CRONICA GOLDEN DRAGON

Un largo viaje en autobús, dos días de calor insoportable, dos largas jornadas de conciertos sin cesar y tres noches repletas de cerveza llevábamos ya a nuestras espaldas, lo que hacia mella en nuestras fuerzas, por lo que esta recta final del festival decidimos encararla con mucha calma (y más cerveza), refugiándonos del sol abrasador prácticamente todo el día.

Comenzamos dejándonos caer por los conciertos, viendo un poco de Crowbar desde lo lejos, que si bien su sonido no fue perfecto, tenia bastante potencia, haciendo que los de Kirk Windstein nos animaran y sacaran de nuestro letargo mañanero (aunque ya eran casi las 14:00…). Tras un puñado de canciones, decidimos ir a echar un ojo a ver que se estaba cociendo (nunca mejor dicho) en las carpas y ver algo de Ulcerate. Que decir de los neozelandeses…brutalidad y técnica a partes iguales, con un sonido bastante fino (un poco saturado en algunos momentos, pero nada grave) y una presencia bastante imponente sobre el escenario. Una pena no haber podido disfrutar durante más tiempo de ellos, porque pintaba realmente bien.

Justo después de ellos, era el turno de Dordeduh, uno de los grupos que más ganas tenia de ver del festival. Tras la ya lejana “escisión” de Negură Bunget, tenía mucha expectación por ver como continuaban Huppogramos y Sol Faur su particular visión de ese Folk Black Metal tan oscuro que practican. Y la verdad es que, como cabía esperar, fue una delicia. Recordaban por momentos a ese sonido tan primitivo que practicaban en los inicios de Negură, dejando completamente claro que su primer album Dar De Duh era un más que digno sucesor del legado exactamente en el mismo punto donde lo dejaron con su antigua banda años atrás. En el poco tiempo del que disponían (apenas 45 minutos), dieron un somero repaso, a modo de interesante resumen, a su único trabajo hasta la fecha. Temas como Dojană, Zuh o Cumpăt amenizaron un concierto excelente, en el que consiguieron hacer brotar todo un mar de emociones y sentimientos al gran público que allí se había concentrado para sumirse en la oscuridad junto a los rumanos. Como era de esperar, no hicieron ninguna referencia musical a su anterior banda, dejando claro que el pasado pasado está y que confían y se sienten completamente cómodos con su nueva aventura que no tiene nada que envidiar a sus antiguos proyectos.

Larga se presentaba la tarde, y con el cansancio ya acechando decidimos ir reservando fuerzas para la traca final, a la que llegamos ojeando a ratos algo de Annihilator, que no sonaron mal pero tampoco todo lo bien que cabría esperar. Tras ellos, un par de canciones de Dark Angel vimos desde lejos, donde cabe destacar la gran potencia que le imprime Gene Hoglan a la batería. Los de California no pintaron mal y la verdad es que me quedé con ganas de haberlos disfrutado un poco más, pero no pudo ser esta ocasión.

Y el primero de los platos fuertes llegaba, y, de aquí en adelante, solo quedaban pesos pesados. Muchas ganas de ver a Behemoth, aunque el solazo que hacía no acompañaba demasiado a generar esas atmósferas tan oscuras que suelen desplegar. Pese a ello, no les impidió dar lo máximo de si mismos, firmando una actuación llena de energía, potente y arrolladora. Nos obsequiaron con un amplio repaso a su repertorio. Aunque me hubiera gustado que cayera algún tema de sus tres primeros discos, lo más atrás que se remontaron fue al álbum Satanica de la mano de Chant for Eschaton 2000 casi casi al final del concierto. Cosa que también me agradó (y no porque no me guste, ojo) es que no se centraron demasiado en su último trabajo, del que presentaron el single Blow Your Trumpets Gabriel (que suena acojonante en directo, realmente parece que el cielo se va a resquebrajar precediendo el comienzo del Apocalipsis), Ora Pro Nobis Luciferi y cerrando con O Father O Satan O Sun!. He de decir que estas nuevas canciones me gusta más como suenan en directo, me parecen más compactas y arropadas entre el resto de su discografía hacen un papel perfecto. También cayeron Conquer All, Slaves shall Serve y At the Leith hand ov God, entre otras, dando un repaso a sus últimos tres trabajos, que les catapultaron a la primera plana del panorama europeo. Realmente es un grupo que no falla en directo, se les ve que están en un gran momento y que se entienden a la perfección sobre las tablas y, dejando claro de sobra por si alguien no se había dado cuenta aún, que Nergal esta totalmente recuperado y más fiero que nunca. Un gran concierto, que de haber sido durante la noche, hubiera ganado muchísimo más gracias al juego de luces, que apenas pudo disfrutarse durante la actuación. Una lastima, pero un factor que escapaba a su control.

Los siguientes en hacer su aparición fueron Soundgarden, cambiando completamente de tercio y sustituyendo la oscuridad por fiesta pura. No todos los días se tiene la oportunidad de ver a uno de los grupos pioneros del grunge de los 90 y gozar con tantos himnos que tienen en su haber. Me sorprendió gratamente la voz de Chris Cornell, que aguantó prácticamente todo el concierto sin problemas (salvo momentos contados, algo que le pasa a casi todos), yo pensaba que iba a estar un poco más cascado, ya que cuando le vi en solitario años atrás no andaba muy fino el todo…quizá tuve la mala suerte de pillarle una noche difícil. Sea como fuere, me resarcí de aquella vez, y gracias a grandes temas como Spoonman, Rusty Cage o Black Hole Sun disfrutamos del atardecer. En poco más de una hora, nos demostraron porque han llegado hasta donde lo han hecho, demostrando un gran saber hacer (y generando un poco de expectación con las idas y venidas, suparaciones y reuniones…pa que nos vamos a engañar) que ha contribuido a la leyenda viva que son. Tampoco pudieron faltar The Day I Tried to Live, Jesus Christ Pose o Beyond the Wheels entre otras. Otro grupo que se nota que no son mancos, que tocan a la perfección y que aunque sus composiciones no sean las más complejas ni furiosas del lugar, calan hondo entre un amplio abanico de publico, de todas las edades y amantes de todo tipo de géneros musicales, un logro del que pocos pueden presumir.

Era el momento de regresar con el black metal, y con una de las reuniones más esperadas de los últimos años. Hablamos de Emperor, que con motivo del vigésimo aniversario de su gran trabajo In the Nightside Eclipse decidieron arrejuntarse para hacer un puñado de fechas, tocar el disco en directo y disfrutar con lo que les hizo saltar a la fama de la escena del Black Metal mundial (y ya de paso, llenar un poquillo las carteras). El sonido fue acojonante, perfecto y con una ejecución impecable, cualquiera diría que llevaban más de 7 años sin tocar juntos y material antiguo. Se les ve que disfrutaban con ello, y esa sensación se acaba transmitiendo y es una gozada.

En cuanto al juego de luces, decir que completó a la perfección un show tremendo, dejando el aspecto visual con una calidad desbordante, medida al milímetro en la que las ráfagas lumínicas acompañaban a cada ritmo, no dejando ninguna nota sin arropar, y dotando a la gran obra que es el disco que homenajeaban de una nueva dimensión. El setlist, pues básicamente el mencionado disco de principio a fin en el mismo orden (si no lo conocéis, ya estáis tardando en ponéroslo) junto a dos sorpresas como fueron The Ancient Queen y Rise of the Tyrant, todo muy añejo y Emperor puro, como cabía esperar. Toda una gozaba que nos hizo pensar que ojala decidan volver a grabar algo más y deleitarnos con su buen saber hacer.

Por último en el día, y ya reventados, quemados y con más polvo encima que otra cosa, era el momento de gozar del mayor atractivo del festival. Un grupo capaz de mover grandes masas de público por su solo, un grupo que no necesita de presentaciones, un grupo sin el que nada de lo vivido estos tres días hubiera sido posible. Hablamos de Black Sabbath, los padres del metal por excelencia, que llegaban esta noche (por fin!) tras la cancelación del año pasado, dispuestos a recompensarnos por la espera y decididos a dar una lección de riffs y música en general a todos los allí presentes.

War Pigs, Into the Void, Snowblind…no hace falta decir nada más, no hay palabras que puedan describir lo que es estar disfrutando de Black Sabbath en directo. Una calidad abrumadora, una elegancia en la ejecución al alcance de muy pocos. Se nota que se habían estado preparando a fondo esta reunión, y que no era simplemente fruto del azar. Incluso nuestro viejo amigo Ozzy deslumbró con su voz, que, dentro de lo falto de voz que ha estado los últimos años, supo dar la talla sin hacer el ridículo. Age of Reason, Black Sabbath, Behind the Wall of Sleep, NIB, Fairies Wear Boots…una a una se iban sucediendo todas sus perlas, como si de un interminable goteo de lujo y magia se tratara. Gran labor a la batería de Tommy Clufetos, que le daba una energía y una pegada al grupo que resultaba bastante curiosa, impregnando de su marca personal sin desentonar lo más mínimo, todo un crack, aunque era inevitable echar de menos al viejo Bill Ward…una pena que quedara fuera de la reunión.

Me sorprendió gratamente lo en forma que estaban absolutamente todos, incluso Geezer Butler se atrevió con un solo de bajo magistral que hizo rendirse a todo el mundo a sus pies. También dejaron que Cufletos tuviera su momento de gloria con un solo de batería, en el que se explayó a gusto, dejando claro porque le habían elegido a el para cargar con el estandarte de la percusión de tan gran leyenda viva como son Black SabbathIron Man, God is dead y Children of the Grave fueron las tres últimas en caer…o eso pensábamos, ya que tras ausentarse unos minutos del escenario y siendo debidamente reclamados por miles de personas, regresaron para cerrar con Paranoid, como difícilmente podrían olvidar. Es increíble todo lo que es capaz de sacarnos de dentro esos primeros acordes, como con tal solo ese riff inicial hacen que cada fibra de nuestro cuerpo se estremezca y nos haga pensar “Si, joder!!” y nos lance a saltar sin parar.

Black Sabbath en esencia pura, Hellfest en esencia pura. Cierre de oro para un festival que año tras año se empeña en mejorarse y que, visto lo visto, lo va a tener muy difícil para superar lo alto que ha dejado el listón. Gracias Black Sabbath, gracias Hellfest.

 

REPORTAJE GOLDEN DRAGON