CRONICA GOLDEN DRAGON

Para variar, comenzábamos el sábado en The Temple, dispuestos a recibir nuestra disocia mañanera de caña, esta vez a manos de Temple of Baal, unos completos desconocidos para nosotros que nos llamaron la atención por el nombre desde un primer momento. Y gracias a ello, pudimos disfrutar de un concierto demoledor de un grupo delante del cual nos posicionamos con curiosidad más que otra cosa. Traitors to Mankind, Angstgeist, Golden Wings of Azazel y Hate is my Name fueron algunos de los temas con los que nos acuchillaron vilmente los franceses, en un despliegue de odio y fuerza inusitados, con el sonido perfectamente ecualizado. Una puta apisonadora sobre el escenario, poco más se puede decir de este grupo al cual habrá que seguir la pista muy de cerca.

Sin muchas opciones en el horizonte cercano, nos dirigimos al Valley para ver que se tramaba por allí, y una vez más, recibimos una grata sorpresa, esta vez a cargo de Mos Generator, grupo americano de hard rock/stoner bastante ‘Black Sabbathero’, que consiguió sacudirnos la pereza y la fatiga del calor que teniamos encima. Muy en la onda de Kadavar, aunque más sucio y macarra, con una gran fuerza y un saber hacer producto de más de diez años reventando timpanos a base de pesados y afilados riffs. Lumbo Rock, Breaker y Electric Mountain Majesty fueron algunos de los temas que descargaron en los apenas 40 minutos de que disponían, pero que supieron exprimir al máximo. Gran concierto.

Y llegamos a otro de los momentos más esperados, el reencuentro con nuestros borrachos favoritos, los noruegos Trollfest. No había que perdérselos bajo ningún concepto, un concierto de esta gente es sinonimo de fiesta y cachondeo asegurado, gracias su particular Folk Metal (autodefinido por ellos mismos como True Norwegian Balkan Metal) y su peculiar humor. Saltaron al escenario ataviados con batas de doctores y barbas pintadas, abriendo con Kaptein Kaos, Vulkan y Brakebein. Su frenetismo tocando es tremendo, el cual no dejan de acompañar con una sonrisa en ningún momento y con altas dosis de cachondeo. El bajista portaba un laser con forma de cerveza sobre la cabeza, uno de los miembros, sin camiseta y pantalones bombachos, no dejaba de contonearse voluptuosamente durante todo el concierto (no comprendo como moviéndose tanto pueda tener tanta tripa…) Los temas fueron sucediéndose con el público coreando todos y cada uno de ellos. Con un kit de percusión delante, Trollmannen interpretó algunos temas mientras cantaba, dotando al concierto de un punto bastante curioso e interesante. Continuaron con Toxic, una versión de Britney Spears (sí, así de cachondos son ellos) Brumlebassen y la nueva Ave Maria, con la que todo el mundo se desgañitó haciéndoles los coros. Y para terminar, nos obsequiaron con Karve, Solskinnsmedisin y la grandiosa Helvetes Hunden Garm, con todo el publico ladrando como auténticos perrillos. Toda una lección de cómo hacer música pasándolo en grande y con mucho mucho humor.

Tras darnos una vuelta por la zona de conciertos, y ver a ratos a Extreme, de los cuales cabe destacar la actuación del gran guitarrista Nuno Bethencourt, menudo maquina a las seis cuerdas, y un rato de Dagoba, quienes tuvieron un gran recibimiento en su propia casa, nos dirigimos al The Altar para refugiarnos un poco del agobiante calor, y de paso echar la tarde viendo a Gorguts. He de decir, que no lo hicieron nada mal, aunque su densa propuesta se hizo un poco pesada, más que nada por que no soy un gran fan del grupo, me gustan cosas sueltas y poco más, pero como digo, no lo hicieron nada mal. Tocaron temas como Le Toit du Monde, Forgotten Arrows, Nostalgia y Obscura, ocupando a la perfección los 55 minutos que tenían a su disposición.

Con el sol ya un poco más bajo, y dando algo de tregua, nos posicionamos frente al segundo escenario principal, birra en mano, para disfrutar de otra de las leyendas vivas del festival, Deep Purple. Con poco más de una hora a su disposición (sacrilegio!) les fue suficiente para demostrar por que son (fueron, dirán algunos) tan grandes. Dicen que la actual formación es la peor que ha tenido el grupo a lo largo de toda su trayectoria, pues bien, solo decir que menos mal que es la peor, solo de pensar como puede ser la mejor se me cae la baba. Dieron un recital perfecto y maravilloso, una interpretación mejor imposible, un buen saber hacer que solo gente con sus tablas sabe conseguir e imprimiéndole un sentimiento a cada acorde, que con solo las pimeras notas de cada tema, conseguía emocionar. Strange Kind of Woman, Lazy, Perfect Strangers, Space Trucking, Smoke on the Water y Black Nights fueron algunos de los temas que sonaron, por mencionar un puñado. Uno de los mejores conciertos del festival sin ninguna duda, y es que da igual la de años que pasen, Deep Purple seguirán en el trono que ellos mismos se han forjado.

Para continuar, nada mejor que una buena ración de death metal, a cargo de Nile y sus temas ambientados en el Antiguo Egipto (el calor ya lo teníamos, solo nos faltaba la mitología). Una hora justa es lo que tenían para convencernos de porqué son uno de los grandes exponentes de su estilo. Comenzaron la demostración con Sacrifice unto Sebek, Defiling the Gates of Isthar y Kafir, con un sonido brutal y una energía tremenda, acompañados con un juego de luces que era una delicia visual. Hittite Dung Incantation, Enduring the Eternal Molestation of Flame y Supreme Humanism of Megalomania fueron las siguientes en caer como losas sobre el público, pesadas y directas, sin adornos, con una interpretación impecable. Entre otro temas, y con algún pequeño desliz puntual en el sonido de la guitarra (nada grave), cerraron con Sarcophagus y Black Seeds of Vengance, poniendo la guinda a un show perfecto.

Tras acabar muertos con Nile, tocaba ver la segunda mitad del concierto de Aerosmith, con quienes habían coincidido al inicio. No se que tal sería la primera mitad, pero la segunda fue apoteósica, con un Steven Tyler que es un grandioso frontman, que sabe meterse al público en el bolsillo de cualquier forma posible, y que se desenvuelve como pez en el agua sobre un escenario, interactuando en todo momento con el resto del grupo, con el público e incluso con las cámaras que reproducían la actuación en las pantallas gigantes que presidían el escenario. Llegamos en algún punto entre Same Old Song y Rats in the Cellar, quedando completamente cautivados desde el principio, pese al cansancio que acumulábamos.

El momento emotivo lo puso, como no, I Don’t Wanna Miss a Thing, con todo el respetable coreándolo desde principio a fin. Gran voz la de Steven, que falló poco para lo que esperaba, sorprendiendome gratamente. Con No more, No moreCome Together (gran versión de los Beatles que se marcan) y Dude, Looks Like a Lady, continuaron animando el cotarro sin dejar que el ambiente decayera ni un solo momento, incitando al bailoteo todo el rato. Tras tocar Mama Kin, se ausentaron unos minutos del escenario despidiéndose y haciéndose de rogar, para finalmente aparecer de nuevo y cerrar con Dream On y Sweet Emotion, dando carpetazo a un gran concierto, en el que el aprovecharon todo el despliegue de manera asombrosa (montaron una pasarela de unos 15 metros que se adentraba en el terreno del público, dando una gran versatilidad a la interacción del grupo con los fans). Otra de las leyendas que supo hacer justicia a su legado y que nos regaló un maravilloso fin de jornada. Ya tocaba reponer fuerzas para la recta final.

 

REPORTAJE GOLDEN DRAGON