Los pasados 20 y 21 de julio pudimos disfrutar en la costera localidad de Benicassim de la primera edición del Costa de Fuego, un nuevo festival de rock duro y metal que ha llegado para quedarse. La propuesta de los chicos de Maraworld se jugaba mucho en esta primera edición, y es que, la comunidad metalera española lleva años clamando por un festival donde se aúne un cartel de calidad con unas instalaciones europeas, hartos de las infraestructuras tercermundistas de las que han hecho gala gran parte de los anteriores festivales españoles dedicados al género. La primera prueba ha sido aprobada con nota alta, si bien es cierto que al principio se generó polémica debido a un cartel poblado por un gran número de formaciones nacionales, la sensación final ha sido de triunfo absoluto.

Como ya sabéis muchos, las instalaciones son las mismas que las del FIB, hablamos de varios años de experiencia organizando festivales de música, y esto se nota mucho a la hora de ofrecer una propuesta de calidad, donde puedas disfrutar de la música mientras te sientes persona y no animal de ganado. El público se mostraba encantado con las instalaciones: un gran recinto con dos escenarios principales (Costa de Fuego y Black Bikini) y una pequeña carpa para grupos de público más reducido (Jack Daniels), todos ellos con una gran sonoridad, que salvo excepciones lució nítida, potente y poderosa.

 El entorno era envidiable, desarrollándose el festival en medio de una zona asfaltada evitando así las habituales y molestas polvaredas, pero rodeados también de zonas césped y árboles que facilitaban el descanso del público. No pueden faltar los habituales puestos de merchandising, comida y bebida; esta última imprescindible en cualquier evento de este tipo, y que a decir verdad, no era demasiado cara, costando un mini de cerveza 7,5 euros. Los baños no presentaron ningún problema, estando siempre limpios e higienizados y haremos mención especial a la zona de prensa, donde nos dispensaron un trato exquisito, ofreciéndonos cualquier información de última hora.

 

 

En definitiva, una organización sobresaliente, acompañada de un atractivo cartel, que a buen seguro mejorará en siguientes ediciones. Desde aquí animamos a Maraworld a que sigan en esta línea, y para sucesivas ediciones apuesten por mayor contenido internacional, ya que de seguir así, nos podemos encontrar con el primer festival español de metal que consiga perpetuarse en el tiempo, y que pueda llegar a ser todo un reclamo internacional, no olvidemos el clima y la cercanía de las bonitas playas de Benicassim, aliciente más que seguro para gran parte de europeos que quieran disfrutar de las bondades de nuestra España mediterránea.

Respecto a nuestra labor a la hora asistir a los conciertos que os vamos a relatar a continuación, tenemos que decir que encontramos problemas con los horarios, coincidiendo grupos que nos hubiera encantado poder reseñar como Angelus Apatrida, Lacuna Coil, Adrift o Katatonia ya que a la hora de desempeñar nuestro trabajo, nos gusta asistir a los conciertos en su integridad para poder ofreceros información completa y veraz y en ningún caso abandonar un concierto a la mitad.

A continuación pasaremos a relataros los conciertos a los que tuvimos oportunidad de asistir el equipo de The Breathless Sleep, formado para la ocasión por Irene a la cámara y Lilith y Gaspar a la pluma. Comenzamos el día, con mucha energía, y es que inaugurando el festival a las 18.30 irrumpían en el escenario los madrileños Steel Horse. Dispuestos a subir la temperatura, ya de por sí alta, a partir de puro Heavy Metal, crudo, rotundo y sin sub-etiquetas, al más puro estilo ochenteno, como debe ser. Defendían su último trabajo In the Storm, y no dejaron prisioneros, descargando temazos como el eléctrico Live to Rock o el poderoso In The Storm. Increíble su guitarrista Willy, comiéndose todo el escenario cada vez que un punteo salía de su guitarra, y es que su técnica y frescura a la hora de tocar un estilo tan clásico no deja indiferente a nadie.

 

 

No nos podemos olvidar del resto de la banda con un Jorge que estuvo pletórico a  las voces, como bien nos demostró en la épica Run to Survive de su primer disco Wild Power, un llamativo Ángel “Choco” Muñoz, que con sus mallas plateadas y sus frenéticos ritmos de bajo hizo las delicias del personal y un rotundo Ricardo Lázaro que remarcó una actuación corta pero perfecta con sus tremendas cabalgadas de batería.

Este festival ha sido todo un premio merecidísimo para una banda que es el orgullo de la escena madrileña y es que con sus dos discos en estudio (más un EP), están demostrando que en España se puede tocar Heavy Metal con raíces. Esperemos que el futuro sea justo con esta banda que a base de trabajo y sudor se está ganando un sitio, no sólo en la península sino en Europa, donde se vive un revival del Heavy Metal más clásico, y es ahí donde Steel Horse tienen que reclamar su trono.

A las 19.00h de la tarde, nos personábamos en el escenario Costa de Fuego para presenciar la actuación de una de las bandas internacionales con más tirón de todas las que tocaban en el festival. Los finladeses Amorphis, irrumpían en medio de un calor sofocante y a un horario que quizás no les sentó muy bien. El caso es que en los 45 minutos que duró el show dieron todo por sacar adelante una gran actuación, pero no ayudaba el sonido que fue uno de los peores del festival y tampoco el horario, demasiada luz para una banda tan oscura. En lo que respecta al sonido, afortunadamente fue una excepción, ya que casi todas las bandas del festival sonaron nítidas y poderosas, pero en el caso de Amorphis una saturación nos impedía disfrutar de la totalidad de melodías de la que hacen gala.

Sea como sea, la profesionalidad es una seña de identidad de la banda, y así se demostró en todo momento con un Tomi Joutsen, completamente entregado a la causa a pesar de las adversidades. El cantante nos mostró todo su abanico de registros, desde el principio con la melódica Silver Bride regalándonos sus impresionantes voces limpias, hasta el tramo más death del concierto con Vulgar Necrolatry e In To Hiding, retomando sus inicios como regalo a sus seguidores más antiguos.

 

 

Hacia la final del set list, con Sky is Mine de Skyforger, y sobre todo con la folkie My Kantele, donde la maestría del guitarrista Esa Holopainen puso a todo el público en pié, pudimos empezar a disfrutar de un sonido acorde con esta tremenda banda, que esa tarde no tuvo la mejor oportunidad de mostrarnos todo su potencial.

Tocar tan pronto en un festival conlleva algunos riesgos a la hora de obtener un buen sonido, no obstante a diferencia de otras bandas que se amedrentan por las circunstancias, bordaron una correcta actuación a base de oficio y trabajo. Esperamos verles en otra edición del Costa de Fuego con un horario y sonido más favorables, ya que Amorphis son una de las bandas con más talento y originalidad de todas las que campan hoy día por el extenso mundo del metal.

Bajo un sol de justicia, sobre las 20:05 de la tarde saltaron al escenario los reyes del Black Metal Nórdico: Satyricon. Cabe destacar la puntualidad de los noruegos que hicieron su aparición sin retrasarse según la hora prevista. Sin embargo, el sonido no fue todo lo que bueno que debió ser para una actuación de este calibre que hizo que apenas se distinguiese la voz de Satyr en temas que formarían parte de su repertorio como Black Crow o Wolfpack.

 

 

Seguidamente empezó a llenarse con una afluencia masiva de gente. A medida que iba avanzando el concierto, también lo hacía de forma correcta el sonido. Seguidamente todo se desencadenó en una tralla brutal que te arrastraba hasta los infiernos con el apabullante tema de Fuel For Hatred. Y para acabar, como no podía ser de otra manera: el histórico tema K.I.N.G.

En resumidas cuentas, bestial el concierto de los noruegos.

A las 21.30h y con una hora por delante aterriza el Barón en el escenario principal. Muchos de los presentes esperábamos a la formación original, ya que hasta este mismo año han estado realizando conciertos, pero el caso es que allí no estaban Sherpa ni Hermes, si no Gorka Alegre y Rafa Díaz. Esto supuso un bajón para bastante de los asistentes, numerosos, pero un número bastante más reducido que los que acudieron a ver a Satyricon, probablemente mucho tenga que ver el hecho de que esta actuación coincidiese con Warcry, un grupo que cuenta con una legión de seguidores en España. De cualquier manera, los barones salieron enérgicos y a darlo todo y es que lo bueno que tiene esta formación es la química que poseen sus integrantes.

El set list se basó exclusivamente en clásicos, no era para menos, estaban en un festival y apostaron sobre seguro. Comenzaron con Satánico Plan, mostrando ciertos problemas en el sonido que impedían un sonido nítido, sobre todo de las guitarras, perio hacia la mitad de la actuación lograron remontar. Las flores del mal e Incomunicación continuaron el set list, con El barón vuela sobre Inglaterra, comenzaron a retomar un buen sonido y sirvió para mostrar el buen hacer de los hermanos De Castro a las seis cuerdas. Pasado este primer tramo del concierto, el público pareció venirse arriba y pasó a alzar los brazos y a corear sin parar la siguiente tanda de temas, haciendo especial mención a Breakthoven, o un emotivo Concierto para ellos, que dedicaron al recientemente fallecido John Lord. La recta final la marcaron auténticos clásicos del heavy patrio como son Cuerdas de acero o Resistiré, que encendió completamente al público, pero, donde lamentablemente se notó sobremanera la carencia vocal de Carlos a la hora de encararlas, no es cuestión de comparar con ningún tiempo pasado, ya que el presente es lo que toca, pero a buen seguro que más de uno echó de menos la inconfundible voz de Sherpa.

 

 

Lo importante es que el grupo terminó el concierto con muy buen sabor de boca al haber escuchado este puñado de himnos del heavy metal en castellano y así lo hicieron saber despidiendo a los barones en medio de una gran ovación. A las 23.00h de la noche, y tras un intro de puro western a cargo de la banda sonora de Kill Bill, hacían acto de presencia otros dinosaurios que deben de ser la envidia de muchas bandas de jovencitos. Y es que Obús está atravesando por una segunda juventud.

Tras su regreso allá por el 2000 tras 10 de años de descanso,  la banda ha reencontrado el interés de la audiencia y de paso han actualizado el sonido de sus viejos temas de cara al directo, volviéndolo más pesado y machacón, como bien pudimos observar en Juego Sucio la primera de la noche que nos ofrecían Fortu y Cia que entraban en escena en medio de fuegos. El sonido desde el principio era perfecto, muy potente y afilado, la puesta en escena muy enérgica con un Fortu que no paraba quieto un momento y que muestra un estado de voz más que bueno, todo ello acompañado de un excelente juego de luces.

El público estaba completamente volcado, mucho más participativo y numeroso que en el concierto de los barones, y aplaudían y coreaban himnos del metal patrio cómo Autopista, la macarra El que más o Te Visitará la Muerte.

 

 

El sonido de la guitarra de Paco Laguna era espectacular y nos siguió atronando con los poderosos riffs de uno de sus últimos himnos, Que te Jodan, tema que encantó a una audiencia completamente entregada a la causa que ya no paró de moverse mientras la noche se adentraba y el calor remitía. Todavía faltaban las habituales Yo sólo lo hago en mi moto, Prepárate o esa oda a la intoxicación etílica que es Vamos muy bien, y que supuso uno de los momentos más fiesteros de toda la noche.

Como viene siendo habitual, la presentación/despedida se realizó en medio de una batucada por parte de Carlos Mirat y con un Fortu completamente gamberro que tras invitar a varias féminas a subir al escenario procede a bailar con ellas de una manera muy cachonda. Genio y figura. Desgraciadamente nos quedamos sin un tema previsto en el set list inicial (Esta Ronda la paga Obús), pero ya se sabe como son las cosas del directo y más en un festival. De nuevo una gran actuación por parte de estos dinosaurios que al final del concierto y en medio de un gran aplauso nos preguntaban: ¿Tenéis algo que decir a estos cincuentones?, yo no desde luego.

Al caer la noche, sobre las 23:25 llegaron con máxima puntualidad los ingleses Paradise Lost, con una intro cojonuda dieron paso a Enemy como primer tema que hizo vibrar a todos los asistentes que disfrutaríamos de una magnífica actuación. A medida que pasaban los temas, el concierto empezó a llenarse progresivamente con más y más público; lo que acabaría en una muy buena entrada.Conforme iba avanzando la actuación, la calidad del sonido iba mejorando, aunque ya desde el principio los primeros temas sonaron muy nítido.La puesta en escena era muy correcta, los británicos se ganaron al público rápidamente haciéndonos vibrar una y otra vez.

 

 

En resumen, fue un verdadero placer disfrutar con temas míticos como Forever Failure o Say Just Words. Para acabar; una gran ovación, desde luego merecidísima.

Al terminar Satyricon, en medio de la despedida Satyr nos deseo “suerte con Guns´n´Roses”, y es que no es para menos, el regreso de Axl Rose a primera línea de fuego ha sido polémico contando múltiples retrasos en algunos de sus conciertos, e incluso alguna cancelación en Sudamérica, de hecho en el propio Costa de Fuego se cambió varios veces el horario de su actuación. Así pues, la suerte estaba echada y ya sólo quedaba esperar que nos depararía la noche. Para sorpresa de todos, esta vez no hubo un retraso sino un adelanto. Minutos antes de lo previsto, marcaba el reloj las 0,45 aproximadamente, y en medio de una gran pirotecnia sonaban los primeros acordes de Chinese Democracy, y la banda entraba en escena mientras los más rezagados corrían a todo prisa a tomar posiciones en el público.

Mucha expectación por verles, y la verdad es que se puede decir que en gran parte triunfaron de manera absoluta. De acuerdo, no son los Guns´n´Roses, no está Slash bla bla bla, pero esta nueva versión de la banda está plagada de musicazos, tres guitarristas ni más menos, un espectacular batería y correctísimo bajista, acompañan a Axl Rose y Dizzy Reed, únicos supervivientes de la formación original. Además los músicos, lejos de ser meros intérpretes, comparten un tremendo protagonismo con Axl, interpretando algunos temas y ejecutando cada uno un solo de su instrumento (esto al final supuso un problema como veremos más adelante). Welcome to the Jungle nos puso a todos firmes  gracias a su poderío rockero y a su macarreo, además dejó claro que lejos de tener al mejor Axl Rose, ha terminado logrando un nivel de voz bastante aceptable, por no hablar de su aspecto físico sensiblemente mejor, con menos kilos, lo que propició que durante todo el concierto hiciera un gran despliegue de carreras, saltos, cambios de vestuario etc…La primera parte del concierto fue brutal, sucediéndose clásicos como  It´s so Easy, Mr Brownstone, Rocket Queen del imprescindible Appetite for Destruction o Estranged, alternados con otros temas del Chinese Democracy como Sorry o Better, que tuvieron una aceptación menor.

Para el segundo tramo, comenzó una tónica que logró acabar con la paciencia de gran parte del público, hablamos de largos interludios instrumentales y jams que se sucedían entre tema y tema. Tras el primer interludio a cargo de Richard Fortus, llegó una emotiva Live and Let Die, que lució espectacular entre los fuegos artificiales, por cierto muy bien interpretada por Axl. La balada This I love sonó a continuación dando lugar a la pukarrera I Used to Love Her, uno de los momentos más rockeros y logrados de su show que hizo que se encendiese el público, para momentos caer en la apatía al sonar Shackler´s Revenge de su último trabajo, que se unió a una nueva introducción a cargo del bajista Tommy Stinson que procedió a cantar un tema llamado Motivation, para nada un mal tema, pero probablemente desconocido para gran parte de la audiencia.

Volvemos a los sólos, esta vez a cargo de Dizzy Reed, este acaparó mucha atención por tratarse de un veterano gunner, en el sólo hubo homenajes a la mítica serie Canción triste de Hill Street y dio paso a la bonita Street of Dreams una de mis favoritas de su polémico último trabajo, contando con un precioso trabajo a las teclas por parte de Dizzy.

De nuevo nos levantaron los ánimos con la mítica You Could Be Mine, otra de las mejores de la noche, y es que el público quería rockear con los viejos temas que les hicieron a ser la banda de rock´n´roll más importante del planeta.

 

 

Y de nuevo otro sólo a cargo del espectacular guitarrista D.J Ashba que sirvió de preludio para la imprescindible Sweet Child´O Mine notándose en el público un alejamiento a zonas para retrasadas para poder escuchar sentados el final del recital. Como decía al principio esto entorpeció enormemente la actuación e hizo que no se percibiese la fluidez que debe tener un concierto de rock.  Sea como sea todavía quedaban varias canciones para disfrutar como su balada por excelencia November Rain, que fue precedida al igual que en los 80 por una interpretación de Axl Rose al piano con guiños a The Wall de Pink Floyd y que de nuevo se adornó de fuegos artificiales disparados en medio de su espectacular punteo. La siguiente fué Glad to Be Here, canción perteneciente al guitarrista Bumblefoot, que comenzó tras el pertinente sólo, y que dio la sensación de estar metida un poco con calzador y por puro relleno.

La preciosa Don´t Cry que fue cantada a coro por los espectadores que apasionadamente disfrutaban de uno de los momentos que más esperaban, dio paso a una versión de Whole Lotta Rosie de Ac/Dc, recibida como un regalo por un público ya cansado. Uno de los momentos más épicos fue el que se logró con Civil War que sonó de manera perfecta con toda la banda conjuntado y funcionando como una máquina perfecta de hacer rock y que a mi me puso la carne de gallina al ser una de mis favoritas de siempre. Tras el enésimo sólo llegó la archiconocida versión de Bob Dylan, Knockin on Heaven´s Door, que terminó con otra Jam y también con la paciencia de gran parte del público que finalmente comenzó a abandonar el recinto mientras sonaba la macarra y alcohólica Night Train que de nuevo subió la temperatura. Una pena la manera de gestionar los tiempos, porque si hubieran eliminado gran parte de las Jams y sólos y hubieran quitado dos o tres temas de relleno, hubiera sido un concierto apasionante, pero hablamos de 3 horas de concierto y la gente tenía mucho cansancio acumulado, por no hablar de es una duración excesiva para un festival.

Todavía quedaban los bises, consistentes, como no, en más jams y en  la progresiva Magadascar perteneciente a su último trabajo, la balada Patience y el fin de fiesta que todos esperaban a cargo de su himno Paradise City.

Sensaciones agridulces, la parte positiva la encontramos en la propia banda con unos musicazos a la altura de las circunstancias y con un Axl que sin estar brillante, tiene un buen estado de voz y una mejor forma física. También es digno de elogio el hecho de que no olviden ningún clásico teniendo un set list muy completo. Pero desgraciadamente el hecho de entorpecer la fluidez del concierto a partir de solos, jams y temas de relleno no ayuda nada a un público cansado que termina por aburrirse y largarse, como se vio en el momento de los bises en el que se redujo considerablemente el aforo.

Llegaba el turno de una banda de la Comunitat: Killus. Los chicos de Villareal entraron con máxima puntualidad al escenario Jack Danniel’s; escenario en el que también actuaron bandas como Vita Imana o Uzzhuaïa. Poco a poco, ese mismo escenario comenzaría a poblarse de gente.

Respecto al sonido sonó totalmente nítido excepto un par de temas que sonaron demasiado ametrallador; digámoslo así. En resumidas cuentas, el show de los castellonenses fue brutal. Supersixx, el cantante de Killus, en todo momento no dejó respirar a la peña con su voz apoteósica y rasgada. La puesta en escena fue inmejorable, seguidamente y dando paso a su tema de Living To Die la gente empezó a vibrar hasta el fin del concierto. Sin duda alguna, fueron increíbles.

 

Continuar con la segunda parte de la crónica