El pasado miercoles tuvimos la oportunidad de acudir a una de las fechas en la Península Ibérica de la gira de los suecos Hammerfall, European Outbreak, que nos acercaban presentando su último trabajo de estudio, titulado Infected. Pero junto a este grupo, que ya es un reclamo por si mismos, les acompañaban unos invitados de lujo, como son los americanos Vicious Rumors, que llegaban presentando también su último trabajo, titulado Razorback Killers, y la nueva revelación dentro de la escena sueca, Amaranthe, defendiendo su original propuesta de metal melódico con tres cantantes diferentes. Y además, en la fecha de Madrid, los encargados de abrir la fiesta eran los suecos Death Destruction. Toda una aglomeración de bandas perfecta para disfrutar una noche de metal.

Poco antes de las siete de la tarde, los primeros de la noche hacían su aparición sobre el escenario, defendiendo una propuesta interesante pero desubicada en el conjunto de la noche, ya que el Groove Metal que hacían quedaba lejos de una noche, en general, menos agresiva. Aún asi, no mostraron una mala propuesta, que fue bastante entretenida, y que tanto el público como el grupo disfruto. En la parte final del show, salieron al escenario dos personajes disfrazados de gorila y una especie de fantasma bicolor, que se dedicaron a hacer el gamba por el escenario, provocando las risas de todos los allí presentes (grupo incluido). Tocaron unos cuantos temas de su único disco de estudio, que fueron Mark my Words, Silence, Fuck Yeah y Kill It, y dejaron un buen sabor de boca.

Tras media hora escasa de concierto, les llegaba el momento de dar paso a sus compatriotas Amaranthe, los cuales han despuntado este año a lo largo y ancho de Europa con su disco debut homónimo. Una propuesta muy melodica desgarrada en ciertas ocasiones con guturales que complementa a los otros dos cantantes. Comenzaron su descarga con Leave Everything Behind, animando bastante a una parte del público, y dejando un tanto frios a otra parte. Continuaron con Automatic y 1000000 Years, que dejaron el mismo sabor entre el público. Los últimos temas de su actuación fueron Call Out my Name, Enter the Maze y Hunger. Un show en el que lo dieron todo, aunque los guturales (a cargo del cantante de The Unguided y ex-Sonic Syndicate) no fueron todo lo agresivos que deberían. Gustos aparte, dieron un concierto correcto y poco más, con algún fallo puntual en su sonido y con las voces.

Tras un breve descanso, los americanos Vicious Rumors tomaron el relevo y se subieron al escenario. Su descarga de puro heavy metal fue directa y sin miramientos. Comenzaron con Digital Dictator seguida de la rápida Minute to Kill, tras la cual agradecieron su presencia al público y lanzaron el primer corte de su nuevo disco, Murderball. Siguió la genial Down to the Temple, con unos solos perfectamente compenetrados entre los dos guitarristas que fueron una delicia, para continuar con Abandoned y Let the Garden Burn, tema en el que participó activamente el guitarrista (y lider del grupo) Geoff Thorpe, haciendo una gran labor. Entrabamos ya en la recta final, a cargo de Hellraiser, el gran clásico Soldiers of the Night, que hizo vibrar a sus fans, y cerraron con Don’t Wait For Me. En general fue un gran concierto, muy entretenido y muy bien ejecutado, dejando un regusto puramente heavy que nos devolvía a los años dorados de la escena.

Y por fín llegó el momento más esperado de la noche, el grupo que la mayoría de gente había ido a ver. Los suecos Hammerfall, tras un descanso en el que los trabajadores aprovecharon para dejar el escenario prácticamente diáfano, saltaron al escenario. Arrancaron con el primer tema del disco que llegaban presentando, Patient Zero, la cual fue coreada por los presentes. El siguiente tema fue toda una declaración de intenciones, tirando de un gran clásico como es Heeding the Call en segundo lugar y con el que pusieron desde el principio la sala patas arriba. La siguiente de la lista fue Any Means Necessary, tras la cual Joacim Cans recordó su anterior visita, dentro del festival Sonisphere, a plena tarde veraniega, bajo un sol abrasador. Continuaron con Bang Your Head, regresando a su nuevo trabajo, y a continuación se cascaron Blood Bound, tema que ya se ha convertido por méritos propios en un clásico y un must have en sus setlist. La siguiente fue otro corte del nuevo trabajo, Let’s get it on, que gracias a sus coros queda bastante bien en directo, igual que la que siguió, Last Man Standing.

Llegando al ecuador del concierto, presentaron su gran clásico, Renegade, que nunca falta en sus setlist. Enlazaron con más material nuevo a cargo de Día de los Muertos, que todo el publicó canto enfervorecido. Había ganas de más, y aquelló solo podía ir a mejor, y que mejor manera que a manos del temazo Riders of the Storm, perteneciente a su disco Crimson Thunder. Dieron un paso hacia atras, recuperando algo del material más clasico, clavando una magistral Steel Meets Steel, en la que el cantante vaciló a alguien del público que les pedía insistentemente una pua. Seguida de otro temazo, Legacy of Kings, trayéndonos al escenario a los Hammerfall más añejos que nos deleitaron con Let the Hammerfall, con la que Joacim bromeó con el público una vez más, indicando a los “veteranos” de los conciertos del grupo que enseñaran a los primerizos cómo se cantaba esta canción en directo. Las siguientes fueron The Dragon Lies Bleeding y The Templar Flame, demostrando quienes mandaban allí esa noche, con todo el público en el bolsillo. El concierto iba llegando a su fin, y los bises corrieron a cargo de la nueva One More Time y poniendo la guinda, su gran broche de oro, Hearts on Fire, que enloqueció al público y dió carpetazo a una actuación notable. Después, todos los miembros dejaron sus instrumentos y mientras sonaba de fondo Glory to the Brave, saludaron y se despidieron de los allí presentes, que habían gozado de su actuación como nunca.

A grandes rasgos, fue una gran noche, en la que los conciertos fueron desde el principio a más, aunque personalmente me gusto más el concierto de Death Deastruction que el de Amaranthe, aunque ningún grupo lo hizo mal. Vicious Rumors, esa engrasada máquina americana nos despachó un heavy metal clásico que fue un gustazo, quizá demasiado clásico para el público más joven, pero que hay que reconocer que fue una actuación tremenda, la cual coronó su vocalista Brian Allen lanzandose sobre el público. Y que decir de Hammerfall, cabezas de cartel y vencedores indiscutibles de la noche, una vez lo consiguieron, llegaron y arrasaron, con un sonido que poco a poco a ido virando más hacia el heavy metal clásico y no incidiendo tanto en el Power Metal más pomposo.