CRONICA PABLO

Valencia está cerrando el calendario prefestivales de verano con una agenda de conciertos absolutamente brutal. Gracias a la ardua labor de los promotores locales, la ciudad de Levante figura en las lista de las principales bandas de metal extremo que llegan a España, en ocasiones ganando terreno a grandes fortines como Madrid y Barcelona.

Si a finales de Abril, Possessed recordaban en la sala Ágora Live (leer crónica aquí) por qué son los padrinos del metal más duro, Mayo arrancó con uno de los reclamos del año; los franceses Gojira, quienes abandonaron hace tiempo la etiqueta de “banda revelación” para proclamarse, a todas luces, referencia gracias a no bajar el listón tanto en estudio como en directo. Así, la formación cumple una década de continuos éxitos.

Miércoles. Día Internacional del Trabajo. Con el permiso de una fiesta que a día de hoy cobra más importancia que nunca, Rock City acogió el último concierto de la gira europea presentación de su último L’Enfant Sauvage (leer crítica aquí). Pero lo que más tarde se convirtió en la gran fiesta de la música, estuvo a punto de no ocurrir. Por lo que desde The Breathless Sleep, reconocemos la voluntad de la promotora Septiembre Quince por apostar por Valencia como parada para una banda de gran caché en un momento en el que ni el grupo más aclamado es sinónimo de rentabilidad.

Con la baja de los suizos Kruger, a Gojira acompañaron únicamente sus compatriotas Hypno5e; una formación a la que cada uno puede calificar como se le antoje, siendo adjetivos como “alternativo” o “experimental” tan abiertamente generalistas y ambiguos. En todo caso, una noche para el metal más sesudo de inesperadas y nebulosas progresiones.

Hypno5e no juegan al despiste. Como podrán haber deducido los más lúcidos, lo suyo consiste en una música puramente hipnótica que pretende llevar al oyente a otra dimensión más allá de lo material. La banda se formó casi al tiempo que Gojira debutaban con su Terra Incognita. En la actualidad, su discografía se compone de dos largos, Des Deux l’Une Est l’Autre (2007) y el último Acid Mist Tomorrow (2012), que casi monopolizó la totalidad de su setlist.

Su propuesta fue bastante más densa que la de sus compañeros de cartel, pero indudablemente, algo debieron de hacer bien cuando lejos de anestesiar al personal, el público se mostró encantado con su actuación, llenando la sala y disfrutando con una música que más allá de aferrarse a la seguridad de estilos reiterados hasta la saciedad, abre nuevas vías a la experimentación para expandir el horizonte de un metal extremo en constante e inexorable evolución.

 

Finalizado el show, la marabunta colapsó la entrada del recinto, agolpándose en la terraza, donde de forma excepcional debido a la gran afluencia de público, la organización colocó el merchandising de las bandas. No faltaron a una cita de tal envergadura los miembros de [In Mute] o los albaceteños Angelus Apatrida, quienes ya saben lo que es poner la Rock City patas arriba.

La sala se iba preparando. La oscuridad y la calma tensa solo fueron el preludio de Explosia, canción con la que Gojira abrieron una actuación que duraría poco más de una hora pero en la que no malgastaron ni un solo segundo para dar a su público lo que venían buscando.

Fogonazos de luz tan intermitentes como lo sincopado de su música dejaron ver al cuarteto liderado por un Joe Duplantier, que año tras año, gana en presencia escénica. Y es que durante todo el concierto, la banda pareció asfixiada por lo estrecho de un escenario que, sin abusar del tópico, se les quedó pequeño.

El grupo rayó a un nivel magnífico toda la velada, no decayendo en intensidad en ningún momento. Si bien el inicio fue probablemente lo más  salvaje de la noche con unos primeros temas con los que no dieron concesión alguna. Toda una bocanada sónica con cortes como Black “fucking” Bone y el demencial The Heaviest Matter Of the Universe; la contundencia hecha canción. La prueba palpable de que el death metal es tierra fértil para la innovación.

Guiados desde el fondo del escenario con el imparable ritmo de la batería de Mario Duplantier, la banda siguió acometiendo con L’Enfant Sauvage, demostrando que también saben llevar al directo todo el virtuosismo del que son capaces en estudio.

Liquid Fire, Remembrance, Wisdom Comes y Oroborus, de su The Way Of All Flesh (2008), formaron el grueso de temas de la parte intermedia del concierto. El dúo guitarrístico conformado por Mario Duplantier y Christian Andreu acapararon toda la atención  en una canción que sirvió de puente a un  solo de batería no excesivamente técnico, para lo que acostumbran a ofrecer los franceses.

Aguantar en la sala se estaba convirtiendo en toda una odisea. El calor que pueden desprender cientos de almas se hacía notar en lo resbaladizo del suelo; sin embargo, aquella era una oportunidad única y nadie quería abandonar antes de tiempo. Vacuity y The Gift Of Guilt pusieron la guinda final a la actuación de unos tipos que nunca defraudan. Siguen pasando los años y ya sea en sala, pabellón o festival, Gojira siempre dan el 100%. Un feedback totalmente correspondido por una audiencia entregadísima de principio a fin, haciendo valer el buen prestigio del público español.

Un miércoles con sabor a fin de semana que no podía haber sido más gratificante. Lo que se previó como un concierto de éxito rotundo, superó con creces las expectativas. Y pensar que Valencia estuvo a un paso de perdérselo…

REPORTAJE PABLO

 



 

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