La noche del 12 de abril nos deparaba en la capital una tremenda velada de thrash metal gracias a Metal Nights, nada menos que cuatro bandas aguardaban a noquearnos con una descarga de watios y violencia rindiendo culto al sonido más rompecuellos de los años ochenta. Era una noche para no habérsela perdido bajo ningún concepto, ya que hablamos de la gira española de Evile, que para esta ocasión venía escudada por un trío de bandas españolas que están dejando claro que en la vieja piel de toro esto del thrash no se nos da mal: Agresiva, Exodia y Rancor.

Eran las ocho y los primeros en asaltar el escenario fueron los madrileños Agresiva, cuarteto madrileño que acaban de dar a luz su primer disco Eternal Foe (un trabajo completamente recomendable cuya reseña podéis consultar en este enlace) de un heavy/thrash completamente true que os transportará a las cloacas de Nueva York en los años ochenta. Como no podía ser de otra forma, el set list se basó completamente en este trabajo, abriendo fuego con el furioso Pale Horse, dejando claras sus credenciales. A estas horas, el público no era muy numeroso, pero a lo largo de la actuación el goteo de gente fue constante. Así continuaron desgranando su arsenal, sonaron temas como la machacona The Glorious Revolution, donde las baterías de Chus Maestro se abrían paso a una velocidad endiablada, creando un muro de sonido ensordecedor, hecho que deslució la actuación del vocalista, Samuel, pero que no ensombreció su labor de frontman, continuamente animando y macarreando sobre el escenario y del que hay que indicar que entre canción y canción mostró varias camisetas de grupos de la escena madrileña, tales como Wild u Omission, bonito detalle que remarca la hermandad entre los grupos de la capital…

Mención especial tengo que hacer a mi tema favorito de la noche, Hell Town, con unos riffs tremendamente genuinos por parte de Miguel Coello, y que supuso uno de sus momentos más inspirados, lástima que el público todavía no estuviese lo suficiente caliente como para desfasar con ésta descarga. Tras el anterior trallazo llegó The Preacher, una versión muy bien escogida de Testament. Con Betrayed el grupo se iba creciendo cada vez más, y nosotros con ellos, llegó el momento de If, un himno tremendamente heavy con unos punteos impresionantes, en los que el público finalmente comenzó a entregarse, y que sirvió de puerta para la oportuna presentación de los miembros, acompañada por el aplauso de toda la sala. El punto y final llegó con Sent To War, tema de afilado riff  y pegadizo estribillo, que hizo que hirviera la sangre entre el público, que despidió con una tremenda ovación a ésta banda de sorprendente progresión. No en vano, es la tercera vez que disfruto de su directo, y cada uno de ellos ha sido mejor. Toda la suerte para ellos, y recomendar a todos los que me leáis haceros con el disco.

A las 21h eran los valencianos Exodia los que tomaban el escenario, presentando además su primer disco, un trabajo que ha salido este mismo año, llamado Slow Death, la propuesta de este grupo consiste en un metal contundente y pesado, con influencias que van desde el thrash más purista, hasta sonidos más actuales tales como el metalcore. Comenzaron con No Rules No Kisses, tema del que han realizado un video-clip, el sonido del que gozaron fue de nota alta, escuchando con total nitidez los aplastantes riffs del dúo de guitarras Pablo Vergara y Rafa de las Heras. El público a estas alturas se había establecido casi al máximo y era bastante más numeroso que con Agresiva, no obstante la reacción ante los valencianos, fue algo fría, probablemente debido al estilo menos purista y más moderno que el del resto de grupos que se dieron cita esa noche, y es que los Exodia navegan entre varios estilos y un tema rápido y de sonido Pantera, puede desembocar en una parte lenta guiada por un punteo melódico, como bien se demuestra en Like a Rat, el segundo de la noche.

La noche continuó con Ensure My Safety, dedicada a los maderos, muy a cuento siendo valencianos y viendo los últimos acontecimientos vividos por allí. Continuaron con la enrevesada Creating Addicts, tema que recoge las influencias más metalcore de la banda, y con Push de Button. Llegó el turno de King of The Kill, versión de Annihilator que comenzó a levantar los ánimos del personal, bastante apagado hasta entonces., hecho que aprovechó Armando, para ejercer de frontman e intentar tirar del respetable. En este tramo el público pareció animarse, entregándose algo más a World´s Cancer, dedicada a ese gran cáncer que es la religión y a Fight My Cock. Llegó la hora de poner el broche final, con Raining Blood, inmortal clásico de Slayer que sirvió para despedir con buen sabor de boca la actuación. En resumen, una banda con sobradas aptitudes técnicas, que quizás no encontró su sitio en una noche donde reinaba el sabor más clásico. Con el tiempo alcanzarán una mayor madurez compositiva a la vez que tablas en el escenario, sólo tienen que seguir la línea de trabajo ya iniciada y encontrar su propio camino.

Pasadas las 22h hacían su aparición en el escenario los veteranos Rancor, banda hartamente conocida por cualquier madrileño que ame el thrash. Y tras presenciar varios directos, lo escribo bien clarito, si esta gente no alcanza un podio dentro de metal, estaremos viviendo una de las mayores injusticias de la historia del metal underground en España. Impresionante el show de esta gente, 14 años en la escena se dicen pronto, pero se viven lento, y de esa experiencia nacen los tremendos bolos que nos ofrecen. Su thrash con gran componente groove, estilo Overkill, nos comenzó a romper el cuello con Violent Dreams, de su disco Release the Rancor, y con una sala que había llegado al máximo aforo que alcanzaría en la noche y un sonido bastante más notable que sus predecesores, continuaron la ofensiva con Soul Chamber uno de sus temas más heavys, en los que Dani nos mostró todo su carisma, completamente suelto en el escenario de principio a fin, sin mostrar un momento de flaqueza y enardeciendo al público que ya no necesitaba ningún estímulo para agitar sus melenas.

La rapidez de Drag You to Hell, dio paso a Wounded Wolf, uno de sus himnos, que desembocó en uno de los momentos más calientes de la noche, momento en el que el público se volvía loco a partir de los guitarrazos y punteos de Ricky y Vasco, y la aplastante batería de Jorge Sáez.  Pero no sería el último himno en sonar, ya que con su tema homónimo, la sala se vino abajo de nuevo, mostrando la devoción que se han sabido ganar por parte del público madrileño, a base de thrash con actitud. El concierto seguía avanzando y  llegó Zombie Wars temazo de old school thrash metal con sonoridad groove, que nos cogió de los huevos y nos preparó para uno de los momentos más rituales de la noche, la tremenda versión del Hell Awaits de Slayer que terminó de arrodillar definitivamente a un público habido sonidos viejos y oscuros que  literalmente enloqueció en su parte final. La melódica Incompetent y sus coros macarras, puso el broche de oro a una actuación que una vez más demostró el potencial y la ganas de expansión que atesoran la banda madrileña. Si no los conocéis y pasan por vuestra ciudad, ya tardáis.

 A las 23.15 empezaba el plato fuerte de la noche, y tras la intro, comenzaba Five Serpent´s Teeth de el último disco, de mismo nombre de los británicos Evile. El sonido que consiguieron esa noche fue impresionante, alto como el infierno, y con una nitidez que hizo que los técnicos sólos de Old Drake sonasen con una limpieza inusitada en una música tan agresiva. Continuaron con un regreso a su mítico primer disco Enter the Grave; de la mano de Killer from the Deep y la maligna y oscura We Who Are About to Die, y sembraron la guerra y el caos en la primeras filas, donde el pogo fue casi constante y los cuellos ponían a prueba su musculatura a base de brutal headbanging. No sería el único recuerdo a su primer trabajo, ya que el set list se basó casi integramente en éste y en el Five Serpent´s Teeth, obviando el segundo trabajo, probablemente debido al vapuleo que sufrió por parte de crítica y público a raíz del cambio en el sonido.

El medio tiempo de riffs gordos y pesados Eternal Empire, dio paso a Cult, su último single, cuyo vicioso ritmo, marcado perfectamente por la pegada del gran batería (en todos los sentidos) Ben Carter, dio paso a un tramo del concierto aún más rápido y agresivo si cabe, y que mejor para inaugurarlo que Thrasher, todo una declaración de principios y una de las principales cartas de presentación de los británicos. Los thrashers madrileños agradecieron este momento como mejor saben, a base de cuernos y cabezazos, y con unas primeras filas que se habían convertido de nuevo en un cúmulo de energía desbocada. Xaraya y First Blood continuaron con la faceta más bruta de la banda. Los ingleses estaban cómodos en el escenario y se notaba, la ejecución era perfecta y Matt Drake, se mostró en todo momento, al más puro estilo british, muy educado, siempre sonriente y agradecido al público madrileño. Mención especial tengo que hacer a Bathe in Blood, tema de sonido Slayer que a mi me pone los pelos de punta y sonó en todo su esplendor haciéndonos sangrar los oídos mientras levantábamos nuestros puños y coreábamos el estribillo.

En la recta final del concierto, con un público pidiendo más thrash, recuperaron Infected Nations, de su segundo disco, quizás el tema de este trabajo que mejor casaba con la noche cerrando finalmente con Enter the Grave, no se puede pedir más, hora y cuarto de thrash sin piedad que nos dejó roto para días.

Quiero dejar patente la lástima que supuso ver una afluencia tan escasa de público, los pocos que estuvimos lo dimos todo, pero este concierto podría haber llenado mucho más. Poco más de 100 personas nos dimos cita en la sala. No es común en la capital, obtener tanto por tan poco precio. Por ello desde aquí reclamo al público madrileño amigo de estos sonido, un mayor apoyo a estos eventos, ya que, vuestro apoyo de hoy van a ser los conciertos de mañana. La organización de Metal Nights, a la que quiero agradecer desde aquí su profesionalidad, estuvo de 10, ningún fallo empañó la noche, que musicalmente fue perfecta, por ello considero de ley pedir que arrimemos el hombro y cerremos filas ante este tipo de conciertos, donde no sólo rendimos culto a un tipo de música, sino que aupamos a la propia escena madrileña y española.

 

Pese al vespertino horario, cerca de 2 centenares de trashers se dieron cita en la céntrica sala barcelonesa para ser testigos de la ultima escala de la gira española de los británicos Evile. Los encargados de abrir fuego fueron el quinteto valenciano Exodia que presentaban su recién salido Slow Death, del que cayeron temas como No rules No Kisses o el vertiginoso Like a Rat.  La banda se mostró muy contundente con su ataque a 2 guitarras y altamente comunicativa con un publico que aprovecho Ensure My Safety o Fight My Cock And Your Palate para hacer pogo.  Tampoco faltaron las versiones  King Of The Kill de Annihilator y el Raining Blood de Slayer con la que cerraron sus 40 minutos de show.

De riguroso negro Los británicos Evile tomaban el escenario con el publico entregado al reconocer el principio de Five Serpent’s Teeth que arrancaba hora y cuarto de show cargado de temas veloces, con una banda simpática ,comunicativa y muy activa, especialmente Matt Drake que no paro de hacer headbanging. No faltaron temas como Eternal  Empire con un  inicio lento sirvió para coger fuerzas antes de la aparición del pogo en su parte más rápida, ni la contundente Cult, que nos conducirá a Trasher, una de las favoritas del publico que acaba con el vocalista haciendo los cuernos.

Mas del nuevo disco con Xaraga apoyada en la excelente pegada de Ben Carter y con un solo speedico a cargo de Ol Drake que se mostró muy efectivo durante el show. In Dreams Of Terror sirve para agradecer al publico su presencia que corresponde haciendo los coros del tema. Mirada al pasado para rescatar First Blood y Bathe In Blood ante el delirio general con los hermanos Drake haciendo headbanging en el speedico final.

La tortuosa Descent Into Madness con el bajo de Joel Grahan como protagonista nos conduce a Infected Nation que hace retumbar la sala con la potente pegada de Ben Carter y los coros del público. Antes del bis, jugueteo con riffs de Black Sabbath, Maiden y Aerosmith que sirven para dar paso a una aplastante Enter The Grave que sirvió como colofón a un muy buen show cargado de contundencia, técnica y velocidad.