Hay muchísimas formas de darle arranque a una crítica de High On Fire…y tal vez la más efectiva de todas sea apelando a las palabras de Matt Pike en su intento de definir el Metal. “Se basa en estar cabreado, en el hecho de ser un Señor de la Guerra…es simplemente tomar un hacha y rebanarle a un tío la cabeza y ver como rueda por el suelo. Cuando tienes un riff que lo evoca a la perfección…eso es Heavy“. En el propio tono de la afirmación se abre la encrucijada: el hecho de que algo así provoque una carcajada o la más profunda admiración es suficiente para definirnos instantáneamente como detractor o incondicional esbirro de su armada…

Ese tono agrio y desgastado, aquél que abrasa las gargantas en cada segundo de escucha, es posiblemente uno de los mecanismos de depuración más efectivos que puedan identificarse en una formación hasta la fecha. No hay lienzo posible para ilustrar la ácida sensación que nos colapsa el riego sanguíneo mientras los acordes se arrastran por las paredes…más allá de la experiencia, más allá de la fría racionalidad de los esquemas compositivos, es donde High On Fire nos desgarra el estómago y en acto de pura violación desmedida nos infecta hasta el cerebro. Con palabras así podéis empezar a plantearos que hay dos tipos de público a la hora de asimilar su propuesta…los que sangran por la boca al percibir su llegada, y aquellos que siquiera pueden entender el significado de estas palabras.

El marco bizarro que recubre esta escena cargada de horripilantes metáforas es la mayor de las delicias o la peor de las decepciones…pero va siendo el momento de dejar las ambivalencias y dar un veredicto acorde con la opinión de este servidor. Para aquellos que ya en estos momentos tengan intención de finalizar la lectura, vamos a dejar algo claro sobre la mesa: De Vermis Mysteriis no es Snakes for the Divine, ni siquiera en la más remota partícula de su bastara existencia. No vais a hacer el más mínimo hallazgo en términos comerciales, y cualquier atisbo de simpleza que dos años atrás pudisteis llegar a percibir hoy no es más que un jodido espejismo. Esta es vuestra oportunidad para salir por esa puerta y no escuchar más palabrerío…

Abordar esta última entrega desde un plano comparativo sería el mayor de mis errores, dado que citar su etapa con Relapse (Blessed Black Wings de 2005 y Death is this Communion de 2007) no haría más que complicar las cosas. No sólo nos metería en un barrizal, sino que incluso nos desviaría peligrosamente del tema. En numerosas ocasiones lo ‘clásico’ se asocia de manera inecitable con ese maldito ‘insuperable’ que tantas páginas cubre en la historia de la crítica musical. Sobran los ejemplos, y remitiéndonos a nuestro objeto de análisis: De Vermis Mysteriis está a 7 millones de putos kilómetros de aspirar a ser un revival o cualquier cosa parecida. Siquiera estoy dispuesto a considerarlo como una evolución lógica, no es un giro de tuercas, ni tampoco acomodar el culo en el trono que ya te has ganado…es tan simple como el propio hecho de volver a enchufar el jack a un ampli que se cae a pedazos y sacar a relucir lo más oscuro que corre por tu alma…

¿Una vuelta a las raíces? Poniéndonos simplistas pongámonos a predicar que Samsara y King of Days son un retorno  al Doom más puramente californiano, y el útimo que salga que apague las luces…bajo mi humilde opinión no es el tipo de veredicto que High On Fire se merece. Más adecuado sería hablar de una simbiosis…de una mejora sin precedentes en la habilidad de coser a pulso los demonios que sobrevuelan las mentes de Pike, Matz y Kensel. Y cuidado: que nadie señale al frontman como único responsable, puesto que igual de grave sería afirmar que la cohesión de este álbum se sostiene únicamente en sus pies. Por supuesto, los más cercanos a su trayectoria podrán distinguir el inconfundible sonido de los huesos quebrándose a su paso…ese almizcle tan propio de Matt en el que la hierba, el polvo y el alcohol mal destilado se unen en forma de potingue nauseabundo.

Definiciones tan Lovecraftianas son propias y necesarias para dar cuerpo a una review a la altura de mis pretenciones…la sombría figura del autor norteamericano se cierne sobre el bullicio ocasionado por los gritos de guerra y la humareda de las primeras caladas a un canuto que empieza a ardernos en los labios. Líricamente, vuelve a emplearse el ciclo de degeneración, colapso y muerte que a día de hoy podemos identificar como distintivo de la formación. En los aullidos de temas como Spiritual Rites o Bloody Knuckle se hace patente la infame carnicería perpetuada por estas bestias de Oakland, dejando que cortes de tono más puramente Doom como Warhorn olisqueen los restos. Incluso podemos distinguir un homenaje a los viejos tiempos con ese Fertile Green: una eufórica animalada que en pleno éxtasis esconde bajo su abultada piel uno de los tratamientos más Stoner en cuestiones líricas de la formación.

Definitivamente, Fertile Green es el punto exacto para desplomarnos de puro placer, ya que sin duda se trata del sueño hecho carne para todo buen necrófago que lleve a High On Fire tatuado en el pecho. Pero no todo se resume a las emociones fuertes…la apertura que proporciona  Serums of Liao es sencillamente acojonante, demostrando a mi parecer el valor de la contribución de Kensel en el apartado rítmico. Genio indiscutible de esos ‘tambores de guerra’ que todos y cada uno de los críticos citamos, producto de una imagen visual tan primaria y nítida que refleja cientos de pasos avanzando sobre la poca inocencia que nos queda como oyentes.

Ciñéndonos a las seis cuerdas, la genialidad pierde puntos en De Vermis Mysteriis, la cuál se sirve en exceso de fórmulas anteriores que la llevan a una irremediable sensación de linealidad. Más versatilidad presentan temas como Madness of an Architect, y por supuesto Romulus and Remus que sin remordimientos considero como uno de los temas más aptos para perpetuar una sesión descontrolada de headbanging y esparcimiento de sesos por toda la habitación…pesada, jadeante y áspera, una puta obra de arte de alcantarilla. Imposible dar cierre sin nombrar el espectacular vacío espacio-temporal proporcionado por Samsara, en el que cuentan con la participación de su productor Kurt Ballou en la guitarras, resultando a su vez una oportunidad única para dejarse llevar por las alucinógenas líneas de bajo de Matz.

Ahora es el momento en el que esperáis el golpe de gracia…la estocada final con la que sentencio este álbum como rey absoluto mis devaríos. Lamento deciros que no voy a daros ese gusto…dado que quiero que vosotros mismos os expongáis mil millones de veces antes esta agresión desmedida. Con la respiración entrecortada y las arterias a punto del colapso agradeceréis que estos hijos de puta estén de vuelta…y si hablamos el mismo idioma, lo último que querréis es misericordia por su parte.

 

De Vermis Mysteriis

1. Serums of Liao
2. Bloody Knuckles
3. Fertile Green
4. Madness of an Architect
5. Samsara
6. Spiritual Rites
7. King of Days
8. De Vermis Mysteriis
9. Down On The Floor
10. Romulus and Remus
11. Warhorn

 

Artista: High On Fire

Matt Pike – Guitarra y Voces
Des Kensel – Batería
Jeff Matz – Bajo

 

Género: Stoner/Doom Metal

Fecha de lanzamiento: 3 de abril de 2012

Origen: EE.UU.

Discográfica: eOne Music