CRÍTICA LEO

Seguramente has experimentado la sensación de tener la rutina insoportable del planeta: miles de responsabilidades con las que cumplir (que en realidad te importan una mierda), decenas de sitios a los que ir por compromiso, horas que perder, neuronas que matar, personas a las que atender…reflejos de una realidad de mierda que a duras penas todos polarizamos echando un par de birras con cuatro monedas mal contadas en algún bar. ¿Existe acaso una puerta trasera para darle esquinazo a la monotonía, algún medio factible para recrear esas ansias de aniquilación que tarde o temprano acaban por salir?

Y lo más importante ¿quién le pondría la banda sonora a ese instante a cámara lenta en el que desatas el odio? Alternativas sobran, y cada uno sabe con quién se acuesta…si algo sobra en este género son agrupaciones que promulgan la condición animal. Sin embargo hay algo más allá de la mera violencia, un atributo que limita o engrandece a una formación según dispongamos los factores: hablemos pues de ser auténtico, de aquella condición innata que nadie puede comprar. No importa que vengas del temprano Evil Never Dies, les hayas descubierto con el Hell on Earth o tengas noción de ellos a partir de Conjure and Command…siempre vamos a coincidir en que Toxic Holocaust están infectados por la fiebre más perra jamás concebida por el ser humano. Un conjunto de dolencias que trazan la delgada línea entre la podredumbre y el arte magistral.

Incluso podemos optar por ponerle nombre y apellido: se llama Joel Grind, y es un enfermo de los pies a la cabeza. Un personaje de cómic arrancado de las entrañas de Portland partícipe en cuatro proyectos musicales, con experiencia en el sector discográfico, y actual miembro de la plantilla de Audiosiege encargado de la grabación y mezcla del material. ¿El denominador común? Dosis interminables de Thrash Metal, patentes en todas y cada una de sus agrupaciones…siendo por supuesto los Holocaust la joya de la corona una vez tuvo acceso a las filas de Relapse Records.

A pesar de no haber “ligas inferiores” se sobreentiende que todo grupo requiere un cierto margen de ascenso en un sello de tal magnitud. Reconozcamos que An Overdose of Death… bajó el listón (puede que a Joel no le favoreciera del todo la primera toma de contacto con Donny Paycheck); y que hasta cierto punto Conjure and Command por enorme que resultase, parecía un compendio de singles por muy oscuro que fuera el resultado final de Nick Bellmore en calidad de productor. Por su parte, los lanzamientos intermedios nos dejaron buen sabor de boca: tanto el Split con Municipal Waste como el 7″ con Midnight para recaudar fondos destinados a las víctimas de Tsunami de Japón fueron iniciativas plausibles.

Pero los ánimos empezaron a caldearse este mismo 2013…remontándonos a principios de año, con la salida de From the Ashes of Nuclear Destruction muchos experimentamos la nostalgia de los viejos tiempos preguntándonos si Grind por fin se tomaría la libertad de meter tres cañonazos contra las paredes y llevarse a un par por delante. Dicho y hecho…y por caerse, se nos han caído hasta los huevos. Reconozcamos que los coqueteos con los allegados a Kingdom of Sorrow dieron grandes frutos, desde la labor realizada por Bellmore en estos últimos trabajos hasta la integración de Gnaast y Rage como miembros fijos de la formación. El álbum cuenta con Kurt Ballou de Converge en las mezclas y Brad Boatright (compañero de Grind en Audiosiege) en la masterización…referencias cómo SleepFrom Ashes Rise o Nails no podían predecir un mejor resultado.

Es más: resultaba imposible que después de soltar un single del tamaño de Out of the Fire no tuviesen a medio panorama olisqueándoles las partes. Con algo de memoria uno se puede acordar de cómo se le pusieron los pelos de punta escuchando el adelanto…del macarreo desmedido al brote sísmico desatado en su primer minuto. Puro atosigamiento de las vértebras, material polvoriento grabado en lo que parece ser la boca del metro a las 4 de la mañana y una puta tonelada de mala leche (pero mala de verdad). Si a ello le sumamos la garantía de estar un sello te va a hacer llegar hasta el sitio más recóndito del globo…acabas de dar con la fórmula exacta para generar una masacre a escala planetaria.

Manteniéndose en su línea lírica de tintes bélicos y algún acercamiento a la realidad política que nos azota hoy por hoy, Toxic Holocaust han conseguido un trabajo redondo que más allá de Out of the Fire o el que fuese su segundo adelanto (Rat Eater) consigue despojarse de cualquier denominación anterior, estableciéndose como un verdadero clásico. La cumbre del desfase está marcada por dos temas Salvation is Waiting y el propio Chemistry of Consciousness, siendo cortes atrevidos y por momentos sofocantes que a diferencia de Deny the Truth o I Serve… se desligan de la tónica habitual de su sonido. Y aquellos que busquéis esa componente Punk tan prometida a lo largo de los adelantos: echarle un ojo a International Conspiracy y Awaken the Serpentsi aún os quedan dientes venís o nos dejáis un comentario.

¿Cuántas noches habéis pasado diciéndole al resto de moradores del garito que ya no se hace mierda como la de antes? ¿Cuántos CD’s, LP’s y Cassetes ya maltratados tenéis en la estantería, guardados como paño en oro porque lo bueno sólo llega una vez? Sed prácticos: echar mano del licor más barato que tengáis en casa, sentaros a medio metro del escritorio para evitar accidentes…y dejar sonar Chemistry of Consciousness hasta que os parta la cabeza. Luego hablamos de lo que queráis…

 

Tracklist

01. Awaken The Serpent
02. Silence
03. Rat Eater
04. Salvation Is Waiting
05. Out Of The Fire
06. Acid Fuzz
07. Deny The Truth
08. Mkultra
09. I Serve…
10. International Conspiracy
11. Chemistry Of Consciousness

Toxic Holocaust – Chemistry of Consciousness

Género: Speed/Thrash/Black Metal

Origen: Estados Unidos

Lanzamiento: 28 de octubre de 2013

Discográfica: Relapse Records