Crónica Leo y Pablo

Finalmente, el mundo no se acabó el 21 de Diciembre. Así que, predicciones mayas aparte, lo que es cierto es que el pasado sábado, Valencia dio la bienvenida a la banda de culto del black metal, Inquisition. El dúo afincado en Estados Unidos y liderado por el cantante y guitarrista, Dagon, lleva creando escuela dentro de la escena más underground desde finales de los ochenta. Todo un honor, que la ciudad del Turia recibió con los brazos abiertos y una gran dosis de pasión por el metal más oscuro traído gracias a los esfuerzos de Hammer Productions.

El cartel quedó completo con la incorporación de dos bandas locales, Licurgo y Malroïn, en sustitución de los gallegos Balmog. Junto a ellos, los brutal death, Visceral Damage, y para poner el broche de oro a la velada, el oscurantismo del reconocido DJ, Vinuum Sabbati.

Una velada de tal calibre, atrajo la atención de los fans que el metal extremo tiene por estos lares. Una cuadrilla siempre fiel, seguidores de este tipo de ritos. Pasadas las 22:00, comenzaron su actuación los alicantinos Malroïn. Con una puesta en escena de lo más austera, eso sí, sin faltar a las buenas costumbres del corpse paint, dieron rienda suelta a su particular “Black metal cabrón” con Dulce Necrofilia, que llegó tras la primera Intromental.

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Ya desde el primer tema, destacó por encima de todo la estridente voz de Malom, junto a la extrema rapidez de la banda; un estilo que transciende las meras bases del black metal más primigenio para dar cabida a otras variantes como el thrash o incluso el death.

Entre canción y canción, Malom sembraba el descojone entre los asistentes presentando temas como La Mala Hostia y La Rara. Humor y Black Metal no suelen aparecer mucho en la misma frase, pero siempre es bien recibido en el seno de un género abocado en demasiadas ocasiones al hermetismo.

A continuación le llegó el turno a Llorando sangre, en el que pudimos comprobar las habilidades técnicas de su guitarrista, Seph, el más joven de los cuatro. El setlist lo conformaron temas de su split, Malroïn/Korrozão, que grabaron en 2011 junto a los grindcore brasileños, y su directo Un-live, de 2010. Para cerrar la actuación, todo un clásico; un escupefuegos cortesía del vocalista, quien saltó al escenario con la careta de Halloween más cutre que podáis imaginar. Black metal desenfadado para iniciar la jornada.

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Los siguientes en escena también eran alicantinos; Licurgo. Minutos antes de que diera comienzo su actuación, el escenario lucía una decoración acorde con lo tenebroso de su show. Una escenografía en la que no faltaron cruces invertidas y candelabros. Lo musical lo puso una propuesta de black metal duro con Redacrem a las voces y la guitarra, Ollil Ziur a la batería y Lord Deimos al bajo. Fue precisamente éste último quien más juego dio sobre las tablas, retorciéndose sinuosamente, constituyendo todo un reclamo para los fotógrafos.

La gran mayoría de los temas de Licurgo estuvieron centrados en su único LP, Strongest, grabado en 2009 en los Blackstage Studios de El Campello. I Evalc fue uno de los primeros cortes en sonar; un tema puramente blacker que comienza con el aullido de Redacrem. A éste siguió Black Eternity y Numantia, en el que Elgidumllevó la batuta con el ritmo de la batería.

La tenue luz de las velas y la propia iluminación roja constituían una atmósfera perfecta mientras se seguían sucediendo el resto de temas de su setlist. Así llegamos a Anti Human, sin duda, uno de los cortes más destacados de su álbum, Strongest. Un tema que arranca suavemente con una melodía fúnebre que marca el hilo conductor a lo largo de los 5 minutos de duración.

El concierto estaba llegando a su fin, pero Licurgo todavía tenían fuerzas para acometer los últimos coletazos del show con otros dos temas: Like Lions y Triumphal March. Una actuación digna de destacar con un black metal de calidad que, desde luego, nada tiene que envidiar al que se hace más allá de nuestras fronteras.

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El ambiente de Ágora Live estaba ya caldeado a golpe de Black Metal, contando ya por esos momentos con el máximo de asistentes. Momentos más tarde hablando con el staff de la sala supimos que se había superado la previsión inicial, hecho que sin duda hemos de reconocer a todos y cada uno de los asistentes…y no nos cansaremos nunca de decir que este tipo de cosas le hacen muy bien a la escena local.

 Por su parte los viejos conocidos de la ‘Armada Underground’ local ya rondaban las primeras filas, botella en mano cómo no, y nosotros nos preparábamos para el reencuentro con una formación que no tuvimos la suerte de volver a ver desde 2011 (concretamente en su concierto con Entombed y Profundis Tenebrarum celebrado en la misma sala a principios del mes de abril, disponible en este enlace).

 La maquinaria de tortura de Visceral Damage, aún resultando una propuesta discordante en consonancia con el género líder de la velada, dispuso todo lo necesario para volver a dejarnos boquiabiertos a los pies del escenario. Lo cierto es que hay una infinidad de razones para considerarles referentes en la escena valenciana: calidad compositiva, capacidad intimidatoria, ejecución milimétrica y sobre todo ese trasfondo de humildad que subyace de cada palabra de agradecimiento que brindan a su público.

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No hay duda que la experiencia es lo primero que se manifiesta encima de las tablas, y en el caso de los valencianos la regla quedó confirmada. Apoyados por una cree bastante cercana que a sus pies intercambiaba algunas bromas con ellos, dieron rienda suelta a un setlist marcado por su Icon of Massive Murder a través de temas como Livid Veil 13 Killed o su Cadaver, The Amphytrion que reconocimos al instante por su enorme dósis de brutalidad.

Poco más pudimos descifrar de su set en vivo, y es que difícilmente podemos captar señales de vida a través de sus canales oficiales…lo cuál esperamos que remedien pronto, más ahora que están de vuelta en los escenarios (con una cita programada para el 16 de febrero junto a Nibiru, Human Carnage y Terrorifik Show en el Cafe Chaman de Bétera que no podéis perderos).

El sonido, que desde un primer momento fue el gran interrogante, les acompañó sin ningún tipo de incidente. En este sentido es fundamental resaltar la crudeza del bajo de Luis, que aportó los matices de necesarios para consolidar un sonido totalmente escatológico sumado al excelente registro gutural de ambos vocalistas. Maelo en ningún momento se quedó corto con su aportación, demostrando que los Visceral están más vivos que nunca…esperemos que su voracidad nos ofrezca más intervenciones como esta a lo largo de 2013, y puestos a pedir qué mejor que un nuevo trabajo!

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Y por fin llegaba el gran momento de la noche, con los interiores de la sala cubiertos de una espesa niebla en la que distinguimos al único roadie la banda probando los micros. Hemos de reconocer que nos recorría la curiosidad, dado que a pesar de nuestra prematura llegada a la sala con motivo de la entrevista a Dagon nos resultó asistir a su prueba de sonido. La formación se dejó ver por el bar cercano un par de horas antes del concierto, bastándoles unos cuantos segundos para poner a punto el que durante una hora sería su altar de destrucción.

Cabe decir que a pesar de nuestro incondicional apoyo esta era la primera experiencia que teníamos con Inquisition, siendo testigos de aquello que todos claman: se trata de un viaje espiritual en toda regla. La ansiedad que nos recorría el cuerpo estaba focalizada en una simple cuestión: ¿cómo dos individuos podían llevarnos al estado de shock que propician sus grabaciones? La respuesta más inmediata nos hizo preveer ostentación y ocultismo al máximo nivel sobre el escenario…ideas que quedaron obsoletas ante la entrada desenfadada de Dagon, que tras saludar a los presentes y dio arranque a Astral Path to Supreme Majesties.

No hace demasiado tiempo el líder declaraba que la actitud es básica en el Black Metal, aunque jamás había que olvidar el disfrute que proporcionan las presentaciones en vivo. Son ese tipo de ideas discordantes las que hacen única su propuesta: el disfrute asociado a un género usualmente avocado a la austeridad es sin duda la piedra filosofal para mantenerse en pie a lo largo de 32 años sin un sólo rasguño. Conscientes de la preponderancia de Ominous Doctrines of the Perpetual Mystical Macrocosm recibimos con los brazos abiertos la llegada de Command of the Dark Crown, Cosmic Invocation Rites o el monumental Desolate Funeral Chant…pero vais a permitirnos un desglose algo más detallado de aquellas referencias a su discografía más temprana.

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Atendiendo a la accesibilidad de su penúltimo álbum de estudio, Nefarious Dismal Orations fue una excelente apuesta para continuar con el encabezamiento, aunque damos por hecho que muchos echaréis en falta su memorable Nocturnal Gatherings And Wicked Rites…aunque bien compensado queda por la presencia de Where Darkness Is Lord and Death the Beginning en el que se personifica al 100% la genialidad de los cambios de ritmo propios este disco.

Por su parte, Empire Of Luciferian Race se consolidaba como otra referencia básica de su discografía, centrada en el frenético avance de ese “Satan lives” que todos consagramos con el puño en alto. La elasticidad de Dagon era en sí todo un espectáculo, demostrando que efectivamente el instrumento era una prolongación de cuerpo afirmaba más tarde en el camerino. Imagen que ejercía un notable contraste con la dureza de su sonido, especialmente marcado por la llegada del único exponente de Magnificent Glorification of Lucifer: We Summon the Winds of Fire, que cumplió con creces la tarea de representación.

Entrando ya en la recta final, hizo su aparición uno de los diamantes en bruto de su catálogo: Embraced by the Unholy Powers of Death and Destruction abría una brecha al rojo vivo en nuestros rostros, avalanzándonos algunos valientes contra los bordes de escenario mientras Imperial Hymn For Our Master Satan vertía sobre nosotros la inmortalidad de su intachable Invoking the Majestic Throne of Satan. Destacar la sorpresiva aparición de Crush The Jewish Prophet, un tema agonizante cuya ejecución fue sorprendente fiel al original.

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Las conclusiones a esta magnífica velada podrían ser muchas, aunque hemos de recalcar dos grandes puntos. El primero de ellos es la grandeza de Dagon: como músico, líder espiritual y ser humano. Desafortunadamente nuestro panorama por lo general carece de artistas consecuentes con sus raíces, y concretamente el Black Metal es víctima del valor icónico de sus grandes figuras.

Lejos de cualquier tipo de pretención absurda, Jason Weirbach es un hombre realista y convencido de sus metas en el plano musical y personal. Majestuoso en el escenario, estoico ante la cámara y cercano en la intimidad, es digno de ser consagrado como un ejemplo de vida para cualquier iniciado en el terreno musical. Raramente declaramos este tipo de afinidades, pero creednos que una vez pisamos la calle nuestro nivel de conexión con todo lo que Inquisition engloba no podía ser más alto.

Como último punto nos parece importante recalcar la buena filosofía que la gente de Ágora Live nos manifestó en el corto plazo que tuvimos para intercambiar puntos de vista con ellos. No sólo hemos de agradecer la predisposición que mostraron con nosotros: el ímpetu con el que han levantado los escombros de un recinto casi ‘maldito’ por estos lares es digno de elogio, y esperamos de corazón que el tiempo les ofrezca el margen necesario para demostrar su buen hacer. Y como no podía ser de otra manera: gracias a todos y cada uno de vosotros por haber hecho honor al culto una noche más.

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REPORTAJE PABLO Y LEO

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