El pasado viernes tuvimos la oportunidad de disfrutar de una gran cita en la capital, a manos de unos Iced Earth a los que ya había ganas de ver aquí (muchas despues de la cancelación de todas las fechas en nuestro país la gira pasada) y que estuvieron perfectamente completados con unos White Wizzard en buena forma, pese a sus recientes cambios de formación, y unos impresionantes Fury U.K. que llegaron dipuestos a comerse el escenario.

Alrededor de las siete, la madrileña sala Heineken (ahora renombrada Marco Aldany, pero parece que para eventos será sala Arena, asique de aquí en adelante, así la llamaremos) abría sus puertas a las escasas personas que allí nos encontrabamos esperando para ocupar nuestros puestos en su interior.

Un rato después, comenzaba la descarga de los ingleses Fury U.K., los cuales gozaron de un sonido bastante bueno (al menos desde nuestra posición, a la izquierda del escenario) el cual contrasto (y sorprendió) con el del resto de grupos. Llegaron con una propuesta completamente Heavy Metal de la vieja escuela, que defendieron con uñas y dientes y de una manera arrolladora, con un sonido potente y con una formación muy bien engrasada, que pese a ser sólo tres miembros, no dieron un momento de respiro. Su corto setlist estuvo prácticamente centrado en su trabajo más reciente, interpretnado I See Red, Fall From Grace, Alien Skies y Saviour, para pasar a su anterior disco en la recta final de su show, a manos de Call to Arms y Death by Lightning, con un impresionante final que dejó a todo el mundo con la boca abierta y ganas de más. Un concierto corto pero intenso, que contribuyó a aumentar las ganas de fiesta.

Después de un rato de descanso tras la impresionante descarga de los de Manchester, era el turno de unos remozados White Wizzard que llegaban presentando un Flying Tigers recién salido del horno, del cual tocaron sólo un tema (supongo, que elegirían un set list apropiado para el nuevo cantante y que recogiera de forma general la carrera de la banda). Comenzaron con Over the Top y 40 Deuces, con un sonido bastante embarullado que deslució bastante el inicio del concierto. Una voz aparentemente sin fuerza y un bajo atronador se fueron estabilizando a medida que caían Celestina, Starchild y Iron Goddess of Vengance, pero que no llegó a ser un gran sonido. El momento más Iron Maiden de la noche llegó con el tema Flying Tigers, que destilaba un regusto de los de Harris tremendo. El punto final corrió a cargo de High Speed GTO, culminando una actuación correcta que no dió de si todo lo que se esperaba.

Tras el descanso que los técnicos aprovechaban para preparar el escenario, llego el plato fuerte de la noche, unos Iced Earth que llevaban tiempo sin girar por nuestras tierras, y que se enfrentaban a la supervisión de un público que llegaba con la lupa preparada para dar cuenta de cada detalle, bueno o malo, del nuevo cantante de la banda. Con una sala a unos tres cuartos de su capacidad, esperaban con ganas la aparición de los americanos sobre el escenario, que no se hizo esperar demasiado, pues sobre las nueve y veinte de la noches, fue el momento de la verdad. Llegaba con el reciente Dystopia bajo el brazo, del cual se les ve muy orgullosos y con el que abrieron con la canción que da titulo al album. Continuaron con Angels Holocaust y Slave to the Dark, todo ello con un sonido que no mejoraba lo ocurrido con White Wizzard. A manos de un simpatiquísimo Stu Block, retomaron su nuevo trabajo (con el que bromeó preguntando que quien se lo había descargado ilegalmente) con el tema V, para después retomar su antiguo material con Stand Alone y When the Night Falls.

Por este punto el sonido ya era algo mejor que al comienzo, pero que aún así tenía ratos un tanto imperfectos. Volvieron a la carga con su nuevo trabajo, descargando un tema sobre ciencia ficción, oscuridad y aliens, en palabras del propio Stu. No podía ser otro que Dark City, tema que sonó como un cañón, potente y con un sonido por encima del resto de la actuación. Siguieron con The Last Laught y Anthem, de nuevo con un sonido mejorable, pero que se estabilizó en una calidad suficiente. Siguieron con Declaration Days y Days of Rage, temas con los que se ausentaban un momento del escenario para dar paso a los bises, los cuales no fueron otros que la re-grabada recientemente Dante’s Inferno, que una vez más, volvió a recuperar un sonido apabullante y de buen nivel, para cerrar con el tema nombre de la banda, Iced Earth y poner de esa manera la guinda a un gran concierto.

En lineas generales, fue una gran noche, con sus más y sus menos por culpa de un sonido irregular, pero gran noche a fin de cuentas. Fury U.K. llegaron y vencieron, dejaron el listón muy alto a unos White Wizzard no lo suficientemente engrasados pero que supieron resolver la papeleta bastante bien, dando paso a unos Iced Earth en muy buena forma que han sabido encontrar un gran reemplazo para la voz más querida por los fans más acérrimos de la banda.

Texto: Pablo Clemente