No hace todavía un año, que los ingleses Judas Priest nos visitaron dentro de su Epitaph tour, en la que en principio iba a ser su despedida oficial de los escenarios.

 

Si durante el pasado mes de agosto, se presentaron acompañados de dos bandas emblemáticas del metal ingles como fueron los veteranos Saxon y los siempre efectivos Motörhead, en esta ocasión Judas Priest venían acompañados de dos de los nombres más importantes de la escena metálica alemana y por extensión de la europea. U.D.O. liderados por su carismático vocalista Udo Dirkschneider y por su guitarrarista Stefan Kaufmann ambos ex-Accept y los Blind Guardian de Hansi Krush.

 

A las 19.00 horas tomaba el escenario el quinteto germano, al son de Rev-raptor, perteneciente a su ultimo lanzamiento de estudio, que dejo entrever desde un principio que el pequeño vocalista Udo Dirkschneider sigue conservando su característico tono de voz y su gran carisma, que derrocho durante toda la actuación, tras la primera salva de aplausos U.D.O., rescata la primera canción que publicó como artista en solitario Animal House, que pone a toda la sala a dar saltos.

 


 

Después de los obligados saludos, el vocalista pide las palmas del publico, para regalarnos otro trallazo metálico de su ultimo disco, se trata de Leatherhead, que es acompañada por los coros hímnicos, sonando tremendamente dura, y donde el vocalista se retira junto a la tarima de la batería para dejar el papel protagonista al resto de sus compañeros durante la extensa parte instrumental. Sin conceder un momento de tregua empieza a sonar el ritmo machacón y contundente de Vendetta, un medio tiempo donde el vocalista hace alarde de su potencia vocal.

 

Muchos años lleva Udo dentro del negocio de la música y después de mostrarnos algo de su material mas reciente, llega el momento de dar al respetable lo que quiere, él es consciente de que para muchos de los presentes, su nombre ira unido siempre a Accept, así que no tiene reparos en dejar caer Princess Of The Dawn, que provoca una extraordinaria repuesta, con todo el mundo coreando la melodía del tema, mientras los músicos toman el centro del escenario en una pose muy de la década de los 80. Tras una impresionante ovación llega el turno de Man And Machine de su disco de 2002, para entrar acto seguido en la recta final del show, con dos clásicos como Balls To The Wall, donde el bajo de Fitty Wienhold acompaña a la voz de un publico que canta al unísono, y la inmortal Resttle & Wild, que con su espíritu de Speed metal, sigue sonando igual de contundente que antaño, demostrando que las grandes canciones no envejecen, En resumen 45 minutos de autentico Heavy Metal que dejaron al publico expectante y muy predispuesto.

 

 Con el tiempo justo para salir a tomar un poco el aire y refrescarnos un poco, volvimos a tomar posiciones. Con un pequeño adelanto sobre el horario previsto, Blind Guardian tomaban el escenario, mientras sonaba la intro que abre su último disco. Llamo  poderosamente la atención, que en esta ocasión los germanos se presentaran como sexteto, posicionando al teclista en el escenario y con la participación de un nuevo bajista. Sacred Words“, de su álbum de 2010 At The Edge Of Time, fue la primera en sonar, sonando mucho con mucho más cuerpo que en su versión de estudio y con un cierto aire progresivo, gracias a la aportación de su teclista que llenaba cualquier hueco, y a la labor de un Hansi al que cada vez se le ve más cómodo en su papel de frontman, después de liberarse hace ya unos años de sus labores como bajista.

 

Tras la primera toma de contacto Welcome To Dying, nos devuelve a los Blind Guardian mas veloces y power metaleros, la reacción de la audiencia no puede ser mejor, siguiendo el estribillo, mientras la banda, que en  anteriores ocasiones se había mostrado algo fría y estática, no para de moverse y animar. Las buenas sensaciones se ven confirmadas con la interpretación de Nightfall, que con el escenario bañado por las luces azules hace levantar las manos del público que acompaña con palmas la canción.

 

 

Turn The Page, es la elegida para representar al disco A Twist In The Myt, con Hansi sacando partido de su voz y donde se ve claramente a la banda situada en 2 lineas de 3 sobre el escenario, en primera fila la columna vertebral de la banda y en segunda linea bajista y teclista junto a la tarima del bateria Frederik Ehmke. Time Stands Still, supone una nueva mirada al que para muchos es su disco más completo Nightfall In Middle Earth, que vuelve a hacer rugir al respetable, para dejar paso a una de las canciones mas apreciadas por la audiencia Majesty, que hizo las delicias de sus mas veteranos fans, levantando miles de puños al aire durante su contagioso estribillo, y haciendo vibrar al respetable con el doble bombo durante las partes rápidas. Con la intensidad desatada, la velocidad no se detuvo con la siguiente Lost In The Twilight Zone, que quedo un poco saturada por el excesivo volumen de la batería y la perdida de nitidez en el sonido de las guitarras.
 

Con la gente muy animada Valhalla, fue recibida con gran entusiasmo, y fue toda una demostración de poder por parte de la banda, haciendo una extensa versión, en la que el publico canto innumerables veces el estribillo, dejando patente que este corte es todo un himno dentro de la extensa discografía de los alemanes.
Cabe resaltar que si bien cuando Blind Guardian lideran su propio show, en ocasiones les cuesta mantener la intensidad durante el concierto, con el tiempo limitado a poco más de una hora, Hansi y compañía decidieron poner toda la carne en el asador y encararon la recta final con una atronadora versión de Bright Eyes, que sonó muy contundente y donde se dejo notar la aportación de su teclista, aunque los coros quedaron un poco deslavazados. Imaginations From The Other Side, volvió a contar con la complicidad de un publico que canturreo la melodía como si fuera un instrumento mas del combo.

 

El tiempo de Blind Guardian se estaba agotando, pero todavía pudieron sentarse y sacar las acústicas para una intensa versión de The Bard´s Song, antes de que la sala se convirtiera en una autentica fiesta al sonar los primeros acordes de Mirror Mirror, que puso a todo el respetable a dar saltos y bailar haciendo retumbar el suelo, poniendo un broche brillante a una actuación que sirvió de despedida a una banda que ha decidido tomarse el próximo 2013 como año sabático.

 

El toldo con la palabra Epitaph que tapaba completamente el escenario cayo finalmente cuando faltaban 10 minutos para las 22 horas, dejándonos ver el mismo escenario, que en su anterior visita y sonando las guitarras de Rapid Fire, un inicio veloz, con un Halford embutido en su largo abrigo negro y el resto de componentes tomando posiciones sobre las tablas, rápidamente el tema inicial se fusiona con Metal God, responsable del primer gran coro de un publico muy entregado durante toda la actuación, mientras Judas suenan como una maquina perfecta y sincronizada con Halford sacando los primeros agudos de la velada, bajo la portada del British Steel proyectada sobre la batería de Scott Travis.

 

 

Tras un inicio triunfal, el vocalista mira desafiante a la audiencia y sentencia “The priest is back” antes de arrancar Heading Out The Highway, donde el personal de seguridad tiene que emplearse a fondo para sacar a algún espontáneo que quiere llegar hasta el escenario.

 

Priest tienen una larga carrera a sus espaldas y en esta gira de despedida interpretan temas de casi todos sus álbumes, dejando de lado la época “Owens“,  como testimonio de su disco de reunión rescatan Judas Is Rising, que suena matadora y en la que el vocalista se apoya en un bastón para poder llegar a las tonalidades mas agudas de un tema que a tenor de la respuesta del publico ha calado entre su audiencia. La producción del concierto es bestial, con múltiples cambios de vestuario a cargo de Halford y muchas imágenes proyectadas sobre la batería, tampoco faltan los rayos láser de colores, mientras el “nuevo” Ritchie Faulkner se muestra muy extrovertido y plenamente integrado en la banda notándose especialmente desatado durante la interpretación de Starbreaker, donde intercambia riffs con Glenn Tipton, mientras Ian Hill no deja de moverse en su esquina.

 

Tras un ligero paron, el escenario empieza a llenarse de humo y las guitarras arrancan Victim Of Change, uno de los clásicos que llega relativamente pronto, con Halford todavía fresco, lo que le permite alcanzar sus altas notas y acabar el tema con el publico coreando su nombre. Tras un nuevo cambio de vestuario, esta vez con chaleco tejano el vocalista se concede un respiro en la no tan exigente Never satisfied, y donde llega a desaparecer del escenario dejando todo el protagonismo a sus compañeros durante la extensa parte instrumental.

 

Con un arranque semejante, todos necesitamos un momento de calma y la banda nos regala Diamonds And Rust, que sirve para que el publico recupere el aire y para ver a un Halford que se muestra potente y confiado en un escenario bañado en humo de color azul, mientras el grandullón Scott Travis juguetea puesto en pie con sus baquetas. La contundencia retorna con Prophecy, una píldora de su ultimo Nostradamus, con Halford embutido en un batin plateado y un bastón con el emblema del grupo que acaba escupiendo fuego, ante el jolgorio y aprobación de un respetable que acompaña durante los estribillos.

 

 

Night Crawler, desata la pasión de una masa enfervorecida, que sabe que esta asistiendo a una autentica lección del mejor metal, y donde la banda conjuga las partes mas afiladas y poderosas con las mas intensas y oscuras, haciendo botar a toda la sala que corresponde a los músicos con una gran ovación. Dando paso a una de las favoritas Turbo Lover, todo un clásico en la discografía de los británicos, amada y odiada a partes iguales, pero que esta vez les queda un poco deslucida, por culpa de un sonido un tanto embarullado.

 

Las luces y la ambientación vuelven a cobrar importancia durante la interpretación de Beyond The Realms Of Death, que suena lírica en su inicio para ir ganando en intensidad y dramatismo hasta la llegada de un nuevo duelo protagonizado por Tipton y Faulkner, que hace saltar chispas a sus mástiles, y acaba con Halford sosteniendo ambas guitarras. Las tonalidades azules vuelven a inundar el escenario en Blood Red Skies, para ir cambiando al rojo, cuando la batería de Scott Travis empieza a rugir, mientras Halford vuelve a regalarnos otra sesión de agudos imposibles, antes de un final bañado en fuego con la figura desafiante del cantante en primera línea. The Green Manalishi, con su ritmo mas comedido nos sirve para recuperar un poco las fuerzas, antes de que la fiesta explote definitivamente con Breaking The Law, cantada íntegramente por el público y con Halford ejerciendo de animador de la multitud.

 

La banda desaparece del escenario y queda Scott Travis que inicia un solo de batería que acaba desembocando en la monstruosa Painkiller, que es cantada por Halford totalmente encogido, esforzándose por llegar a las notas mas altas, viéndose recompensado por una gran ovación,  en el momento que abandona el escenario junto a sus compañeros, entre cánticos de “oe oe”.

 

No tardan mucho en volver para rematar la faena con una tripleta brillante y letal Electric Eye, Hell Bent For Leather y la siempre coreadísima You´ve Got Another Thing Comin, que redondea uno de los momentos mas intensos y memorables de la velada. Aun regresarían una vez más a las tablas para un final de fiesta desatado con todo el publico bailando “Living After Midnight”, con la que se despidieron definitivamente ante un extasiado y agotado publico, que les rindió una atronadora ovación final.

 

Una autentica velada de Heavy Metal, fue lo que nos ofrecieron los ingleses, rayando a gran altura, pero sí hay que criticarles que calcaran el mismo concierto que hicieron en Agosto del año pasado.