La Rock City se alzaba a lo lejos una vez más, y con algo más de concurrencia que habitualmente antes de abrir las puertas, el frío nos iba calando de lo lindo mientras echábamos un último piti en la puerta. Una velada insuperable, y no sólo por estar a punto de sentir el averno en carne propia: Rocío venía desde Madrid para cubrir el concierto y entrevistar a Pest como previa de una noche que pasó al recuerdo de muchos. Tras una excelente (y algo accidentada) entrevista con el vocalista de Gorgoroth en los camerinos, el interior de la sala se mostraba bastante concurrido y cómo no ayudamos a darle funcionamiento a la barra antes de ir tomando lugar en las primeras filas mientras los colegas empezaban lo que iba a ser una larga lección de cata profesional (todo un espectáculo señores).

Cámara en mano recibíamos los primeros azotes de la mano de Amassado, una formación italo-brasileña que profesaba una curiosa fusión entre Grind y Harcore. Cubriendo su trabajo de larga duración de 2010 titulado Coraçao Enterrado, estos animales enmascarados ofrecieron un show brutal, saliendo a las tablas a rebanar cabezas sin un solo miramiento. El protagonismo se centró en el constante vaivén de Suròn Caspàr y Rùido, que alternando los sintetizadores con el micro la lió gorda en el escenario. La rabia de su vocalista no cesó ni siquiera en los intermedios, culminado toda dicha violencia en la cover de Phobia de Kreator cantada en portugués: motivo de sobra para volver a la barra y echar una birra, cabezazo y risas con los nuestros.

Una actuación que supo imponer una fórmula algo dispar respecto al resto del cartel, a base de energía desatada y actitud. Tras esta inyección de odio en vena las bandera de la formación caía para dar paso a una propuesta que desde nos dejó algo más descolocados a la gran mayoría. Adimiron tomaron el relevo con un sonido contundente, en una ejecución bastante correcta que en cierto modo se vio solapada por su separación en cuestiones de sonido con los cabezas de cartel.

Desde luego no hubo desprecio por parte de los asistentes, pero cierto es que otras alternativas (incluso de carácter más local), hubieran podido dar en el clavo para darle a la noche un acabado redondo. Consideraciones de este tipo aparte, el Metal italiano plantaba una vez más su estandarte en el escenario en base a una fusión de sonidos radicalmente distinta al show anterior. La dolorosa espina del Grindcore era sustituída por un intenso marco Progresivo, con unas pinceladas de Avant-Garde más discretas que contribuyeron a crear un mapa acústico sumamente envolvente. Habiendo hecho sus primeras incursiones por el terreno del Black y el Death Melódico, supieron ceñirse a algunos de sus antiguos para mantener la línea que separaba el descontrol de Amassado del poderío de Vader.

Villeato y Castelli catapultaron la actuación con su enérgica entrega a lo largo del concierto, acompañados por Andrea que marcaba la tónica de sus intensas fases de headbanging. Algo más de media hora que no tuvo desperdicio para los más abiertos de horizontes, mientras la vieja armada recargaba los motores en la barra aguardando el inicio de lo que sería una de las catástrofes más intensas presenciadas en Valencia hasta el día de hoy. La Rock City ya estaba hasta arriba, y un corto deambular de técnicos era lo único que nos separaba de la leyenda polaca…

Muchas fueron las percepciones, pero todos los presentes concluímos en una misma idea: nos volaron la puta cabeza, y se merendaron los restos que quedaban de nuestro patética existencia. Lejos de que el plano subjetivo eclipse lo que en realidad sucedió entre esas paredes, Polonia fue el líder indiscutible de la noche del viernes y el público de Valencia (bien curtido y servido en cuestiones de material extremo) se rindió a los pies de lo que fue una actuación superior en cualquier sentido.

Los primeros minutos estuvieron coronados por el contorno de Peter en la oscuridad, que desató un desenfreno de guturales en las primeras filas a las cuales un servidor se unió tras un corto intento por mantener la compostura. Cámara fuera (y cubierto por el objetivo de Rocío por supuesto), las bocanadas de aire se empezaban a quedar cortas en medio de mosh pit central. Introduciendo su reciente trabajo de larga duración, Return to the Morbid Reich abría una larga contienda de tortura desmedida, que por enésima vez hemos de agradecer al equipamiento y técnicos de la Rock City que cada día parece superarse un peldaño más. Temas como Sothis Devilizer resultaban una verdadera delicia incluso sumidos en la barbarie que asolaba las primeras filas (adornadas por huraños personajes, que no quieren llevarse empujones pero sí ver el concierto de cerca…bendita fauna de concierto!).

De igual manera el poderoso binomio de Wings/Carnal  arrasó como una tormenta de huesos, teniendo cabida el segundo y esperado exponente de su obra maestra De Profundis: Silent Empire. La ejecución de los genocidas no puso ser más perfecta, en una combinación inseparable de maestría y brutalidad en la que Peter y Spider abrieron cabezas por doquier. Situado en el flanco derecho, el recientemente integrado Hal supo estar a la altura del líder así como James Stewart que le propició una buena dosis de maltrato a los parches.

No podía faltar Helleluyah!!! (God Is Dead), marcando la triunfal salida de los polacos que dejaron un infierno de berridos a sus espaldas pidiendo un azote más. Una densa niebla volvía a cubrir el escenario, y de sus entrañas comenzaba a surgir el crujido de la engrasada maquinaria de This Is The War, la joya de su EP de  2005. El cuerpo empezaba a resentirse, y en medio de una orgía de distorsión que parecía ser el final del camino surgió el único riff capaz de evocar el inframundo en cuestión de segundos. Raining Blood hacía arder el espíritu de Slayer en el mástil de Peter, que nos observaba con los ojos de un asesino desbocado…el resto es historia: la crew valenciana la liamos como sólo nosotros sabemos y dejamos arriba la puta sala como muestra de que por estos lares no nos andamos con gilipolleces.

El plato fuerte de la noche había sido un bombardeo masivo, y restaba la llegada de una de las formaciones más controvertidas de la historia del Black Metal…de hecho ya en nuestra entrevista preguntamos a Pest hasta qué punto consideraba que el mensaje de Satan calaría en un público tan diferente al de su tierra natal, como es el español. Ciertamente, el público marcó una clara división entre aquellos que literalmente idolatraban a Gorgoroth y un sector que prácticamente se dedicó a mirar de manera incrédula lo que acontecía encima de las tablas.

Un distintivo fundamental del espectáculo de una formación con tantísimas implicaciones, es su intachable capacidad de sumir a los asistentes en un trance al que sólo se puede acceder aceptando las reglas del juego. En estos términos, la propuesta y la entrega de los noruegos fue absoluta, una declaración de intenciones que lejos de comulgarse o no con ella, resultó apabullante. La aparición de Infernus ante unas primeras filas que se arrodillaron a su llegada eran indicativo del nivel de devoción que se profesaba por su condición de Ministro de Satan sobre la Tierra…opiniones aparte, era una locura.

Bergtrollets Hevn rompía el silencio con su estridente riff, en el que los guturales de Pest se desenvolvían de forma magistral. Afortunadamente Rocío y yo tuvimos la oportunidad de ver a la formación con su aclamado anterior vocalista en la edición de 2008 de Wacken…y creo que el hecho de ver a Pest como un sucesor digno y enteramente integrado, es algo compartido por ambos. Por contrapartida, dos miembros básicos en la formación en términos compositivos no estaban presentes por la decisión del grupo de girar con músicos de sesión. Sin la posibilidad de ver a Tomas Asklund, célebre batera de Dissection se presentaban ante nosotros Fabio Zperandio (Ophiolatri) a la guitarra y Phobos (Gravdal) en la batería cubriendo a Vyl por su gira norteamericana con Keep of Kalessin; y un segundo ex miembro de Keep of Kalessin al bajo.

Con un setlist marcado por el homenaje a su Under The Sign of Hell, el cuál dio nombre al tour europeo, se repasaron temas como Ødeleggelse og undergang, Blood Stains the Circle, Revelation of Doom o Krig, también hubo sitio para su último trabajo de 2009 Quantos Possunt ad Satanitatem Trahunt con Aneuthanasia o Prayer. Por su parte, Forces of Satan Storms se consolidaba como exponente de su Twilight of the Idols: In Conspiracy With Satan , con un espacio cara al final para sus álbumes Destroyer e Incipit Satan en donde Unchain My Heart!!! cerraba la velada.

Una presentación que a la gran mayoría se nos antojó bastante reducida, aunque poco más se podía esperar de un setlist que durante este Tour europeo se ciñe a 11/12 temas en todas sus fechas. No es novedad que los noruegos son bastante particulares respecto a sus tiempos y su intimidad, y lo cierto es que a medida que se desarrolló el día los miembros del equipo de The Breathless Sleep pudimos comprobarlo de primera mano. Anécdotas aparte, su cometido se había cumplido con creces, cabiendo señalar a título personal una imagen memorable: el público abarrotándose contra el vallado para poder tocar los clavos de las botas de Infernus. Cuero, cuerpos y cadenas se disputaban un sitio frente a uno de los combatientes más activos de la historia del Metal, en su larga batalla contra la cultura occidental…

Efectivamente: si las puertas del infierno pudieran abrirse de par en par, el viernes 16 de diciembre Almassera era el sitio indicado para llevarlo a cabo. Un público desatado, un sonido niquelado y una ejecución sin precedentes son la clave para proporcionarnos una experiencia única. Desde ya, un agradecimiento desde The Breathless Sleep a todos aquellos que lo hicieron posible…y al resto de vosotros, que habéis dado una caña impresionante (y nos habéis molido palos, así nos gusta). Una noche memorable, y desde luego una de tantas en una circuito valenciano que está creciendo a pasos agigantados…

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