Puede sonar a tópico, pero It All Fades, el último trabajo de los suecos The Gardnerz, no es un disco al uso de Death y Doom Metal; y es que seguramente nunca ha pretendido serlo. La dureza y pesadez que podríamos esperar como resultado de entremezclar tan extremos géneros quedan repartidas a partes iguales con los innumerables pasajes de metal progresivo que aparecen a lo largo de estos 36 minutos de material.

“Mezclando lentos y pesados riffs con melodías distorsionadas y limpias, tratamos de crear nuestro propio tipo de Metal. Tomando influencias del amplio espectro musical, pero manteniendo una sólida base de Metal”. De este modo define la banda el sonido de su último trabajo; el segundo desde que la banda se formara en Suecia en 2008. Es en este 2012 cuando la compañía norteamericana afincada en Indiana Abyss Records, decide producir este formato corto compuesto de seis temas que quizás suponga un adelanto en estilo musical de su previsible próximo larga duración; la continuación de su The System Of Nature de 2011.

Por lo que respecta a su actual disco, It All Fades es de todo menos un trabajo simple y repetitivo. Así queda demostrado especialmente con el trabajo que se ha llevado a cabo en las guitarras, donde en los temas encargados de abrir el disco; Don’t Look Back y A Horrible Disease, son éstas las responsables de llevar el peso de la progresión de las canciones y las que introducen los momentos más progresivos de los que hablaba antes, sorprendiendo y confiriendo un carácter más elaborado al sonido de la banda. Sirva como ejemplo claro la evolución que sigue el corte A Horrible Disease, con una excelente labor por parte del guitarrista Wilhelm Lindh en la utilización de guitarras limpias que arpegian melodías evocadoras. Como perfecto acompañamiento de ese doble carácter que los suecos confieren a las guitarras en este disco, se encuentra la versatilidad del vocalista Niclas Ankarbranth; quien desdobla también su trabajo entre voces más raspadas y guturales, con párrafos en los que sencillamente suena de forma más limpia. Aspectos estos que no son azarosos y se deben claramente a la intención por parte de la banda de crear un sonido polivalente. Como dos caras de la misma moneda.

Transcurridos estos dos primeros temas, llegamos al ecuador del EP con lo que sin duda resulta una de las grandes sorpresas y aciertos del disco. A los últimos coletazos del segundo corte le suceden las primeras notas del siguiente, hasta que la bella voz de la cantante Paulina Strihavka pronuncia las palabras “Transilvanian Hunger”. Así pues, habría que tener un oído extremadamente entrenado y por qué no, echarle mucha imaginación, para identificar este tema con el black metal más crudo del que hacían gala unos tal Darkthrone a mediados de los noventa. Cuesta hacerse a la idea de lo que pasaría por la mente de estos cuatro suecos para que se decidieran a versionar el clásico de esta forma, y que además diese un resultado perfectísimo. Imaginad la misma melodía, la misma letra poética, pero borrad de vuestra mente cualquier elemento de metal extremo y dejad tan solo una voz femenina acompañada de dos guitarras eléctricas con un sonido totalmente limpio: tendréis como resultado esta magnífica versión. En este homenaje, por supuesto resulta crucial la participación de la cantante Paulina Strihavka, quien colabora también en el tema que da nombre al disco, y que con su sensual voz consigue enamorarte de los más fríos páramos y de un oscurantismo melancólico. Tema que merece por si solo una crítica, pero voy a concluir diciendo que el Transilvanian Hunger de The Gardnerz supone una inteligentísima vuelca de tuerca al mayestático clásico de uno de los grandes referentes del black noruego.

Tras este paréntesis regresa la tónica habitual del disco con la homónima It All Fades, que se presenta con tonos pesados y contundentes. De nuevo tenemos la voz de Paulina Strihavka, esta vez a los coros. Con su operística forma de cantar le da el toque gótico al tema, sin descuidar por supuesto la base más Doom.

Los dos últimos cortes; Melatonin y Erasing Bad Specimen, me sirven para centrarme en el apartado lírico del EP, cuya temática gira en torno a cuestiones filosóficas del ser humano, al estilo de vida que llevamos, y a la constitución de la religión como un poder dictatorial que ha sido manipulado por el hombre desde los inicios con el propósito de controlar la propia naturaleza del ser humano. Como ejemplo, el segundo párrafo de A Horrible Disease, que reza lo siguiente: “A teaching now long gone/A learning raped by greedy men/ Who now uses it for their own sick/ And distored needs”.

Quizás, si hubiera que resumir las sensaciones que deja este It All Fades con una sola imagen, elegiría la propia portada del disco, que ha corrido a cargo de Daniel “Devilish” Johnsson (Malfeitor, Daemonicus). No por su originalidad, puesto que no deja de ser una carátula a la que estamos acostumbrados, pero ese fondo siniestro con los restos de lo que parece una civilización abocada al desastre, es a la par un paisaje que en mi opinión resulta bello. Un contraste que me viene al pelo para definir ese sonido del álbum, mezcla de dureza y belleza a la vez, con espacios que exploran los territorios más profundos y oscuros del Death/Doom pero dejando un resquicio a la esperanza.

1. Don’t Look Back
2. A Horrible Disease
3. Transilvanian Hunger (Darkthrone cover)
4. It All Fades
5. Melatonin
6. Erasing Bad Specimen

The Gardnerz – It All Fades

Género: Death/Doom Metal

Lanzamiento: 7 de Noviembre del 2012

Origen: Suecia

Discográfica: Abyss Records