El lunes 18 de junio llegaba a Madrid una espectacular gira compuesta por dos pesos pesados del Death Metal, los padrinos del gore, Cannibal Corpse y los vikingos Amon Amarth, aprovechando la gira de festivales que están emprendiendo los dos este verano, se reunió este cartel que recibía la madrileña sala La Riviera. La sala abría sus puertas a las 19h, mostrando una afluencia de público bastante escasa, varios factores se conjugaron esa tarde: partido de la selección española, crisis, unión en un mismo cartel de dos grupos que a pesar de poder compartir cartel perfectamente, no siempre poseen un público seguidor de ambos por igual, si a todo esto le sumamos el hecho de que hace siete meses se había producido la última visita de Amon Amarth, tenemos la explicación de por qué la afluencia total llegó a media sala.

A las 19.45 los carniceros de Buffalo Cannibal Corpse hacían acto presencia, en esta gira nos presentan su último trabajo, un excelente Torture, y con tres temas del mismo comenzaron la masacre: el brutal Demented Agression, fue el primero en sonar, y el sonido fue perfecto desde el principio, continuaron con el maligno Sarcophagic Frenzy y el medio tiempo Scourge of Iron. Desde el principio dejaron claro, que las ideas del quinteto son inalterables, claras e inamovibles, mostrando por qué son toda una leyenda viviente que sigue sumando fans generación tras generación. Death Metal pesado, brutal y violento, ejecutado con una maestría y técnica elevadísimas. El público en este tramo del concierto, muy joven en su mayoría, se mostraba frío y estático, bien es cierto que se agolpaban en las primeras filas, pero la imagen distaba mucho de otros conciertos de Cannibal Corpse, donde la primera canción va acompañada de su correspondiente pogo. La banda también estaba más tranquila que otras veces, quizás debido al cansancio de lo que llevaban de gira o quizás debido a su papel de teloneros, no desprendían la misma energía que en otros conciertos a los que he asistido.

Todos los ingredientes estaban ahí, los molinillos de Corpsegrinder y su voz cavernosa, pero sin abusar de sus gritos agudos, la impresionante técnica de Alex Webster al bajo y las enérgicas baterías de Paul Mazurkiewicz, que esta vez, hay que reconocer, se mostraba más cansado y menos cómodo. El show continuó con Disfigured, todo un temazo de Death Metal Old School, que sonó por primera vez en su Demo del 95, y posteriormente se volvió a grabar para el primer disco en el que cantó Corpsegrinder, Vile, todo un detalle, y una clave del éxito de Cannibal Corpse, no descuidar nunca ninguna etapa de su carrera de cara al escenario, detalle que no se cumple en Amon Amarth, como veremos más adelante.

Llegados a este punto, sucedió lo inevitable, y es que el público por fin despertó y se comenzaron a montar los primeros pogos, esto sucedió a raíz de The Time to Kill is Now, un corto y esquizofrénico tema de apenas dos minutos y sonoridad casi grindcore, perteneciente a su Kill. A raíz de este calentón, el concierto avanzó de una manera mucho más rápida con el público más entregado a la causa. Desde este momento, los cuellos no pararon de romperse en la siguiente tanda de temas, todos pertenecientes a sus discos más clásicos y así sonaron Covered With Sores, Born in a Casket, de su primer trabajo discográfico Eaten Back to Live, o la brutal I Cum Blood, uno de los himnos de su celebrado Tomb of the Mutilated, ejemplo perfecto de violencia sonora y enfermedad y que supuso probablemente el pogo más multitudinario de la noche, donde los locos riffs de Pat O´Brien lucían en todos su esplendor, bien secundados por Rob Barret, el hijo pródigo que regresó a la banda hace pocos años.

En la recta final tendríamos otra ración de temas de la era Corpsegrinder, donde resaltó sobremanera Priest of Sodom, de su Evisceration Plague, este tema gozó de un sonido perfecto que logró golpearnos el pecho a los que nos agolpábamos en las primeras filas y que mostró la cara más técnica de la banda.

El concierto cerró, como vienen haciendo habitualmente, con dos de sus clásicos más absolutos, el primero, su himno por excelencia, su tema más conocido y un clásico absoluto del Death Metal, Hammer Smashed Face, claramente el tema que más hizo moverse a toda la sala, a estas horas un poco más concurrida que al principio. Y el segundo Stripped, Raped and Strangled, uno de las canciones con sonido más maligno y psicópata de las que posee la banda, perteneciente a su lejano The Bleeding. Así dejaban el escenario, despidiéndose en medio de un gran aplauso, y tras una hora de actuación.

Quizás el papel de teloneros no siente muy bien a Cannibal Corpse, quizás el público que asistió estaba más por labor de ver a Amon a Amarth…sea como sea, se trató de un concierto menos enérgico que otras veces, pero nada malo, ya que es imposible que estas bestias toquen algo mal, y la falta de energía la suplieron con creces a base de tablas, técnica y un set list impresionante del que pocos grupos de Death Metal pueden presumir.

Eran las 21.15h y con una Riviera considerablemente más llena, comenzaba a sonar una épica intro para introducir a los suecos Amon Amarth. Era la segunda visita de la banda en siete meses, hecho que como indicábamos anteriormente, influyó en la asistencia de público junto a otros factores. El hecho de que la Riviera tuviese medio aforo lo decía todo, no obstante los vikingos saben que en España gozan un grado de aceptación muy alto, sobre todo entre el público más joven y seguidor de la nueva ola del mal llamado viking-metal.

Comenzaron la carga War Of the Gods, de su último disco Surtur Rising, donde parece que han querido recuperar parte de sus sonidos más crudos y deathmetaleros de los primeros disco como bien atestigua esta canción, el arranque de concierto no gozó de muy buena sonoridad, llegando la música un poco saturada, pero duró poco, tras Runes To My Memory, encauzaron completamente el sonido, logrando con Destroyer of the Universe, una sonoridad mucho más potente y viva que Cannibal Corpse, aderezada con un mejor juego de luces y un montaje en el escenario donde una enorme representación de la portada de Surtur Rising nos mostraba al legendario gigante de fuego y donde dos pantallas acogían unas runas que se iluminaban en determinados momentos.

Death in Fire del Versus the World, supuso una de las escasas miradas al pasado que está realizando últimamente la banda, una pena, ya que muchos de sus últimos set list, están basados en su etapa de mayor aceptación comercial, dejando completamente de lado sus cuatro primeros discos, que conforman una etapa gloriosa e irrepetible de los suecos. Sea como sea, la banda en todo momento se mostró fresca y compacta, Johan Hegg está más metido en su papel de frontman, posee todo el protagonismo, habla con el público, bromea, chapurrea español y digamos que ha adoptado una actitud más heavy, alejada de la rabia y la comunicación mínima con el público de la que suelen hacer gala los cantantes de Death Meta. Live for The Kill continuaba la noche, mostrándonos el buen hacer a las guitarras de el otro Johan y su compañero Olavi Mikkonen.

En la siguiente parte del concierto, tuvieron mucho protagonismo los discos With Oden on Our Side, del que sonaron Cry Of the Black Birds, Valhall Awaits Me y Northern Star; y Fate of Norns, con el tema de mismo nombre, The Beheading of a King y cómo no The Pursuit of Vikings, ya al terminar la melódica y atmosférica The Hero, despistaron al público tocando su famoso riff, pero todavía faltaban dos temas para tocarlo…y es que saben de sobra que esta canción constituye de los himnos más esperados por sus jóvenes seguidores, y así lo demostró el público, una vez sonó, participando en el juego de Johan y cantando puño un alto un tema, que para mi está a kilómetros luz de distancia de representar lo mejor que puede ofrecer la banda, pero nos guste o no, a pasado a ser un fijo en todos sus set list.

For Victory or Death, supuso el tercer y último regreso a Surtur Rising, un tema épico y grandilocuente que sonó perfecto a pesar de no contar con los teclados del disco y que fue la antesala perfecta a Victorious March, una de las razones en mayúscula para recomendar a cualquier un concierto de Amon Amarth, una de sus composiciones más redondas y un tema cargado de sentimiento y épica que siempre es recibido con los brazos en altos por sus seguidores, ya que es un resumen perfecto de los mejores Amon Amarth.

Los bises fueron los mismos que los de su última visita a España, Twilight of the Tunder God, uno de los mejores temas que han compuesto en sus últimos tiempos y que suena tan genuino como cualquiera de sus primeras composiciones y Guardians of Asgaard. Así daba fin casi hora y media de concierto, y la banda se despedía en medio de una tremenda ovación, Johan prolongó bastante más la despedida, dando las gracias a todos los allí presentes, y siendo sabedor de que aquí se les quiere y de que el calor del público español es incondicional.

En resumen un buen concierto, con un sonido poderoso, nítido y claro, y con una banda muy madura y asentada, a la que, no obstante hay que achacarles como punto negativo, que están olvidando de cara a los escenarios su primera etapa, una etapa demasiado grande como para caer en el olvido y es que joyas como Avenger o Once Sent From The Golden Hall merecen mucha más atención. Muchos pensamos que recuperarían en esta gira temas antiguos, a partir del sonido de su último disco, que para más inri, iba acompañado en su edición especial de un DVD donde tocaban íntegros los cuatro primeros discos, y finalmente no ha sido así, pero nunca es tarde para volver a regalar al público esas tremendas composiciones.