Lo han vuelto a hacer. Los italianos se han sacado de la manga un disco sublime, muy fresco y original. Si en su trabajo de 2009 titulado Oracles, ya se les notaba afines a una sinfonía nada típica del Brutal Death, introduciendo orquestaciones y pianos como inicio de algunos cortes, para este segundo larga duración, se han tirado a la piscina de cabeza, y el salto no les podría haber salido mejor. Nos encontramos con unas orquestaciones presentes durante prácticamente la totalidad del trabajo, acompañando a la perfección cada pasaje, arropando cada momento, pero lo más interesante de todo, es que lo hacen sin perder brutalidad ni intensidad.

Han sabido recorrer a la perfección y sobre sus propios pasos un camino que les llevo hacia el éxito, pero no contentos con ello, esta vez han ido más allá. Toda su base sinfónica es sublime, digna de una banda sonora de película épica, pero todo ello combinado con esa agresividad característica de los italianos, que no te da opción a respirar mientras te sacude violentamente los sesos.

El disco comienza con Temptatión, que va In Crescendo que suele decirse, desarrollando una atmósfera oscura y agónica, en la que podemos degustar desde instrumentos de viento y cuerda hasta voces melódicas femeninas. Todo ello nos guía con una melodía propia de superproducción hasta el punto álgido del tema, donde nos enlaza con el siguiente corte, The Hypocrisy, que se encarga de comenzar a desgarrarnos violentamente a base de ritmos de batería desenfrenados y riffs afilados como cuchillas y gritos propios del fin del mundo. Entre tanta brutalidad, se habré paso en un momento una voz limpia y aguda, que parece lanzar agónica su último canto a la vida, para posteriormente morir sepultada tras una tormenta de golpes, y hacer apariciones estelares y recordarnos que estamos ante el fin del mundo. Los solos de guitarra no hacen más que aumentar ese sentimiento agónico y melancólico de desesperación que lentamente nos va consumiendo.

Sin darnos tiempo para el descanso, The Imposition comienza con un pasaje de cuerda que sigue la misma linea del tema anterior, ponernos en situación para un tema muy rabioso en el cual ademas de la habitual ración de ultraviolencia nos siguen sorprendiendo con una base sinfónica continua que despunta durante algunos momentos para dotar de una intensidad y un frenetismo inusitado a cada uno de los instrumentos, proporcionando al tema un aire de desesperación perfecto.

Como es tónica habitual en todo el disco, un tema enlaza con el siguiente, sólo varía como termina y empieza, y si con el segundo corte se daba paso al tercero con violencia, este da paso con cuarto con tranquilidad. Una tranquilidad que The Deceit ya se encarga de destrozar desde su primer segundo. Con el mismo frenetismo, nos encontramos ante un tema más relajado, que nos sumerge de lleno en esa desesperación que se palpa en todo el trabajo, en el que volvemos a encontrar esas voces limpias y agónicas del segundo tema, así como pasajes más tranquilos en los que sólo podemos reflexionar acerca de cuando será nuestra hora, mientras nos vamos fundiendo con la tranquilidad que precede a la tormenta.

The Violation comienza estallando una bomba de odio y rencor en nuestra cara. Sin miramientos, los aspectos más oscuros de nuestro ser se revuelven en nuestro interior proporcionándonos la predisposición necesaria para afrontar esta colección de odio irracional. Desarrollado de una manera perfecta, nos ofrece lo que han venido a mostrarnos, oscuridad y desolación, de la mano de unos ritmos marcados y agresivos de principio a fin.

Con The Egoism asistimos a la coronación de la desesperación, donde toda la rabia contenida se funde y amontona en una composición rica en detalles, que nos recuerda que estos italianos no están de broma y quieren vernos arder el día del juicio final. Los pasajes lentos de esta canción son oscuros y dramáticos, sacados de la banda sonora de nuestra propia muerte, melodías de cuerda, pianos melancólicos y voces limpias nos conducen hacia el solo, que una vez más, se encarga de prender fuego a nuestras almas.

Por si echabais en falta más brutalidad, The Betrayal se encarga de sacaros de vuestro agónico letargo a base de una batería engrasada que reparte caña a piñón y nos lanza violentamente contra las garras del destino, que a lo largo del tema se va encargando de despellejarnos entre gritos desgarradores y frenéticos riffs. Es uno de los temas que más me han llamado la atención de todo el disco, ya que su intensidad va creciendo, a la vez que desarrolla esa atmosfera asfixiante de forma paralela para finalizar en una parte más propia de la música clásica que del death metal más sucio.

The Forsaking retoma la melodía donde la deja su tema predecesor, y a lo largo de uno de los temas más relajados del disco, termina de completar ese mundo de locura y desesperación que se han encargado de ir construyendo a base de tralla y violencia. Rugidos feroces y pianos oscuros, dejan patente la parte más melancólica del disco, que supura calidad por los cuatro costados.

Y para no olvidar las buenas costumbres, con The Opression vuelven a la carga con todo su arsenal, violencia sin miramientos y agresividad en tu puta cara, aderezados con esa agonía tan propia del disco, momentos claros entre los que cabe destacar un solo de piano que derrocha virtuosismo, para finalmente golpearnos con la realidad de nuevo, entre voces desgarradas y agónicas que se esfuerzan por exhalar su último aliento, intentando escapar de un final trágico, que llegará de la mano de Agony, tema integra y exclusivamente desarrollado con un piano, que se encarga de cerrar este Apocalipsis y de echar un último saco de arena sobre nuestras tumbas.

Si alguna vez os habéis imaginado cómo sería el fin del mundo, seguro que este disco encajaría perfectamente con vuestras visiones y le proporcionaría la banda sonora de una forma más que acertada. Brutalidad combinada con epicidad, mezclado en un ambiente de desolación y agonía. Como dije al principio, trabajo digno de ser la banda sonora del fin del mundo.

Agony

1. Temptation
2. The Hypocrisy
3. The Imposition
4. The Deceit
5. The Violation
6. The Egoism
7.The Betrayal
8. The Forsaking
9. The Opression
9. Agony

 

Artista: Fleshgod Apocalypse

Paolo Rossi – Bajo, Voces limpias
Francesco Paoli– Batería, Guitarra, Voces
Cristiano Trionfera – Guitarra, Voces, Arreglos Orquestales
Tomasso Riccardi – Guitarra, Voces
Francesco Ferrini – Piano, Orquestaciones

Género: Symphonic Brutal Death Metal

Fecha de lanzamiento: 9 de Agosto de 2011

Origen: Italia

Discográfica: Nuclear Blast