Por problemas ajenos (llámese router y la puta madre de Telefónica), hasta hoy no fue posible publicar la review preparada para el día de su lanzamiento, el sábado 23. Estaba en el tintero desde esa fecha…por lo que pedimos disculpas por adelantado.

Hoy es el día…la catástrofe vuelve a golpear al ser humano: mordiendo cada fibra, desgarrando cada tejido, partiendo cada hueso hasta destrozar su frágil estructura. Hoy es definitivamente ese día…el día en el que Vomitory reabre las puertas a la masacre. Tres temporadas nos separan de aquel Carnage Euphoria, y su sed de venganza se había convertido en algo ya insoportable: por fin es el momento de dar testimonio de su retorno a las filas de la perdición.

Las negras huellas hundidas en el frío polar revelan el dolor y la carnicería perpetuada por la maquinaria sueca: vuelven cargados con un arsenal de 40 minutos capaz de mutilarnos sin dejar el más mínimo resto para los cuervos. La frescura y la violencia de su material sigue intacta, perpetuándose en una espiral de sangre y odio que al parecer no tiene final… 22 años a sus espaldas hablan mejor que nada de su instinto asesino innato.

Sin más preámbulo nos adentramos en la jungla de hierro con Regorge in the Morgue en medio de un punteo de bajo aniquilador que sirve como precedente de la atroz carrera a contratiempo retroalimentada por la grotesca voz de Erik Rundqvist. Siendo meticulosos podemos notar alguna pérdida en sus cavernosos guturales, los cuales con anterioridad se mostraban más indescifrables y profundos: aunque para nada supone un descenso en su rotunda grandeza. La exquisita introducción nos deja en manos de Bloodstained, un corte que toma lo mejor de su esencia enferma gracias al carnicero Gustafsson desmembrando las baterías. Su atmósfera se torna insostenible, dejando de lado cualquier tipo de fórmula innovadora y ciñéndose a las raíces del Death Metal, lo cual deja tras de sí un suculento residuo Old School que saciará todo ímpetu.

They Will Burn rebaja la intensidad para adentrarse en un riff que despedaza nuestro cuerpo como una semiautomática…cuatro minutos cargados de headbanging impulsivo e incansable en donde las guitarras de Urban Gustafsson y Peter Östlund se doblan con maestría ofreciéndonos punteos dilatados y siniestros en medio del enfurecido escándalo levantado por los guturales. Su siguiente corte, titulado The Dead Awaken,  apuesta por un sonido más cercano al Brutal Death que en sus primeros instantes nos recordará al inmortal referente de Cannibal Corpse en su última época, fundiéndose en un saturado riff que rápidamente nos devuelve al registro inconfundible de la formación en donde los golpes se sencadenan sin final aparente y los  insanos punteos rugen sin compasión.

El sonido limpio de Hate in a Time of War se traduce en una aplastante composición a medio tiempo, en un avance cargado de dolorosas fracturas y acelerones  momentáneos en los que la voz de Rundqvist adquiere la pesadumbre y la negrura de los primeros tiempos. Torturous Ingenious aterriza en el momento adecuado, trayéndo consigo las horrorosas reliquias del magnífico Terrorize Brutalize Sodomize. Ese sonido inconfundible, ampuloso y absolutamente gore sustraído de la mente más enferma se cuela por los altavoces, dejando una pila inmunda de restos humanos ante nuestra incrédula mirada. Sin lugar a duda, la joya en bruto de este trabajo despedazante.

La desquiciada intensidad no cesa, siendo Forever Damned una paliza absolutamente desproporcionada que nos deja un margen ínfimo para la supervivencia. Con un ritmo algo más marcado, presenta una estructuración basada en constantes descargas mediante patrones similares que se repiten de manera incansable en un tema que sabe recoger fielmente la tendencia del Death Metal más actual. Shrouded in Darkness se abre imponente, manteniendo un lento paso marcado por la crudeza del pedal y el bajo, en donde una amplia gama de punteos se dan cita ante un riff abrasador.  Su fase final sufre una alteración, con un punzante ritmo que da lugar al penúltimo tema del disco.

Combat Psychosis recobra el instinto carnicida de las bestias de Karlstadt, en un maltrato despiadado con un desarrollo irregular y grotesco. Bajo las ruedas del acorazado, los riffs de fondo acompañan su avance hasta convertirse en un áspero golpe que acabará por rompernos el cuello con su violento impulso. El final no da respiro, y Requiem for the Fallen  se presenta con absoluta sobriedad ante la montaña de cadáveres que esconde tras de sí el abrupto desenlace. Con las palabras ‘This is where your life ends’ resonando en cada rincón, el  campo de batalla se tiñe de sangre entre gritos desgarradores a una velocidad insufrible mientras los cuatro maestros de la muerte interpretan casi rendidos su sinfonía sepulcral.

La espera se dilató más de lo que muchos de nosotros pudimos soportar…pero finalmente las hordas del tormento vuelven a invadirnos mientras diseminan el virulento odio  que sólo los suecos puede evocar. Las fauces caníbales del hombre se abren una vez más ante la inminente matanza que hará arder todo resto de humanidad entre las rocas nevadas…si existe un Dios que ampare sus almas, pues Vomitory las está enviando a millones en un holocausto atroz.

 

 

Opus Mortis VIII

1. Regorge in the Morgue
2. Bloodstained
3. They Will Burn
4. The Dead Awaken
5. Hate in a Time of War
6. Torturous Ingenious
7. Forever Damned
8. Shrouded in Darkness
9. Combat Psychosis
10. Requiem for the Fallen

Artista: Vomitory

Erik Rundqvist– Vocals/Bass
Urban Gustafsson– Guitars
Peter Östlund – Guitars
Tobias Gustafsson – Drums

Género: Death Metal

Fecha de lanzamiento: 23 de abril de 2011

Discográfica: Metal Blade Records