CRONICA LEO

Valencia es una tierra próspera para quien quiere y sabe aprovecharla. Esa fue la gran conclusión del pasado jueves 7 de marzo, una noche que de entrada nos empujaba a un recinto prácticamente desconocido para nosotros en el que estábamos a punto de ver a uno de los grandes referentes del panorama actual.

Llegada la hora descubrimos que La Residencia era un verdadero paraíso para todo buen amante del Underground, y por primera vez en mucho tiempo nos sentimos nos sentimos arropados por estas tierras. Méritos por supuesto a la buena gente de su colectivo, que a base de sonrisas y buen rollo nos proporcionaron una noche verdaderamente cojonuda.

Una vez instalados era el momento de la pregunta de rigor: al fondo del recinto se alzaba la imponente figura de Thomas, vocalista de los suizos, sosteniendo un pequeño vaso de plástico que resultaba bastante gracioso en comparación con el tamaño de su portador. Hechas las presentaciones y las fotos indagamos por qué una de las formaciones más emblemáticas de Relapse Records no estaba apostando por un aforo superior (sin desmerecer con ello al espacio en el que nos hallábamos). La respuesta fue bastante esclarecedora: “A nosotros no nos importa el sitio…tan sólo venimos a tocar, a beber vodka, y esas cosas”. Magistral lo de este tipo.

Pasado ya un buen rato desde nuestra llegada Trocotombix se disponían a dar rienda suelta a su propuesta “afrancesada con riffs cerveceros” como bien versa su Facebook Oficial: una formación rompedora que desde primera hora supo mover al reducto que por ahí nos dejábamos caer. Soltaron los perros con Hohenlohe, WawinaMonistrol (bendita la fotografía del setlist, sin ella no hubiésemos podido enumerar tanto nombre bizarro). También dedicaron un momento a su Escaquelonfers: tremendo adelanto del que será su nuevo trabajo, cuya escucha está podéis hacer a través de este enlace.

En la ejecución destacar el papel de Dani dominando ‘la troqueladora’…esa batería sonaba como un jodido reloj. Un tratamiento clínico que disfrutamos al 100%, a la par del enrevesado recorrido por las seis cuerdas que destilaba algunas vetas al más puro estilo Math. La faceta instrumental estuvo equilibrada con los desgarradores berridos de su vocalista, que sacó un partido alucinante a su último tema Manitowoc. Una lección magistral sobre cómo aprovechar 5 metros cuadrados de escenario, alterar al personal, y no morir en el intento…

 


Con el terreno ya caliente, llegaban los segundos abanderados locales de la noche. Aquellos que os acerquéis a su Myspace Oficial podréis comprobar la barbarie que desprende el sonido de El Hambre: lo que inicialmente puede parecer una malformación derivada del Crust, en vivo se traduce a una sucesión infinita de patadas en los dientes. Responsable de ello es el dúo de guitarras de Topocho y Huevo que desde ambos frentes del escenario repartieron cera para aburrir.

Una alternativa muy diferente a la anterior, que mostraba los dientes a través de Atropéllame, Viva La Muerte o Cristo Mal, canibalismo en estado puro que partió en dos las paredes a base de distorsión crujiente y buena técnica gutural. En las voces, el carismático Alex comenzó a despertar el lado más agresivo de las primeras filas que cara a los últimos temas soltaban algún que otro empujón. Valquiria puso el broche a este corto pero intenso set de 13 temas que dejaron un muy buen sabor de boca (o lo que quedó de ella) a los asistentes.

 


Los suecos Afgrund eran una buena incógnita a despejar: su proyecto recoge varios estilos que van del Grind al Punk con una parada intermedia que particularmente me tenía bastante intrigado. La cosa quedó aclarada cuando vimos aparecer a Schweiger enfundado en una camiseta de Entombed…el Death de corte Old School hacía su primer acto de presencia, magnificado a través de los primeros acordes de Life and Death Of A Broiler y Living the Nightmare. Ambos temas extraídos de su último trabajo The Age of Dumb, que desde ya aprovechamos para recomendar a los lectores habituales de TBS (y sí…sabemos lo mucho que os gusta la roña).

Reconocer desde ya el mérito de Enrico que incluso conmigo a las espaldas tirando fotos se las arregló para volcar su mala leche en el bajo, aportando la aspereza necesaria a una presentación que cada minuto resultaba más y más cañera. Parte de culpa la tuvieron los cuatro exaltados de turno (entre los cuales me incluyo, cómo no) que poco a poco encendimos los ánimos. Retazos de Moshpit que dieron juego al buen Armin quién luchaba por ganar terreno mientras sonaban algunos extractos de su segundo plástico, Vid Helvetets Grindar.

Otro que disfrutó a lo grande fue Olli Nokkala, aprovechando su pequeña parcela en la diestra del escenario para azotarnos a ‘rastazo’ limpio. Repasado su EP de 2011 con Pact of Perfection y alzados dos de sus miembros por los aires, intentaron darnos el golpe de gracia con la impronunciable Hjärtslag Och Djupa Andetag. No conformes con ello logramos dilatar el asunto unos minutos más, dando así por finalizado un concierto que tanto público como artistas retrendremos en la memoria por mucho tiempo.

 

Y por fin: llegaba el momento de remediar lo que mi falta de criterio había conseguido años atrás. Apenas lanzamos TBS un buen hermano (y antiguo administrador del site) me presentó a Mumakil como una de las formaciones claves en el panorama del Grindcore. Por ese momento mi interés en el género era prácticamente nulo, pero afotunadamente el tiempo me puso en mi sitio y allí estaba para redimirme. De todo se aprende…

En su evolución sonora resalta el cambio que asumen las voces a partir de 2007/2008, reduciéndose la carga de Pigsqueal en pos del áspero registro que Thomas saca a la luz hoy en día. Por supuesto el gran protagonista fue Behold the Failureálbum que ya lleva 4 años rondando las estanterías y que pronto tendrá un sucesor (como bien nos contaron en la charla previa al concierto). Su último álbum fue repasado a base de cortes como Brothers In Slavery, I-Bomb, Pisskeeper o Pigs On Fire, dejando algún margen a su Customized Warfare con los sucesivos I y II.

Cámara en mano, un servidor pasó gran parte del concierto embistiendo gente mientras la mole central se los quitaba de encima a manotazos. Como era de esperar algunos miembros de Mumakil acabaron haciendo crowdsurfing, llegando a flipar mientras les pedíamos que tocaran aún más rápido…o el inolvidable “10 more songs!!!!” que a lo tonto equivaldría a 3 minutos (sobre todo si atendemos a la duración media de sus canciones). Una versión del Nazi Punks Fuck Off, caídas constantes, sudor a chorros y buenos temas para el cierre: Barbecue In Bhopal, Let There Be Meat y Parasites, que redondearon la nota final de estos ginebrinos a un 10.

Sinceramente: ¿qué más le podemos pedir a Valencia? En menos de dos meses recibimos a Napalm Death, sobrevivimos a la tercera edición del Pentagram Fest y para colmo tuvimos la oportunidad de disfrutar de una segunda vuelta de grind en estado puro con este atajo de animales. Menos quejas y más apoyo señoritas, las propuestas mayoritarias vuelven a tener cabida…y lo más importante: el Under está mas vivo que nunca joder! Salud Bastard@s!

 

REPORTAJE LEO

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