Una fria noche de Noviembre, los drakkars llegaron a Madrid y desembarcaron sus hordas procedentes de Finlandia y las remotas Islas Feroe, dispuestas a arrasar la capital con sus gritos de guerra. Pocas son las veces que tenemos la ocasión de disfrutar por nuestro país de giras tan intensas como la que nos ocupa, pero que afortunadamente esta vez los vientos nos fueron favorables, y surcó el viejo continente para descargar su ira sobre España. Un cartel de lujo, cuatro grupos, dos finlandeses y otros dos feroeses, entre los que se encontraban dos de los nombres más grandes de la actual escena Viking europea, Moonsorrow y Týr.

La noche comenzó poco más tarde de las siete de la tarde, con Hamferð sobre el escenario y con poco público aun en el interior. No conocía a este grupo nada mas que de oidas, y cuando supe que se embarcarían también en esta gira, ni me moleste en escucharles. Craso error. Ataviados con traje y corbata, todos sus miembros se encontraban erguidos sobre las tablas, con leves balanceos que acompañaban su tranquila música, un Doom/Death suave pero con una voz profunda y desgarradora, que me resulto bastante interesante (y eso que no me suele gustar demasiado el Doom, salvo en mezclas como esta). No sabría decir que canciones tocaron, ya que como dije, no les conocía, pero viendo su corta carrera y que sólo tienen una Demo y un EP lanzado hace apenas un año, es de suponer que le dedicaran la mayor parte de la media hora escasa de la que disponían.

Tras un descanso de unos diez minutos, y con unos técnicos montando y desmontando a toda prisa, hicieron su aparición los finlandeses Crimfall, envueltos en ropajes desgarrados de batalla y adornados con sangre y heridas. Parecía completamente que acababan de llegar de la guerra, y con la adrenalina aún en su sangre, arrancaron su intenso show. El tema encargado de abrir su repertorio fue The Crown of Treason, de su primer trabajo As the Path Unfolds, seguida de Frost upon their Graves, de su reciente album The Writ of Sword. Fueron alternando temas de sus dos trabajos, y con ritmos propios de oriente medio, continuaron con Ascension Pyre, con la que no dieron un momento de descanso, para continuar con la furiosa Storm before the Calm. Entrando ya en la recta final, sonaron Son of the North, Wildfire Season y poniendo punto final a sus cuarenta minutos de actuación, Silver and Bones. Un concierto bastante entretenido y movidito, en el que no pararon de animar y deambular de un lado a otro del escenario. Como punto negativo, apuntar que el sonido no fue todo lo bueno que debería haber sido, muy potente pero en algunos momentos estaba bastante embarullado.

Una vez más llego el momento de descanso entre grupo y grupo, antes de continuar con el primer plato fuerte de la noche, los feroeses Týr, quienes esa noche justo les tocó salir antes de Moonsorrow (os recordamos que ambos grupos, se van turnando como cabezas de cartel cada noche). Y la verdad, agradezco que no fueran los cabezas de cartel, ya que su actuación quedo un tanto deslucida por un sonido algo pobre y falto de energía, y un grupo algo frio, salvo honrosas excepciones. Comenzaron con material de su último disco, concretamente con el tema que le da título, The Lay of Thrym, con la voz en un principio bastante baja, pero que poco a poco fueron subiendo. Continuaron con el segundo tema de dicho trabajo, Shadow of Swastika, en el cual a Heri Joensen le costaba un poco alcanzar las partes más agudas y a Terji Skibenæs se le fue durante unos segundos el sonido de su guitarra en pleno solo. De aquí en adelante la cosa parecio mejorar, y continuando con el disco que venían presentando, descargaron Flames of the Free. En este momento, retomaron su anterior trabajo con By the Light of the Northern Star, que todo el público coreo con muchas ganas. Tras algunas palabras en Español aprendidas sobre la marcha de parte del público en contestación a sus preguntas, a continuación, decidieron hacerse eco del How Far to Asgard, algo de su material más antiguo, tocando Hail to the Hammer, aunque la versión que regrabaron para su album Land, de 2008, para volver acto seguido con material de sus dos últimos discos, en los que se basó practicamente la totalidad del setlist. La animada Tróndur í Gøtu contrasto con la tranquila Evening Star, que nos dio un momento de descanso a los espectadores, para volver a darlo todo con Take Your Tyrant. Llego el otro momento de la noche en el que hacerse eco de algo más antiguo de la mano de la instrumental The Rage of the Skullgaffer, con ese dueto de guitarras excepcional, en el que Heri en algún momento se quedó un poco por detras de Terji, pero que finalmente le alcanzó y lo culminaron de una gran manera con el tema que le sigue en el disco, The Hunter. Toda una sorpresa que tocaran precisamente estos dos cortes seguidos, y como no, una delicia. Pero poco duró ese momento de temas clásicos, ya que entrabamos en la recta final, y ya solo quedaban canciones de los dos últimos trabajos. Northern Gate y Hall of Freedom fueron los temas que tocaron antes de ausentarse unos minutos del escenario, para regresar y terminar lo que habían empezado con las animadas Hold the Heathen Hammer High y By the Sword in My Hand. Gran concierto, aunque pudo ser más si el sonido hubiera estado de su parte. Y en cuanto al setlist, no estuvo mal, aunque personalmente eche en falta más temas de sus tres primeros discos, y en concreto del Eric the Red, del cual se olvidaron por completo. Aunque es comprensible, ya que han empezado a ser más conocidos con los dos últimos, y es normal que recurran más a ellos que a los anteriores.

El cansancio ya se notaba, la espalada se cargaba y un largo día ya se notaba pesado sobre los hombros, pero no había tiempo para rendirse, puesto que aún quedaba la actuación más esperada por muchos. Tras la, aproximadamente, hora y cinco minutos de Tyr, ya sólo quedaba tiempo para la hora y cuarto que tendrían Moonsorrow para presentar su material, del cual hicieron un repaso a lo largo de toda su carrera, tocando unicamente dos temas su album más reciente. Pero no adelantemos acontecimientos, vayamos paso a paso. Tras una larga intro que iba creando ambiente mientras llenaba el escenario de humo, arrancaron con Tähdetön, primer corte del trabajo que venían presentando, Varjoina Kuljemme Kuolleiden Maassa. Todos los miembros ivan cubiertos de sangre, dando un aspecto siniestro y guerrero. Acto seguido se remontaron a su segundo disco a mano de mi tema favorito del grupo, Kylän Päässä, que sonó un pelín embarullada a ratos, pero que aun así fue gloriosa, y donde todo el mundo lo dio todo. Siguieron avanzando en su discografía y nos deleitaron con Raunioilla. Ya llevábamos poco más de media hora de concierto, y tras tres canciones, no podían quedar muchas más, pero daba igual, porque Moonsorrow estaban sobre el escenario, arrolladores y dejandose la piel. Daba igual lo que quedara, se trataba de seguir disfrutando de su magnifico concierto. El ecuador llego recordando su primer album, Suden Uni, durante Köyliönjärven Jäällä (Pakanavedet II), y con un público completamente entregado, dieron un salto hasta Verisäkeet con la preciosa y larga Jotunheim. Casi 20 minutos de delicia sónica, que continuaron con Sankaritarina, regresando al Voimasta Ja Kunniasta, que todo el respetable agradeció enormemente. Tenía pinta de que no quedaba demasiado tiempo de concierto, pero que supieron aprovecharlo bien y lo cerraron como lo empezaron, con su nuevo trabajo, y dando el punto final con su último tema, Kuolleiden Maa, tras el cual marcharon del escenario con apenas unos saludos de agradecimiento, mientras sonaba de fondo Matkan Lopussa, último tema del Kivenkantaja. En lineas generales tuvieron un sonido bastante potente, y sonaron bastante bien, con pocos problemas que fueron más en momentos puntuales que otra cosa, mejorando exponencialmente la calidad del sonido de la noche. Una actuación impecable, en la que tocaron en total siete canciones, pero de duración media de más de 10 minutos, lo que propició un show intenso y de calidad.

En general, una actuación notable de todas las bandas, que supieron cumplir con las expectativas del público, desde los relajados Hamferð hasta los movidos Crimmfall, con los que la batalla vikinga comenzó, y que no dio tregua hasta el final de la noche. Týr estuvieron muy correctos, con su bajista Gunnar especialmente simpático animando todo el rato, quien tras el concierto de Moonsorrow nos dijo que se lo pasó en grande. Algo más de movimiento debería tener Terji, que siendo tan buen guitarrista como es, podría aprovecharlo para dar más juego en directo. Y que decir de Moonsorrow, llegaron, vieron y vencieron, como dijo Julio Cesar. Toda una descarga en la que mostraron todas sus armas y prácticamente la totalidad de su catálogo discográfico. Una noche memorable, repleta de grandes momentos, con un sonido en general bastante bueno y que dejo satisfechos a todos los asistentes.

Texto: Pablo Clemente