CRONICA GOLDEN DRAGON

Los encargados de abrir boca en la velada eran los locales Eternal Storm, quienes poco a poco se van haciendo hueco a base de telonear en la capital a grupos consolidados como Lock Up o, en este caso, los noruegos Leprous.

Con apenas media hora a su disposición, les resulto suficiente para deleitarnos a los allí presentes (aún pocos) con su interesante despliegue de death metal melódico (un tanto old school y ciertos toquecillos black en algún momento…una delicia), de la cual con tan solo cuatro canciones, nos presentaron su EP From the Ashes, y nos avanzaron un tema de lo que será su nuevo trabajo.

Comenzaron la descarga con Grey Skies, tema rápido que recuerda a grupos como Hypocrisy o At the Gates, con una potencia más que suficiente para comenzar su show. Continuaron con The Dream, siguiendo la línea marcada con su anterior tema, aunque con un sonido un tanto mejorable que no les hacía justicia, pero defendiendo su propuesta con ganas y empeño. A continuación era el turno de un corte nuevo, llamado Traitors on Winter, que nos dejaba entrever lo que nos deparará el futuro de esta joven banda que apunta maneras. Para finalizar eligieron Boundaires of Serenity, composición repleta de energía que sonó realmente bien, y que nos dejó con ganas de más, sobreponiéndose a las adversidades que tuvieron durante la actuación, tales como roturas de cuerda en una de las guitarras, pérdidas de sonido… gajes del oficio que no les impidieron en ningún momento dar completamente de sí y volcarse con todos nosotros, demás grupos y promotores en un cálido agradecimiento plenamente sincero.

 

Los siguientes en la lista eran los polacos Blindead, que llegaban como escuderos de Leprous durante su gira europea. A base de riffs oscuros y melancolía, nos presentaron su reciente nuevo disco casi en su totalidad, generando unas atmósferas pesadas, perfectas para los amantes del doom/sludge más árido y pantanoso.

Sin mucho preámbulo, con el escenario sumido en una total oscuridad, y flanqueados por su logo en las cuatro pantallas que había tras ellos, comenzaron su actuación con s1, tercer corte de su último trabajo, y punto de partida desde donde continuaron ofreciendo el resto del disco en el mismo orden. Con una tranquilidad pasmosa iban enlazando un tema tras otro, con apenas interactuar con el público, salvo por los pertinentes agradecimientos. Se les notaba a gusto sobre el escenario, cosa que repercutía totalmente en un recital muy sólido y bien planteado, con una complicidad perfecta entre sus miembros.

El sonido fue algo mejor que durante Eternal Storm, salvo por algún leve contratiempo con una voz algo más baja de lo deseable en determinados pasajes, pero que solventaban sobre la marcha impidiendo que desluciera el show. Unos 45 minutos en total que sirvieron para ir allanando el terreno para el plato fuerte que estaba por llegar.

 

Lo que nos ofreció Leprous la pasada noche de Halloween en la capital no tiene nombre… un conciertazo aplastante con el que dejaron bien claro en que liga juegan. Justo un año después, volvían a plantarse sobre los escenarios de nuestro país, esta vez presentando su nuevo trabajo Coal, y como no podía ser de otra manera, con él desataron la tormenta. Foe fue la primera en ser desplegada, con un Einar dándolo todo con su voz desde el primer momento clavando cada entonación sin despeinarse, flanqueado en todo momento por una banda muy en forma, compacta y completamente sólida, con un sonido espectacular que acompañó desde el primer momento. Mención especial en este tema a la parte vocal final del mismo, donde jugaban con distintas voces prácticamente igual que en el disco, impresionante. Siguieron con The Valley, generando una atmósfera oscura y lánguida, acorde con el tema en cuestión, en el cual cabe destacar la gran labor al bajo del nuevo miembro Martin Skrebergene, con una técnica impecable de la que hizo gala durante los más de 90 minutos que duró la actuación. Pasaron por Chronic, en la que la voz flaqueo un poco quedándose algo baja en algún tramo, pero nada alarmante. Sumidos en la oscuridad, continuaron con The Cloak, tema que acompañaron con imágenes del videoclip en las cuatro pantallas del escenario.

Era el turno de volver la vista atrás y ofrecernos Restless, tema de su anterior trabajo, en el que la labor de Tor Oddmund a las 7 cuerdas de su Ibanez fue simplemente magistral, tocando partes sin púa y dejándonos sin palabras. Siguieron recordando sus trabajos pasados, esta vez con Dare You, de su “primer” disco, Tall Poppy Syndrome (digo “primer” porque aunque ellos lo consideren el primero, su trabajo previo titulado Aeolia tiene una duración y calidad similar como para ser relegado a una simple demo… pero bueno, esto es harina de otro costal) disco con el que consiguieron prender la mecha allá por el 2009 y empezar a dar de que hablar. De este tema (y en general de todos los del mismo disco que presentan en directo) me resulta curioso que no los toquen exactamente igual que en el disco, alterando ciertas partes y dotándole en general de un aspecto remozado pero sin perder ni un ápice de la esencia inicial, un gran trabajo sin duda. Manteniéndose en la misma línea, retomaron su segundo trabajo con Thorn, en la que casi al final del tema se le rompió una cuerda a Øystein Landsverk, hecho que no le supuso ningún inconveniente, apañándose a la perfección y cambiando de guitarra con total naturalidad y calma al terminar el tema, y Forced Entry, dando por zanjada la primera mitad del concierto.

Volvieron a su nuevo trabajo, esta vez con el tema homónimo Coal, con un juego de luces impresionante y unos videos un tanto desconcertantes en las pantallas (manos recolectando zanahorias de un huerto y aplastándolas a martillazos después, pintando de negro diferentes verduras… curioso cuanto menos). Una vez más, recurrieron a un tema antiguo para continuar, esta vez fue el turno de Acquired Taste, también un tanto diferente a como lo tocaban en el disco. Encaminándose a la recta final del concierto, tiraron con Echo, en la que pusieron una energía tremenda (con Einar con la camisa completamente empapada de sudor), y dando carpetazo a lo que parecía el final con Contaminate Me, con un despliegue de luces tremendo, con flashazos continuos, completamente enfermizo, hipnotizante y desgarrador, momento tras el cual toda la sala se volcó en una ovación apoteósica arropando a la banda que agradecía nuestra presencia y desaparecía del escenario. Tras hacerse de rogar un poquillo, con el público enfervorezido pidiendo más y coreando su nombre, regresaron al escenario con Passing, terminando de desatar la locura en la que todo aquello había desembocado, para cerrar finalmente con Waste of Air como broche de oro.

Como comentaba justo antes de entrar en materia con la actuación de Leprous, lo que pudimos verles fue algo completamente fuera de lo normal, con una puesta en escena, una actuación y una energía descomunal. Tras verles varias veces en directo, solo cabe quitarse el sombrero y reverenciarles, porque están haciendo un gran trabajo, mejorando a pasos de gigante cada año y posicionándose como uno de los grandes referentes del metal progresivo a nivel Europeo, tanto por la calidad de sus composiciones como por la de sus directos, en los que se desenvuelven perfectamente. Cabe destacar también la actuación del jovencísimo batería Baard Kolstad, que les acompañaba durante esta gira sustituyendo a Tobias Ørnes Andersen, que se encuentra en estas fechas girando con Shining.

Una gozada de noche, en la que pudimos presenciar que con ganas y esfuerzo, se puede llegar a lo más alto, reinventándose en cada disco, en cada gira, y no cayendo presos de la monotonía, sin perder frescura ni originalidad y con una actitud completamente asombrosa.

 

REPORTAJE GOLDEN DRAGON

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