TrollfesT y Korpiklaani sin duda son sinónimo de fiesta asegurada. Y así fue en la Rock City de Valencia el pasado jueves 19 de Abril. A pesar de lo complicado que supone asegurar audiencia un jueves por la noche, la sala se convirtió en una particular taberna vikinga, donde no faltaron los bailes folclóricos y las odas a la cerveza. Alcohol y fiesta para rendir tributo a dos de las bandas referentes hoy en día del folk metal más divertido.

Para dar comienzo al paso del Ukon Wacka Tour 2012 por Valencia, se encargaron de abrir la velada los locales Exodia, quienes presentaban su propuesta de thrash metal aguerrido compilado en su disco debut Slow Death (podéis ver la reseña en este enlace). Sobre las 8 de la tarde, Amando y toda su comanda metalero pisaban el escenario cargados de cortes “tralleros” y con la ilusión de quien estrena disco ante el público, sin embargo, la entrevista que el equipo de TBS estaba realizando a Trollmannen y Mr.Seidel de TrollfesT nos hizo perder los primeros minutos de su actuación. Para cuando llegamos, el setlist estaba llegando a su fin, pero aún tuvimos el lujo de ser testigos de toda la retahíla de destructores riffs de los valencianos. Para culminar, una excelente versión del Raining Blood de Slayer. Sin duda, murieron con las botas puestas.

Mientras el emblema valenciano acababa del retirarse del escenario, algúnos entrábamos por fin a la sala…y lo cierto es que dejamos a los pobres TrollfesT con el tiempo justo para emborracharse después de nuestra charla. Las espectativas no podían ser más grandes, y lo cierto es que no eran ningunos desconocidos entre el público valenciano que desde un primer momento estalló al rojo vivo. Como nos habían prometido, arrasaron el escenario a base de pura tradición: los coros empezaron a llenar la sala con Legendarisk ØL mientras Trollmannen se desgarraba las cuerdas vocales vestido con su clásico ‘atuendo de gala’.

St Beinhard no se dió un sólo respiro saltando de un lado al otro del escenario, reflejando en su rostro el enorme disfrute de todos y cada uno de los temas que asomaban: la pauta seguía en torno a su segundo trabajo de estudio, esta vez con Brakebein. La crew valenciana estaba completamente sumida en la fiesta que los trolles estaban propiciando encima de las tablas, y la cosa estalló por completo con la llegada de su reciente Die Verdammte Hungersnot. La dureza de los cortes seleccionados para esta gira, al contrario de  actuar como un handicap para los noruegos, fue la piedra angular para encender a un público que fascinado contemplaba el festival etílico…

Respondiendo al esquema compositivo de sus trabajos, el avance inicial de los temas se dio en bloques de dos piezas: En Kvest For Den Hellige Gral continuaba teníendo representación a través de Karve, ante la cuál Jostein preguntaba al público si habían visto el vídeo…y cerveza en mano se preocupaba por que la comunicación fuera en ambos sentidos. A sus pies, se multiplicaban los comentarios del tipo ‘Dónde habéis estado hasta ahora cabrones…’, mostrando lo que hasta ese momento considerábamos como aceptación y sorpresa por parte de los valencianos.

TrollfesT se mostraban muy seguros de sí mismos, comentándonos en la charla que mantuvimos que era muy fácil entenderse con los españoles dado que nos gusta la marcha igual que ellos…y desde luego había dado en el clavo: el acordeón de Manskow daba rienda suelta al desesfrenos en las primeras filas con Den åpne sjø, uno de los temas más Folk y auténticos de su discografía. Pero la celebración no había alcanzado su punto álgido aún, Willkommen Folk Tell Drekka Fest! por fin hacía acto de presencia con Du kom for Seint… que acabó por enloquecer a los pocos que aún permanecían quietos en la Rock City.

Estos simpáticos habitantes del bosque nos arrastraban a su mugrosa guarida, mientras la hoguera volvía a chispear con Der Jegermeister; un corte verdaderamente genial de su Villanden (mejor conocido como ‘el disco del pato’ por aquellos que no hablamos el Trollspråk). El galope de las guitarras Gjetord puso a saltar a todo el mundo, mientras Jostein seguía deambulando por el escenario a base de constantes cambios de latas de cerveza…la cosa se encaminaba al final y las últimas estacadas de los noruegos eran de lo más contundentes: Korstog (también de su último disco) volvía a llenar de voces la sala acompañada por su EP de 2009 Uraltes Elemente.

A título personal me sentí apenado por la ausencia de Undermålere, pero fue imposible no disfrutar al máximo un concierto tan repleto de temas de su magistral Brakebein. A los seguidores de la formación se nos dibujó una sonrisa con el inicio de Essenfest mientras los empujones convertían el círculo central en un hervidero. Los puños se elevaban en el aire y TrollfesT los recompensaba con una actuación memorable que puso los pelos de punta a todos con su grito final. Lo que en un principio asumimos como presunta ‘simpatía’ dio un vuelco total a euforia descontenida con Helvetes Hunden GARM. Sin acabar de creernoslo, la crew se abarrotaba en torno al borde del escenario mientras el ‘VOFF, VOFF, VOFF!!!’ descorchaba las paredes y los trolles alegres danzaban al ritmo de la incomprensible letra.

La ovación final fue propia de su nivel de entrega: en algo menos de una hora Valencia perdió los papeles y se unió al jolgorio desmedido de los alcohólicos más prometedores de la escena actual. Según pudimos ver, supieron aprovechar al máximo esta gira para dejar un excelente sabor de boca en tierras españolas…quedando abiertas de par en par las puertas de toda ciudad que haya tenido el honor de recibirles.

Y llegamos al punto fuerte de la noche: los fineses Korpiklaani, auténticas autoridades del folk metal tanto a nivel europeo como mundial, que aportaron el broche de oro a una velada que nos dejó a todos más que exhaustos. Arrancaron con los pesados acordes de Hunting Song, un comienzo perfecto seguido de los coros que todos seguimos como locos. Siguieron con Journey Man, auténtica fiesta Folk rapidísima. Los moshpits no pararon desde la anterior canción hasta el fin de ésta, la gente estaba entregada por completo a la diversión y se agradecía enormemente. Cottages & Saunas, del disco Voice Of Wilderness, siguió la marcha del concierto sin descanso, y los fans jadeábamos de saltar y bailar. No obstante, era imposible resistirse a tal despliegue de maestría.

Con Juodaan Viina el público se desvivía en los coros. Daban ganas de agitar las cervezas de lado a lado. De hecho, más de uno lo hizo, lo que más tarde comprometió la seguridad de un circle pit en el que varios mordieron el suelo por las manchas de birra. Le siguió Lonkkaluut, el primer tema de su nuevo disco Uckon Wacka que tocaban en el concierto. Una canción con un estilo intermedio, ni muy lenta ni muy rápida. Ideal para respirar un poco, pero no detenerse. La instrumental Pine Woods y su parón para realzar la percusión, seguido de uno de los pocos solos de Korpiklaani, significó una pequeña vuelta de tuerca que aportó variedad al conjunto del concierto. Al finalizar, el grupo abandonó el escenario durante unos minutos para regresar a ofrecernos el primer encore.

Iniciaron con Metsalle, cuyo violín inicial relajó nuestros fatigados músculos durante un breve espacio de tiempo. Además, el tema entero posee un corte más “Doom”, lo cual venía ideal para que descansáramos un poco al fin. Huppiaan Aarre siguió el estilo lento de esta parte del concierto, con un sonido sorprendentemente cercano al doom más primigenio (Black Sabbath me vino a la cabeza). Algunos fans daban la sensación de aburrirse. Sin embargo, a juicio personal se agradecía un contrapunto así después de tanto movimiento.

Pero nos tenían engañados: tanto descanso no era sino un mero preparatorio a lo que estaba por venir: con Vodka la sala explotó por completo. Un moshpit bestial, gente cayendo, chocando. Todos nos sabíamos su, en mi opinión, tema estrella, y lo dejamos bien claro. Nos dejamos el alma con su perfecta ejecución de este verdadero himno del Folk Metal finés.

Tras esta descarga de adrenalina, Korpiklaani abandonó de nuevo el escenario. Pero nosotros queríamos más, y ellos lo sabían. De modos que volvieron a salir a ofrecernos un segundo encore, que arrancó con su cover de Iron Fist, de Mötorhead. Imprescindible. Le siguió Happy Little Boozer (una de las canciones más coreadas del concierto), Tequila (momento hispano por excelencia, sumado al cambio de camiseta de Jonne por la blanca del single), Vaarinpolkka (de su nuevo disco, tema corto instrumental con mucha caña) y finalmente, Beer Beer, canción imprescindible para cerrar (que además echábamos de menos ya).

En resumen, una noche bestial de fiesta musical por los cuatro costados que no dejó a nadie entero. Esperemos que la nueva explosión de conciertos de internacionales que nos está aportando esta gran sala siga y siga, ofreciéndonos veladas impresionantes como esta muchas más veces.

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