La Rock City presentaba un cuadro algo inusual la tarde del 29 de junio…las chupas, chalecos y camisetas estaban cubiertas por doquier del polvo blanco que iba dejando ceniza del incendio que arrasó 45.000 hectáreas en Cortes de Pallás y Andilla, afectando a nada menos que 12 municipios y obligando a desalojar 6 pueblos. Una jornada triste para los valencianos, que poco a poco nos acercamos a sus puertas para hacernos con una buena dosis de Metal.

La contienda quedaba abierta por una formación bien conocida por nuestros lares: Raven’s Gate hacía su aparición sobre el escenario pidiendo un aplauso para todos los afectados por el incendo, un gesto honorable considerando que parte de su formación proviene de la zona de Buñol. El sonido del teclado coronó el inicio de su actuación mientras cerca de 30 personas disfrutaban de este primer show de la noche. Fue a partir de su versión de Sonata Arctica cuando arrancaron los primeros cabezazos acompañados por la vibrante voz de Arturo que en esos instantes alcanzó un registro insuperable.

Llegaba el momento de la felicitación a Rodrigo Puché por su cumpleaños, que a través de una intensa intro de batería levantó los ánimos en la sala y logró que el público por fin acompañara a los valencianos en su incursión por la Rock City. A base de perseverancia y entrega Raven’s Gate supo ganarse el apoyo de los asistentes, aunque ciertamente les falta pulir la comunicación con sus seguidores entre canción y canción; algo más seguridad y dinamismo para conseguir que no decaiga el subidón que proporciona su propuesta musical.

Aquello que pareció ser la intro de Warrior Of The World de los inmortales Manowar acabó derivando de manera bastante divertida en la cover de Vodka, tema ya reconocido por todos como un clásico de Korpiklaani. Desafortunadamente, la buena ejecución instrumental se vio un tanto descompensada por la voz de Megamuerte; algo que no importó demasiado al público ya inmerso en un circle pit que ocupaba buena parta del recinto. Pero aún les quedaba un as debajo de la manga: Ai Se Eu Te Pego fue la encargada de dar cierre a una actuación en la que demostraron su convicción por subir a lo más alto…y damos por hecho que el tiempo les dará la clave para conseguirlo.

Con Edhellen llegaba el momento más esperado de la noche para el equipo de The Breathless Sleep, ya que aún estaba latente el buen rato que pasamos en la entrevista que realizamos el pasado mes de octubre. Cierto es que teníamos curiosidad por ver cómo habían madurado desde su anterior presentación en la ciudad, llevándonos una grata sorpresa al ver la sobriedad con la que sacaron adelante su concierto. Aún así la crísis no perdona, y lamentablemente sufrieron la misma suerte que Raven’s Gate en términos de asistencia.

Su actuación se abrió con La Senda Celeste, un primer tema en el que pudimos ver a su batería Miguel brillando desde el fondo del escenario secundado por el dueto de Edu y Victor en las guitarras. La voz de Álvaro también mostraba una buena evolución desde su última visita, algo que pudimos constatar a la perfección con Eterna La Noche. Uno de los temas más explosivos de su álbum Sombra y Anhelo, e impulsada sobre el escenario por las sonrisas y la entrega e Andrés que supo sacarle partido a la noche a través de su incansable movimiento encima de las tablas.

Por momentos la increíble voz de de Karvac y los punteos de Edu alcazaron puntos vertiginosos, siendo Sombra y Anhelo la encargada de llevarnos al éxtasis. Un corte con el que pudimos ver a Victor mucho más activo desde el flanco derecho del escenario, apoyado por la energía de su bajista que parecía no tener límites. Cuento Olvidado abrió la segunda mitad del concierto seguido por Buscando Un Sol, a través del cuál consiguieron que el público alzara los brazos en las primeras filas mientras Ferran hacía gala de su maestría en los teclados.

En el ecuador de concierto excelente que sin duda estaba convenciendo a los valientes que se acercaron a primera hora, apareció Tras Las Llamas con la que literalmente prendiero fuego a los bordes del escenario. Un tema machacón que por un instante les situó en la cúspide de la noche, quedando aún pendientes su dos estacadas finales: El Guardián De Troya de Warcry abría sus alas mientras rincón de la Rock City celebraba sus ardientes punteos. Reflejos proporcionó el golpe final, con el que se despidieron triunfantes ante un público que difícilmente olvidará su nombre…

Para muchos llegaba el plato fuerte de la noche: Dünedain entraron como un relámpago con su propuesta Melódica, liderados por la impresionante figura de Tony que al borde del escenario marcaba los primeros acordes de Buscando El Norte unida a Fiel A Mi Libertad. Dos temas que arrancaron los primeros gritos por parte del público, que no bajó la guardia ante la llegada de Noche De Sueños: poderoso tema extraído de su último trabajo Mágica. Mientras su lírica nos invitaba a soñar, los endemoniados solos de su líder acuchillaban los amplis sin comtemplación alguna.

Le llegaba el turno a Jugando A Ser Dios, que con su estribillo levantó cientos de puños en el aire consgrados por el grueso sonido de Mariano en la guitarra rítmica. Su desenfrenado descenlace culminó en una ola de calor que por aquél momento tenía agotada a la mayor parte del público. Aún carentes de aliento, las voces irrumpían en la sala coreando los heroicos versos iniciales de Valor, un emotivo tema de su nuevo LP que agudizó los latidos con el paso de los segundos.

 

Acorde tras acorde Tony se alzaba como la figura de la noche: sus seis cuerdas no ofrecieron un instante de tregua, y la aceleración de Mi Alma Sigue En Pie se inyectó en los corazones sin posibilidad de reacción. Su letra se filtraba en todos los recobecos de la Rock City mientras los valencianos saltábamos al ritmo de la batería de Miguel. Los propios Edhellen coreaban este grandioso tema abrazados a los pies del escenario, siendo para muchos la joya de la noche.

El ambiente estaba al rojo vivo, y sólo una canción como El Año De La Rabia podía acabar de destrozar el suelo en pedazos. Un potente himno en repudio a la clase política que enterró a nuestro país en la miseria, caracterizado sin duda por la dureza de su composición. La llegada de Caídos supuso una regresión en el tiempo hasta 2007, abrasando a un público totalmente enloquecido en medio de un sinfín de melenas que azotaban el poco aire que corría en Almàssera.

Ya en la recta final Miguel Arias inició la marcha de La Rosa Negra, cuyas líneas fueron recibidas calurosamente por todos. Momentos más tarde sonaba el corte de da nombre a su último trabajo: el pesado bajo de Jacin y los puños de Tony lideraron las gargantas a lo largo de Mágica. Otro hito de la formación que entonamos verso a verso, siendo sus últimos minutos una verdadera delicia para nuestros oídos. Los imparables dedos de su líder proporcionaron la introducción perfecta para El Principio Del Fin, un tema interpretado por Jacin que nos llevó al borde del paro cardíaco.

En su última pausa Dünedain nos daban las gracias por contribuír a la escena aquella noche: la situación económica y los varios contratiempos personales no impidieron que muchos acudiéramos a su llamada, recompensándonos con uno de sus clásicos indiscutibles: Una Razón nos devolvía a la locura, tomando el relevo su Corazón De invierno que una vez más consumía nuestro agitado aliento. El clamor de Valencia despidió a la formación por todo lo alto, mientras nos pedían que aguantemos hasta el fin…Por Los Siglos De Los Siglos. La triada de mástiles volvía a alinearse encima del escenario, mientras estos grandes del Metal español daban lo mejor de sí a un público entregado de corazón. Una noche como pocas con la que queda demostrado que cueste lo que cueste, nuestra música perdurará por siempre.