CRONICA LEO

Nos ha tocado vivir un momento difícil…formaciones, medios, promotores, salas y público estamos haciendo esfuerzos monumentales por mantener a flote una maquinaria que cada día muestra más signos de fatiga. La crísis no ayuda, y cuanto más se complica el asunto, más exigentes somos todos: si invertimos lo hacemos sobre seguro, si escribimos lo hacemos de manera consecuente, si viajamos lo hacemos por una buena causa…aunque por momentos llego a preguntarme si todos estamos caminando en el buen sentido, y hasta qué punto nuestra actitud contribuye a la unión o al desastre como comúnidad en los tiempos difíciles.

No voy a cesar en mi esfuerzo de decir que Valencia es próspera e incomparable, y no sólo por su oferta diversificada  en materia musical. La calidad humana aquellos que cada fin de semana luchan y participan por engrandecer nuestra escena convierte este sitio en un lugar afable con grandes personas, buen rollo, y sobre todo mucho trabajo de fondo.

Abro la crónica con esta reflexión para invitarnos a todos, y por supuesto me incluyo, a preguntarnos qué está pasando: qué es lo que tanto nos irrita, falta, sobra o desborda para obtener como resultado una participación minoritaria en los conciertos, o para invertir tanto tiempo y mala sangre en las redes sociales…que cada día de tiñen con más polémicas acerca de “qué hacemos”, “no hacemos” y “qué se supone que deberíamos hacer”. ¿Acaso es imposible sentirnos agradecidos y disfrutar al máximo de un entorno que los foráneos consideran idílico?

Me remito de hecho a las palabras de Malicia, guitarrista de Bitch Witch una vez acabado el fin de semana: “Gracias a todos los valencianos, nos quedamos con ganas de disfrutar más de vuestra compañía“, similar a la gratitud que Kemper y el resto de los Gruesome Stuff Relish mostraban tras su concierto, o a la de muchos otros que sinceramente no ven la hora de volver a nuestra tierra. Tan sólo falta que nosotros nos cohesionemos y defendamos lo que es nuestro: porque para eso está, para quererlo y cuidarlo ya que no todos tienen el gusto de vivir la misma realidad.

 

En su intento de llenar de negrura el suelo valenciano y condenarnos a todos al pecado, Hammer Productions volvió con una apuesta fuerte dentro del terreno del Black Metal…y aún con la grandeza de Inquisition flotando en el ambiente de Ágora Live llegaba el momento de volver a perfumar el aire con aroma a muerte. Una noche ideal para los amantes de los sonidos más oscuros (yo desde luego firmo ya por tener Crust, Black y Death en un mismo pack todos los fines de semana), aunque lamentablente se tradujo en esa leve afluencia. Pero sí, al menos nos permitió disfrutar de la compañía de los buenos conocidos de siempre más alguna sorpresa de fuera, algunos de los cuáles fue genial volver a ver.

¿Y cómo le das rienda suelta a buen aquelarre? Con dos de las tías más jodidamente auténticas y turbias que te puedas encontrar en el territorio nacional, que resultaron ser las Bitch Witch. Tal vez sea buen momento para confesar que llevo algo más de dos días seguidos con su EP en reproducción contínua, y que cualquier falta de objetividad por mi parte se deba a lo eclipsado que aún me encuentro por lo que ví encima de las tablas. Aquellos que cometieron el mismo pecado que yo acudiendo con lo puesto y sin tener del todo fresco su material, seguramente estarán arrepintiendose tras semelante azote en el culo.

Porque la realidad es esa: nos dieron como quisieron y sin la más mínima necesidad de virtuosismo o una pose concreta Malicia y Mai dejaron servido al personal (acompañadas por Lolo que desafortunadamente no pude enfocar en una sóla foto ni tuve la suerte de conocer debajo de los escenarios…mis disculpas, y desde luego no faltará oportunidad). Sin entrar en un repaso exhaustivo de su setlist, temas tan versátiles como Star Child, el homónimo Bitch Witch o Charlie Christ Is Rising nos permitieron disfrutar del desenfreno de sus riffs punkarras, sus repentinos sobresaltos cercanos al Black y la más tétrica de las atmósferas Doomster.

Es más: aquellos que como yo seais amantes de las voces femeninas profundas y casi balsámicas, registros que parecen rendir culto a diosas como Jinx Dawson, echarle un ojo a lo que She Wolf y los suyos pueden hacer en temas como Mother Crust. ¿El punto amargo? Que no vivan en nuestra ciudad, dado que una propuesta tan deliberadamente original merece el mayor de los apoyos. Esperamos que les estéis cuidando bien por Madrid…que el día menos pensado os las robamos.

 

Dotados de más experiencia y avalados por nada menos que 17 años a sus espaldas, llegaba el primer gran exponente de Xteem Records en defensa de las hordas blacker. Compartiendo una buena porción de miembros con Ouija, los aragoneses Spellcraft se dispusieron a presentarnos ese úlitmo trabajo lanzado en 2012 y titulado Yersinia Pestis. Una alternativa fuertemente contrastada con lo que acabábamos de presenciar, aunque poco a poco lograron imponer su propuesta.

Cierto es que era la primera ocasión en la que me enfrentaba a su sonido, y tras el margen de cortesía que ofrecieron sus primeros temas (entre ellos Alone in the Eternity tomado de su último plástico) fue más sencillo asimilar su alternancia de Black áspero e interludios de corte casi ritual. Alcanzado el punto de Adaegia pudimos ya adentrarnos al 100% en su enfermo devenir liderado por el carismático Midgard, que de manera continuada demostró su calidad como vocalista tanto en el registro limpio como gutural. Aquellos tonos sostenidos que en un primer momento sonaron algo extraños en el seno instrumental poco a poco fueron cobrando vida hasta alcanzar un descenlace prácticamente infernal.

The Stigma Dragon abría la segunda mitad de su presentación irradiando una cantidad brutal de energía, síntoma de lo bien que estaba evolucionando el concierto y lo cómoda que se hallaba la formación. Si la vista no me jugó una mala pasada era Scythe quien tomaba las riendas del bajo a través de una gesticulación bastante marcada respecto a las pétreas figuras encapuchadas de Aldromk y Murcilag a sus laterales. El broche de oro lo pusieron con el mejor de los homenajes: la figura de nuestro venerado Jon Nödtveidt quedaba glorificada a través de Unhallowed, que a pesar de no tener un sonido muy definido en los punteos resultó del todo satisfactoria. Mucha entrega por parte de esta gente de Monzón, demostrando que nuestro país cuenta con estandartes capaces de dar a talla en compañía de las más grandes formaciones del panorama.

 

Llegaba el momento de ver a Altar Of Sin, punto en el que tal vez deba hacer una segunda aclaración. No era mi primera experiencia con ellos, y en más de una ocasión llegué a pensar que estaban maldecidos por una especie de conjuro ancestral que siempre le complica la cosa encima de los escenarios. Sin embargo, mi predisposición hacia su concierto era muy positiva: Ágora ofrecía el aliciente de un entorno acústico completamente renovado y entré dispuesto a quedarme con lo mejor…dado que no todos los días tienes la suerte de verles en una sala bien acondicionada, y esta sin duda era la ocasión oportuna.

Me llevé una primera impresión muy positiva mientras sonaba Master Satan, y sí: aún no teniendo pulidos del todo sus arranques la situación daba pie para darle al headbanging como un verdadero cabrón. No es la primera vez que decimos que son unos referentes por estar tierras, y qué menos que mostrarnos activos y respetarles como tal…dado que defectos y virtudes los tenemos todos. En torno al ecuador del concierto las cosas empezaron a complicarse, Carlos si no aprecié mal rompía la correa de la guitarra y para sorpresa de todos el cambio duró más de lo previsto empujándoles a un parón que incluso llevó a Javier fuera del escenario.

El bueno de Neura como siempre mantuvo el tipo: su paciencia infinita y esas inconfundibles gafas de sol le convierten en un personaje único y con pinchos hasta en la médula. Solventado el contratiempo, el guitarrista resolvió su punteo acústico encarando así el final del concierto a través de Vodoo Hell, Tales Of Carnage o la conclusiva Praise Evil liderada por la bestia de Overkill que afortunadamente había dejado atrás los nervios. Podríamos poner pegar en torno a la gestión del tiempo, algún que otro desajuste de volumen, o el desarrollo del concierto…pero los hay que siempre nos alegramos de verles sobre y debajo de los escenarios, y así seguirá siendo. A por la próxima, que seguro que sale mejor cabrones!

 

De ponerme a enumerar los varios motivos que me empujan a considerar a mí y muchos de los asistentes a Darkened Nocturn Slaughtercult como una formación de culto en el Black, la cosa se dilataría de forma indefinida. Su calidad compositiva les proporciona argumentos de sobra para acreditar su grandeza más allá del hecho inusual de tener una vocalista femenina. Aspecto que por otra parte rompe con el estereotipo, demostrando que la mujer tiene mucho que aportar al modelo instaurado (tanto en el plano musical como en el resto de ámbitos, todo hay que decirlo).

Desde luego los engranajes giran en un sentido diferente en el seno de DNS, partiendo de una presencia escénica que a mi gusto se antoja perfectamente equilibrada. La contribución de sus intengrantes es equitativa, y aún con una movilidad limitada consiguien llenar la totalidad del perímetro escénico. La figura de Onielar bañada por su cabellera dorada se impuso ante nosotros respaldada por Velnias mientras la intro de su último disco sonaba de fondo…momento en el que noté que a pesar de funcionar perfectamente en la grabación, Aura se antoja excesivamente largo como preludio al directo. Siguiendo la progresión del álbum Omnis Immundus Spiritus actuaba en representación de Necrovision acompañado por una de las primeras sopresas del setlist: Tempestous Sermonizers Of Forthcoming Death.

El espectáculo quedaba completo a través de un suculento baño en sangre de cerdo (y quien ose afirmar lo contrario que me explique por qué aún me huele el cuerpo a podrido), administrado de sus propias bocas y acompañado por las figuras del cáliz y la cruz con los que resolvieron correctamente el asunto de la ambientación. Era clave aprovechar el tiempo y fueron inteligentes viniendo con lo justo. Una vez consideré que la cámara corría peligro con tanto mejunje de gorrino volando por los aires, me dispuse a deshacerme de ella y a disfrutar del concierto como es debido con los habituales de la bien denominada “vieja armada valenciana”, que por esos momentos ya estaban calentando las primeras filas.

Sumados a ellos, las chicas de Bitch Witch y nuestra compañera Bea también se unieron a la fiesta mientras sonaba uno de los temas que más había esperado desde que se confirmó la fecha: ver Coronated Spheres of Adversity ejecutado fue un despropósito y se fue totalmente de las manos cuando Follow The Calls For Battle hizo su entrada. Con esta referencia a su disco homónimo de 2001 ya quedaban reflejados los puntos clave de su discografía, algo que sin duda honra a la formación a la hora de plantear la progresión del setlist: temas oportunos, cogruentes entre sí y sobre todo márgenes bien delimitandos entre los cortes de de su último trabajo.

Como es habitual la fase intermedia de su concierto se hundió en la abismal intro de Das All-Eine, pieza fundamental que abre su Hora Nocturna. Llegado el punteo inicial de The Eviscerator me dispuse a comprobar que mis sospechas eran ciertas: aún siendo un tema perfecto en cinta, suena 70 veces más aplastante y rápido tocado en vivo. Por su parte Saldorian Spell quedaba plasmado mediante The Descent To The Last Circle, dándose a continuación una sustitución inesperada: en lugar de hacer su primera retirada con The Saturnine Chapel (cosa que al menos yo hubiera preferido), cerraron con Nocturnal March…con lo buen que hubiese quedado a modo de estocada final.

Y para terminar: vuelta a las tablas con Thanatos y el citado The Saturnine Chapel, sellando así su círculo de sangre con un público que bien supo responder a esta nueva noche de kvlt en estado puro. Ante todo disculparme con Vinuum Sabbati pese a mi ausencia: cuando miré el reloj eran más de las 4 y me quedaban 3 horas para entrar a currar…os debo ya un par! Y agradeceros por supuesto a todos los valientes que os habéis dejado ver por esos lares para disfrutar de la velada como es debido, sobra deciros que sois la clave para que la llama siga viva. Ni siquiera falta una semana para el próximo y ya lo tenemos todo listo: Valencia prosigue con su actividad y como siempre vamos a estar ahí para contároslo! Salud Bastard@s!

REPORTAJE LEO

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