El sábado, día de pago del festival, amaneció con una tremendísima cola de metaleros y metaleras que cruzaba desde la “entrada” a las duchas hasta internarse en la zona de acampada, atravesando toda la carpa. Colas en todos sitios, duchas, bares y por supuesto en los baños portátiles, que por cierto no estuvieron limpios en ningún momento, nadie pasó a limpiarlos y después del primer día de concierto, una noche bastante movidita (pues la gente claramente tenía ganas de fiesta) y una mañana que abrió los ojos bien temprano, valientes fueron los que se atrevieron a hacer uso de las cabinas malolientes (por decir algo).

A las 11 de la mañana abrieron las puertas del recinto del colegio Río Segura de Beniel. Esta vez el festival se fue alternando entre los dos escenarios (Azucena y Jesús de la Rosa), reduciendo así a 0 el tiempo de espera entre concierto y concierto. A las 11.20 super puntuales los murcianos Iron Curtain ya estaban subidos al escenario descargando toda su fuerza sobre el madrugador o aun trasnochador público del leyendas. Un grupo que sorprendió a todos los que aun no los conocíamos y que hicieron disfrutar, pogo incluido, a los que ya cantaban sus canciones escritas tanto en inglés como en castellano. Incluso cayó una cover de Judas Priest! Un concierto para repetir, sin ninguna duda vamos.

Para no decaer el ritmo, los siguientes en dar los buenos días fueron Vita Imana, hay que desayunar fuerte, ¿no es así?  Metal extremo a plena luz del día, cantado en castellano, mezcla de Hardcore y Groove metal con toques africanos y americanos; todo muy reivindicativo, todo hecho para animar al personal. El público se volcó a más no poder con esta banda, cantando las canciones a pleno pulmón, cientos de cuernos alzados durante todo el concierto. Una auténtica pasada de espectáculo. Creo que a ninguno nos bastaron los 50 minutos de concierto, en absoluto.

Dünedain ya estaban listos para empezar en el escenario Jesús de la Rosa nada más terminar Vita Imana. Canciones como El Año de la Rabia o Buscando el Norte fueron cantadas a pleno pulmón no, lo siguiente por todo el público que no era poco ni mucho menos. También un poco reivindicativos, Dünedain supo cómo alimentar el fuego del público y que no se dejasen dominar por el que llovía a medio día en el recinto. Casi una hora de grandes temas que no dejaron indiferente a nadie, puños en alza, melenas ondeando y el concierto terminó antes de lo que a muchos nos hubiese gustado.

Sphinx tras no haber subido a escena desde el 2003, volvieron con fuerza a pesar de la hora asignada, en la que mucha gente no pudo aguantar más el calor y tuvo que abandonar el recinto en busca de agua y sombra. Con un calor más que infernal tocaron grandes clásicos de su repertorio e hicieron saltar al público que dio todo lo que pudo para animar al grupo al que llevaban sin poder escuchar en directo desde hacía 9 años. Supieron estar a la altura y dar un espectáculo más que acorde al nivel que nos tienen acostumbrados.

Después de varias horas bajo el sol abrasador, me ausenté a cubrir mis necesidades vitales y a hacer un poco de cola para meterme bajo una de las duchas por fin. Por lo cual, no pude cubrir el concierto de Azrael y Centinela, como mucha otra gente y como muchos otros compañeros reporteros que también tuvieron que hacer lo propio.

Los siguientes fueron Lujuria, el patio del recinto estaba lleno de gente de todas edades, una gran leyenda acababa de subir al escenario nada menos que a las 16.20 de la tarde. Ataviado en un traje de vinilo blanco, bien por la elección de color bajo ese sol mortal, mal porque el vinilo no tenía pinta de dejarle respirar, por lo que pudimos saber con certeza cuando nuestro Oskar hizo alusión al estado acalorado de su miembro (no podíamos esperar menos de él). Un concierto con muchísima fuerza, un público super entregado y un espectáculo digno de su nombre, Lujuria. Tocaron todos su grandes clásicos como Joda a quien joda, canción con la que abrireron concierto, Carne de cañon, Jeckyll y Mr. Hyde, Cae la máscara, Estrella del porno o Dejad que los niños se acerquen a mí; y entre una y otra canción, una vez más comentarios reivindicativos, el sábado era el día clave y Lujuria no iban a ser menos.

Mientras Lujuria daba por terminado su show, el público más joven estaba ya a la espera de que diese comienzo el concierto de Saratoga en el segundo escenario. Abrieron concierto con Juicio Final, canción de su último trabajo, seguido de un potentísimo A Morir y Las Puertas del Cielo. Continuaron con temas de sus dos últimos discos, Secretos y revelaciones y Némesis, como Luna Llena, Deja Vu, Maltratador o No sufriré jamás por ti. Un conciertazo con letras mayúsculas que cerró con la mítica canción Vientos de Guerra. Se podía palpar el buen royo entre los miembros del grupo, las bromas y los juegos en el escenario, sin hacer meya en su calidad musical, por supuesto. Un Tete muy entregado que a la segunda canción ya andaba sin camiseta por el escenario y con el pelo chorreando.

Un Niko muy, muy activo y con muchas ganas de darlo todo por su público. Hubo algunos problemas técnicos que hicieron que entre canción y canción tuviesen que hacer un parón, pero ahí estaba Andy para amenizarnos la espera a base de solos de batería.  Un espectáculo cuanto menos entretenido que desde un principio dejó buen sabor de boca a pesar de las horas tan pesadas de sol, que en ese momento pareció no importarle a nadie de los presentes. Dado que tenían que volver a actuar esa misma noche en Valencia, no nos acompañaron todo el tiempo que hubiésemos deseado los fans de Saratoga, pero en esta vida no se puede tener todo!

Llegó tras ellos la hora del Thrash Metal de la mano de Angelus Apatrida, qué decir de ellos, un grupo con un gran renombre por ser una de las mejores bandas españolas dentro de este estilo. Un directo muy limpio y con muchísima presencia. El público fiel al estilo, yo entre ellos, disfrutó como nadie los 65 minutos asignados a esta banda. Mientras gran parte ya se encontraba a la espera en el escenario contiguo, Azucena, a la espera de que Eluveitie pisasen el escenario murciano.

Los suizos Eluveitie abrieron el concierto con Helvetios, prólogo y canción de mismo nombre de su último disco Helvetios. El público nada más comenzar a sonar embraveció y se mantuvo así hasta el final del concierto, y no es para menos. Es una auténtica pasada ver a esta banda en directo, seas fan del Folk Metal o no, no te lo puedes perder. La combinación de instrumentos te deja con la boca abierta. Haciendo un recorrido por su último disco, sonaron canciones como Luxtos, Neverland o Uxellodunon. Cuando A Rose for Ephona comenzó a sonar a muchos se nos paró el corazón, Anna Murphy nos deleitó con su preciosa voz en esta canción que en directo no pierde en absoluto. Para no defraudar a los pocos que de ellos solo conocen su canción Inis Mona, también la tocaron y un mar de cuernos y melenas invadieron el patio del colegio de Beniel. En definitiva, es un grupo que no te puedes permitir perder, una increíble pasada.

Avalanch, que pocos días después publico su disolución como banda, premió a los asistentes del Leyendas con su último concierto como tal. Los asturianos, con una posición más que envidiable en esta edición del festival, justo en medio de las dos bandas internacionales, Eluveitie y Stratovarius, además de tocar en la hora en la que el sol ya agotado de desatar su infierno sobre el sábado en Beniel se escondía. Abrieron concierto con un tema de su último álbum en inglés Malefic Time: Apocalypse. Pudimos disfrutar de temas como Alas de Cristal, Semillas de Rencor, Lágrimas Negras, incluso de Lucero y Xana, canciones sumamente coreadas entre el público. La gente se entregó muchísimo con la banda, a pesar de no saber que sería el último concierto antes de su fin como banda. Dieron un concierto lleno de grandes temas, melancolía y mucha fuerza. Abandonaron el escenario para dar paso a Stratovarius, no sin antes tocar Torquemada, perteneciente a uno de sus discos más emblemáticos El llanto de un héroe. Una buena despedida no anunciada. Esperemos que no sea definitivo y en un futuro no muy lejano podamos volver a disfrutar de muchos más conciertos  y nuevos trabajos de Avalanch.

Llegó el turno de los finlandeses Stratovarius, llegaron con tanta fuerza que se podía escuchar a la gente corear sus canciones desde el exterior del recinto. El patio estaba abarrotado, miles de fans cantaban a pleno pulmón sus canciones y creo que hablo por todos cuando digo que disfrutamos como niños la hora y 20 minutos que se encontraron sobre el escenario. Para cerrar el concierto sonó su canción más conocida Black Diamond. Un auténtico placer poder asistir a uno de sus conciertos, pues parece que para esta banda no pasan los años.

Warcry anunció nada más comenzar el concierto que se saldrían un tanto del guión en esta nueva edición del Leyendas del Rock, festival que no se pierden un solo año. Con su escenario totalmente personalizado tocaron temas que iban desde sus últimos trabajos con Alma de conquistador hasta Alejandro, tema de su segundo disco allá por el 2002. Pasando por La muerte de un sueño, tu recuerdo me bastará (canción dedicada cómo no, a una mujer) Luz del Norte e incluso el gran himno que pocos esperábamos escuchar en directo desde hacía años, Nana. Llegó el momento de que el increíble y cómo siempre eternamente simpático y animado Víctor pidiese su caliz para poder brindar a la salud de todos los metaleros presentes con su tema El trono del metal. Un espectáculo inigualable que erizó la piel de todos sus más fieles seguidores. Un repaso a su discografía con los temas menos esperados  y sorprendentes en algunas ocasiones y con los más esperados y ansiados en otras. No tengo palabras, increíble.

Banzai y Obus dieron el toque clásico de Leyendas, tocando sucesivamente después de un día lleno de metal, ofreciéndonos dos conciertos de rock clásico en español, del de toda la vida. Muy fieles a su estilo, sencillez y mucha caña.

Llegó el momento de cerrar esta séptima edición del festival murciano Leyendas del Rock, y quienes mejor que Saurom para llevarlo a cabo. Tiraron la casa por la ventana para dar un espectáculo sin igual, tragafuegos, malabaristas con antorchas, fuegos artificiales, caras pintadas, estandartes… ambientación medieval acompañados por los cinco miembros del grupo. Una pasada. Metal en estado puro, pese a su evolución dentro de su estilo, siguen siendo un auténtico grupo al que rendirse. Abrieron con El Saltimbanqui y continuaron presentando un pequeño adelanto de su próximo disco que saldrá al a venta en diciembre, La leyenda de Gambrinus. Cambia el mundo, la batalla de los cueros de vino, Dracum Nocte, Dioses eternos, Irae Dei, El monte de las ánimas  y su himno La musa y el espíritu. Un cierre con muchísimo nivel, a pesar de las altas horas de la madrugada, para un festival que no ha dejado que desear para nada.

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