Devin Townsend es tan impredecible como un tsunami tropical a las puertas de una republica bananera. Nadie tiene demasiado claro lo que va a salir de la chistera cada vez que se acerca a un estudio y esta última ocasión, tampoco va a quedar como la excepción que confirme la regla. De la misma manera que entretiene contemplar como un ilusionista, a golpe de varita, juega con las expectativas de su público, resulta emocionante indagar en la obra de un artista que tiende a la sorpresa permanente. Los discos que parecen elaborados con una plantilla, aquí no tienen cabida.

Después de permitirse cerrar el círculo de cuatro discos que tenia pendiente, da la impresión de que Devin ha llegado a un estado de absoluta paz interior. Esa es la sensación que me queda tras la escucha de su último Epicloud. La tranquilidad como estado mental y la música como vehículo para reflejarla, es lo que a mi me sugiere este trabajo. El coro góspel que aquí funciona como un instrumento más, la candidez de Anneke o el pausado tempo que envuelve todo el redondo, son algunas de las excusas sobre las que mis conclusiones se asientan.

Tanta relajación ha provocado el Sr. Townsend con su última frivolité,que algunos críticos han llegado a calificarlo como Pop. Así, sin etiquetas enrevesadas ni mariconadas eufemísticas. Como simple y llano Pop ha sido vista esta nueva obra y ante tal afirmación, solo nos queda decir, lo más alto y claro que podamos, ojala el pop fuese esto a día de hoy.

Tengo una imagen ciertamente escéptica en lo que a las radio fórmulas se refiere y no acabo de ver claro como podrían encajar la mayoría de cortes que aquí se incluyen. Por otra parte, no es menos cierto que temas como Save Our Now o Divinepodrían llegar a ser disfrutadas por tu vecino de abajo si algún lumbreras tuviese la ocurrencia de incluirlas en un par de anuncios de Volkswagen. El enorme abanico de posibilidades que aplica este hombre, acaba consiguiendo que todo el mundo pueda encontrar algo que le resulte interesante.

No fue esa mi impresión la primera vez que puse a andar el álbum, he de reconocerlo. La introducción Góspel enlazada con la melosa True North, te deja un poco descolocado si tienes como referencia un redondo como el Deconstruction. Una vez que recuerdas con quien estas tratando, es cuando puedes comenzar a disfrutar el contenido como se merece. Sin ataduras, el mismo requerimiento que debió autoimponerse Devin cuando dejo para la posteridad un corte como Lucky Animals. La particular manera de resultar chistoso con la que funciona este señor, tiene en esta pieza un ejemplo cristalino. Sigo prefiriéndole cuando deja las coñas un poco más de lado y se casca temazos comoLiberation. Puede que tampoco sea suficiente para los acérrimos de Strapping pero la calidad que atesora, es innegable.

Llegando al ecuador de la grabación, es cuando hay que agarrarse los machos y olvidarse de una vez por todas de las miguitas que hemos ido dejando por el camino. La pareja de baile que conforman Where We Belong y Save Our Now, dejaran a más de uno sin saber que decir. Melodías pop para que el lado más tierno de Devin Townsend, se deje acompañar por la mujer que un día hizo grandes a TheGathering. Este es el punto de no retorno en el que tu colega que lleva veintiocho años escuchando Manowar, día tras día, te podrá decir de todo, menos guapo.

Si aun no le has dado al Stop, Kingdom –un antiguo tema regrabado para la ocasión- podrá permitirte alucinar con la potencia vocal que despliega este simpático canadiense y dará un pequeño respiro a los amantes del Metal en general. A partir de aquí, poco más van a encontrar donde rascar. Un preciosidad de balada llamada Divine, los aires celestiales de Gracey otro llenapistas de carácter absolutamente amable llamado Hold On, es todo  lo que se encontraran los que continúen por el camino del desconcierto que aquí ha quedado pintado.

Los aspectos técnicos no son un tema a debate mientras el disco va tocando a su fin, pero no esta de más indicar que nadie se sentirá estafado por temas como el sonido o la producción del redondo. Es una perogrullada decir que un disco de Devin Townsend suena a gloria sea cual sea el estilo que tenga a bien ofrecer, aunque siempre puede quedar alguno que aun no lo tenga del todo claro. Las quejas no cabe duda de que vendrán por otros lados.

 No parece demasiado inteligente albergar expectativas cuando es la música de Devin Townsend de lo que se habla. Poco le importa lo que la gente espere de él, simplemente graba los discos que le tocan según el momento de su vida en que se encuentre. Si el oyente tiene la capacidad suficiente como para entapizar con sus ideas, el buen rato esta garantizado. En esta ocasión pretendía plasmar su visión del amor con la sinceridad de quien no tiene nada que ocultar. Las caretas permanecen para quienes aun sientan que las necesitan. Los planos cargados de detalles sobre como hay que vender un producto, siguen quedando para los mercachifles. El arte, la intención de plasmar sentimientos, ilusiones o vivencias a través de un determinado medio, sigue quedando para los artistas. Devin Townsend lo ha vuelto a dejar claro una vez más.

 

1. Effervescent
2. True Norh
3. Lucky Animals
4. Liberation
5. Where We Belong
6. Save Our Now
7. Kingdom
8. Divine
9. Grace
10. More!
11. Lessons
12. Hold On
13. Angels

Devin Townsend Project – Epicloud

Género: Progressive Metal/Rock

Lanzamiento: 18 de Septiembre del 2012

Origen: Canadá

Discográfica: Inside Out MusiC