Tras el éxito de obZen, Meshuggah sentó cátedra. Un estilo tan difícil de seguir o igualar que la mayoría de las bandas eran una copia de Meshuggah o no eran nada reseñable. Han logrado alcanzar un estilo, que unos llaman math metal, otros desatinadamente djent… sea lo que sea como queráis llamarlo, ellos han logrado que con escuchar 10 segundos una canción suya sean fácilmente reconocibles y eso es lo que les hace especiales.

Una característica de Meshuggah es que es difícil recordar los álbumes tras haberlos escuchado, 1 ó 1000 veces. Uno reconoce las canciones y las melodías pero los ritmos son tan diversos y complicados que no logran permanecer en la memoria. Por ejemplo, el tema Bleed tardaron en grabarlo un mes, un mes necesitó el batería Tomas Haake para aprenderlo. La diferencia a destacar en Koloss, es que es mucho más accesible. Tras dos o tres escuchas las canciones son fácilmente reconocibles e incluso uno se queda con la melodía de cada una de ellas.

A continuación, paso a hacer un análisis de todos los elementos que componen el disco:

Podemos observar tanto en las guitarras como en el bajo que el sonido es menos cortante y pesado que en discos anteriores, es más grave pero menos crujiente. Se aprecia un mayor uso de Marshall en detrimento de Mesa Boogie y en general el sonido es más crudo de lo habitual, se le da menos importancia a la progresividad por lo que los patrones rítmicos de los riffs son menos sorprendentes, menos sincopados o groovies que de costumbre. En cuanto a los solos, se echa en falta a un Fredik Thordendal más jazzero que tanto nos recordaba a Allan Holdsworth, fuerte inspiración de Thordendal.

La batería sufre el mismo efecto que el de las guitarras, un sonido un poco menos afilado, menos procesado y más crudo. En The Hurt That Finds You First las cajas recuerdan a los viejos Metallica… una vez más, la complejidad y polirritmia se reducen, sobre todo si lo comparamos con Obzen. Teniendo en cuenta que el disco en general es más lento, Tomas Haake se luce menos y no es tan espectacular como en discos anteriores, donde el recurso de la polirritmia era clave.

La voz de Jens Kidman es el aspecto que se mantiene más fiel a discos anteriores, lo único novedoso es, que al igual que el resto de instrumentos, se aprecia un menor procesamiento de la voz; aunque por otra parte ésta es mucho más inteligible que en ObZen ya que la producción es más depurada.

Como ya he mencionado anteriormente, la producción del álbum es más redonda, con unos graves sabiamente situados, un sonido menos procesado intencionalmente para la creación de un disco más espeso, grave y lento.

Respecto a la composición del álbum, se han mantenido en la línea de Meshuggah. El espíritu es el mismo, pero en diferente cuerpo. De hecho, no creo que el título Koloss sea fruto de la casualidad. Ellos mismos en entrevistas han revelado su intención de hacer un disco de estas características, más lento y más pesado y sobre todo, en sus palabras, more live-friendly, teniendo en cuenta que tras haber creado un EP (I) y un disco (Obzen) cuya interpretación en directo les ha supuesto bastantes dolores de cabeza , también palabras suyas.

Veamos los pros y los contras de haber elegido esta línea: El inconveniente es que en el álbum ha decrecido considerablemente la agresividad en pos de la accesibilidad, lo cual nos lleva al punto positivo de los cambios, que es que será digerible para mucha más gente ya que la reducción de la progresividad siempre supone llegar más a un público más profano en la materia y se oirán menos Meshuggah me aburren.

En cuanto a los temas más destacables del album, en mi opinion son The Demon’s name is Surveillance, que tiene ciertas reminiscencias a sus temas antiguos, por lo que es uno de los favoritos entre los seguidores y es considerado un hit del disco.

En contraste, Break Those Bones Whose Sinews Gave it Motiones, es un claro ejemplo de la evolución que ha tomado Meshuggah, siendo una canción bastante experimental donde desgranan el tema de forma progresiva. Sí que hay cortes, pero no encontramos las polirritimas de las que anteriormente hacían gala y es un tema que llega más rápidamente.

En mi opinión, Meshuggah ha pasado de ser una banda de culto con escasos fans a ser esa banda que se pide en todos los festivales. Recuerdo haberlos visto en Resurrection Fest, cuando todo el mundo había loado su confirmación y que, ya en el concierto, el público se mantenía rígido ya que no sabía las canciones y un Kidman decepcionado diciendo que estaban allí tocando para ellos. Creo que han querido no sólo evolucionar, sino hacerse un poco más accesibles al amplio y joven público que tienen, aunque eso sí, sin perder su esencia ni un ápice.

El problema es que a muchos nos gustaban las matemáticas que ellos hacían. Al principio nos costó, pero cuando aprendimos a sumar y nos aprendimos sus canciones, exigíamos ese nivel de dificultad, nos gustaba el reto que ellos nos ofrecían. También echamos en falta algún tema tipo Bleed o New Millenium Cyanide Christ, donde la agresividad se hacía dueña de todo.

De todas formas, mi valoración final es que en Meshuggah saben lo que hacen y por ello sigue teniendo nuestro voto de confianza. Cualquier camino que tomen, lo harán de forma premeditada y que además… ya son muchos años como para vender su sonido para las masas. A ellos nunca les ha importado la opinión que han generado. Siguen siendo de culto. Un hurra por los suecos.

 

1. I Am Colossus
2. The Demon’s Name Is Surveillance
3. Do Not Look Down
4. Behind The Sun
5. The Hurt That Finds You First
6. Marrow
7. Break Those Bones Whose Sinews Gave It Motion
8. Swarm
9. Demiurge
10. The Last Vigil

Meshuggah – Koloss

Género: Math/Technical Metal

Fecha de lanzamiento: 23 de Marzo de 2012

Origen: Suecia

Discográfica: Nuclear Blast