa comunión tan perfecta entre los grupos y el público. Fidelidad hacia una música y un estilo de vida que parece vivir sus mejores tiempos a nivel nacional gracias el renuevo generacional de bandas como Mutant Squad, Exodia y los propios Ángelus; sin olvidarme, por supuesto, de toda la escena thrasher catalana (Crisix, Steelgar, Agression, Vivid Remorse, etc.).

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En esta ocasión, el asalto sonoro se planeó en plena ciudad de Valencia. A eso de las 19:00, media hora antes de que empezase el bolo, decenas de chavales se congregaban a la entrada de la sala. La indumentaria thrasher reflejaba muy bien de qué iba la cosa: pantalones ajustados y chalecos bien cargados fueron la tónica, aunque conforme avanzó la tarde-noche, el concierto atrajo a personas de edades y vestimentas de todo tipo: camaradería ante todo.

Hacia las 20:00 dio comienzo la actuación de Polybius; un cuarteto muy interesante gracias a una propuesta difícil de catalogar que podría asemejarse al thrash/death metal progresivo de formaciones como Meshuggah o los franceses Gojira.

Tomando el nombre de un videojuego, los valencianos actualmente tienen una formación fija de cuatro miembros. Este pasado viernes las voces corrieron a cargo de Mike (vocalista de de Wrath Within) y Abraham. Precisamente, éste fue el encargado de ponerle voz a Criptonita, el segundo en la lista de temas. Un corte con unos riffs muy rítmicos y giros inesperados, lo que provocó que no tardasen en llegar los primeros headbangings.

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Opus 20. Los cinco minutos de tema son imparables, incluyendo en él cambios de tempo y unos interesantes punteos de parte de Manri, el guitarrista solista. Mientras mi compañero Leo se encargaba de las fotos, echando una ojeada, me pude cerciorar de que la sala lucía bastante llena. Una entrada que ni los más optimistas hubiesen imaginado. Los temas se seguían sucediendo, y tras Buenos Humos llegó el turno de Potríncanos, que sorprendió con sus melodías orientales nada más arrancar…uno de los tantos temas que nos adelantaban a través de su Canal Oficial de Youtube.

Poco a poco, la banda fue enganchando al público, a quienes se metieron en el bolsillo con la versión de la conocidísima The Wolf Is Loose, de los norteamericanos Mastodon. Con la gente entusiasmada y el grupo más relajado tras la media hora larga de actuación, decidieron cerrar con La Nueva Original, en la que una vez más, aparecieron esos pasajes más reflexivos que enseguida dieron paso a los ritmos que Kevin Gruber marcaba a la batería. Polybius recogieron y dejaron todo preparado para los novatos de la noche.

Magistral, soberbia, arrolladora…, y muchas más palabras que se podrían añadir a la lista de adjetivos para describir lo que fue la actuación de Obliterator; y aún así, posiblemente me quedaría corto. Pocas veces he presenciado a un grupo debutar en directo arrasando a su paso y dejando la sensación de que a pesar de su precocidad, tienen experiencia de sobra en los escenarios. Nada más lejos de la realidad, el cuarteto thrashers se formó en 2011 y tras unos cambios en la formación, se consolidó como una banda que representa la vertiente más dura del thrash moderno. Warbringer o Havok son solo sus referencias, pero dadles tiempo…

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La vacilada de estos tíos dio comienzo con los cuatro sobre el escenario, dando la espalda al público, para posteriormente acometer con suma violencia Agent Of Chaos, a la que siguió Ultra-violence Session; fiel reflejo de lo que se vivió bajo el escenario durante su actuación. Similar a una batalla campal, desde los primeros palm mutes, todos los thrashers del lugar dieron rienda suelta a sus instintos más viscerales organizando mosh-pits en las primeras filas. La situación se volvía más caótica si tenemos en cuenta que, como un embudo, la sala se estrecha hacia el escenario. Pero aquella, señores, era la única maneras de asimilar un tralla de tal magnitud.

Sergio, aporreaba el bajo mientras vociferaba cada uno de los versos de This Is War, el siguiente de los cortes. A su izquierda, Adrián nos dejaba a todos boquiabiertos. Técnicamente impecable, no solo clavaba el ritmo de cada uno de los temas con una sexta cuerda que quedó más que maltrecha, sino que además ofrecía un espectáculo sobre el escenario, donde lejos de anclarse, aprovechaba al máximo las posibilidades de un espacio tan pequeño. Pero sí he de rescatar una de las cosas más positivas que tuvo la actuación de la banda valenciana, es que todo el grupo rayó a un gran nivel; uno no suda de la nada.

La locura se apoderó de la sala cuando anunciaron que Unleash The Bastards, el tema de los crossover Municipal Waste, iba a ser la próxima canción. Minuto y medio de tema que se hizo tan largo como una vida y en la que, como no podía ser de otra manera, las hostias hicieron acto de presencia. Si aquello solo duró un tema, no quiero ni imaginar lo que debe ser un concierto de los norteamericanos.

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Con el suelo como una pista de patinaje debido al sudor, la carnicería estaba llegando a su fin, pero todavía faltaban dos coletazos de pura dinamita. Para acabar, sendas versiones de dos templos del thrash: primero, Betrayer de Kreator, y posteriormente, A Lesson In Violence, la cátedra de los del Bay Area, Exodus. Para acometer un final de tal magnitud, Adrián pasó al micro compaginándolo con las labores de guitarra rítmica.

Justo cuando el calor y el olor a animal muerto llegaban a un punto inaguantable, culminaron la actuación dejando el pabellón en lo más alto. Apuesto a que ni en sus mejores sueños habrían imaginado un debut tan exitoso. Lo de aquella tarde les sirvió para ganarse un público fiel que a partir de ahora recordará de buen grado el nombre “Obliterator”.

(En The Breathless Sleep somos gente familiar, y ya que no nos gustan las formalidades os resumimos todo en siete palabras: nos arrancaron las putas pelotas de cuajo. Valencia está más viva que nunca joder!!!)

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