La fría noche que sufríamos en la capital el día 17 de enero iba a subir muy pronto de temperatura debido a la gira que acogía la sala Ritmo y Compás, en la cual los norteamericanos Kylesa volvían a la península para presentarnos su último disco: Spiral Shadow. En esta ocasión venían acompañados de sus compatriotas Circle Takes the Square, y de la banda de Metalcore canadiense Ken Mode. Nuestra cita comenzaba a las ocho y media de la noche, cuando nos adentramos en la sala en la que iba a tener lugar el evento. Llamó mucho la atención la poca afluencia de público que hubo en los primeros momentos del concierto, apenas unas 30 personas, para recibir a los canadienses Ken Mode.

Y no, no deben su nombre al novio pijo de Barbie. Ken es un acróstico de Kill Everyone Now (cita tomada de la biografía de Henry Rollins), y así nos los demostraron entrando a matar con su hardcore metalizado cargado de influencias noise y experimentales, con una trayectoria que se remonta a 2003, fecha de su primer trabajo. El grupo funciona como trío, con los hermanos Jesse y Shane Matthewson, a la guitarra/voz y batería respectivamente, acompañados de Adrew LaCour al bajo, un simpático barbudo con el que tuvimos la oportunidad de mantener una breve conversación al finalizar el concierto. El concierto se basó casi en su totalidad en la presentación de su último trabajo, Venerable (2011), y con él arrancaron, descargando el tema Obeying the Iron Will, introduciéndonos en su mundo de riffs retorcidos, ritmos machacones y agresivas voces hardcore, quizás el arranque no tuvo todo el buen sonido que debiera, pero en seguida enderezaron el rumbo con The Book of Muscle, un tema lento y denso, con una sonoridad muy Sludge, desarrollos paranoicos y una base rítmica muy potente y bien ejecutada que nos sirvió para admirar las habilidades del trío, correctísimos en la ejecución de sus instrumentos, mención especial al combo batería/bajo.

Los recuerdos a sus anteriores trabajos, vinieron de la mano de Seul ( de su disco de 2006 Reprisal) y Frye (Mennonite, 2008) y constituyeron la parte más experimental de show, con riffs entrecortados y oscuros con notables influencias post-rock, acompañados de baterías casi tribales y arropados por los depresivos gritos de Shane. Y así llegamos al final donde tras la instrumental Flight of the Echo Hawk, nos sumimos en las más oscuras tinieblas con Never Was, un magistral tema de contenido anti-religioso y sonoridades casi Doom, larga, agónica, con riffs musculosos y tremenda agresividad en los cánticos, sin duda mi canción favorita de toda la velada, debido a la violencia psicológica que posee. Un punto y final perfecto a la media hora, que nos dejó con el cuello roto y ganas de más temas de ésta joven banda que se merece una oportunidad por parte de cualquier amante de los sonidos más pesados y oscuros.

 

 

A las 21.30 h salían a la arena los norteamericanos Circle Takes The Square, vecinos además de Kylesa, ya que ambos están afincados en Savannah, estado de Georgia. A esas horas la sala ya registraba más movimiento y el aforo comenzó a crecer a lo largo de los 45 minutos de actuación que nos ofrecieron la banda. Antes de nada, quiero comentar que quizás fue el grupo más discordante del menú, su propuesta es bastante desigual en momentos, ofreciéndonos un screamo basado en composiciones caóticas, extrañas y gritadas en contraste con otras más lentas, melódicas y atmosféricas. Después de la descarga de Ken Mode, supuso un contraste bastante evidente, que se reflejó en el público, bastante estático durante todo el concierto.

El estilo del trío (aunque en estudio cuentan con un guitarrista más) quedó patente desde el primer tema, Crowquill, perteneciente a su único LP hasta la fecha, As the Roots Undo. Un tema corto y caótico de guitarras esquizofrénicas, donde se alternan la cruda y desgarrada voz del guitarrista Drew Speziale, con la más canturreada y dulce de Kathy Coppola, la bajista del grupo. Comenzó así un tramo del concierto en el que nos presentaron tres temas de su último EP: Decompositions – Vol 1, Chapter 1 : Rites of Initiation. Nos adentramos en el primero de ellos con unos coros indios que marcaban el inicio de Enter by the Narrow Gates, un tema lento que ofrecía un contrapunto salvaje respecto a su inicio, hecho que ilustra la desigualdad de ritmo de la que hacía alusión al principio.

La voz triste y agónica de Kathy nos mece a lo largo de todo el tema y las guitarras crean unas melodías muy atmosféricas con el mejor sabor a Neurosis, que se ven interrumpidas bruscamente por los gritos de Drew, sin pausa comienza Spirit Narrative, devolviéndonos su faceta más Screamo, con un tema cantado a dos furiosas voces y caóticos guitarrazos entrecortados, Way of Ever Branching-Paths, cerraba su repaso al EP, en un tema largo complicado y de difícil digestión donde partes post rock muy ambientales y de gran belleza, se dan la mano con locas estructuras de guitarras muy experimentales acompañadas de una feroz batería que fundieron con la agresiva y oscura In The Nervous Light of Sundays, iniciando la recta final del concierto con un nuevo repaso a su LP, que también incluyó la atmosférica A Crater to Cough In y Same Shade as Concrete, un rabioso tema que cerraba la actuación de los norteamericanos.

 

 

Eran las 22:30h cuando tras una pausa para regar nuestras gargantas con whisky y en medio de una afluencia de público bastante superior a la de las dos anteriores bandas, vislumbramos en el escenario las siluetas de los héroes de la noche, en medio de un ensordecedor y turbio ruido que funcionaba a modo de introducción, se encontraban los Kylesa, bañados por un psicodélico juego de luces que hacía las veces de telón para darnos la bienvenida a una sesión de rock´n´roll sucio, psicodélico y salvaje. Abrieron fuego con los riffs arrastrados de Said and Done seguido inmediatamente de Only One, ambas de su celebrado Static Tensions, mostrando sus cartas desde el principio, música con raíces sabáticas y punks a parte iguales, aderezado con toques psicodélicos a cargo de los inquietantes sonidos emitidos por un theremín manipulado por el guitarrista Phillip Cope, escudado por la siempre carismática Laura Pleasants y acompañados de una salvaje base rítmica compuesta de bajo y dos baterías.

Un preludio de teclado daba paso a Tired Climb, el primer tema de su último trabajo Spiral Shadow, un tema con una regusto muy setentero, que alterna afilados riffs de guitarra con partes de calma cantadas por Laura, y hemos de indicar que si tenemos que poner un pero al concierto de ésta noche, precisamente fue precisamente ese, ya que las voces duramente alcanzaron a oírse en todo set list, al contrario que el atronador sonido, que hizo que el que os escribe estuviera con dos días de zumbidos de oídos (gajes del oficio que corremos gustosos los redactores de The Breathless Sleep para traeros lo más caliente del panorama metalero).

 

 

Continuaron en la misma línea con To Forget , un tema con melodías orientales muy al gusto de la banda (recordemos que “Kylesa” es un término budista) muy tranquilo y lisérgico. A continuación tocaba mirar al pasado, más concretamente a su segundo disco To Walk a Middle Course, del que atronó Bottom Line, uno de sus temas más punk con un estribillo muy hímnico que invitaba a cabecear alcohol en mano y en el que Laura Pleasants nos obsequió con un punteo digno de Motorhead. Con Forsaken volvimos a las sonoridades densas y pesadas del último disco, para llegar así al ecuador del concierto de la mano de una demostración por parte de los dos baterías, Carl McGinley y Tyler Newberry, sorbevio momento en el que demostraron una coordinación exquisita, complementándose el uno al otro de manera espectacular y creando un momento de percusión tribal perfecto, en el que los dos baterías coexistían en perfecta armonía. Tras calentar el ambiente a base de bombos, cajas y timbales, volvieron a la carga con Don´t Look Back y con Distance Closing In, creando con éste último, uno de los momentos más psicodélicos de la noche, a partir de las sofocantes guitarras y oscuras distorsiones emitidas por el Theremin de Phillip Cope que inundaron nuestras mentes y nos transportaron a otro plano mental.

 

 

Tras el trance regresamos al Metal más pesado y sabático con una nueva ración de clásicos de los de Georgia, y así fueron desgranando Hollow Severer, de su álbum Time Will Fuse Its Worth, sonando a un volumen atronador y reventándonos los tímpanos con sus machaconas baterías y aplastantes guitarras y Unknown Awareness, temazo épico y de brutal riff que sacudió los cuerpos de todos los asistentes, acompañado de Scapegoat, ambos del Static Tensions, y que a estas alturas en uno de los clásicos con mayúsculas de la banda, un rompecuellos en toda regla, que con su estribillo punk nos hizo hervir la sangre, terminando ésta orgía de música con ambos guitarristas enloqueciendo al personal a partir de ruidos y efectos de sonido completamente desquiciados emitidos por Laura Pleasants que arrodillada, manipulaba su pedalera, a la vez que, una vez más, sonaba el Theremín de su partenaire.

Así fueron abandonando el escenario, para volver una vez más en medio de oscuros sonidos, y regalarnos ese inmenso tributo al rock setentero que es Running Red, riffs afilados, oscuros y pesados como el Titanic se abrían paso junto a un poderoso bajo que acompañado de la increíble doble percusión, hicieron de éste momento una auténtica fiesta. Tenemos que indicar, no obstante que en esta parte del concierto los problemas con las voces se hicieron aún más evidentes intuyéndose a duras a penas y siendo completamente devoradas por el brutal volumen del sonido. Aún así, la gente completamente entregada, perdonó este detalle y se volcó completamente con la banda, que todavía nos deleitaría con Where the Horizon Unfolds, antes de despedirse definitivamente, tras algo más de una hora de buena música, que hicieron que volviéramos con una sonrisa de satisfacción a nuestras casas (o al bar en nuestro caso, que en The Breathless Sleep no nos andamos con medias tintas).

 

Redactor: Gaspar

Fotografía: Rocío

Soporte en barra: Patxi

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