¡Buenas tardes melenudos! Me congratula anunciaros que el súper me ha ascendido de Domingos de Resaca a crítico habitual, y sólo quería expresar brevemente cuánto me alegra esta decisión, y desearos que disfrutéis de mi material.

Completada la autofelación, paso a analizar el último disco de Nightwish, Imaginaerum.

Para todos los que conocemos Nightwish de antemano, tenemos una idea preconcebida de lo que nos vamos a encontrar: un metal suave y sinfónico, marca de la casa del señor Tuomas Holopainen, con la característica y melodiosa voz de Anette Olzon y la espectacularidad del enorme Marco Hietala en unos coros que siempre le dan ese toque que refuerza el componente metal de su música, dando lugar a una amalgama de bellas melodías y riffs metaleros 100% sin descuidar mucho ninguna de las 2 facetas.

No obstante, este disco me ha sorprendido hasta cierto punto. Porque sí, son Nightwish, de eso no cabe ninguna duda, pero han experimentado con muchos sonidos que hasta ahora no estaba tan acostumbrado a oír en su música. ¿El resultado? A mi juicio, inmejorable. Si bien es cierto que hay grupos que se pierden en la experimentación y acaban haciendo barrabasadas musicales que no hay por dónde cogerlas, en este Imaginaerum han sabido introducir ese factor experimental de algunos temas y no perder la estela de su sonido personal, además de aprovechar mucho más la voz de Anette.

Y en este punto quería incidir especialmente. A pesar de que ya hace la friolera de 6 años (7 este mes de octubre) que expulsaron a la señorita Turunen de la formación, la sombra de Tarja es muy larga, habiendo sido tema recurrente la opinión (en la cual anteriormente me incluía) de: “Tarja canta mucho mejor, Anette es cantante de pop, etc”, además de que la influencia en el estilo del Nightwish de entonces quedó grabada largo tiempo.

No obstante, en este caso he de romper una lanza a favor de Anette, que me ha demostrado ser una muy buena cantante que no debería estar a la sombra de nadie, y que ha demostrado por mérito propio su capacidad para cantar ciertos estilos que, si bien no eran los mismos que el que profesaba Tarja (lírico puro y duro) no por ello pierden valor sobre la composición.

Volviendo al compacto, cuando hablamos de Imaginaerum, sin duda la primera palabra que me viene a la mente es “experimentación”. Sin embargo, hay otro concepto que cobra mucho peso en este disco, y es “conceptual”, valga la redundancia. Y es que este es un disco cuyas canciones por separado son de buena calidad, pero que seguidas cobran su significado real, ya que para ello están así compuestas.

El contenido lírico es sencillamente inmejorable. Al ser un álbum conceptual, es lógico que así sea, dado que su función es relatar una historia, centrando cada canción en un aspecto filosófico y metafórico de la misma. Son constantes las referencias a la naturaleza del amor, la vida y el valor de la imaginación.

Instrumentalmente hablando, es Nightwish 100%: Voz femenina melódica, potentes coros a cargo de Marco, guitarras pesadas, un bajo más que presente, una batería que juega más con toms que con platos, ritmos fáciles de seguir y disfrutar y unas orquestaciones magníficas, de las mejores del género. Como bien dijo Hietala, se trata de un álbum más pesado que su predecesor, Dark Passion Play, aunque no pierde nada en el factor melódico por ello. Como he dicho antes, sigue siendo total y absolutamente Nightwish.

Aunque sea un álbum conceptual y tenga menos sentido hacerlo que con otros discos, analizaremos el disco tema a tema.

Taikatalvi es una magnífica introducción corta al disco, arrancando con una bella melodía de caja musical, acompañada con la magnífica voz de Marco Hietala en un finés que le viene perfecto al tema, para más tarde ir arrancando levemente con las orquestaciones, el piano, vientos, coros… Una bellísima presentación a lo que está por venir.

Storytime es el single del disco, y no es para menos. Es una canción que posee la fuerza característica de la banda, arrancando con un juego de intrumentos y uno de esos ritmos marca de la casa, de los que estamos acostumbrados a oír, con un estribillo extremadamente pegadizo, todo ello acompañado de las características orquestaciones, magníficas y perfectamente introducidas. Aroma total al Nightwish de Anette. Sublime.

Ghost River es un tema que posee una fuerte presencia de la voz de Marco, y por ende adquiere un carácter más cañero, con una vuelta de tuerca a algunos toques orquestales que se vuelven más oscuros en determinados instantes, para volverse más melódicos y alegres después. Resulta evidente el cambio cuando canta Anette, que toma ese cariz alegre, a cuando canta Marco, en el cual la tónica musical se vuelve más oscura. Es un constante juego “bueno, malo” que queda sencillamente genial. Son también fácilmente apreciables unas guitarras más graves y pesadas.

Slow, Love, Slow fue una de las canciones que más me sorprendieron. Dado que, a pesar de estar introducida con una de esas melodías “folk” tan características de la banda, luego toma un color totalmente jazz, con una batería suave tocada con escobilla, una fuerte presencia del bajo pausado y un sonido de piano e incluso instrumentos de viento/metal, perfectamente mezclado con el sonido Nightwish. Uno de los cortes más experimentales y diferentes del disco. Puede que a mucha gente le disguste, a mí personalmente me parece una magnífica inclusión en el disco.

I want my tears back nos devuelve a ese Nightwish de los inicios, ese metal sinfónico con esas melodías folk y ese toque tan característico. Uno de los temas más conservadores y con un marcado sabor a metal finlandés. De mis favoritos.

Scaretale es un tema muy, muy oscuro. Su introducción provoca escalofríos, con esas voces infantiles y esas orquestas siniestras, que fácilmente nos traen a la cabeza bandas sonoras de películas con ambientación invernal terrorífica, para más tarde entrar en una orquestación épica y una batería con un doble pedal demoledor y luego tornarse un espectáculo circense sonoro. Aquí no hay melodías folk felices que valgan: es oscuridad y tinieblas en estado puro, tomando las voces un carácter maquiavélico y desquiciado. Un corte magnífico que aporta el equilibrio perfecto a los temas más melódicos y alegres, además de ser uno de los que más nos pueden recordar a una banda sonora.

Arabesque hace honor a su nombre. Posee una introducción arábica a más no poder, introduciéndose poco a poco en el sonido orquestal épico, timbales e intrumentos árabes por doquier. Un corte instrumental muy conseguido.

Turn Loose the Mermaids es una bella balada, muy tranquila, melódica. La voz de Anette cobra mucho valor aquí, ya que colorea de forma característica el estilo del tema para conseguir un resultado tranquilizante y muy bonito.

Rest Calm es un tema largo a medio tiempo, en el que Marco se luce enormemente, y que posee uno de los estribillos más pegadizos del disco después del de Storytime. Aún con las partes fuertes, sigue siendo un tema bastante tranquilo y ligero, escuchable, aunque quizá demasiado largo para mi gusto dada su naturaleza.

The crow, the owl and the dove arranca con una guitarra acústica magnífica acompañada de las voces de ambos cantantes, y continúa con diversas influencias, desde flautas e instrumentos folk hasta una parte que parece metal alternativo. Una balada agradable y sencilla.

Last Ride Of The Day vuelve a darnos una de esas introducciones “made in Nightwish” parecida a la del comienzo de Storytime, además de un estupendo estribillo muy pegadizo. Un excelente tema más cercano a su estilo habitual que le viene que ni pintado a este punto del disco, en el que algunos estarán algo amuermados con tanto tema suave seguido.

Song of Myself es el corte más largo del disco y uno de los que más presencia guitarrística tiene, además de unas orquestas de lo más épico de todo el compacto. Juegan con los medios tiempos durante la primera mitad, para darle ese toque pesado. No obstante, sobre el minuto 7 adquiere un giro mucho más tranquilo, con una pista de piano suavemente orquestada y una voz narrando, al más puro estilo Doom. Más experimentación para acabar de redondear el LP.

IMAGINAERUM, finalmente, cierra el disco con un corte de 6 minutos que es un resumen orquestado instrumental de todos los temas del mismo, y que termina de remarcarnos su carácter cinematográfico.

En conclusión, se trata de un disco más que recomendable tanto para fans de Nightwish como para neófitos, ya que aun a pesar de su alto grado de experimentación no descuida su sonido característico. En su contra, decir por mi parte que quizá se pase un poco de longitud, sobrepasando ampliamente la hora. No obstante, no se acaba de hacer pesado en ningún momento, dado que es muy variado y escuchable.

 

 

Imaginaerum

1. Taikatalvi
2. Storytime
3. Ghost River
4. Slow, Love, Slow
5. I Want My Tears Back
6. Scaretale
7. Arabesque
8. Turn Loose The Mermaids
9. Rest Calm
10. The Crow, The Owl and The Dove
11. Last Ride Of The Day
12. Song Of Myself
13. IMAGINAERUM

Artista: Nightwish

Anette Olzon– Voz
Marco Hietala – Bajo eléctrico, Coros
Emppu Vuorinen – Guitarra eléctrica
Tuomas Holopainen – Teclado, Piano
Jukka Nevalainen – Batería, Percusión

 

Género: Symphonic Metal

Fecha de lanzamiento: 30/11/2011 (Finlandia) 02/12/2011 (Europa)

Origen: Finlandia

Discográfica: Nuclear Blast