¿Quién no soñó alguna vez con un festival de dimensiones colosales, cerca de casa y con un cartel de infarto? Y cuántos de nosotros hemos hecho cada año el viaje sagrado a la ‘meca’ alemana sin siquiera darle una oportunidad a la barbarie que se desarrollaba a unas horas de nuestro país…bien sea por desconocimiento o por su plena coincidencia con el periodo de exámenes. La realidad es que Hellfest poco a poco abandona su carácter de incertidumbre en pos de convertirse en la gran referencia de los festivales europeos: heredero del trabajo realizado por Man.In.Fest y Furyfest de 2002 a 2005, son 7 las ediciones en las que su equipo ha luchado por consolidarlo como estandarte del Metal internacional…

Con las espectativas al rojo vivo, un servidor se embarcó hacia Clisson para vivir en primera persona la experiencia de este titánico festival con un cartel que pocas veces se había presentado tan exquisito. La enorme variedad del mismo nos permitió ‘tachar de la lista’ a algunas formaciones difíciles de ver en España, ofreciendo un buen abanico de posibilidades que difícilmente habrá provocado el vacío en la rutina diaria de los asistentes. La carencia de momentos muertos tal vez haya llevado de cabeza a la mayoría: el margen entre conciertos era de tan sólo 5 minutos y a pesar de la fluidez con la que uno podía moverse por el terreno se antojaba como un periodo corto para poder alcanzar la posición deseada (o ver las primeras canciones).

La impresión general fue más que positiva, aunque como podréis imaginar no todo son ventajas: la fuerte inversión que el festival hace en cuestiones de decorados y por supuesto en sus jugosos carteles, presenta ciertas carencias en torno a aspectos algo más básicos de la organización. Pormenores que un buen metalhead pasará por alto, y que para otros será un buen dolor de cabeza (sobre todo en torno a la higiene y el abastecimiento de víveres). Sea como sea, su ajustada agenda de conciertos nos proponía una maratón inolvidable que pasaremos a repasar a partir de esta primera fase de la crónica, centrada en el viernes 15 de junio.

La jornada inicial del festival estuvo precedida por el correspondiente periodo de asentamiento del día anterior…y qué decir de la juerga correspondiente a la noche de llegada, cuyo efecto inmediato es una columna interminable de zombies caminando hacia la entrada a la zona de conciertos a primeras horas de la mañana. El jueves se presentó bastante entretenido, partiendo del encuentro entre España e Irlanda en la Eurocopa y dejándonos por supuesto momentos memorables entre los seguidores de ambos equipos que se agrupaban ante la gran pantalla ubicada ante el bar.

Los conciertos iniciales tampoco estuvieron nada mal, uniéndonos a la pre-party del festival en torno a las 23:00 h con la presentación de Coverkill, que sin duda nos dieron la excusa perfecta para liarla y darle arranque a una noche feroz. Temas como The Pursuit Of Vikings, Warrior Of The World o Kickstart My Hearth (ambientados por el particular sentido del humor de la banda) provocaron carcajadas y aceptación por parte de un público ansioso de marcha. La imagen del vocalista X-GORE y sus acompañantes enmascarados levantando pesas al ritmo de Manowar,es algo que a todos se nos quedará grabado en la mente…aunque reconocemos que el alcohol tiene buena parte de culpa.

Una hora más tarde, Crimson Daze nos dejó uno de los homenajes más grandes que se pueda hacer a Led Zepellin…fue sencillamente espectacular, repasándose todos y cada uno de los himnos de la formación. El momento álgido, marcado por el binomio Whole Lotta LoveCommunication Breakdown, marcando un final apoteósico en el que nos sorprendieron con Let There Be Rock de AC/DC. Un concierto más que completo, tras el cuál nos retiramos a las tiendas a sembrar el mal…y a descansar un par de horas para el primer día de conciertos que nos esperaba.

Las dos cover bands francesas de la noche anterior marcaron el precedente de lo que sería un viernes coronado por el bastión nacional, con Trepalium a la cabeza que a las 10:30 h ya congregaban una buena cantidad de público en el glorioso Altar. Como sabréis, Hellfest agrupa la mayor parte de sus propuestas de Death y Black Metal en una gran carpa con dos escenarios: uno de ellos es es Altar, dedicado a la vertiente Death y orientado a los grandes Mainstage que se alzan a lo lejos. Por su parte, el Temple recoge las propuestas puramente Black e incluso formaciones con tintes del género.

Como decíamos, los franceses Trepalium nos daban la oportunidad de conocer a primera hora la que sería nuestra ‘residencia’ habitual dentro del festival…y podemos aseguraros que The Breathless Sleepno se perdió una sola de las atrocidades que se dieron entre sus paredes. Con más de 11 años de experiencia, estos exponentes de Groove / Death saben de sobra cómo dominar a las masas y lo demostraron con creces a través de la enorme movilidad de su vocalista Kéké. Su versatilidad encima de las tablas se complementó con un sonido redondo, marcado sobre todo por la técnica de Harun Demiraslan sobre el mástil.

Ante un público algo abundante pero bastante estático, presentaron algunos temas de su próximo disco titulado H.N.P, siendo el más llamativo su cover de Pantera con el tema I’m Broken…que por fin daba lugar a los primeros empujones del festival. Un concierto bastante correcto a través del cuál pudimos comprobar que la acústica de los escenarios era más que plausible, aún necesitando un par de temas iniciales por concierto para dejar pulido el sonido.

Tras una hora de descanso que aprovechamos para conocer la excepcional zona de prensa del festival (aprovechando desde ya para agradecer a toda la organización por tu tiempo y dedicación), le tocaba el turno a una de las mayores promesas de Season Of Mist dentro del Brutal Death Metal…Francia seguía poniendo alto el listón con Benighted, que saltaron al escenario ante un público bastante más animado que le recibió con los brazos abiertos.

A primera vista desconcertaba un tanto la presencia de su bajista Eric “Candy” Lombard, que revoloteaba con un polo rosa por todos los rincones del escenario. Pero no nos engañemos: lo de esta gente es pura brutalidad, y sino que se lo pregunten a Truch que nos partió en dos a base de guturales. Sin demasiados problemas supieron ganarse a sus compatriotas iniciando la contienda en base a su álbum de 2007 Icon, con el que arrancaron a través de Slut o Gind Wit.

Pero la tónica del concierto fue sin duda Asylum Cave, último trabajo de larga duración en el que confiaron plenamente para entablar su presentación: temas como Let the Blood Spill Between My Broken Teeth, Fritzl o Prey nos dejaron un excelente sabor de boca, coronados por Swallow, décimo tema del plástico que nos abrió el estómago a base de pigsqueal y blast beats desaforados.

Las nuevas generaciones habían cumplido con creces su papel, y llegaba uno de los grandes momentos para los amantes y conocedores del género: los legendarios Benediction entraban liderados por Dave Hunt, dispuestos a demostrar que la sangre británica no entiende de compasión. La imparable furia de su vocalista se vio encauzada en una férrea actitud con la que delimitó cada milímetro del terreno, ante un público que cayó a sus pies en cuestión de minutos.

La gran alegría llegó con The Grotesque, tema proveniente de su EP The Grotesque/Ashen Epitaph que como bien sabéis dio nombre a nuestro boletín dedicado al Underground durante la primera etapa de la web. La voz de Hunt se acopló perfectamente al registro instaurado por Ingram allá por 1994, siendo un verdadero privilegio disfrutar del tema interpretado por los mismísimos Rew y Brookes a las guitarras, sin olvidar el bajo de Healy que por esos años ya les acompañaba en sus filas.

Volviendo al mítico Darren Brookes, cara al final del concierto se vino arriba sirvíendole de excusa temas como They Must Die Screaming o el espectacular Nightfear para sembrar una orgía de cabezazos en las primeras filas en medio de lo que ya podía considerarse una ciénaga. Con un sonido impecable, un desesperado grito dio rienda suelta a Suffering Feeds Me, extraído de su obra de 2001 titulada Organised Chaos. La primera gran dósis de Death en vena pasaba volando, y a pesar de antojarse corta se avalanzó de manera contundente sobre todos y cada uno de nosotros..

Cambiando radicalmente de tercio, nos desplazamos unos metros para ver en acción a nuestros particulares ‘cowboys islandeses’. Sólstafir ya contaba con una buena cantidad de público a sus pies antes de iniciar su presentación en el Temple. Tras un acople sostenido en el aire, sonaban los acordes de Ljós í Stormi, el primero de sus cortes extraídos del reciente Svartir Sandar. La guitarra de Tryggvason estalló en un mar de luces que dibujaron su contorno, en medio de una atmósfera cargada de humo que poco a poco se atenuaba a través de los suaves acordes.

Decididos a consagrar su último trabajo de estudio, se apoyaban en Þín Orð como puente para el magistral Fjara que como no podía ser de otra forma fue aclamado por el público. Con el escenario teñido de púrpura, los cientos de personas que se agrupaban a su pies disfrutaban de un concierto emotivo y por momentos mejorable en cuestiones técnicas…dado que en esta ocasión el sonido no jugaba una buena pasada a los islandeses.

El final de la presentación sorprendía a Aðalbjörn con un pitillo en la boca, mientras sonaba el único representante de su trabajo Köld: Goddess of the Ages se abría con la cruz invertida de luces brillando sobre sus cabezas, una visión algo atípica atendiendo a la naturaleza de la formación. Ciertamente muchos hubiésemos preferido temas como la homónima Köld en sustitución de algunos de sus nuevos cortes…pero poco podemos argumentar ante un concierto que cumplió con su objetivo y se matuvo en la línea de corrección a la que bien nos tienen acostumbrados estos maestros.

Por recomendación de Miguel, íntimo amigo que como sabéis presentaba la sección Sounds From The Metropolis en nuestro Podcast, volví sobre mis pasos y una vez más me situé en el Altar en torno a las 14:20 para ver a los populares Unexpect y su irregular propuesta de Avant-Garde.Un show verdaderamente fluído que a pesar de no concordar al 100% con los gustos musicales de un servidor ofreció grandes momentos.

La belleza de su vocalista Leïlindel jugaba por momentos con sus alocados movimientos, cruzándose de manera constante con el extravagante ChaotH que lentamente adquirió una movilidad espectacular dentro del escenario. Su técnica sin duda fue uno de los puntos fuertes de la presentación, con un dominio increíble del instrumento que brilló en todo su esplendor cara la mitad del concierto en medio de un puente de tintes Funk. Incluso tratándose de un género tan particular el público se volcó hacia los canadienses, que desde 1996 han aprendido cómo hacer única todas y cada una de sus presentaciones.

Centrándonos en su setlist, no faltaron sus temas más conocidos entre los cuáles estuvieron Orange Vigilantes de su último disco Fables of the Sleepless Empire y Desert Urbania con el cuál dieron por finalizado el concierto ante la ovación de un público. A su paso dejaron un ambiente muy positivo, y sin duda consiguieron que la gran mayoría de nosotros repitamos la experiencia en caso de tener oportunidad…

Tras el cambio de horario acontecido a partir de la cancelación de Origin, Vomitory quedaban desplazados a la siguiente jornada y en su lugar los franceses Gorod tenían la oportunidad de poner más alto que nunca la bandera de su país en un día plagado de exponentes nacionales. El resultado final fue una mezcla agridulce de problemas técnicos y entrega absoluta por parte de sus integrantes…ya que es ciertamente difícil asumir un concierto de Technical Death con problemas de sonido.

Considerados como uno de los grandes del género, ya en la prueba de sonido demostraron que estaban dispuestos a dejarse la piel y el propio público agolpado en torno a las primeras filas pedía a gritos su aparición. Tras una intro instrumental, pisaban el escenario y el sonido de los pedales encendió la mecha: la masa se volcó con sus héroes nacionales, compenetrada de forma absoluta con su vocalista Julien “Nutz” Deyres.

Su magistral y reciente álbum titulado A Perfect Absolution quedó contemplado a través de temas como Birds of Sulphur que desataron la locura hasta que llegaron los problemas técnicos amenizados con el sentido del humor de Julien y su bajista Benoit. Destacar la labor de Nico a las seis cuerdas, que poco a poco entretejió una espiral majestuosa que brilló como nunca en Programmers of Decline. Incluso unos minutos después del final del concierto, Crisson seguía coreando a las bestias técnicas que a pesar de sus leves contratiempos dieron una buena lección de maestría y liderazgo.

En medio de la locura de correr de foso en foso, perdiendo los running order por el camino y mendigando algún boli para poder escribir, he de reconocer que olvidé la cita que tenía con Orange Goblin…y al caer en cuenta más adelante no pude evitar sentirme culpable por ello. Mientras los nuevos dioses del Stoner tocaban unos metros más allá de la enorme carpa que hasta ese momento me había servido de refugio, me dispuse a esperar cerca de las 17:30 a la ‘chingada’ de Brujería que ya empezaba a asomar el morro por el escenario.

Todos sabemos que se trata de un clásico en nuestro país, y raro es que algún metalhead español no lo haya visto jamás…por lo que las espectativas iniciales eran bastante reservadas, sobre todo por culpa del cansancio que empezaba a hacer mella. El Altar poco a poco se llenaba de banderas latinoamericanas y sus incondicionales seguidores llenaron el recinto reclamando su dósis de sangre. Uno de los conciertos más concurridos de la jornada, que sin lugar a dudas prometía una buena masacre. La figura de Shane Embury se dibujó en el lateral derecho del escenario, apareciendo tras él Juan Brujo y Fantasma que saludó en francés a la muchachada.

Cortesía inicial que en cuestión de segundos se transformó en un poderoso acento mejicano con el que honraron a sus compatriotas, dando arranque al desmadre con Pito Wilson que por fin hacía resonar el golpe seco de los huesos en mitad del circle pit. La contienda inicial quedó marcada por Cola de Rata y la conocida Marcha de Odio, con cientos de miradas clavadas en la figura del Jeff Walker en su incansable castigo al bajo (encarnando el papel de El Cynico en las trincheras de Tijuana). La otra mitad sin duda se las llevó Hongo, ya que como siempre es todo un honor ver encima de los escenarios a Embury…sea con el grupo que sea.

El tema se iba poniendo agresivo, y mi pasividad inicial dio lugar a un progresivo cólera mientras se encadenaban los temas. Cámara en mano, me interné en los círculos para contemplar la carnicería perpetuada por Vayan Sin Miedo y el Brujerizmo que ya corría por el interior de los infectados. Fantasma no cortó en ningún momento el contacto con el público, haciéndoles entender en castellano y sin tipo de problema que estaban dispuestos a partirles el cuello.

Los forajidos reclamaban por fin la cabeza de Fidel Castro, un momento entrañable en todo concierto de Brujería con el que se da paso a Anti-Castro. Un tema del que salían Echando Chingazos, mientras el machete del Brujo levantaba el polvo del suelo. Grata sorpresa la que me llevé mientras gritábamos ‘Pancho Villa no murió!‘ al encontrarme a Bonebag Rob y a Dirty Dr Dente de Rompeprop, que habían creado un pequeño circle pit y en el centro Rob desataba su propia barbarie en División Del Norte.

Tras intercambiar unas palabras enfocadas a su concierto de Valencia y las muchas ganas que había de volver a verles encima de las tablas, volví a situarme en medio del público mientras caían los balazos de la Ley De Plomo. La primera de sus necesarias alusiones al cogollo venía de la mano de Consejos Narcos, que dio pie a Matando Güeros que por unos instantes marcó el final de un concierto totalmente brutal, que sembró ansias de muerte y venganza en cada uno de los asistentes. El público se les echaba encima, hasta que Marijuana llenó el ambiente: desde el otro lado de la carpa cientos y cientos de puños quedaban acompañados por ese ‘Hey Marihuana!‘, como cierre magistral de un concierto de pura rabia con el que recargamos a full las energías…

Con muy poco tiempo para poder disfrutar de su concierto, hicimos una breve incursión al foso de Taake (dejándonos anecdóticamente algunas de las mejores fotos del festival). El clima pintaba mal, y con la lluvia asomando era imprescindible acercarse a las tiendas a por algo de cobertura para el equipo…una verdadera pena no poder disfrutar al completo de su presentación.

La energía de Hoest fue sin duda el elemento más sobresaliente de aquellos minutos que pasamos ante el escenario, gozando de una personalidad explosiva capaz de llevar un concierto al punto más elevado. El buen sonido y la particular fórmula de los noruegos dadan por asegurado uno de las mejores presentaciones del día. Sin duda tendremos la oportunidad de ponernos a mano con ellos en el futuro…

Uno de los momentos más esperados llegaba con Moonsorrow, a los cuales sí pudimos saborear de principio a fin. Ya acostumbrados a verles en festivales (y considerando que jamás han tenido el más mínimo margen de fallo), nos situamos ante ellos a la espera de otro gran momento para almacenar en nuestra memoria…y lo cierto es que asistimos a una de sus mejores presentaciones. Los fineses saltaron al escenario en medio de una humareda azul intensa con Ville a la cabeza.

La contienda se abrió de la mano de su mítico Suden Uni, representado a través de su primer corte Ukkosenjumalan Poika que poco a poco híbamos coreando desde las primeras filas. La gran sorpresa llegó con Huuto, uno de los cortes más increíbles de su último trabajo que a un servidor hizo muy feliz poder escuchar en vivo. De hecho podemos considerarlo una ‘rareza’ atendiendo a sus setlist, siendo al fin y al cabo todo un privilegio poder presenciar esos primeros instantes marcados por el mágico teclado de apertura.

Kivenkantaja no podía faltar, celebrado por supuesto por la buena afluencia con la que contaban estos referentes del Pagan en el Temple. Cara al final subían los decibelios con Aurinko Ja Kuu, abriendo las puertas a Voimasta Ja Kunniasta en un concierto en el que quedó perfectamente plasmada su discografía. Tras una amago de despedida, las luces sirvieron de marco para un último golpe: Jotunheim se avalanzó ante nosotros. Nuevamente, la labor del festival en términos de sonido nos proporcionó un concierto excelente y enérgico como pocos en el que destacó la figura de su guitarrista de sesión Janne Perttilä (como sabéis, también miembro de Barren Earth al igual que su compañero Marko Tarvonen).

La espera por fin había terminado: lo que a muchos nos había llevado a Hellfest estaba a punto de destrozar el Altar en mil pedazos…y ese algo era Cannibal Corpse. Ya en los últimos minutos de Moonsorrow se oían los gritos desesperados de los caníbales que al otro lado de la carpa rendían aguardaban la salida de los Corpse…fue hacerse el silencio y la masa se fundió en un berrido interminable que reclamaba a los amos y señores del Death Metal.

Corpsegrinder se alzaba imponente en el escenario mientras sonaban los primeros acordes de Demented Agression, tema que junto con Sarcophagy Frenzy y Scourge Of Iron emularon el arranque de su reciente Torture (reseñado en este enlace). No era ninguna novedad su intención de dar protagonismo a su último trabajo de larga duración, hecho más que bien recibido por los asistentes que no cesaban de caer como sacos de carne tras las vallas. Retomando su setlist, hemos de reconocer que Scourge Of Iron es una apuesta segura encima de las tablas: el sonido en vivo es tan jodidamente pesado cómo lo describió Barret en una entrevista previa a la presentación del disco.

Llegaba el momento de repasar los clásicos, y qué mejor arranque que Disfigured, una de las insignias fundamentales de su Vile. Un tema que puso patas arriba la enorme carpa, mientras una intensa luz roja cubría la figura de los asesinos…centrada nuestra mirada en la silueta del grandioso Alex Webster en su contínuo maltrato a las cuerdas.

Esvisceration Plague fue la encargada de seguir con la masacre, acompañada por la ya bastante reconocida Time To Kill Is Now. Cierto es que a estas alturas todos sabemos a qué atenernos en un concierto dela formación…pero nunca está de más señalar lo mucho que echamos en falta la representación de Butchered At Birth o The Wretched Spawn, sobre todo tomando en cuenta que álbumes como Kill o Evisceration Plague contaron con dos temas.

Los primeros segundos de I Cum Blood (introducida por el característico desgarro de su vocalista) fueron totalmente atroces, una masacre sin compasión para los huesos de aquellos que ya por esos momentos estábamos inmersos en los varios circle pits de la zona. El sonido fue inmejorable, recogiendo un buena dosis de dolor a manos del dúo Barret O’Brien, con la totalidad del público desquiciado a sus pies. Como decíamos Priests of Sodom supuso el segundo exponente de su álbum de 2009, siendo aprovechada por Corpsegrinder para desafiar al público a hacer headbanging más rápido que él…una apuesta imposible, que rápidamente supuso un fracaso por nuestra parte.

Para muchos el momento álgido llegó con Unleashing the Bloodthirsty, sumamente apreciada por todos aquellos que tenemos el Bloodthirst en nuestro altar personal de las atrocidades. Pasada Make Them Suffer llegó el momento clave de toda presentación de Cannibal Corpse: la batería de Paul Mazurkiewicz comenzó a patearnos el hígado y Hammer Smashed Face resonó como una bestia en medio del Altar. La guinda final la puso Stripped, Raped And Strangled: una elección que sin duda hizo justicia a sus fans más incondicionales…y es que The Bleeding fuetodo un gesto de buen gusto para dar cierre al concierto más increíble de la jornada.

Tras un merecido descanso (que por supuesto aprovechamos para acomodarnos algún hombro dislocado y combatir la deshidratación) se hacían las 23:30 y le llegaba el relevo a otro mito del género: Obituary entraban a matar en el Altar mientras la gran mayoría a duras penas nos manteníamos en pie. Era la última gran estacada de la noche para los amantes del Death, y todos hicimos lo propio para estar a la altura. En medio de una introducción instrumental, miles de brazos coronaban la entrada de los hermanos Tardy en el escenario.

The End Complete fue la encargada de abrir su concierto seguida por la grandiosa Threatening Skies, que inició uno de los momentos más violentos de la noche si mirábamos el pit central. La voz de John como siempre resultó estar al 100% de sus posibilidades, siendo todo un espectáculo verle tambalearse por el escenario a la vez que arrastra el pie de micro. Imágenes que se han repetido a lo largo de los años, resultando todo un privilegio el hecho de poder presenciarlas tras 24 años de carrera…

No sólo Back From the Dead quedó plasmado en su setlist: su clásico Cause of Death llegaba de la mano de Chopped In Half que por supuesto nos arrancó unos cuantos gritos a lo largo de su breve desarrollo. Tampoco podía faltar la brutalidad de Slowly We Rot o Dying, con la que encararon la recta final…siendo Turned Inside Out el tercer y último exponente de 1990. Como era de esperar los floridenses cumplieron con su cometido, dejándo los gritos del público suspendidos en un dilatado acople que marcó el final del penúltimo gran hito de aquel viernes 15 de junio.

La gran mayoría de los presentes tan sólo tenían que girarse o caminar unos 50 metros para poder recibir el último gran golpe a manos de los vikingos Amon Amarth…hecho que todos agradecimos, dado que la magnífica planificación entre el Altar y Temple era la clave para que cualquier amante del Death y el Black pudiera pasar el día en el recinto sin necesidad de moverse demasiado. Un fogonazo iluminó el escenario minutos antes de su salida, siendo la prueba de que viviríamos una concierto impecable en cuestiones pirotécnicas.

En medio de un estallido de pura emoción se abría el primer tema de su último disco: War Of The Gods dio el pistoletazo de salida mientras la multitud agitaba sus cabellos para celebrar una nueva victoria del bastión nórdico. Sus discos más míticos no tardaron en hacer aparición, quedando impregnada la grandeza de With Oden In Our Side en el escenario a través de Runes to My Memory. Su último LP volvía a quedar representado a través de Destroyer Of The Universe, dando paso a un tema que todos celebramos por todo lo alto: Death In Fire calcinó las primeras filas con su potente avance mientras Johan rugía como un animal en mitad de las ráfagas de fuego.

Cry Of The Black Birds abría una de los tramos más entrañables de su presentación, seguida por Fate of Norns. Pasaba ante nosotros la conocida The Pursuit of Vikings manteniendo la sucesión marcada por su disco de 2004, tema en el que pudimos ver miles de puños alzados mientras las gargantas acompañaban el ‘Oden! Guide our ships!’ que encabeza su estribillo. La emotiva Under the Northern Star fue introducida por un breve prólogo, en el que contaron al público que narraba la historia de un guerrero que volvía a su hogar, acompañada en todo momento por las palmas de sus numerosos seguidores.

Aún tratándose de un tema recurrente en sus presentaciones, Victorious March cayó como una bendición para aquellos que adoramos sus primeras entregas. El pasillo dorado brillaba con una luz cegadora, filtrándose a través del mismo el álbum más exitoso de la formación: Twilight of the Thunder God se abría mediante su canción homónima, segida porla imprescindible Guardians of Asgaard que eclosionó en un estallido de ovaciones dedicadas a los suecos. El cansancio no pudo con nuestra sed de sangre, y la entrega con la que presenciamos su concierto pasó factura a la hora de plantearse la posibilidad de echar unos tragos…esperaba una segunda jornada dura, así que unas birras en la puerta de las tiendas fue la opción más sabia…