Enfrentarse a una formación tan sumamente compleja como Horseback no sólo implica un sobreesfuerzo en torno al análisis compositivo: la contextualización en sí misma es toda una tarea de documentación, algo fundamental si queremos dar algo de sentido a su propuesta. Para aquellos que necesiten más referencias, cabe remitiros al desglose de su última entrega titulada Half Blood (disponible en este enlace), la cuál denominamos en su día como un trabajo orgánico en el más puro sentido de la palabra.

Este maravilloso álbum tiene como precedente el Split que hoy hacemos objeto de nuestro análisis, lanzado originalmente en 2011 como una colaboración entre su líder Jenks Miller y el trío de Terence Hannum, Steven Hess y Andre Foisy conocido bajo el nombre de Locrian. Aquellos que conozcáis el trabajo de Miller sin duda tendréis noción en mayor o menor grado de la existencia esta agrupación surgida en Chicago alrededor de 2005, presentándose New Dominions como el resultado de un proceso compositivo conjunto que vuelve a ver la luz el 6 de noviembre de la mano de Relapse Records.

Se ha optado por mantener la portada del mismo, en la que podemos vislumbrar el asombroso trabajo de Denis Forkas Kostromitin. Un artista ruso integrado en la corriente simbolista, cuyo sentido es la identificación de aquellos nexos invisibles que dan sentido a lo tangible considerando el mundo como un misterio en sí mismo. Una temática esotérica perfectamente aplicada al ambiente viciado que recubre este lanzamiento, manteniendo con ello la adecuación de la que ha hecho gala como colaborador habitual de Horseback hasta la fecha.

Introduciéndonos en el ámbito técnico, James Plotkin es el encargado de esta remasterización que adicionalmente nos deleita con tres nuevos temas. Entre ellos se ubica el remix del primer corte titulado The Gift, resultando un ejercicio bastante curioso si se atienda a la naturaleza del original. El sonido de New Dominions es en sí una clara transgresión de las formas tradicionales, y como tal da lugar a la manipulación de sus elementos primarios sin que ello desemboque en una absoluta carencia de sentido.

Posiblemente el enigma esté en cómo afrontar tal material en pos de reorganizar sus partes, y como es el caso dotarle de una atmósfera más sobrecargada (si cabe) a través una percusión reformulada. Sin duda no podíamos esperar menos de una eminencia del Ambiental/Drone como Plotkin que ya prestó su servicio a formaciones de la talla de Sun O))) o Isis.

Muchos habrán identificado en un primer momento que el acabado de este Split no se asemeja demasiado al sonido habitual de Horseback, aunque resulta inconfundible su toque magistral en términos ambientales. Si algo engrandece al binomio original es el exquisito tratamiento efectuado sobre el trasfondo. Una frágil losa sobre la cuál descansan cientos de millares de sonidos encadenados, capaces de suspendernos en cuestión de minutos a lo largo de un plano alternativo al sensorial…20 lapsos de 60 interminables segundos que marcan con lentitud el avance fúnebre del tiempo suicida.

Abordando su tercer y cuarto corte, ambos material inédito que como decíamos queda recogido en esta segunda versión, podemos observar cómo Oblivion Eaters rompe con la tónica apagada a través de un dilatado crepúsculo que maravillará incluso al oyente más escéptico. En cuestiones de distrubición podríamos plantear un intercambio, y vosotros mismos podréis comprobar lo interesante que resulta hacer una escucha intercalada: la claridad diseminada por este tercer tema posicionado al final del álbum es el colofón perfecto y a su vez una tierna evocación al renacer y a lo cíclico.

Por contra, In The Absence of Light resulta más austero recuperándose el trabajo con voces de fondo que dotan de profundidad al conjunto. Un efecto similar al que Our Epitaph consigue con aquellos coros rituales que avanzan impasibles al paso de las líneas de bajo, tratándose de un interesante desdoblamiento de la propuesta inicial claramente enfocada al Drone.

En pocas palabras New Dominions acaba por resultar indescifrable incluso para sí mismo, tratándose de un recóndito claustro de paredes cuidadosamente talladas en cuyo interior se prostituye la propia esencia de lo oscuro. La contibución de estos tres temas adicionales es inestimable, aportando nuevos matices a una propuesta que inicialmente puede haberse antojado inconclusa. Si su primera versión no ofrecía espectativas de una segunda escucha, aún os quedan tres balas en la recámara para ejecutar la sentencia definitiva.

 

1. The Gift
2. Our Epitaph
3. Oblivion Eaters
4. In the Absence of Light
5. The Gift (Remix de James Plotkin)

Horseback & Locrian – New Dominions

Género: Ambient/Drone

Lanzamiento: 6 de noviembre de 2012

Origen: Estados Unidos

Discográfica: Relapse Records