The Breathless Sleep tuvo la oportunidad de cubrir la primera edición del Niflheim Festival, que se celebró el pasado 17 de Febrero en la sala LKA Longhorn de Stuttgart, Alemania. Si el cartel se mostraba jugoso ya de por sí para todos los amantes del Pagan y Folk Metal, con bandas como Thrudvangar, Menhir o Moonsorrow, qué decir queda que la experiencia dentro del propio festival fue sublime, con actuaciones dignas de mención y reseña.

Quizá en España no estemos muy familiarizados con festivales del estilo del Niflheim, el cual, aún celebrando su primera edición, sigue la estela de otros muchos festivales alemanes. En España, cuando se realizan festivales de este tipo, las bandas que más tiempo para tocar tienen son los cabezas de cartel, dejando muy poco tiempo para el resto de formaciones. En cambio, un aspecto muy positivo y a destacar de este Niflheim fue que pudimos disfrutar de todas las bandas por tiempos superiores a los que estamos acostumbrados en España. Fue por esto por lo que las puertas de la alemana sala LKA abría sus puertas a las 16.00 de la tarde.

 

 

El tiempo era lluvioso y desapacible, pero en ningún momento supuso un problema para que una ingente cantidad de metaleros fueran entrando a la sala con sus melenas al viento. Que decir queda que el interior de la sala estaba la mar de bien organizado, un punto más que a favor de esta promotora Northwind, que se curró un bar de hidromiel, un puesto de merchadising con objetos vikingos de madera, camisetas de todo tipo, y un stand muy completo con cds, parches y chapas.

La tarde avanzaba y la sala comenzaba a llenarse desde primera hora. Era el momento de empezar a escuchar los primeros acordes musicales que esa tarde-noche nos deparaba. Los encargados de abrir el festival fueron Flammensturm, quienes saltaron al escenario con una pasmosa puntualidad. Un concierto muy pero que muy correcto, algo que a los ajenos al lugar nos sorprendió por la temprana edad de los componentes de la banda, que apenas llegan a las 18 primaveras. Fue increíble ver la buena acogida que la joven formación de Pagan Black Metal tuvo por parte del público. Una muy buena apertura de festival.

 

 

Faltaban pocos minutos para las siete, cuando empezaron a tocar Manheim, una formación proveniente de Croacia. A mi parecer, estuvieron algo fuera de lugar por parte de los asistentes, quienes estaban poco receptivos a pesar de la buena actuación de los croatas. Quizá fuera porque su estilo desentonaba un poco con el espíritu del festival, más tirando al pagan, y esta formación bebe más del Black n’ Roll. Con letras en croata, Manheim tocaron un buen repertorio de temas, lástima que no lograran meterse por completo al público en el bolsillo.

Después de los reglamentarios quince minutos de cambio entre concierto y concierto, les llegó el turno a los alemanes Thrudvangar, deleitándonos desde el primer momento con una buena dosis de pagan metal. Había momentos en los que parecía que lo que estábamos escuchando sonaba igual al tema anterior, sobre todo al principio. Según avanzaba la actuación, el asunto iba mejorando, metiendo de vez en cuando alguna que otra voz limpia. Un show un tanto flojo, como digo, al principio, notándose también falta de compenetración entre los miembros, algo que también mejoró a medida que pasaban los minutos.

La noche caía sobre Stuttgart (sin mucha diferencia con la mañana, ya que se pasó todo el día muy nublado y lloviendo) cuando, muy puntuales, salían Fimbulvet a las tablas. Se centraron en presentar su último Frostbrand, aunque repasaron temas antiguos también, del Ewiger Winter en adelante. Muy fuertes desde un primer momento, alegraron a grandes y pequeños con sus felices temillas, tocando incluso algunos de ellos por primera vez en directo. Durante 45 minutos nos entretuvieron tanto con su música como con su buena actuación. Destacar el interesante atuendo de sus componentes, con muchas pieles, acorde totalmente a la ocasión.

 

Llegó el momento de ver a los esperados Menhir, que como muchos de los alemanes que asistían al evento me comentaron, tenían mucha más expectación que los cabezas de cartel Moonsorrow. Sonaron increíblemente épicos, con mucha fuerza y actitud, claro que ayudaba que era prácticamente el grupo más esperado de la noche. El público coreaba todas y cada una de las canciones que sonaban, dando margen al cantante para descansar y dejar cantar a los asistentes. Momento de epicidad máxima con el tema Das Alte Lied Des Windes, parecía que la sala se iba a caer, y miedo pasé pensando que esta gran formación estaba dejando el listón demasiado alto para mis esperados Moonsorrow.

Un rato increíble donde no se respiraba otra cosa más que cerveza y una atmósfera de lo más pagana. Y hablando de cerveza, decir que en este festival vi más borrachos descontrolados que en todos mis años festivaleros. Pudimos observar a algunos que tan sólo bailaban y estaban ahí por estar, pasando de cada actuación e incordiando al personal, tirando cervezas por todas partes como si no hubiera mañana. Sinceramente, esto bajó un poco el clímax de la noche, recibir empujones porque sí cada dos por tres, de un tío de 2 metros de alto y varios kilogramos de ancho. A veces era más importante escapar de estas personas que ver los conciertos. Una pena, queridos.

Pero llegó por fin el momento más esperado, aquel por el que esta vez habíamos viajado hasta Alemania: Moonsorrow sobre el escenario. Puede considerarse un concierto especial, incluso para la propia banda, ya que se disponían a tocar durante 100 minutos, y llevando consigo a Henri Sorvali, quien toca con la banda en ocasiones contadas y especiales. Los finlandeses finiquitaron hace poco la gira de su último trabajo Varjoina Kuljemme Kuolleiden Maassa, por lo que esperábamos escuchar temas de toda su discografía. La sala se vació un poco tras la actuación de los alemanes Menhir, por lo que en este último concierto el ambiente quedó despejado.

Empezamos a escuchar la preciosa intro Tyven, que fácilmente pone los pelos de punta a cualquiera. No dio tiempo a pensar en nada, ya que rápidamente rompía con una fuerza descomunal el tema que sigue a esta intro del disco Voimasta Ja Kunniasta: Sankarihauta. Una iluminación de diez, con tonos azules suaves, aunque desgraciadamente no se pueda decir lo mismo del sonido inicial. Daba la sensación de que sonaba demasiado estruendoso, mezclándose instrumentos de vez en cuando, suerte que pronto los técnicos hicieron su labor de forma sobresaliente. Bravo. Fabulosa actitud de los finlandeses, cercanos en cada momento. Variaron un poco el ritmo del tema, al principio haciéndolo más lento, y acelerando Marko la batería al final del mismo, algo que no era la primera vez que veíamos en directo.

Enlazaron rápidamente con Tähtedon, se ve que no querían andarse con rodeos y rompieron con fuerza con este aclamado tema de su último trabajo. Una canción que funciona muy bien en directo, a pesar de sonar demasiado lenta y pesada en disco. Nadie habría imaginado que sería una de las más elegidas por la banda para tocar en concierto, pero lo han hecho, la han adaptado al ritmo del directo. Deluxe. Simpático momento en el que Henri presentaba el siguiente tema como “The next one is about me being a folk metal legend”. Y digo simpático porque esto de “folk metal legend” es un calificativo con el que se le conoce en el mundo del folk metal. El tema era el auténtico Kivenkantaja, que por desgracia sufrió de nuevo problemas con el sonido, y no nos dejó disfrutarlo al máximo. Una pena ya que sin teclado este tema pierde parte de gracia, y dicho teclado no se oía apenas.

Sorpresa para mi persona fue escuchar en directo la epiquísima Jumalten Kaupunki, canción alegre donde las haya, un clásico en toda regla que no podía faltar en un concierto tan especial. Tocaron cada detalle del tema, a pesar de ser largo y tener una parte lenta final, que tocaron de igual modo. Llegaba el turno de Köyliönjärven Jäällä (Pakanavedet II), uno de mis temas favoritos, que en directo resulta la mar de resultón. De inicio potente, supera lo que muchas otras bandas no logran: mantener la potencia durante toda la duración del tema. La iluminación acompañó en todo momento, de forma acompasada, al ritmo de la música. Y llegó uno de los momentos más culminante de la noche: Pimëa. Cualquiera que conozca mínimamente Moonsorrow sabe lo que esto supone. Tema que pone los pelos de punta y encoge el estómago de una manera espectacular. Un tema de fondo oscuro, y vaya que si oscuro, ya que Pimëa en finlandés significa “oscuro”. Un detallazo que terminó de conquistarme fue que apagaron absolutamente todas las luces del escenario durante los primeros minutos de duración, acorde con el título y letra del tema. Vuelvo a recalcar la sobresaliente iluminación durante todo el concierto, acorde a cada tema. Fue de prevalencia oscura, salvo el principio como antes dije, con efectos de humo y demás. Muy pero que muy acorde, sí señor, algo muy propio en todas las actuaciones de la banda.

Se intuía el final de la actuación con el tema que tiempo atrás usaban para cerrar los conciertos: Sankaritarina, la cual tocaron, a pesar de su larga extensión, de principio a fin, seguida por Kuolleiden Maa, tema encargado de cerrar el último álbum de la banda, cargado de sentimiento. Terminaba el tema y todos fueron dejando el escenario, eso sí, sin apagar los instrumentos, que quedaron sonando por algún que otro minuto (¿os recuerda en algo al final de algún concierto de Motörhead?).

Todo parecía haber terminado (no sería la primera vez que marchaban sin bises), cuando Henri volvió a pisar el escenario, anunciando a los presentes que era el momento de escuchar el sonido del invierno, preso del frío y oscuridad. Es entonces cuando empezamos a escuchar el bonito inicio del clásico Jotunheim, de uno de sus discos más especiales: Verisakeet. Locura máxima y un final que a mi parecer no pudo ser más correcto, y que hizo que el viaje a Stuttgart mereciese la pena. Agradecemos a Northwind Promotion. la oportunidad que nos brindó de cubrir tan completo festival!

Crónica y Fotografías: Rocío