Crítica Manuel

Después de tres años de espera, regresa Orphaned Land con este All is One, su quinto material de larga duración. Grabado en tres países bastante distintos entre sí (Turqía, Suecia e Israel), mezclado por Jens Bogren (más conocido por trabajos de metal más extremo) y con la participación de más de cuarenta personas (coros, violines y una gran cantidad de instrumentos tradicionales, como ya es costumbre), todo esto dentro de un proceso que la banda misma asegura que no se basa (como en muchos casos) en seguir a una mente maestra encargada de liderar a todos, sino en crear música en armonía, siendo todos los miembros de la banda una parte importante en dicho proceso.

Pero bien, ¿con qué clase de álbum nos encontramos? Digamos que este All is One es como su Heritage, pero mejor y con mucho menos potencial para crear polémica y dividir a los fans. Al igual que en la más reciente entrega de Opeth, aquí el Death Metal, salvo en una canción, se encuentra prácticamente borrado del mapa. Sin embargo, esto no indica un  cambio tan radical de dirección como se podría llegar a imaginar inicialmente, sino que la esencia del conjunto sigue ahí, simplemente adoptando esta vez matices menos cañeros que, aún así, debo ser sincero y decir que, en lo personal, si me hacen extrañar un poco los elementos más extremos de cuando en cuando.

Otro punto importante que diferencia a esta entrega de sus predecesoras es que el tono progresivo es mucho menor, cediéndole la gran mayoría del tiempo al folklor medio-oriental el protagonismo dentro del sonido de las canciones.

Pese a eso, creo yo que nos encontramos ante un disco que, si bien es cierto que no se encuentra al nivel de sus predecesores, si es un digno representante del sonido de la banda, así como un trabajo altamente disfrutable y de enorme calidad; es una cátedra de metal oriental con una gran producción y tremendas melodías.

Comencemos con el que en este tipo de lanzamientos suele ser lo más interesante: la instrumentación étnica, los coros y los violines. Estos elementos se encuentran presentes a lo largo de todo el trabajo, dándole su sello oriental distintivo y creando ambientes envolventes que logran absorberlo a uno dentro de cada corte, metiéndolo de lleno en el arte de estos músicos. Esta sección derrocha creatividad, lucidez y tacto por los cuatro costados, volviéndose, efectivamente, uno de los puntos álgidos del LP.

Por su parte, la batería cumple cabalmente con su deber de manera sobresaliente, colaborando siempre con la atmósfera de cada canción y deleitándonos con unas altas dosis tanto de creatividad como de “Groove”, dos elementos esenciales si es que se quiere ser el percusionista de una banda como Orphaned Land y encontrarse a la altura de las circunstancias.

El bajo, como desgraciadamente en el género, es por lo general bastante opacado por el resto de la instrumentación, volviéndose prácticamente inaudible durante grandes lapsos del álbum, una lástima, porque siempre es agradable cuando se puede escuchar claramente lo que el bajista tiene para ofrecernos sonoramente hablando.

En cuanto a las guitarras, éstas realizan una labor de acompañamiento, más que nada, pocas veces toman el protagonismo (aunque cuando lo hacen es con bastante buenos resultados), sino que más bien se enfocan a la labor de acompañamiento, dejando que los elementos folklóricos tomen la batuta en esta ocasión. Un trabajo discreto pero cumplidor a las seis cuerdas es lo que nos encontramos en este All is One.

En cuanto a la voz principal, nos encontramos con una majestuosa interpretación por parte de Kobi Farhi, quien nos demuestra lo mucho que ha mejorado en cuanto a voces limpias se refiere y nos entrega líneas vocales más que inspiradas que, al mismo tiempo que encajan al 100% con la música que le acompaña, ayudan en gran parte a imprimir ese tan característico toque oriental que posee la banda.

En cuanto a las letras, éstas son mucho más claras y directas que en cualquier otro de los álbumes de la banda, no hay duda que el mensaje pesó sobre todas las cosas al momento de hacerlas, un mensaje de paz y unidad entre los distintos pueblos, las distintas etnias y las distintas religiones que convergen en la región del orbe de la que son originarios.

Las letras están en su mayoría en inglés, aunque también podemos escuchar de repente una que otra en yemení, árabe o hebreo. Respecto a las mismas debo decir que no me agradaron de sobremanera, ya que me parece que caen con frecuencia en el sentimentalismo barato y en la sobre-simplificación.

En cuanto al principal aspecto negativo, está el hecho de que el disco se hace un poco largo, y que después de una media hora deja de sorprender, pudiendo inclusive llevar a la distracción involuntaria del escucha. Pese a eso, es un gran álbum, digno de la legacía de esta banda y que, sin duda alguna, ocupará al menos un lugar en una gran cantidad de listados de los mejores álbumes de este 2013.

 

Tracklist

1. All Is One
2. The Simple Man
3. Brother
4. Let the Truce Be Known
5. Through Fire and Water
6. Fail
7. Freedom
8. Shama’im
9. Ya Benaye
10. Our Own Messiah
11. Children

Orphaned Land – All Is One

Género: Metal Oriental/Folk/Progresivo

Origen: Israel

Lanzamiento: 24 de junio de 2013

Discográfica: Century Media Records