A la vista de los narcóticos destellos verdosos asomando desde el fondo de la portada y el glorioso nombre de Demon Lung coronando la misma (unas siglas que allá por 1996 daban título a un split que Electric Wizard compartía con Aquatic Fanactic), uno ha de ser demasiado inocente para no advertir la descarga que está a punto de abalanzarse sobre sus hombros…

Los titánicos bloques de hormigón que nos quieran los huesos a medida que Pareidolia avanza, están nutridos del más enfermo de los cultos al Doom: fijación mórbida, un buen componente alucinógeno y decenas de polvorientos vinilos apilados en un rincón son los requisitos básicos para aceptar la viciosa proposición de este cuarteto. Nacido en Las Vegas durante 2012, Demon Lung se engendra a partir del encuentro de su vocalista Shanda Fredrick con Patrick Warren y Jeremy Brenton, ex batería de Dunwich. Envueltos en la escena local desde 2007, decidieron entrar juego tras reclutar a Phil Burns en sus filas (también ex Dunwich).

Como decíamos, su sonido es un siniestro altar de oscuras divinidades: Candlemass, Black Sabbath y la adoración de su vocalista por Jinx Dawson de Coven (formación de finales de los 60, originada en Chicago) son algunas de las influencias reconocidas de esta formación que ya compartió escenario con grandes como High on Fire, PentagramJucifer. A principios de 2012 nacía este grandioso EP autoproducido por la propia banda ,quedando conformado por 4 mastodónicos cortes en los que no se aprecia el más mínimo retoque: puro Doom, sin segundas, y sin piedad. Aspirar a un desglose detallado de sus influencias supondría un largo encadenamiento de páramos insondables…así que tendréis que creer en mi palabra cuando aseguro que esto es inflamable al 170%.

El extenso muestrario de influencias requiere así de una buena capacidad de aprovechamiento: tan sólo el insaciable imaginario de un Doomster amante del horror en todas y cada una de sus formas será capaz de exprimir hasta la última gota estos 20 minutos. Pareidolia cuenta con una pesadez mucho más intensa que lo que cualquiera de nosotros podría haber esperado…

Entrando en materia, observaréis que es un verdadero privilegio el poder enfrentarse a las fauces de una monstrosidad como Death Mask sin moverse del sillón de casa: el placer de las gotas de whiskey derramándose por la garganta no podría ser más intenso mientras algo así suena de fondo. Vicios aparte, se trata del más intenso de los cortes, con una selección de riffs verdaderamente deliciosa a la vez que mortal…si alguna hablé de descorchar paredes, jamás había sido tan cierto como en esta ocasión. Incluso se atreven a introducir toques que algunos amantes del Metal más enfermo reconoceréis en torno a su tercer minuto como transiciones propias del Brutal Death (salvando las distancias, claro está).

Y no es la única referencia que podemos hacer al género de la destrucción…la homónima Pareidolia presenta arreglos anexos a su riff inicial (también visibles en torno al cuarto minuto) que con facilidad os recordarán al trabajo de Death en sus fases más tardías. Lo cierto es que no estamos aquí por estos pequeños detalles, pero es increíble cómo una formación que normalmente encasillaríamos en un género y entorno determinado rompe en mil pedazos las barreras y sin la más mínima pretensión acaba ofreciéndonos una de las mejores escuchas que hagamos en meses. Palabra santa: esto no tiene el más mínimo grado de desperdicio.

Evidentemente, la tensión acumulada a través de su estructura Doom es infinitamente superior a cualquier hallazgo superficial que podamos hacer: la labor de Patrick Warren en las líneas de bajo es fundamental, recibiendo un golpe en la mandíbula por cada ataque proferido a sus gruesas cuerdas. Con un papel predominante de los platos en temas como Lament Code, Brenton hace gala de su experiencia mientras los pedales nos arrancan  momentos de pura agonía. Continuando en el apartado rítmico, Sour Ground ha de llevarse una mención aparte que también podemos extrapolar a las 6 cuerdas, contando con un esquema compositivo envidiable en torno a este segundo corte.

Cayendo en el estereotipo, podríamos limitarnos a equiparar el tratamiento de las voces a otros exponentes femeninos dentro del Doom…pero haríamos justicia al clímax único que Shanda Fredrick propicia en términos vocales y escénicos. Basta con verle vestida de riguroso blanco, aferrada al micro a punto del desmayo para captar el intenso componente fantasmagórico que si inicial Lament Code intensifica al máximo a partir del cuarto minuto con ese sinuoso riff. Tratándose de uno de los registros más hermosos del Rock Psicodélico de finales de los 60, era de esperarse que el virtuosismo de Jinx Dawson no estuviese totalmente asimilado a su tratamiento vocal…sin embargo, la sagrada devoción por la ‘reina gótica’ emana de cada uno de sus pasajes, ofreciendo un homenaje plausible a su mentora.

Dilatar el análisis sería un verdadero crimen contra la espontaneidad y genialidad de estos maestros: la concreción es una don y por ello vamos a daros la más potentes de las armas. Accediendo a este enlace podréis escuchar íntegramente su trabajo en Bandcamp, y por supuesto podréis adquirirlo en formato digital por un módico precio de 4$…un capricho al que os incitamos encarecidamente. Aquellos que tengáis el Doom corriendo por las venas, no lo dudéis ni un segundo: se trata de una exponente imprescindible y horrorosamente sugestivo…

Pareidolia

1. Lament Code
2. Sour Ground
3. Death Mask
4. Pareidolia

Artista: Demon Lung

Patrick Warren – Bajo
Jeremy Brenton – Batería
Phillip Burns – Guitarras
Shanda Fredrick – Voces

Género: Doom

Fecha de lanzamiento: 20 de marzo

Origen: Estados Unidos

Discográfica: Autoproducido